Thursday, July 19, 2012

Iluminado en la oscuridad.



No había visto nada de su trabajo. Oí algo acerca de Michael Naranjo cuando estaba leyendo un libro titulado 'Patiente, the art of peaceful living'. Me sorprendió tanto saber que existiera un artista como él, así que corrí a Youtube tratando de encontrar y ver su trabajo. Y precisamente en Internet encontré un documental de alrededor de 30 minutos realizado por PBS.
Cada vez que me siento algo desmoralizado, pensando que no voy a lograr lo que me he propuesto hacer, corro a Youtube y busco el especial dedicado a este nativo americano Tewa. Es más, el documental se los he recomendado a mi hermano artista, a mis sobrinos y algunos amigos. Mi propósito ahora es compartirlo con ustedes para que cuando digan 'No puedo' una voz interna responda 'Si puedes, no jodas, mira el trabajo de Michael Naranjo'
Sin más preámbulos, Naranjo es un excelente escultor ciego. Sus obras se pueden ver en muchos museos de los Estados Unidos y en algunas partes del mundo, entre ellos en el Vaticano.
Naranjo resultó ciego despues de permanecer seis semanas en Vietnam. Cayó en una celada y una granada hizo que perdiera la visión.
“Jamás olvidaré aquel día, 8 de enero de 1968”, recuerda. “Miré directo a los ojos del soldado vietnamita, quien lanzó la granada, La explosión no sólo afectó mis ojos, sino también daño mi mano derecha. En aquel momento pensé: Dios mio, que esto no sea muy duro para mis padres”. Luego creyó que moría, hasta que escuchó. 'Estas bien, baby'. Era el sargento de su pelotón quien le daba ánimos.
Rescatado por el sargento, Naranjo fue trasladado en un helicóptero fuera del escenario de batalla donde se desató una feroz balacera. Perdió el conocimiento y cuando despertó estaba en una sala del hospital de Saigón, donde comenzó su terapia de rehabilitación. El pensó entonces que su sueño de ser escultor se hacía añicos.
Fue en un hospital de Japón donde Naranjo empezó su verdadero trabajo de recuperación. Al principio pensó que iba a terminar loco, junto a él, en aquel pabellón, estaban muchos heridos mutilados que tenían que enfrentar la nueva lamentable realidad así como un futuro incierto.
Naranjo recuerda que comenzó a envidiar a las aves, que podían ver. Hasta que un día pidió un pedazo de arcilla y comenzó a hacer lo que sabía. Su familia, incluída su madre Rose, eran aclamados ceramistas.
Con la arcilla hizo una cabeza, con sus ojos y su boca, entonces supo que podía esculpir. Luego hizo un pescadito, siguió la figura de un pensador y luego una ardilla con su semilla en la boca.
Cuando volvió a los Estados Unidos y mientras continuaba su recuperación en Denver, ocurrió algo sorprendente. Naranjo había hecho un indio a caballo, alguien tomó una foto y la envió a un diario local. Sabiendo de su ceguera, los lectores comenzaron a enviar cartas diciendo que sí el artista hacía otro trabajo, ellos desearían comprarlo. Michael destruyó la pieza que logró e hizo un oso con un pescado en la boca.
Sus mejores piezas nunca han sido vendidas.
Hoy Naranjo no tiene tiempo para lamentarse, pues se dedica a trabajar. Sólo se da cuenta de su ceguera cuando deja la piedra que está esculpiendo. “cuando me golpeo con algo al caminar, me doy cuenta que no puedo ver”, comenta. “Es sorprendente como puedo ver con la punta de mis dedos”, dice risueño.
Los años de la guerra y el mal recuerdo de lo que ocurrió se han ido. Aunque Naranjo no olvida lo que hizo, “para sobrevivir, tú tienes que remover todas las buenas emociones dentro de ti”. “Cuando me encontré con un viejo vietnamita, sentado en una mesa, me ofreció una taza de té. El tomó la taza y me la ofreció con buenas maneras. Yo estaba parado junto al viejo con mi M16 apuntándolo. Sonriente seguía ofreciéndome el té. Lo miré y le dije 'bebelo tú' y él tomó. Luego volvió a servir té y me lo ofreció de nuevo. Lo miré y moví la cabeza diciéndole 'no'. Volteé y caminé lejos de ahí. Entonces pensé: Oh, Señor, ¿qué me está pasando, cómo puedo hacer todo esto a un ser humano? En ese momento la guerra me habia cambiado”.
Lejos de Vietnam, Naranjo tuvo un sueño que se cumplió en Roma, junto al papa Juan Pablo II. Estando en el Vaticano se le permitió tocar al inmenso Moisés de Miguel Angel. Naranjo se pasó más de dos horas junto a la majestuosa estatua, toco cada detalle del trabajo del genio italiano.
Hizo lo mismo con el David, cuando visitó Florencia. Dice que cuando supo que eso ocurriría comenzó a llorar de alegría. Comenta que al tocar esos labios suaves del joven David creyó oír la voz contenida del personaje. Pudo sentir, además, la tensión en el brazo donde David sostiene la honda y la piedra que iba a lanzar contra Goliat.
La vida de Naranjo no es fácil, debió aprender primero a ser paciente y gracias a su esposa que le entiende a la perfección ha podido dominar esos malos momentos. Laurie sabe que cuando me despierto de mal humor, ella toma mi mano y me dice que me vuelva a mi cama. Ahí me doy la vuelta y me pongo en pie por el otro lado. Entonces rio. Así es como peleo y le gano a la impaciencia.
Junto a Laurie, Michael tiene dos hijas. Ellos viven en una casa diseñada por el artista, quien además creo la fundación de Arte que permite a los visitantes tocar las esculturas que se exhiben en la comunidad de Santa Fe, Nuevo Mexico.

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