Thursday, March 15, 2012

Las creencias religiosas, los miedos y las culpas.


Las creencias religiosas siempre me han despertado curiosidad, como a muchos, supongo. Hay religiones para todos los gustos y lo que es más, algunos defienden sus creencias como si fueran las mejores y las únicas y ahí se ciegan o cometen el peor de los pecados, asumir que han encontrada la 'verdad divina' que es inmensamente grande o muy diminuta.
Las creencias religiosas vienen desde la aparición del hombre. Algunos dicen que el hombre ideó a Dios. Claro, se acercó a tratar de explicar algo que desconocía. Así el fuego y la lluvia fueron los dioses iniciales. Luego, cuando nos fuimos organizando, las creencias tomaron una dimensión distinta.
Recuerdo que Joseph Campbell explicaba que las primeras catedrales que tuvimos los seres humanos están en las cavernas. Si uno visita las cavernas francesas puede entender lo que decía el estudioso estadounidense de las mitologías. Eran lugares en la que sólo podían entrar los jóvenes que estaban a punto de convertirse en hombres, era como un bautismo. El que pasaba la prueba estaba apto para lo que venía.
Las cuevas eran lugares llenos de dibujos donde se representaba la caza, primera actividad organizada de sobrevivencia. Las cuevas eran tan profundas que inspiraban temor a quien ingresaba en ellas, además, de pronto se podían encontrar con un animal real del que tenían que defenderse.
Hace poco vi el documental 'Cave of forgotten dreams' (La cueva de nuestros sueños olvidados) del cineasta alemán Werner Herzog, quien ingresó a una de las cuevas francesas en Chauvet para dar cuenta de lo que les refiero. El lugar es algo que simula una garganta muy profunda llena de estalactitas que parecen dientes filudos y los dibujos de fieras están muy bien graficadas en las paredes. En esa oscuridad, el joven que pretendía convertirse en cazador, tenía primero que luchar contra sus propios temores. Y como saben los miedos son culpables de muchas muertes en este mundo.
Hace poco visité una casa en Long Island donde está el Center for Spiritual Living. Ahí tienen una nueva forma de acercarse a Dios o a la Divina inteligencia que gobierna el universo. A la entrada del auditorio hay un stand de libros que están a la venta para todo aquel que desea hacer una contribución con el centro. Vaya sorpresa, entre los libros estaban dos textos que deberían estar entre los mios. Uno precisamente de Joseph Campbell titulado 'El héroe de las mil caras' y otro de Joseph Murphy cuyo titulo es 'El poder de tu mente subconsceinte'.
Al parecer estaba siguiendo mi felicidad, como decía Campbell “Follow your bliss”. Me sentía algo triste en aquel momento, pues tenía que tomar algunas decisiones drásticas. Creo que la sonrisa se había separado de mi rostro. La ceremonia es muy parecida a las que se siguen en las iglesias protestantes o en la católica. El pastor o encargado toma el sermón principal y habla de lo que algunos hemos perdido, la oportunidad de encontrarnos con el dios o lo que representa en nosotros mismos. Todos debemos buscar la armonía, la paz, la alegría, el gozo, la compasión, el perdón y la felicidad que está en nosotros mismos. Contó la historia de un fotógrafo que llegó a un país en guerra quien se encontró con una mujer que jamás sonreía. Le pidió pararse frente a la cámara y sonreír, la mujer hizo el esfuerzo y no lo logró, el fotógrafo insistió y la mujer trató una vez más, sin lograrlo. El fotógrafo mantuvo el entusiasmo y siguió pidiendo una sonrisa, la mujer hizo el esbozo de algo que pareció el inicio de una sonrisa, el fotógrafo insistió una vez más, la mueca se acercó a la sonrisa. Una vez más y la mujer dejó salir una sonrisa. De nuevo, volvió a la carga el fotógrafo y la mujer sonrió. Bien, mantenga la sonrisa le pidió él a ella y logró su foto. La mujer llevaba tres años sin sonreír, había perdido al esposo y los hijos también habían sido asesinados, ella estaba con mucha pena. Cuando sonrió sintió algo distinto y sonrió con más ganas, reportó el fotógrafo. Ante una desgracia como la muerte, no sacamos nada muriéndonos en vida. Hay que seguir insistiendo con la felicidad, concluyó el pastor. Los cantos no se hacen esperar, en la cita en el centro espiritual volví a escuchar la canción 'You raise me up' y recordé lo bello de la canción que es interpretada de manera magistral por el grupo de mujeres celtas, entre otros cantantes.
Al terminar la ceremonia me acerqué una vez más al stand de libros y revisé el libro de Murphy. El dice que "muchas personas están asustadas del pasado, de futuro y de llegar a viejos, de no estar sanos y de morir. Pero deben saber que el miedo es un pensamiento en la mente, lo que significa que tienes miedo de tus propios pensamientos. No tengas miedo del monstruo que está detrás de la puerta, porque no hay ningún monstruo. Somos víctimas de una falsa creencia".
Seguí leyendo y me di con otra cita del irlandés: “encuentro que mucha gente esta muy atenta a la idea de fallar. Como resultado, la idea de fallar se convierte en realidad. Si tú estas pegado a un miedo, tú debes hacer el esfuerzo de ir al lado opuesto, porque si te dejas llevar al lado extremo de ese miedo, sufrirás daño mental y físico y te quedarás atrapado”.
'El miedo es el más grande enemigo de toda persona, aprende a reirte de tus miedos, es la mejor medicina. Nada puede afectarte salvo tus propios pensamientos. Piensa en tu mente como un jardín y que tú eres el jardinero, planta ahí semillas de pensamiento positivo y plantalas en el subconsciente todo el día. Tus pensamientods deben estar fijados en todo lo que es bueno, así cambiarás tu destino. Recuerda, tú tienes la capacidad de elegir, elige la vida, elige salud, elige felicidad”
Murphy me llegó a interesar, sé que el irlandés se crió en una familia católica, los jesuitas tuvieron mucho que ver con su formación. Cuando llegó a vivir a los Estados Unidos se convirtió en farmacista, químico y pasó a ser uno de los miembros de la Church of healing Christ o Divina Ciencia.
Otro de los temas que aborda Murphy es el referido a la culpa. "Dios no tiene nada que ver con los castigos, somos nosotros mismos los que nos infringimos el daño" y cuenta el caso de una mujer que no lograba ser feliz. Se había quedado con la parte de la herencia de un hermano drogadicto, quien finalmente terminó muriendo a consecuencia de su adicción. La mujer se sentía culpable por eso, lo había hecho con buena intención, pero no contaba con el descenlace fatal. Por eso pensaba que Dios nunca la perdonaría. "El castigo es lo que merezco, se repetía”.
Murphy explicaba, “las fuerzas de la naturaleza no son el demonio, es el uso de eso lo que determina si tienen un demonial efecto. La electricidad no es el demonio, eso depende si tú usas la luz para iluminar o dar a alguien un shock fatal. Por lo tanto, Dios no castiga. Todo el castigo viene de la reacción del subconsciente. Si tú generas pensamientos negativos y autodestructivos, eres tu quien los crea. Tienes que ir al lado opuesto. Las emociones siguen a los pensamientos y tú tienes el poder de rechazar todos los pensamientos que te molestan o disgustan. En este caso necesitas perdonarte y curarte.
Estaba tan abstraído en lo que leía, que no noté que alguien estaba a mi costado observándome. La dama se presentó y le dije también mi nombre y apellido, me dio la mano e hizo una reverencia, diciendo “mucho gusto por conocer a la luz”.

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