Tuesday, March 1, 2011

La revolución egipcia y las lecciones que dejó.


“La revolución egipcia es más importante que cualquier otra revolución en el mundo”, así lo han expresado orgullosos los pobladores de El Cairo, luego de haber logrado la renuncia del dictador Hosni Mubarak, quien gobernó Egipto por espacio de 30 años con una ‘mano muy dura’.
Pese a algunos conatos de violencia, lo que ocurrió en diversas partes de Egipto fue pacífico y duró tan sólo unos días, pues empezó el 25 de enero y terminó el 11 de febrero, con la huida de Mubarak por la puerta de servicio. (Sin embargo, no hay que olvidar algunos hechos ocurridos con anterioridad donde, además, se inmolaron algunos protestantes contra la dictadura).
Escuché a algunos analistas estadounidenses decir que lo que ocuría en El Cairo iba a terminar en junio, pues aún no se veía con claridad quienes o que agrupación política (religiosa) iba a ocupar el liderazgo que dejaría Mubarak. Dictadura que no fue tal a decir del vice presidente estadounidense, Joe Biden. Al parecer, Biden esperaba un mes más para ‘graduar’ a Mubarak como dictador, para él el sátrapa seguía siendo un bachiller.
La revolución egipcia o revolución de los jóvenes , como algunos analistas internacionales la han calificado, fue rápida y pacífica, pero por encima de todo fue nueva y original porque usó el internet y todas las redes sociales disponibles en la actualidad para movilizar a toda una nación y a mantener a todo el mundo pendiente de lo que ocurría en la plaza Tahrir o Plaza de la Liberación.
Hay que precisar, sin embargo, que la revolución egipcia no se gestó de la noche a la mañana, tal y como la conocemos en la actualidad, primero se movilizó un grupo pequeño de profesionales que preparó el terreno para lograr todo aquello que sorprendió al mundo. Para lograrlo, quienes estaban inmersos en la tarea debieron aprender como funcionó con éxito otras protestas anteriores, la de Sudáfrica que llevó a Mandela al poder y la de Serbia que puso fuera del poder al genocida Milosevic. Es por esa razón que un grupo de jóvenes egipcios viajó a Serbia y aprendió la estrategía y la táctica que se usó en Belgrado para no responder la violencia con violencia.
Ahí, en Serbia, además, es que los jóvenes egipcios aprendieron a usar los mecanismos rápidos y efectivos que tenemos en la nueva era de la informática. Se buscó y colgó en los diversos portales que la internet ofrece las imágenes que mostraban el verdadero rostro de la dictadura y se alimentó el rechazo hacia Mubarak y su régimen corrupto. Por esa razón, todos en la tierra de Cleopatra vieron con indignación el comportamiento abusivo y criminal de la policía que golpeó y torturó a todo oponente político civil o a cualquier simple ciudadano de esa zona del mundo, obedeciendo, es evidente, las órdenes del dictador.
Esas imágenes fueron empujando a los egipcios a tomar algún tipo de acción, por eso los jóvenes profesionales que iniciaron esta revolución propusieron a sus compatriotas a reunirse en la plaza Tahrir el 25 de enero. Fue un simple llamado a través de las redes sociales. Los organizadores de la propuesta no sabían si iban a obtener alguna respuesta positiva, pero lo que ocurrió fue sorprendente y fue bien capitalizado.
En un momento de su llamado a la movilización y lanzada la propuesta pacífica para protestar, el gobierno dictatorial de Mubarak cortó los servicios telefónicos y el internet, pero para eso ya se tenía planeado otro tipo de comunicación, el volanteo preparado con antelación de acuerdo a lo aprendido en Serbia, el mismo que se trasmite de mano a mano y corre de boca a boca.
A lo que hicieron los jóvenes se sumó la Hermandad Musulmana que dividida en sus opiniones sobre el futuro político de Egipto aceptó el reto de acelerar el derrocamiento de Rosni Mubarak y acabar con su gobierno corrupto.
Sorprendió ver a los egipcios en las calles usando sus rezos cuando debían enfrentar una coyuntura difícil y lo más sorprendente y único fue ver a los policías del cerco de seguridad dando las espaldas por respeto a la gente que rezaba, sin mover un brazo para castigar a quienes arrodillados elevaban sus oraciones. Así, con astucia, los líderes dejaban de rezar y cruzaban junto a todos un cerco tendido en su contra, pues los policías habían iniciado un pequeño relajo. Durante las protestas contra Mubarak ningún grupo musulmán llevó agua para su molino tratando de capitalizar el control de la situación, quizás también porque lo ocurrido los tomó por sorpresa.
Cuando Mubarak alargó su agonía, pues el era el único que se negaba a ver que su gobierno se moría, y evitó presentar su renuncia en un mensaje a sus compatriotas, impacientó a quienes habían llegado a la Plaza de la Liberación para exigir que se fuera de una vez. En esa coyuntura ocurrió la violacion de una periodista estadounidense. A decir de algunos entendidos quienes perpetraron tal cobardía fueron algunos partidarios del dictador que se encontraban también en las inmdediaciones de los puntos de protesta tratando de frenar el cambio, que sin duda los dejaba sin sus gollerias y pequeños beneficios.
Ese fue un delito que trató de desfigurar el acto de la protesta egipcia frente al mundo, pero la salida rápida y por la puerta trasera (la clásica acción de los dictadores) acalló frente a todos la afrenta que sufrió Lara Logan.
Mubarak se fue dejando en manos de los militares el gobierno provisional que inmediatamente anunció el respeto a los cambios y que se iba a preparar para garantizar unas próximas elecciones libres y democráticas. Muchos tenemos la esperanza que no se confunda el asunto religioso con lo político y esperamos que no se borre con una mano lo que hizo bien la otra, pues ese es lamentablemente la lección historica que no aprendemos bien. Pues sí se luchó por la igualdad y la libertad habrá que seguir luchándose por eso. Todos somos seres humanos de un solo mundo.

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