Tuesday, September 18, 2012

Lecciones para desatender (El escenario).


¿Qué hacen un grupo de prostitutas en una iglesia? Mejor todavía, ¿qué hacen tres monjas en un burdel? Algo esta pasando, no es verdad? Están actuando fuera de escena o fuera de su habitat natural.
Sí se tratara de una historia cómica, las monjas en un prostíbulo sería divertido, tal vez cruel con tanto desalmado. Se me ocurre que las prostitutas en un convento sería dramático. Aunque como saben, en la vida, como en el arte, todo es relativo.
Hablo de todo esto para que se den cuenta de la importancia de la escena. Si uno escribe cuentos o novelas tiene que pensar en la audiencia que esta viendo (leyendo) la historia para ubicarla mejor.
Y como saben, cada escena tiene su propósito para dar cuenta de algo o hacer que la historia avance.
Si la escena no sirve, córtala. Suprímela. (Los editores saben mejor de lo que estoy hablando).
No todos los escritores entienden muy bien el asunto de la escena y su propósito.
En algún momento me sugerí un ejercicio de escritura tomando en cuenta el escenario.
1- En la playa, dos ancianos están comiendo
2- En un parque, dos amantes se citan para un picnic.
3- En un cementerio, dos jóvenes se citan a comer sobre la tumba de alguien conocido.
Esto no es necesariamente una orden, recuerden que pueden desatender esta lección. Si desean pueden poner a los ancianos en el cementerio y a los jóvenes en la playa. Sugerí lo primero por los contrastes. ¿qué hacen los jóvenes en el cementerio? La respuesta es... la que se les ocurra. Se trata de un ejercicio. Tal vez la chica ha citado a su novio en el cementerio para decirle que va a morir, pues acaban de detectarle un cáncer terminal. Acuérdense que las escenas tienen que servir para algo vital en la historia.
Los viejos tal vez están recordando su juventud. Aquel juramento que se hicieron tras el primer beso. Tomar un bote (prestado o robado) para remar y remar hasta morir juntos, deseando que nadie los encuentre tras la zozobra.
Una escena tiene principio, medio y fin. Sí para darle algo de suspenso hacemos que uno de los ancianos se oponga al otro. Qué sí la dama se niega a subir al bote. ¿el viejito emprenderá su camino solo? Tal vez sí, porque la mujer a sus 76 años le confiesa que a lo largo de los últimos 22 años lo viene engañando con otro y que le ha jurado (al otro) cuidarlo porque no tiene a nadie más en esta vida.
En una escena se pone los ingredientes que se necesitan en una historia. En una escena esta el punto de vista, el diálogo, la descripción. Es más, en una escena uno tiene que ver, oler, gustar, incluso tocar. Sin olvidar los recuerdos, los símiles y los pensamientos que hacen una escena más fácil de imaginar.
Hay escenas que son largas y otras cortas y cada una tiene su propósito. En las cortas, la acción fluye de manera rauda y en la larga se aletarga la acción. Con las escenas cortas hacemos que el lector nos siga hasta el final, por lo que no resulta conveniente abusar de las escenas largas que agobian.
Por lo tanto hay que combiar lo corto con lo largo.
Cuando se logran escenas buenas, la lectura se hace intensa y el lector se siente inmerso en el mundo creado.
Hay que recordar que un cuento o una novela son el resultado de una serie de escenas que se van uniendo como los eslabones de una cadena.
En cada una de las escenas tenemos que haberle dado al lector una experiencia, no sólo el acto de leer.
No hay que olvidar que las escenas sirven para mostrar lo que hacen nuestros personajes, sin olvidar nunca al protagonista. El personaje principal debe desear algo y en su camino se hallará con opositores y colaboradores.
Las escenas nos dan detalles específicos de lo que se ve, lo que se siente, lo que le impacta al personaje principal y lo que lo refleja como lo que es: timorato al principio, pero valiente cuando las papas queman.
Para visualizar mejor todo lo que digo sugiero ver la película “Las flores de la guerra”, un film chino que cuenta la violación de un grupo de prostitutas de Nanking en la época de la invasión japonesa. Es un hecho histórico, ocurrido entre los años 1937-38. Invasión que como sabemos dejó alrededor de 300 mil chinos muertos. La pelicula esta basada en una novela del mismo titulo, escrita por Geling Yan, y, es, hasta hoy, la pelicula china con mayor presupuesto. Fue el director Zhang Yimou quien la llevó al cine el 2011. El principio de la película está tan llena de acción que nos sumerge en la historia de golpe.
Quien cuenta la historia es el protagonista. Un maquillador de muertos, que se hará pasar por sacerdote para salvar a todas las futuras monjitas. El mismo quien tras enamorarse de una prostituta, deberá entender que también ellas merecen respeto y consideración. Con su buena acción se ganará el amor de una de las 'chicas malas', quien ha llegado a ser lo que es por un problema en el pasado, pero que en el fondo sigue siendo una mujer de principios.
Como notarán, el inicio de esta nota no tiene nada de irreverente. En Nanking, un grupo de prostitutas chinas llegan a una iglesia, huyendo de los invasores. La iglesia tiene al costado un convento, en donde algunas adolescentes se preparan a vestir los hábitos. Entre ambos bandos se dará inicio a una lucha sin cuartel que poco a poco se irá diluyendo, porque de lo que se trata en esta oportunidad será de preservar la vida y darle al enemigo guerra. No siempre los ganadores son los mejores. Los vencedores son muchas veces los salvajes que haciendo uso de su fuerza abusan del desválido. Pero el desválido tiene algo que es más grande que el victimario. Eso hace que se pongan en primer lugar los valores humanos que están por encima de la fuerza y el maltrato. Lo que es más, el vencido muestra que el vencedor es un granuja, que aprovecha la oportunidad y solo quiere hacer valer su fuerza brutal y destructiva.
Aquí, como notarán se ha logrado dar con la premisa de la historia, que resulta más fuerte y consistente que el solo hecho de haber ganado una guerra.  

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