Sunday, February 15, 2015

Ida, la fe en blanco y negro.



Ida, la película polaca de Pawel Pawlikowski viene a competir a los Estados Unidos presedida por una serie de premios importantes que la ubican entre las favoritas para ganar el Oscar a mejor film extranjero. Recién hace apenas unos días ganó el premio Goya de España y antes se hizo acreedora de los premios en Londres, el de Toronto y el Sundance, sin mencionar otros más.

Ida es una película en blanco y negro. Es un drama minimalista que cuenta la historia de una joven que debe dejar el convento para visitar a su única familiar con vida, antes de tomar los votos finales y convertirse en monja católica. La madre superiora se lo ordena y le informa brevemente que la tía no pudo venir antes por sus múltiples ocupaciones.

La novicia Ana (aún no sabe su verdadero nombre) deja el convento y va en busca de su tía, pero vaya sopresa, la encuentra ocupada con un parroquiano en casa, fumando y en bata. El hombre es un desconocido que apenas dice unas palabras antes de dejar la cama y marcharse. La tía es una procuradora comunista de la Polonia de 1962 y es además alcohólica.

La tía Wanda Gruz va de frente al grano y le informa a su sobrina que su verdadero nombre es Ida y es judía. Al termino de la Segunda Guerra Mundial alguien la dejó en el convento y desde entonces fueron las hermanas católicas las que se han encargado de ella. Ida entonces quiere conocer donde están enterrados sus padres. La tía que no ha tenido en valor hasta entonces de enfrentar la verdad, decide acompañar a su sobrina previniéndole que en ese lugar no existe el Dios en el que ella cree.  

No les contaré la trama completa con el afán de motivarlos a que vean la película. Lo que sí deseo contarles es algunas apreciaciones que me dejó el trabajo de Pawlikowski. Para mí el blanco y negro es un reto y los realizadores del film han logrado dar con el tono exacto que buscaban. Si vamos a ver algo que nos refiera a una historia de fe, no hay más que dos colores: el blanco que puede significar lo bueno y el negro que puede asociarse a lo malo.  (Una digresión. En ocasión que Francis Ford Coppola hizo ‘Tetro’, el director estadounidense contaba que se dejó de filmar en blanco y negro por exigencia de un ‘genio’ de la televisión comercial que no deseaba que su canal se asociará a falta de adelanto o algo que se entendiera como tal. Ford Coppola decía entonces que el b/n en el cine tenía que retomarse y empezar a producirse más películas en ese formato).

Pawel Pawlikowski dice que el film armado y exhibido como la vemos en pantalla parece sencilla, pero agrega que la historia nace del caos. Precisa el cineasta que en primer lugar tenía a una monja joven que debía lidiar con su fe antes de tomar sus votos definitivos y por otro lado quería entender la historia de una mujer que exhibiendo una cara buena por fuera en el fondo esconde a otra mucho más terrible. Cuenta que durante algún tiempo de su vida iba a tomar café con una compatriota en Londres, pero que después de algunos años supo por las noticias de la BBC que el gobierno polaco estaba pidiendo su extradición por una serie de actos atroces que la mujer había cometido. Darle la vuelta a todo esto y armar la historia que nos presenta, tomo un tiempo y que gracias al trabajo compartido con el guionista se fue articulando mejor, refiere el director.

Polonia cambió mucho y yo deseaba contar algo de la Polonia de mi pasado, por eso decidimos ambientar la película en 1962. Para situar mejor el drama viajamos mucho hasta que encontramos una localidad alejada que habia sido abandonada por las autoridades y se mantenía como en el pasado. Además quería que hubiera mucho de la música que escuchaba en mi juventud y opté por la banda de jazz que aparece en el film, comenta el director.

Les decía que la historia es minimalista porque sólo se circunscribe a Ida y a su tía. Los diálogos son breves y muy informativos que nos permiten saber hacía donde vamos con el film.

‘Un día jugando con los encuadres, decidimos dejar un espacio arriba y por eso se ve ese tipo de fotografia que vemos en el film con mucho techo, señala el director. Dar con la actriz principal fue un golpe de suerte. Para el papel se hizo un casting con alrededor de 500 actrices y ninguna nos convenció, hasta que un día un miembro del equipo llamó desde un café para decir que tenía a la joven que podía ser la protagonista. Nunca había actuado, pero cuando se hicieron las pruebas, Agata Trzebuchowska convenció’. Todo el conflicto se ve reflejado en los ojos por encima del rostro. Para dar un ejemplo, cuando la joven monja observa como sus compañeras de convento se bañan, ella ve la sensualidad que se esconde y se diluye a través de sus batas transparentes.

La sensualidad del film es también minimalista, lo vemos cuando Ida decide enfrentar su vida mundana vistiendo la ropa y los zapatos de taco de la tía, ella se envuelve en la cortina de la ventana y al cortorsionarse la vemos entrando en un mundo distinto y muy sugestivo.

Ida pese a mostrar una personalidad ingenua, tiene una gran fuerza. Algunos han señalado que el ritmo de la película es el ritmo que le pone la personaje principal. Si uno pone atención, Ida fuerza a la tía a ir con ella al pueblo para enfrentar a esos católicos polacos que durante la época de ocupación nazi se han aliado con el enemigo y han decidido matar a los judios de la zona para quedarse con sus propiedades. La tía lo sabe, pero hasta antes de la aparición de Ida no ha movido un dedo. Ha sido sí muy sanguinaria con quienes lidió en la corte de Justicia y ha tomado decisiones extremas pidiendo penas capitales contra los que entonces se llamaban ‘malos camaradas’, pero no ha sido capaz de enfrentar a quienes le quitaron lo suyo por temor a enfrentar la verdad de su propio hijo muerto, tema del que se siente muy culpable. La culpa del abandono hace que ella tenga una vida sin sentido y el único refugio o remedio que encuentra es el del alcohol.

La película ofrece una lección de composición dramatica, por ratos se parece a un documental. La historia pareciera terminar cuando descubren los esqueletos enterrados de sus seres queridos, pero vamos más allá, porque lo que importa es saber que pasa con la fe de la novicia movida por todo lo que ahora sabe. En ese torbellino de novedades, Ida decide hacerse mujer y deja fluir su sensualidad. Cuando la descubre, esta convencida del próximo paso a dar. Alguien en la audiencia le dijo al director polaco, un poco en broma: “quizás el amante no era tan bueno que no convenció a la joven del camino a tomar”. Pawlikowski no desestimó la idea, total, en arte, las puertas de las interpretaciones siempre están abiertas.

Y me ha encantado saber que el director hizo su trabajo basándose en cincuenta ideas y que fue reescribiendo el guión casi a la par que iba filmando. Eso sí, siempre filmó en el orden real que vemos la película, como para ir ordenándose en el desarrollo del mismo.

Saturday, January 31, 2015

Los inocentes, más de cincuenta años después.



Algunas veces me he preguntado al releer los cuentos del escritor peruano Oswaldo Reynoso ¿qué pasó con los personajes de su libro ‘Los Incocentes’ más de cincuenta años después? En el supuesto caso que hubiesen existido, claro está. No soy el único que se ha formulado esta interrogante, sin duda. Incluso algunos le han preguntado al narrador de manera directa, sin obtener respuesta, creo.

Pienso que Oswaldo Reynoso hace bien al no contestar la pregunta, porque quiere –intuyo- que sus lectores hagan su trabajo. Hablo de los lectores activos, de los que se involucran con el texto, con la historia y con las situaciones que viven los personajes.

Alguna vez, Reynoso recibe regalos para sus personajes. Cuenta que una vez una niña le regaló golosinas para ‘colorete’.

Bueno, seré entonces el primero que se arriesga a decir algo de lo que hubiese pasado con esos adolescentes de las quintas del barrio de Jesús María que con ese modo de hablar irreverente y descarnado aparecieron en escena para escándalo de la cucufatería limeña, en 1961.

Oswaldo Reynoso en Lima dicharachera.

Oswaldo Reynoso nace el 10 de abril de 1931. Parte de su natal Arequipa y llega a Lima cuando tenía entre 19 y 20 años. El viaje desde el sur peruano a la gran urbe le toma por aquella época dos días y medio. Venía a estudiar Lengua y Literatura en la entonces Escuela Superior de Educación Enrique Gúzman y Valle (La Cantuta). En sus días libres sale a mirar lo que el llama la ‘ciudad palpitante’ llena de enormes calles y avenidas y se sorprende con la forma de hablar rápida de los limeños a quienes les pide bajar la velocidad para entenderlos.

El joven Reynoso recorre barrios, billares y cantinas tratando de integrarse. El uso de algunas palabras dichas en jerga y en un tono distinto comienzan a pasar a formar parte de su vocabulario, el mismo del que hace uso cuando comienza a escribir sus relatos.

Reynoso se mosquea y pilcha sale a buscar tonos, donde no sólo chupa que chupa para soltar la sin gueso y conquistar algunas gilas.

En sus relatos plasma de manera magistral el lenguaje y va más allá, se mete en la psicología y el pensar de los jóvenes de entonces, que a sus problemas de violencia, celos, inseguridades y anhelos, suma el de la sexualidad. Reynoso dice que los personajes deben cumplir ese requisito, no sólo deben ser presentados en su exterior, sino en el tono que hablan. Toda comunicación se entabla a través del lenguaje, precisa.  

Los inocentes marcó un hito en la literatura peruana, se trata de un libro de cuentos con un ejemplar realismo urbano de la calle, que según el poeta peruano Washington Delgado sigue siendo actual porque aborda el problema juvenil desde adentro. Más aún, esos problemas subsisten. Los jóvenes de todas las épocas se ven reflejados en el lenguaje y en la problemática de lo que leen. Perú sigue con lo mismo: falta de empleo, falta de horizontes y falta de reconocimiento.    

Para el autor también de Los ‘Eunucos inmortales’, todo escritor parte de su experencia vital y/o cultural. Algunos sólo lo hacen desde la cultural, pero él lo hace desde la vivencial para sumar lo cultural. (Los eunucos inmortales es un típico ejemplo de lo que profesa. La novela cuenta la experiencia del escritor en China durante la masacre estudiantil ocurrida en la plaza de Tian’anmen). Reynoso fue testigo directo de lo ocurrido.

Los inocentes, ahora.

Y para ir al grano, a continuación respondo a mi pregunta inicial.

Los inocentes, cincuenta años después.

Cara de ángel se vuelve un gran jugador de billar, pero termina de pastor cuando muere su madre. El vive atormentado por la culpa de haberla dejado sin pan. En penitencia se entrega a la religión y llega a ser pastor de una iglesia en una zona muy populosa de Lima, Villa Maria del Triunfo.

Carambola es seguidor de Cara de ángel por un tiempo. Lo deja sin darse cuenta que siente envidia por él. Nunca llega a dominar el taco que le ha dejado en herencia Choro parado. Carambola endiosa a Cara de ángel cuando lo tiene delante, pero habla mal de él en cuanto este se da la vuelta, dice que nunca jugará como lo hacia el verdadero maestro Choro parado. Carambola se reúne con Gladys, la perdona que sea puta, pero ella sigue en sus andadas, se lia con Colorete. Al darse cuenta Carambola rompe el taco de billar en la espalda de Gladys, pero ella se defiende con las bolas, se las tira a Carambola. Le destroza los dientes y lo que es peor, le produce un derrame cerebral. Los médicos del hospital Dos de Mayo le salvan la vida, pero él termina inválido.

El Príncipe sale de la cárcel como un avezado delincuente. Busca a Dora la puta quien vive un romance con un principe verdadero, un jovencito rico de Miraflores. Dora le cuenta que nunca podrá tener hijos y que por ahora se complacerá acariciando muchachitos.

El Príncipe vuelve a robar, esta vez busca a Colorete de compinche. La policía captura a este último y para evitar ir preso tira dedo al príncipe, quien vuelve a la cárcel. Este al salir trata de vengarse, pero colorete ya ha huído a colonizer una zona de Pucallpa. En la selva aprende a bailar cuando esta borracho y vaya sorpresa, logra juntar a algunos músicos para armar una banda. En la selva se junta también con un brujo que los lugareños llaman ‘médico curandero’, quien le enseña algunos trucos y por fin, sueña con volverse rico.

Juanita, la chica de los quince años, termina llenándose de hijos, nunca se casa con el estudiante de Derecho, éste la usa y la abandona por la hija de un juez. Ella espera que el verdadero juez haga justicia.

Rosquita termina calvo, vendedor de pelucas. El monta un negocio junto a Manos voladoras, quien a su vez muere en su habitación, dos jóvenes lo torturan para robarle y lo dejan morir desangrado. La prensa da cuenta del hecho con titulares inmensos. Los jóvenes logran su libertad tras purgar apenas dos años de castigo. Rosquita sigue quejándose del hígado, pero los médicos descubren que tiene cáncer al páncreas. Rosquita culpa a hecho de haber chupado agua directamente del caño.

Corsario abre un pequeño puesto de venta de periódicos donde pasa sus días, algunas veces ve pasar a Natkinkon quien sigue soñando con salir en la tele. Un cómico famoso le ha regalado una guayabera que siempre luce sucia.

Monday, January 19, 2015

Francotirador, cuando la realidad necesita un poco de ficción.


Clint Eastwood es un viejo zorro en el mundo del cine, prepara siempre sus películas para llegar justo a tiempo y correr tras la liebre que desea alcanzar. La misma estrategia se ve en la última historia que acaba de aparecer en los cinemas de gran parte del mundo. El francotirador, escondido y desde una posición ‘privilegiada’, se alista a disparar contra el enemigo, se acomoda, arrima el arma a su hombro, observa, agudiza la mirada a través del lente de largo alcance y fija el foco a donde dirigir el disparo de su M24. Vaya, la vida da siempre sorpresas, una madre alcanza a su hijo una granada y el pequeño corre inocente y también amenazador.  El francotirador suda, se niega a aceptar lo que ve, pero tiene que decidir en fracción de segundos.

Con ese gancho demoledor, Eastwood nos mete en su mundo: Iraq durante la invasión decidida por George Bush y quienes lo rodeaban. Las tropas estadounidenses deben enfrentar a quienes se resisten. Chris Kyle (interpretado por el actor Bradley Cooper) es el francotirador que tendrá la responsabilidad de garantizar el avance de sus compañeros de armas, disparando a todo aquel que represente una amenaza.

Kyle se convirtió en la leyenda de los francotiradores estadounidenses. Se calcula que mató a más de 160 iraquíes durante el conflicto. El seal estadounidense nunca confirmó tal número, pero siempre refirió que trataba de proteger a sus compañeros. Además, nunca se sintió un héroe por hacer su trabajo y se sentía incómodo con tal denominación.

Eastwood trabaja con el guión que Jason Hall ha adaptado de las memorias del propio Kyle. Para darle más dramatismo, el guión de Hall va un poquito más allá de las propias palabras del francotirador referidas en su autobiografía.

Luego de las escenas iniciales donde se deja en suspenso la decisión que tomará el francotirador respecto al ingreso en escena del niño con una granada, Eastwood nos traslada a Texas, cuando el pequeño Chris esta apuntando su rifle de caza bajo la atenta mirada de su padre. El niño logra cazar un venado y es la primera oportunidad que vemos la relación que entabla con la muerte y con un padre severo y dictador. Más tarde veremos al padre castigando a su hijo menor por no haberse sabido defender de la agresión de un compañero de escuela y destacando con orgullo la defensa que hizo Chris de su hermano. (Pienso que Eastwood trata de decirnos algo respecto a las figuras de autoridad. El padre bien podría representar al propio ex presidente Bush, quien dejándose llevar por su prepotencia e ignorancia lanza a sus hijos a una guerra de terribles consecuencias. (Más de veinte ex combatientes estadounidenses se suicidan por día. Y son muchos los que han quedado con terribles secuelas físicas y emocionales al término de la conflagración. Sin hablar del número de muertos que dejó el conflicto en ambos lados).

Eastwood nos muestra luego a los jóvenes Kyle andando sin brújula, son vaqueros sin futuro, rudos aunque impetuosos, así que pronto deciden enrolarse en la vida militar. Chris se convierte en leyenda y su hermano sucumbe ante el horror. Antes de ir a la guerra, Chris contrae matrimonio y ahí el film tiene un punto en el que se apoya para hacer avanzar la historia. Mientras el esposo va matando enemigos que amenazan, la esposa va lidiando con los hijos que va alumbrando. Y aquí veo una vez más la mano del director quien trata de revalorar siempre el papel que juega la mujer en la vida de un hombre con problemas. (La mujer que nos fija el norte de nuestras vidas. Ver ‘Los imperdonables’ para entender lo que comento).

En todas las historias se necesita un enemigo al que tenemos que identificar. En una guerra todo aquel que se pone al frente es un enemigo, pero para efectos dramáticos y en el caso de esta película, el enemigo con el que debe competir el personaje principal necesita ser visto, aunque sea en sombras. Por esa razón y de acuerdo a lo que he leído, Hall introduce a Mustafa, un francotirador iraquí que ha sido un tirador campeón de competencias deportivas (una foto en la sala de su casa lo muestra en un podio).

Kyle nunca se refiere al francotirador enemigo con nombre propio en sus memorias, pero existen evidencias que el tirador iraquí existió hasta que dejó de disparar tras un enfrentamiento con Chris Kyle. El francotirador estadounidense llega a convertirse en leyenda porque acabó con la amenaza a más de 800 metros, distancia que alcanza un M24 cuando dispara una bala de calibre .308.
Eastwood construye el puente dramático precisamente con la  historia del francotirador iraquí y no me sorprende que tras mirar ‘Black Hawn down’ y ‘The hurt locker’ el cineasta y todo su equipo de producción también haya visto con detenimiento el film de Jean Jacques Annaud, ‘Enemy at the gates’. Recordarán que en ‘Enemigo al acecho’ Jude Law interpreta a un francotirador ruso que de pronto se convierte en blanco de Ed Harris, el mejor tirador nazi.

Me quedó corto el espacio y deseaba contarles algo del carnícero iraquí que se adaptó para el film y quería hablar también de la interpretación de Bradley Cooper, quien lejos de ser el actor comediante, se va al otro extremo de la actuación para dar vida a un personaje distinto y más ensimismado, convencido tal vez en que tiene que obedecer las órdenes de su padre, no importa que el papá se disfrace de ex presidente. La discusión esta abierta, ojalá los estadounidenses se animen a discutir y poner más claridad acerca de la aún extraña decisión tomada por George W. Bush de invadir Iraq usando la estratagema de las armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. ¿Bush quería dar también de correazos al hijo Sadam que se salió de la línea de obedicencia que le trazaron?

Bien por Eastwood quien a sus 84 años pone en el tapete un tema que sin duda es y será de interés internacional. 

Tuesday, January 13, 2015

Leyendo 'Infiernos mínimos' con corbata.


Ir al cine puede ser un drama pese a que veamos una comedia, es lo que dice el escritor peruano Jorge Valenzuela en uno de los seis relatos de su libro titulado  ‘Infiernos mínimos’ que Campo Letrado Editores acaba de publicar en Lima.

‘El reencuentro’ cuenta la historia de dos amigas -Ana y Mariela- que se dan cita a ver una película para reír y pasar un momento grato. Junto a ellas se sienta una mujer que de pronto comienza a toser y necesita ayuda. Ana se ofrece a ayudar sin saber qué es lo que le espera una vez que le pide a su amiga que siga gozando de las imágenes que luego deberá de contarle ¿cuándo regrese?

Jorge Valenzuela hace gala en este cuento de un final abierto que tiene que ser completado por el lector ocasional de su libro breve. Es evidente que el escritor peruano usa el recurso carveriano a la hora de narrar esta historia.

Sorprendida por el tiempo transcurrido y ante el no regreso de Ana, Mariela sale en su busqueda. Los delincuentes siempre están creando alguna estratagema para salirse con la suya. El peruano sabe de los taxistas que asaltan a sus clientes, de las mujeres que tras hacerse pasar por prostitutas roban a sus ocasionales parejas, se suma ahora –gracias al relato de Valenzuela- las mujeres mayores que se hacen las enfermas para sorprender a los jovencitas a quienes solicitan su ayuda para luego doparlas y plagiarlas. ¿Con qué propósito? Con el que opte el lector para completar la historia.

Este pequeño libro esta salpicado de historias que tienen mucho que ver con el cine. ‘Perros’ cuenta la historia de un viejo desamparado que se alista a degustar junto a sus canes el potaje de comida que prepara. Aquí resulta fácil hacer el paralelo con la película mexicana que hace algunos años protagonizó Gael García y dirigió Alejandro Gonzáles Inárruti. Además, este relato redondea a mi modo de ver lo que en una cita inicial utilizada por el escritor, Simone de Boauvoir nos dice: “las personas felices no tienen historia”. Detrás del plato de sopa de este hombre que se niega a mirar a su observador hay un submundo lleno de pesares y mucho drama que una vez más el lector esta llamado a completar. No hay felicidad, como diría la cita.

En ‘El enemigo insólito’, el escritor peruano  hace metaliteratura, pero una vez más se va –en mi mente- al cine para juntar a Ross MacDonald y Paul Newman. Mac Donald es el creador de un detective que protagonizará una serie novelas, pero con una en particular el personaje principal será guiado a tomar una pistola para acabar con su existencia. Una vez más, el lector es llamado a completar esta historia, este abogado lector ávido de una historia policial ha traicionado a alguien, ya renunció su secretaria y su guardaespaldas, va a cometer suicidio y opta por una explicación literaria para que el asunto no se vea tan ruín ¿por qué? ¿quién es ese enemigo hechicero y poderoso que seduce al abogado de tal manera hasta conminarlo a jalar el gatillo de un arma?

Si como lector, el escritor Jorge Valenzuela me llama a hacer mi propia interpretación de sus relatos, “Juntos” me lleva a pensar en la historia de Stanley Kubrick: ‘Ojos bien cerrados’. Una pareja de esposos trata de salvar su matrimonio, el consejero les ha dicho que amplien su relación de amigos cada uno por su lado. En ese caminar ambos se encuentran para descubrir qué cuando se vuelven a encontrar son dos perfectos desconocidos. Uno de ellos, el esposo, opta por saber que decisión tomar cuando aclare el nuevo día. No se nos dice y seremos nosotros quienes completemos o tomemos la decisión respectiva.

‘La corbata’ es desde mi óptica el relato más interesante. Valenzuela sin saberlo hace uso de la técnica hitchcockiana del MacGuffin que no es otra cosa que darnos un objeto para distraernos la atención mientras nos va contando una historia diferente y más interesante. Para entender de lo que hablo basta recordar la película Notorious (en español se titula ‘Encadenados’), donde todos estamos atentos a descubir qué se esconde en una botella de vino. Dashiell Hammett también nos hizo perseguir su halcón maltés, luego vino Quentin Tarantino y la maleta que buscaban John Travolta y Samuel L. Jackson, de la que hasta hoy no sabemos con exactitud qué escondía, apareció luego Javier Bardem persiguiendo también su maleta en No country for old men (Sin lugar para los debiles, creo que fue el título en Sudámerica).

En La corbata, el escritor peruano nos cuenta de un joven ejecutivo que odiaba las corbatas, pero que al ser conminado a usarlas llega a apreciarlas. Basta la introducción para que la bendita prenda se convierta en objeto fetiche y nos saque del foco de atención de la historia. Un extraño en la casa, que llega ataviado de una hermosa corbata, primero se presenta como el novio y al final termina siendo el hermano drogadicto de la arredantaria de una pequeña habitación en un mini departamento de soltero, para colmo compartido. Para rematar la historia, el escritor no es que nos tire con la corbata por la cara, sencillamente la ofrece como regalo de despedida.

Tuesday, December 30, 2014

Un año nuevo con Rubem Fonseca.


El escritor brasileño Rubem Fonseca es el Tyson de la Literatura. La contundencia de sus cuentos son tales que demolen en apenas un round. Todo lector que haya subido al ring del relato y se haya topado con el escritor de ‘Feliz año nuevo’ puede dar fe de lo que escribo. Pero Fonseca es más. Sí el peso pesado no noqueaba en el primer round caía en cualquiera de los siguientes y cuando cayó una vez, mordió. Cuando Fonseca pasa del primer round se convierte en un atleta, en un Sugar Ray Leonard, si me permiten la imagen.

Acorralado contra las cuerdas uno comienza a abrazar a Fonseca y cuando los jueces tocan la campanilla uno sigue ahí en ese cuadrilátero danzando aunque le pisen los pies. Enamorado de las historias y sin escuchar el clamor del gran público congregado en la arena, en ese rincón sorprendentemente y sin cuerdas, uno sigue leyendo.

A sus cuentos de ‘Feliz año nuevo’ agreguen cualquiera: La ejecución, Corazones solitarios, El bordado, Amargauras de un joven escritor, Mandrake, Febrero o marzo, El cobrador, Pierrot en la caverna y uno termina en shock. Pero cuando uno sale del trance del golpe, uno puede observar con más claridad cómo funciona la violencia, el crimen, el sadismo y cómo en esos momentos terribles aparece una luz esperanzadora de ironía, ternura y piedad.

Rubem Fonseca es el más grande narrador contemporáneo de Brasil. Nació en Juiz de Fora, un pueblo de Minaes Gerais, el 11 de mayo de 1925. Se hizo escritor cuando tenía 38 años. Dicen que es un lector compulsivo. Leía 100 páginas por hora. Tuvo suerte de publicar por su talento. Un amigo leyó sus relatos y los llevó a publicar. No sólo es abogado, estudio administración en los Estados Unidos. Trabajó como abogado litigante defendiendo a los negros pobres y ‘sin muelas’ (cito a quienes lo conocen). Fue policía de civil y dicen que prefería hallar soluciones salomónicas antes de actuar judicialmente. Tentó ser juez y no pudo. La mecánica corrupta de la justicia no quería a un tipo que buscaba soluciones. Bueno, de ese intento sacó muchas historias.  Odia dar entrevistas y huye de los periodistas porque considera que un escritor no es un líder de opinión.

Los militares de 1976 proscribieron su libro de relatos donde estaba ‘Feliz año nuevo’. Los esbirros de esa época decían que había que encarcelar a quien escribió ese cuento y también a quienes lo leían. El libro había sido publicado un año antes y tuvo que esperar doce años para volver a circulación. Mientras tanto, Fonseca siguió escribiendo y publicando.

‘Feliz año nuevo’ cuenta la historia brutal de un grupo de delincuentes que se preparan para dar el gran golpe al inicio del año, pero mientras esperan al dueño de las armas deciden ir a robar en una mansión de ricos donde se celebra una fiesta. Lo que ocurre ahí es una masacre.

En medio de la brutalidad –sabiendo además que uno lee ficción- hay también un humor negro que te obliga a reír. Esa sonrisa crea en el lector un sentimiento de culpa que hace además que mires esa ‘realidad de ficción’ con otra perspectiva. El mundo real es violento y lo fomentan quienes tras sus máscaras dicen no serlo. Por eso el escritor les va encima con ‘golpes’.

Dejaré por un momento el relato titulado ‘Feliz año nuevo’ para abordar otros donde el humor negro es más evidente. En ‘Relato de un acontecimiento’ ocurre una desgracia. Una vaca parada en medio de un puente es embestida por el conductor de un autobús que termina desbarrancado el vehículo. Los pocos pasajeros y el chofer mueren en el accidente. La vaca también. El animal queda en medio del puente, el único testigo que ve lo ocurrido de pronto le pide a su mujer que vaya a traer un cuchillo. Los curiosos van llegando y van pensando lo mismo que el testigo presencial. Cuando llega la mujer con el cuchillo empieza el bacanal. El marido insiste y se molesta con la falta de previsión de su mujer: ”por qué no has traído una bolsa, un cuchillo más filudo”, la mujer corre a casa para traer lo que se le pide, esta embarazada de ocho meses y enferma. Los demás pobladores del lugar ya están consiguiendo lo suyo, envuelven la carne vacuna en sus camisas para poder llevársela a casa. Cuando el testigo logra lo mejor le pide a su mujer ir a casa para que le haga un bistec, ella decide ir a buscar papas.

En ‘Corazones solitarios’ se cuenta lo que ocurre en un periódico para el sector más pobre de la sociedad, donde se reciben cartas y se contestan. Los pobres no escriben cartas así que los propios periodistas escriben las misivas y las contestan con gracia. Todos los periodistas se cambian de nombre y resulta gracioso escucharlos conversar llamándose con el alias femenino que han elegido. En una carta una supuesta mujer pobre se queja de no tener dinero, pero ha hecho el esfuerzo de enviar a su hija a un colegio donde las adolescentes van cada semana a la peluquería para que les arreglen el pelo. El marido trabaja el doble para poder traer más dinero a casa. La respuesta no se hace esperar: señora lave el pelo de su hija con jabón de coco, se lo deja como en la peluquería, no gaste en eso, total su hija no nació para ser una muñequita, gaste el dinero en lo que necesita.

Y llegamos a ‘Feliz año nuevo’. El diálogo que entablan los delincuentes brasileños no es de académicos, de mear pasan a hablar de brujería, de sexo, de dinero, de armas. Con las armas en las manos pasan a hacer lo que desean. Roban un auto, llegan a una casa donde violan, asesinan, defecan y comen. Se molestan con los varones cuando escuchan: “tomen todo lo que necesiten, no daremos parte a la policía”. A los asaltantes eso les suena a caridad barata y los motiva a tomar revancha. Paran a los varones contra la pared para ver cómo se estampan en la pared cuando usan el arma más potente. Al terminar montan todo lo robado en el auto que abandonan, devuelven las armas que han tomado prestadas. “Están calientes” dice la mujer que los guarda. El dueño de las armas llegará al día siguinte y darán el gran golpe. Reunidos celebran lo obtenido con un brindis de buen año.


En sus relatos sorprendentemente muchos de los personajes tienen un problema con sus dentaduras, no los tienen o desearían haber sido dentistas. Los pobres los van perdiendo en el cuadrilátero de la vida, se los han arrancado a golpes o no tienen como pagar las facturas que los dentistas exigen. Los dentistas a veces parece que tienen no un taladro sino un arma en la mano.


Sunday, December 14, 2014

Birdman (el ego y el amor mal entendido)


Todos tenemos a un personaje invisible que nos habla, nos trata de gobernar y muchas veces toma decisiones al margen de nuestra propia conciencia. Ese personaje puede ser un buitre, un jilgero o puede ser ‘Birdman’. Si ese personaje es Birdman quiere decir que hemos llegado a la estratósfera del ego como lo ha hecho Riggan (Michael Keaton), el otrora ícono del cine, a quien le resulta difícil poner los pies en la tierra para resolver los problemas que se le presentan realmente.

Riggan es un actor que quiere recuperar el status de superpersonaje y ahora viene actuando y dirigiendo algo propio en un teatro de Broadway, en pleno corazón de Manhattan (Nueva York). Birdman es el personaje invisible que habla y le recuerda a Riggan –tras cada metida de pata- quién fue en el pasado.

Birdman es la nueva película de humor negro que se le ha ocurrido al director mexicano Alejandro Gonzáles Iñárruti. La historia se hizo posible gracias a la colaboración de cuatro guionuistas que tras meditar largo en torno a un cuento de Raymond Carver se pusieron a trabajar en una historia experimental que debía responder primero a la propia pregunta del desaparecido escritor estadounidense: ‘de qué hablamos cuando hablamos de amor’. De los cuatro guionistas, sólo uno tiene experiencia en Broadway y es quien puso ese conocimineto en beneficio del filme.

Alejandro Gonzáles Iñárruti cuenta que acaba de alcanzar los cincuenta años y que tras cinco años de meditación se ha encontrado con ese otro personaje invisible que le susurra al oído y eventualmente le grita cuando toma algunas decisiones. Habiéndolo visualizado mejor, el director comenzó a hacerse una serie de preguntas qué al ser comentadas en voz alta se convirtieron en la película que hoy nos tiene interesados.

El filme comienza citando a Carver y termina de la manera que el cuentista termina sus relatos, de una manera abierta que puede ser imaginada por los lectores que terminarán completando lo que vieron de acuerdo a su sentir o deseo. En el cuento, Carver habla de una pareja de esposos alcohólicos que se encierran en una habitación de un motel que regentan para hablar de amor. En realidad hablan más del engaño perpetrado por el marido con una de las empleadas de limpieza, que para interés del cineasta es mexicana. El engaño duele tanto, que la esposa ha tratado de suidarse saltando desde el segundo piso del establecimento. No es gran altura por cierto, pero para efectos de la historia resultará interesante. (Veremos este punto más adelante).

La reflexión hace que Gonzáles Iñárruti imagine su película en un ambiente cerrado. Nada mejor que un teatro neoyorquino (los productores usaron las instalaciones del teatro Saint James, en el corazón de Manhattan). Para no ser aplastados por ese mundo claustrofóbico, la cámara se mueve al antojo del director y la historia se cuenta con un sólo y aparente tiro de cámara. (Me imagino al director mexicano mirando la película ‘El arca rusa’ de su tocayo Alexander Sukurov, quien de un solo shot con cámara steadicam contó una historia en el museo del Hermitage). Las paredes y los cuadros que se muestran en los camarines de los actores se usan como punto de unión en la edición y dan esa sensación de narración fílmica continúa que los realizadores se esfuerzan en mostrar. La cámara girando en torno a los actores que dialogan o siguiéndolos por los pasillos dan también el soporte necesario para crear un ambiente continúo.

¿Dónde está el humor negro del que se habla? Preguntarán ustedes. En  las situaciones que viven los actores. Sólo para mostrarles eso hablaré de dos secuencias cómico dramaticas. La primera, Riggan logra su mejor interpretación y lo celebra riendo ante el espejo, pero al levantar la mirada, observa como Mike (Edward Norton) besa a su hija Sam (Emma Stone) en uno de los pasillos del teatro. Fastidiado, sale por uno de las puertas de emergencia a fumar en la calle. Viste calzoncillos y tiene una bata encima. Mientras dá las primeras pitadas, la puerta se cierra y la basta de la bata se queda atascada en la puerta. Por más que Riggan trata de safarse, no lo logra. La obra está escenificándose y pronto tiene que interpreter su papel. Conminado por su participación, decide quitarse la bata y buscar la puerta principal de acceso, por lo que debe caminar en pleno centro de Manhattan casi desnudo. Lo reconocen y le piden autógrafos o lo abuchean (uno nunca entiende las reacciones de la gente con los famosos). Logra llegar en el momento preciso para dar con su esposa infiel en pleno lecho nupcial.

El otro momento hilarante difícil de olvidar en el film es cuando Mike, le pide a Lesley (Naomi Watts) hacer el amor de manera real frente al público presente en el teatro para que el asunto sea más convincente. Mientras él pugna por tener sexo en vivo, Lesley lucha por no ser penetrada, pero tienen que actuar porque el esposo entra en escena y tiene una pistola en la mano con la que amenaza matar a su esposa infiel y al amante.

El amante pide después a Riggan que no exhiba una pistola de juguete, porque desea sentir temor real cuando está actuando. La pistola real llega y se dispara en contra del propio esposo.

Les decía que Alejandro Gonzáles Iñárruti usa todos los detalles de la historia de Carver para contar su propia historia con mucho talento. Y se preguntarán qué tiene que tiene que ver el segundo piso y el intento de suicidio de la esposa. El director cambia la situación. Es Sam -la hija- quien llega al balcón del teatro para fumar y mirar la calle de manera melancólica. Hasta ahí llega también Mike quien pregunta ¿no crees que no es tan alto para saltar?. Ella sonrié. Y él sigue preguntando ¿por qué te sientes tan mal con tu padre que te ama? Y ella lo piensa para contestar. ‘Es que no estuvo ahí cuando lo necesitaba’, responde. Y ahí vemos que las meditaciones del director ayudan porque creo que a veces sobredimensionamos mal las relaciones de amor, sean estas de padres a hijos o las que se dan entre parejas.

Pero hay también las relaciones con el entorno. El amor mal entendido ahora dice que sí más gente te ve en las redes sociales son más personas las que te aman y están interesados en ti. Se confunde chisme con interés real. Lo prueba la hija que suele estar pendiente de su cuenta de Facebook y de cuántas vistas han obtenido las fotos que suele poner en su muro o en youtube. ¿Qué es el amor? preguntamos todos y al no encontrar respuestas nos confundimos, entonces decimos que 'amor es admiración'. El director recuerda que en definitiva la vida es la búsqueda del amor. Todos anhelamos el amor.

Para terminar, no quiero dejar de contar algo que para mí es un logro: la música. Los amantes de la percusión van a disfrutar esta narración. Alejandro Gonzáles Iñárruti le confió a su paisano Antonio Sánchez la musicalización de su proyecto experimental. El músico y baterista cuenta que un día el director le llamó y le pidió ser parte del filme. El joven músico aceptó, recibió el guión, lo leyó y se puso a componer. Cuando envió lo compuesto, el cineasta le dijo que eso era precisamente lo que no quería.

Sánchez cuenta que no había musicalización de baterías en un filme, que se puso a mirar películas y trató de entender lo que se le pedía. Sabía por ‘Star Wars’ que cada personaje debía tener una característica musical, pero también había que producir música de acuerdo a las situaciones y los sentires de los personajes. Sabiendo que una cosa diferencia a un baterista de un musicólogo percusionista se lanzó a la tarea tras sostener algunos diálogos de trabajo con su mentor. Lo que se escucha en la película le da una dimensión nueva a lo que se ha puesto en escena.

Véanla y podremos hablar más de todo esto. Les cuento lo último, los años que Gonzáles Iñárruti tuvo como disc jockey en una radio mexicana le han servido de plataforma para lanzarse a experimentar con sonidos nuevos que le dan a lo que cuenta una gran dimensión. Bien también por este nuevo logro.

Tuesday, December 9, 2014

Rescatista, nunca víctima.

Cuando el piloto se estrelló y cayó en la selva amazónica terminó herido envuelto entre ramas y pedazos del fuselaje de su avioneta. Se sintió desfallecer, agonizó y tuvo alucinaciones. En ese trance vio que junto a él yacía una mujer muy herida y necesitaba ayuda, podía morir. Alucinado, la trató de sacar y no pudo. En ese momento, el piloto pensó que debía salir de entre los escombros para rescatar a la dama, su meta entonces fue salvarla.

Safándose de las lianas y los fierros retorcidos, el joven piloto le rogó a la dama ‘aguantar un poco más’. Tenía que buscar ayuda, alcanzar la civilización y regresar para curar sus heridas. Pasaron días, hasta que llegó a un pueblo. En estado agónico, pidió a los rescatistas que fueran a buscar a la mujer herida y después se ocuparan de socorrerlo . Todos sabían que el piloto estaba solo, que se había estrellado solo, la mujer nunca existió, ella estaba en su propia fantasía de sobrevivencia. En la gran imaginación del sobreviviente se gestó una hazaña, nunca se sintió una víctima, ahí en el fondo de su mente, el piloto actuó como rescatista: al salvar a la mujer, se salvó.

La vida es una prueba que tenemos que rendir y lo mas difícil de lograr es vencer el miedo. Cuando superamos ese escollo, alcanzamos el mejor título. Pero hay que entender que el miedo no es nuestro enemigo, sí lo vencemos habremos probado nuestra fortaleza interior.

Miedo -como lo vemos en el caso del piloto- es oportunidad.

El enemigo dentro.

El miedo está instalado en nuestro cuerpo. Es parte de nosotros mismos. No lo notamos hasta que el cuerpo nos grita. De pronto un fuerte retorcijón en el estómago nos conmina a prestarle atención con urgencia. De pronto, una fuerte punzada en el corazón nos paraliza. Notamos entonces que el cuerpo toma el control de la mente y cuando eso se produce no hay ningún mecanismo que lo frene. Un fuerte dolor abdominal nos puede terminar, una angina nos angustia, parece que nos vamos. Entra a funcionar el sistema de alarmas en el cuerpo. La amígdala cerebral comienza a emitir señales falsas, el azúcar de la sangre es liberada en mayor cantidad, la garganta se cierra, no podemos respirar, temblamos, nos sacudimos, nos confundimos, el miedo nos hace temer lo peor. Muchas veces lo peor ocurre.

Cuando vemos eso con otro tipo de percepción, alguien parece haberse encargado de tirar gasolina en nuestro cuerpo. El incendio producido puede ser fatal. Pero conociendo el mecanismo, podemos descubrir que el cuerpo esta pidiendo un poco de atención. Hay que romper ese círculo vicioso y aquí la meditación atenta y focalizada ayuda.

Todos ponemos atención al cuerpo sólo cuando quiere comer, tener sexo o cumplir con las necesidades fisiológicas. Después es como que ‘algo’ anda pegado a nuestra cabeza, nos interesa muy poco. Algunos tratan a su cuerpo como sí fuera el pariente pobre y moribundo. Lo ignoran y maltratan, es la carga pesada que muchos llevan, es la carga que sí podrían la tirarían por ahí. Cuidado, es sólo prestada. Hagamos las paces con el cuerpo, atendamos a nuestro cuerpo, amemos nuestro cuerpo que se nos ha dado solo para experimentar la alegría de vivir. Vivir bien, sin dañarnos, ni dañar a los otros. Sacudámonos de la idea malvada de ‘como tengo un cuerpo feo, quiero el cuerpo hermoso, no sé cómo deshacerme del mío. Lo enveneno con sutileza, lo cebo más de la cuenta’.

Reitero, el cuerpo es prestadito.

Veamos la meditación.

Meditar es y tiene que ser un ejercicio sencillo. Hay que sentarse cómodo a observar el presente* con paciencia y humildad. Se trata de respirar tranquilo, mirando el proceso. Luego no hay que buscar mucho, sólo calmar la mente y relajar el cuerpo. No es fácil, la mente sin entrenar esta acostumbrada a pensar sin control. Los budistas dicen que hay que calmar los pensamientos que son como monos que saltan sin control. Hay que dejarlos ser, sin prestarles mucha atención. Ojo, cuando ganan nuestra atención, se vuelven tercos y obsesivos. Los reprendemos y al reprenderlos nos ganan. Déjalos. Que salten hasta que se cansen, sólo observalos con alegría y curiosidad.

Ahora, cuando bajamos a observar el cuerpo, observamos la tensión que existe en el cuello y los hombros y hay que comenzar a relajarnos. Luego notaremos que lo hemos abandonado, no se trata de perfumarlo o maquillarlo, es algo más simple y profundo que eso. Recién cuando miramos adentro vemos que no hemos sido agradecidos con el cuerpo que tenemos prestado, es entonces que vemos el dolor y la pena que esta atada en nuestro interior. Es el pozo del sufrimiento. Todo obedece a los malos hábitos y las creencias falsas que hemos almacenado. Cambiemos y limpiemos eso con ternura y compasión hacía nosotros mismos. Apapachémonos. Es el momento de ser agradecidos y bondadosos con nuestro cuerpo. Hay que tener la disposición de perdonarnos. Cuando se establece una buena comunicación con nosotros mismos estamos dando un paso importante, tal vez el más importante.