Tuesday, January 7, 2014

'En el camino', viendo a Kerouac.


Aquí me tienes, leyendo “On the road”, la novela del estadounidense Jack Kerouac. Sin duda, será el primer libro que leo en el año. Vi la película, fue la última cosa que hice al terminar el 2013.

‘On the road’ es la historia de Dean. Dean es un joven que se pasa la vida tratando de descubrir quién es realmente. Una pregunta que le queda grande a cualquiera, más todavía a un tipo que recién dejó la adolescencia y que ha vivido metido algunos años en un reformatorio.

En la historia llevada al cine, Dean es un joven que de pronto aparece trabajando en un estacionamiento de carros, pronto descubres que esta disgustado con lo que hace. Tiene que reinstalarse en una sociedad que siente hostil y que trata de absorverlo. No se siente a gusto en ningún lado. De pronto decide abandoner su ocupación y lo ves dedicándose a robar carros para movilizarse en Denver, Colorado. Se siente solo, muy solo, pero no creo que lo sepa con certeza. Para no sentirse solo opta por casarse con la joven Marylou. La pareja pronto se unirá a Sal Paradise -el alter ego de Kerouac- quien esta recorriendo los Estados Unidos desde el este hasta el oeste del país en su deseo de ganar experiencias y escribir una novela. Juntos comenzarán a vivir una gran aventura.

Jack Kerouac es uno de los representantes de la generación contestataria conocida como ‘beat’. Comenzó a escribir su novela el año de 1940, la terminó en 1951 y la hizo publica en 1957. ‘En el camino’ (así se titula en español) cuenta todo aquello que un joven inconforme ve, siente y desea. Los beats estaban contra lo establecido y comenzaron a experimentar en todo: literatura, música, drogas, amor y sexo. Todo eso se percibe en lo que Keroauc escribió. Como recordarán, la historia esta considerada como una de las mejores que se han escrito después de la tremenda experiencia de la Segunda Guerra Mundial y marcó todo un acontecimiento para quienes la leyeron en aquel momento y los años siguientes. Por algún lado leí que John Lennon también la leyó cuando aún era joven y pertenecía al grupo inglés The beetles, con E. Dicen quienes saben más de esto que cuando el músico terminó de leer el libro, convenció a George, Paul y Ringo que el grupo debería llamarse The Beatles, con A. Desde entonces ellos también hicieron historia.

La adaptación del libro tuvo varios episodios, Francis Ford Coppola se hizo de los derechos de autor en 1979. Antes el propio Kerouac había deseado hacer el film con Marlon Brando, pero no hubo el interés compartido. Sorprende saber que Ford Coppola no sabía cómo hacer una buena adaptación de la historia, sus esfuerzos por encontrar el financiamiento económico, los actores deseados (Brad Pitt jugando un rol protagónico), la contratación del escritor Russell Banks para hacer el guión, hasta que dio con el director Walter Salles (el de ‘Diarios de Motocicleta’), quien junto al guionista puertoriqueno José Rivera le dieron el toque final a la historia que se rodó en Canadá, México (huyendo de las guerras de los carteles de la droga), Argentina y Chile. En los andes chilenos filmaron en plena tormenta de nieve, con cámara al hombro.

Volvamos a la historia de Kerouac hecho película. Cuando Dean y Marylou se unen a Sal comienza a abrirse el camino. El camino de una verdad. Es lo que me gusta del film. La esprimieron y sacaron el meollo, toda historia debe descubrir algo, algo íntimo, humano. Algo que permita a otros ver y solucionar su eventual problema. Lo que se conoce en la creación artística como la premisa, la base que sustenta toda la obra de ficción. ‘On the road’, Sal será el testigo de la autodestrucción de su amigo y lo irá contando paso a paso. Para movilizarse de un lugar a otro, Dean vuelve a las andadas, robar carros, abandonarlos, correr a límites de velocidad que dan vértigo, fumar marihuana, esconder la droga en las partes íntimas de la chica para evitar el registro de la policía cuando este se aparece en el camino, emborracharse, pelear, compartir la amada con el amigo. Ser testigo de la cópula de los otros, beber, beber para olvidar. ¿Para olvidar qué? es lo que nos lleva a pensar Dean con su actitud.

Quizás él no lo sabe, pero cuando le pide a Marylou tener sexo con Sal y ambos acceden, Dean quiere ver lo que ocurre en el encuentro. Sal -mas tímido- desiste de la acción y deja inconforme al amigo. Lo que Dean esta tratando de probar es su mal entendida hombría. Asimismo quiere probar su falsa valía. Desea medirse con Sal para ver quién hace gozar más a la joven. Sal tampoco lo sabe entonces, quizás porque no esta acostumbrado aún a participar de estos encuentros entre tres. Dean prueba de todo, incluso lucha contra la muerte, la tienta. Quiere saber si tiene derecho a vivir. En una de esas escapadas reciben el auxilio de un hombre mayor, quien decide parar su vehículo para ‘levantar’ a los peatones. Hay que recorder que ‘On the road’ es la historia de jóvenes de clase media, que salen de casa y hacen autostop en las carreteras- los muchachos ya han dejado a Marylou en Denver, ella ya descubrió que Dean no quiere a nadie. El hombre mayor se descubre homosexual y dice sentirse encantado de Dean. La autoestima de Dean se reconforta, le gusta sentirse ‘valioso’ y acepta tener una aventura sexual con el homosexual. Sal observa y a través de los ojos de Sal Paradise vemos lo postizo que puede ser una relación seudo amorosa. Dean se esfuerza más allá de su deseo. La unión se ve violenta, degradante y mientras Dean flagela, el viejo se imagina amado y acaricia. En lo poco que vemos, lo que ocurre no es ese fluir de entrega mutua que tiene una buena relación sexual. El autoengaño en la cumbre. El amor con máscara.

¿Quién es Dean? Seguimos preguntándonos. ¿Por qué se tortura? ¿Por qué busca en todo momento un amor postizo? El gran mérito de la película es mostrar como Dean se construye ídolos falsos que venera, los infla, los lleva a la cima y cuando los descubre vacíos se le ve caer en picada. Su soledad y tristeza se exacerban y él se hunde más y se castiga. A cada monento lo vemos hundirse en un pántano podrido. ¿Quiere desaparecer ahí?

En un pequeño momento del film vemos a Dean observando a un grupo de borrachos, de entre ellos hay uno que fija su mirada en él y huye. Desaparece. La visión de Dean es corta, pero también le deja un sabor muy amargo. Bebe, se castiga con más violencia. Pronto olvida eso y con su gran poder persuasivo convence a Sal de ir a México, cruzar la frontera. Ir a ‘vivir’ allá por un tiempo. Disfrutar. Eso ocurre, los jóvenes llegan y a las drogas se suman las chicas fáciles. Todo se puede comprar en ese México, la ‘felicidad’ para estos jóvenes estadounidenses está al alcance de la mano. Pero el exceso hace mella en la salud de Sal quien termina con infección y diarreas que lo llevan al borde de su existencia. Dean no quiere eso, la enfermedad y el sufrimiento no son para él. Decide y decide abandonar a su amigo enfermo. Vuelve a los Estados Unidos.
Sal felizmente se recupera y también vuelve a su país. Trata de rehacer su vida de manera mas ‘normal’. Opta por tener una relación de pareja. Cuando esta a punto de salir a divertirse con su novia, Dean aparece. Dean se ve mal. No es que sólo se ve mal, está mal. Esta viviendo como un desamparado y esta borracho, tiene miedo, ahora es cuando teme sucumbir realmente. Clama por ayuda. Sal parece que ya no podrá hacer nada por él.

Sal vuelve a su casa y se reencuentra con los cuadernos de notas que ha escrito a lo largo del camino y decide sentarse a redondear su idea. Volvemos a revivir la leyenda de Kerouac quien dice que en un rapto de creación escribió su novela en un rollo de papel de teletipo.

Sal descubre que Dean es un muchacho abandonado por su padre alcohólico, entendemos entonces que es el mismo con quien Dean tuvo ese encuentro intenso de apenas segundos. Viene más, Dean es el joven que para reconstruirse opta por hacerse con la historia de su padre: se vuelve también crápula. Decide recorrer un camino que no es el suyo. Ser actor del pasado viviendo el presente. Opta por hacer el papel que no está escrito para él y sucumbe. Dean juega a ser su padre, en sí mismo trata de corregir a su progenitor. Deja las responsabilidades, se enamora de la persona incorrecta, tiene hijos y los abandona. Jamás confía en nadie, por eso entendemos ahora la razón por la que deja a Sal Paradise enfermo. Decide aceptar una relación homosexual con alguien que puede ser su padre y lo castiga, claro, se castiga también. Y como todo borracho, Dean termina solo, hundiéndose en el pántano de su propia pesadilla.

Cuando terminé de ver la película dije: ‘tengo que leer la novela’. En ese camino estoy…

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