Sunday, February 23, 2014

Roosevelt frente a la polio.

La lista de biografías en torno a la vida del presidente estadounidense Franklin Delano Roosevelt es impresionante. Hay algunas que abordan su niñez, su vida matrimonial, sus decepciones y sus alegrías, su participación en la segunda guerra mundial, su relación con Winston Churchill, en fin, hay libros desde donde nos podemos acercar al ser humano y sorprendernos.

Con lo que tenemos publicado aún no llegamos a conocer bien a este hombre*. (Mientras trataba de terminar esta nota, visité la biblioteca del pueblo donde vivo y acaba de aparecer una nueva biografía, una que aborda la juventud del ex presidente). Así es, siempre habrá alguien que observe, explore y presente algo nuevo. Es lo que hizo James Tobin al escribir el libro titulado ‘The man he became, how FDR defied polio to win the presidency’.  

La tesis que postula Tobin es que FDR no hubiera podido ser el presidente que fue, quizás no hubiese sido presidente después de todo, si no hubiese contraído poliomyelitis en 1921. Según el biógrafo, Roosevelt se sobrepuso a su enfermedad porque entendió que todos nacemos con una herida -visible o invisible- y que la tarea de un ser humano está en esforzarse por lograr salir victorioso. Victoria en el sentido de aceptar y sobreponerse a la adversidad.

En el caso de Roosevelt el esfuerzo tuvo grandes frutos, aunque la lucha no fue fácil**. Cinco años le costó al ex presidente aceptar la idea de que era un lisiado, aunque nunca aceptó que se le mirara con lástima. Para sobreponerse a su limitación motora, FDR amplió su encanto comunicativo hasta lograr hacer olvidar a todos la parálisis que lo afectaba.

Como lo recuerda Tobin, FDR contrajo el mal cuando apenas tenía 39 años. Se convirtió entonces en una persona sin intimidad. Sus actos mas íntimos comenzaron a depender de la ayuda de su esposa, una enfermera o de quienes trabajaban en un hospital. Incluso vestirse pasó a ser un acto infantil en la vida de Roosevelt. Pero él decía: “yo no voy a ser vencido por una enfermedad de niños”.

Tobin se metió a escarbar en este tema porque recordaba una historia. Cuando tenía cinco anos, su abuela le había contado  que hubo una vez un señor que contrajo la polio y que después -sin poder caminar- se convirtió en presidente de los Estados Unidos. Se volcó desde  entonces –primero sin saberlo- a tratar de desenredar esa madeja. (Tobin escribió dos biografías previas, una referida a los hermanos Bright y la carrera que emprendieron para volar y otra acerca de la vida del reportero de guerra Ernie Pyle, libro con el que ganó el premio de la crítica en los Estados Unidos).

Nada se sabe de los pensamientos mas íntimos de Roosevelt, además muy pocos hablaban del tema. Sólo un entorno muy cercano conoció el drama que sufrió Roosevelt tras contraer la enfermedad, sin embargo, el biógrafo fue recopilando información que luego usó en su trabajo. Llegó incluso a meterse en los  recuerdos de Sarah Roosevelt, la madre de FDR, quien dio cuenta de un recuerdo doloroso: “Franklin nos llamó para mostrarnos algo que él consideraba importante, cuando llegamos a su habitación lo vimos deslizarse de la cama al piso y luego jalándose con los codos logró salir de su cuarto. Para él representaba la habilidad de escaper del fuego”.

Eleonor, la esposa, rompió a llorar.

Era terrible para los suyos verlo en una silla de ruedas y era más doloroso todavía verlo siendo cargado mientras la gente lo miraba. Lo cierto es que se sobrepuso y de esa ‘debilidad’, FDR llegó a sacar toda la energía que necesitaba para avanzar.

Nadie puede decir cómo una persona contrae la poliomyelitis. En el caso de FDR, Tobin sospecha que fue al visitar a un grupo de Boy Scouts en Bear Mountain, NY. Quizás allí comió algo que escondía el virus.

El virus es apenas una pequeñísima cápsula cerrada con una tirita de material genético. Ni siquiera se mueve por sí solo, no come, no respira. Apenas vive (pareciera estar hibernando) Un parásito. Para reproducirse debe entrar al cuerpo humano y tratar de pasar desapercibido para los infatigables anticuerpos que defienden nuestro organismo. Si llega a los intestinos, se busca una madriguera, ahí la cápsula que lo cubre se disuelve, llega a exponer sus componentes químicos y genéticos (algo así como un cierre de pantalón que se abre) se une entonces a las celulas intestinales que se duplican dando paso al virus por miles. El malestar no se hace esperar, muchos seres humanos sufren dolores de cabeza, naúseas y fiebre. El buen sistema inmunológico los barre y los expulsamos por el intestino. Pero basta que el 1% de esos virus llegue a la espina dorsal y ataque sobre todo los nervios que tienen que ver con nuestros músculos motores para generar un gran problema. Si llegan ahí, los virus destruyen las células nerviosas y cortan el vínculo que te ayuda a recibir las órdenes cerebrales que te piden moverte. Te paralizan. Si se obtiene un diagnóstico rápido, la persona puede recuperarse, pero sí el daño es severo, el virus puede llegar a matar al anfitrión. El virus de la polio puede llegar a vivir fuera de nuestro organismo por seis meses. Es evidente que para propagarse tiene que encontrar un cuerpo susceptible. Y lo mejor para el virus es un clima caliente.

Para tener una idea, Tobin recuerda algunas cifras alarmantes. En 1926, veintisiete mil estadounidenses fueron diagnosticados con polio. Seis mil personas murieron. En NY, nueve mil fueron paralizados. Se acusaba entonces a los más pobres de ser los portadores del virus, entonces eran los italianos quienes eran el blanco de las acusaciones. Pero en el caso de Roosevelt, se trataba de una persona pudiente, un familiar no tan lejano de un ex presidente, un hombre que acababa de participar en las elecciones siendo el candidato a la vice presidencia por el partido demócrata. Era imposible de creer.

Lo cierto es que sí en el caso de FDR se hubiese hecho un diagnóstico rápido y atacado la enfermedad, quizás él no hubiese sufrido una paralización de sus piernas. Tampoco es que FDR y su entorno se quedara cruzados de brazos, consultaron a las eminencies de entonces. El tio Warren Delano II volvió de Hong Kong -había estado allá participando del negocio del opio, proveyendo el producto a los chinos que lo demandaban- y se convirtió en uno de los consejeros de su sobrino. Se consultó entonces al doctor William Williams Keen, una eminencia entonces, quien dijo que el paciente tenía una trombosis o coágulo en la columna vertebral y había que operar. FDR sufría, ni siquiera podía ir al baño y necesitó de enemas para evacuar. Se buscó una segunda opinión y se consultó al doctor Samuel A. Levine, quien no aceptó el primer diagnóstico, pero se negó a contradecirlo abiertamente. Keen tenía una gran reputación, había operado al ex presidente Grover Cleveland de un cáncer a la boca y en privado a bordo de un yate, pretendiéndose evitar el pánico económico en 1893. Levine recomendó extraer el líquido lumbar, porque creía que mejoraba el dolor de cabeza y reducía las fiebres. Con los riesgos que todo eso suponía. Levine solicitó la opinion del doctor Robert Lovett, encargado de la comisión de parálisis infantil de la Universidad de Harvard quien fue el encargado de hacer el dignóstico correcto. Y la primera orden que dio es que el paciente se bañara en soluciones salinas, eso mejoró el estado de FRD.

En la vida de Roosevelt ya estaba entonces Louis Howe, quien se convirtió en su mano derecha, era el encargado de ‘manejar’ a la prensa. Llegó luego Margarite Le Hand quien se convirtió en la gran compañía de Roosevelt. Y fue la físico terapeuta Alice Lou Plastrigde quien enseñó al paciente cómo usar sus músculos más fuertes y valerse de los mismos para caminar.

Antes, FDR había descubierto la gran ayuda que representaba para su organismo el hecho de tomar sol y zambullirse en agua tibia y con minerales. Fue así que se hace de Warm Spring, en Georgia, y lo convierte en el centro de rehabilitación para todas las personas afectadas por la polio. Era el lugar donde podía despojarse de la ropa y sentirse feliz flotando en el agua. Es el lugar también donde Roosevelt descubre la necesidad de ayudar. Para Tobin, aquí es donde Roosevelt descubre el gran valor de la compasión humana.

(Algunos historiadores refieren que el único momento que FDR habló abiertamente de su problema de parálisis, fue en 1945, cuando al regreso de la cumbre de Yalta y se disponía a informar al congreso de su país acerca de los acuerdos alcanzados. Prefirió hacerlo sentado. El dijo que era mejor así, ‘ya estaba cansado de usar en las piernas toda esa ayuda de veinte kilos de acero’. No lo menciona Tobin, porque sigue al ex presidente hasta que se convierte en presidente para su primer período.

En la soledad de su habitación, Roosevelt va observando como se mueve su entorno, se fija en los grupos políticos. Al Smith es gobernador de NY y teme estar perdiendo su poder. Es Smith quien hace todo lo posible para que FDR se involucre con el partido y lo nombra su sucesor- Roosevelt no acepta porque desea curarse y no aparecer tan desválido frente a los demás, pero es hora de decidir y decide-. Mientras Smith se presenta a las elecciones nacionales y pierde, Roosevelt gana por escaso margen y se convierte en nuevo gobernador de Nueva York.

Tobin presenta a Smith como el Salgari en la época del gran músico Wolfgang Amadeus Mozart. Es el oponente de FDR y es el que cree que lo podrá manejar en la gobernación, pero Roosevelt se impone y descabeza todo el aparato que su antecesor ha montado en la capital neoyorquina, Albany. Smith comenta que no hay problema, total ‘Franklin está pronto a morir’. Pero FDR ya está preparado para la lucha, además tiene una ventaja, ha meditado largamente. Y sí desea charlar, él llama a quienes desea escuchar, gran ventaja, va al grano sin perder tiempo. Antes ha circulado un panfleto anónimo dando cuenta que Roosevelt sufre de sífilis y cómo la enfermedad afecta el cerebro. Se busca difamarlo diciendo que pronto quedará desquiciado. Junto a su alfil, Louis Howe, Roosevelt entabla una lucha tenaz para refutar todos los puntos del ataque cobarde y anónimo.

Roosevelt se presenta a las elecciones de gobernador por segunda vez y vuelve a ganar.

Tobin no deja muy claro cómo es que Roosevelt gana su nominación a la presidencia, me da la impresión que sólo es un grupo de personas las que deciden quién es el que los representa. (Ver a los Tammany Hall. Las razones será un nudo a desenredar para mí).

En 1932, FDR se convierte en presidente de los Estados Unidos, el sueño que nunca dejó de abrazar. Comienza entonces una carrera igual de difícil, pero los intentos que tuvo tratando de volver a caminar, le han dado las herramientas para tratar una y otra vez. Hasta lograrlo. Hay que recordar que es la época de la gran depresión económica en los Estados Unidos. Todos tratan de buscar una solución. El saliente presidente Herbert Hoover trata de reunirse con Roosevelt –quizás para manipularlo- pero el flamante presidente rehusa la cita. Hoover se venga ante los periodistas diciendo: que “no importa, ese no es mi bebé”. Pese a la mofa, Roosevelt busca caminos y cimenta proyectos hasta que levanta a su país y lo lanza a caminar. Pienso que la correa con la que se ciñó el pantalon fue la precisa. Para gobernar un país se necesita la cabeza y el corazón, ya Roosevelt lo sabía.

FDR es elegido tres veces presidente de los Estados Unidos. Habiendo superado muchos obstáculos, a decir de algunos entendidos, se despreocupa de su salud. Necesitaba descansar. El 12 de abril de 1945, después de su cita en Yalta con Winston Churchill y Jose Stalin, Roosevelt se quejó de un tremendo dolor de cabeza, cuando los médicos lo atendieron determinaron que sufrió un derrame cerebral, eran las 3.35 p.m. FDR había dejado de existir.

*Acabo de leer también que hubo más de una conspiración Roosevelt. Pero esta habla de una antes que FDR se convirtiera en presidente y dice que la brigada Trickster atentó en su contra en 1927. Son algunos miembros paranoícos de esta brigada quienes habrían infectado a FDR con un virus cerebral. Según dice la información, esta gente estaba interesada en parar el curso de la Historia. Ellos no confiaban en que el joven político de entonces podía dirigir a los Estados Unidos frente a los Nazis.

**Entendemos que la enfermedad es tremenda, pero descubrimos que para un adulto el drama aumenta porque tiene que determinar qué significa perder la movilidad, entonces hay que dar forma a una propia historia de lo que ocurrió. Esa historia que se construye servirá para lo que se dirá en el futuro una y otra vez. No es fácil, porque un adulto se siente agonizando en la incertidumbre del mañana. De pronto, las dos piernas que permitían caminar sin temor, ya no obedecen. De pronto, esas dos piernas son sólo algo que estan pegadas al abdómen. Es como si tuvieramos dos enemigos rebelándose contra la mente que les ordena ponerse de pie, moverse y no hacen caso. La hostilidad que siente un adulto es tremenda. Lo que era mío ya no me pertenece. Ya no dicen, mis piernas. Ahora dicen, las piernas. Mis músculos de las piernas pasan a denominarse, los músculos de las piernas. Ahora son partes independientes, no más representan un todo. Además, la creencia cultural y religiosa juega su papel, las malas acciones generan verguenza y castigo y los afectados llegan a creer que el mal obedece a algo que merecemos porque fuimos malos.

Thursday, February 13, 2014

Solomon y la vida de un esclavo.


‘En una noche oscura se hace más fácil ver la majestuosidad de las estrellas que brillan en el firmamento’. Recordaba mis viajes por el Perú profundo, recorriendo caminos en las tolvas de los camiones o en una camioneta y me sorprendía de la majestuosidad que contemplaba. Vaya espectáculo, gracias a la oscuridad, viajando en una pista apenas afirmada, de Llata a La Unión, en Huánuco o de Chachapoyas a Celendín uniendo dos departamentos: Amazonas y Cajamarca, la contemplación era un regalo.

Es el contraste lo que hace que resalte algo, pensé cuando terminé de ver la película “12 años de esclavitud”. Es la historia verdadera de Solomon Northup, quien siendo un hombre libre, tras un engaño en 1841, se convierte en esclavo y pasa un tremendo vía crucis hasta recuperar su dignidad y su libertad perdida.
Pensé también que la vida es algunas veces un viaje que de pronto toma rumbos increíbles e insanos y nos lleva por rutas tortuosas del que resulta difícil salir. Le tocó esa mala experiencia a Solomon, quien felizmente llega a encontrar a un hombre que lo escucha y opta por hacer lo que este le pide, escribir a las personas que pueden garantizar lo que es: un hombre libre. 

Mientras vive el drama, él decide sobrevivir, sin caer en la desesperación, esperando la oportunidad para recuperar su libertad. Y esta es la historia que pienso se va repitiendo para lograrlo.

Y ahora vuelvo de alguna manera a mi cita inicial. La actuación de Chinetel Ejiofor -como Salomon- brilla si lo vemos interactuar con los demás personajes, sobre todo con quienes interpretan papeles antagónicos. Por su gran trabajo interpretativo, Ejiofor podría levantar el Oscar como mejor actor en la próxima versión de la Academia de Hollywood. Es más, la película tiene no sólo el mérito de una magnífica historia de lucha, sobrevivencia y triunfo, es también un trabajo con una espléndida fotografía y en muchas de las escenas, el director Steve McQueen nos da una extraordinaria muestra de su talento. Nos transporta hasta esa época de abuso y humillación y nos lleva a formular la pregunta de rigor: ¿qué haría yo en una circunstancia como esa?.

Sigo con los contrastes. Solomon conoce a dos extraños quienes le ofrecen una buen pago por tocar el violín junto a ellos. Sin embargo, la intención es otra. El hombre libre termina en una mazmorra en Washington desde donde es vendido, luego transportado en barco hasta el sur de los Estados Unidos para terminar como esclavo en una plantación de Lousiana. En cada uno de estos lugares Salomon será sometido a una serie de abusos para humillarlo. En Lousiana comienzan a aparecer con más profundidad otros personajes insanos, primero aparece el malvado John Tibeats -interpretado por Paul Dano, el también joven pastor enfermo de ‘There will be blood”- en este caso es el capataz de la plantación de algodón. Quien sintiéndose humillado trata de linchar a Solomon. Para salvarlo, los dueños del lugar optan por vender al esclavo. Entonces Solomon llega al infierno: la plantación de los Epps. Edwin Epps es el desquiciado dueño y Mary es su despiadada esposa. Sarah Paulson interpreta a esta mujer enferma.

Mientras miraba la película me preguntaba ¿Quién es esta mujer? ¿Por qué hace lo que hace? Ojo, hablo del personaje. No voy a negar que me puse a buscar información acerca de su actuación y di con algo que me resultó interesante. Paulson comentó en una entrevista que este “no es un rol que te haga disfrutar tu trabajo, evidentemente”.

Tras los diálogos constantes con el director y Michael Fassbender –Ed, su esposo en la plantación de Lousiana- determinaron su experiencia pasada de vida: ella tenía el dinero y Edwin la hace su esposa por ese motivo. Sin embargo, Ed se convierte en el dueño y ella pasa a un papel secundario en su propio plantación. La historia que le crearon a Mary Epps era necesaria para contar una historia más convincente, además tuvieron que hacer eso porque en el libro autobiográfico de Solomon, el músico y carpintero no hizo ningún estudio de los personajes malvados que lo rodearon, tan solo se dedicó a contar su drama, su lucha por volver a emanciparse. Entonces, a Mary Epps decidieron darle también un padre terrible. Un papá imaginario que mostraba su cariño con violencia, por eso cuando ella defiende su amor por su esposo lo hace con 'mano de hierro'. Ella es una hija aterrorizada que sigue sin recibir amor, en la película la vemos convertida en una mujer no amada. Su matrimonio es una desgracia, su marido desea a otra que en la mente de Mary está por debajo de ella. Se siente humillada. Tiene miedo de ser reemplazada por otra, por una esclava.

Paulson dice que sabiendo las motivaciones de Mary Epps y tratando de entender esa psicología –sus pensamientos- decide actuar como la vemos actuar. No es una mujer inteligente, es una mujer que desea protegerse y ganar. Se sabe que esta siendo engañada, se siente celosa y no sabe que hacer consigo misma. Y si la mujer ha desarrollado un comportamiento como el de ella, tiene un instinto de supervivencia, le basta con ver a su marido observando a la joven Patsey con deseo para que descargue su ira. Ella sabe que su marido en el fondo es muy débil y agrede, araña, trata de matar. Por eso la vemos detrás de su marido -mientras este azota a Pat atada a un árbol- y de pronto le escuchamos decir sin remordimientos: ‘do it’ (hazlo, flagelala). Allí es donde ejercita el poder que le ha sido negado. En ese momento ella se engaña y siente que gana respeto. El respeto que ningún hombre le ha dado en su existencia.

Cuenta la actríz que su actuación para ella fue un aprendizaje como ser humano. Había que jugar el rol sin juzgarlo. Se dijo que no debía adjuntar ese comportamiento al suyo. Además, el director le decía durante el rodaje: ‘no hay elección, tú la conoces, sólo déjala que ella fluya, que haga lo que tiene que hacer’. Paulson añade, eso me daba confianza, es bueno escuchar el poder que te da un director. Sin embargo, la actríz no deja de preguntarse, por qué -tras la prueba- Steve McQueen la vio capaz de ser esa mujer con ese comportamiento despreciable.

Respecto a Ed Epps leí por ahí que para algunos su papel resultó sobreactuado. Diría lo contrario, por lo siguiente: él es un hombre que nunca sabe ser auténtico y no sabe qué hacer con sus sentimientos. Siente que ama con locura a su esclava, pero se castiga por eso. Quizás piensa tontamente ‘un hombre blanco no puede amar a una mujer negra’. El establishment de aquel momento le dice lo que debe pensar y compara a sus esclavas con los cerdos que cría en un chiquero. Apela a Dios y a la Biblia para justificar su acción, pero la realidad le dice otra cosa. Para él resulta imposible conciliar lo que siente y lo que se juzga feo por fuera. 
La circunstancia de ese momento lo abruma y no lo deja ser quien desea ser. Basta mirarlo amando y sufriendo a la vez cuando entra a la habitación donde tiene hacinados a sus esclavos y toma a Pat para violarla. Se muere por besarla. El amor y la rabia se juntan y en Ed gana la rabia, el desprecio que siente por sí mismo. En este caso, no se liquida por débil, prefiere acabar con su objeto que lo ‘debilita’. Y aquí aprendemos que la violencia es miedo, es cobardía. La violencia realmente es la máscara de la debilidad.

Luego aparece el buen canadiense Samuel Bass interpretado por Brad Pitt y Pitt con sus dos apariciones largas se roba el show. Bass acepta el pedido de Solomon quien le pide escribir a sus conocidos de New York que sabe vendrán a rescatarlo. El canadiense se arriesga y ocurre entonces el fin del sufrimiento de un hombre libre, quien volverá al seno de su familia.

Las criticas no se han hecho esperar, en lo que sí concuerdo es que se desaparece a Tibeats de la historia y le perdemos el rastro. ‘El master’, el mozuelo que sueña con ser respetado y reconocido, sin embargo Solomon le muestra que no es más que un muchacho y le da lecciones, primero con el transporte de los árboles a través de los pántanos y luego con la construcción de una casa de madera. Tibeats se trata de vengar y recibe una paliza del propio Solomon –él piensa: ‘de un esclavo’- entonces regresa con el afán de vengar la afrenta, trata de ahorcar a Solomon y se encuentra con la resistencia del otro capaz quien para el abuso a medias. Esta creo que es una de las partes memorables del film. No es que nos guste ver cómo se ahorca a un ser humano, lo que nos molesta es que se deje colgado a un hombre que apenas se sostiene en la punta de sus pies. Ahí la cámara es único testigo de lo que ocurre, las personas alrededor ni siquiera ven lo que se nos muestra. Por contraste, el impacto es sorprendente. Pienso que Tibeats iba a regresar, su psicología lo iba a empujar a buscar una venganza definitiva, pero el muchacho se esfuma por completo.

Qué más puede decirle de la película, la fotografía es majestuosa. Basta mirar los atardeceres con ese cielo donde se mezcla el violeta con el amarillo. Ahora entiendo porque los afroamericanos disfrutan el morado. Era lo que veían con ternura metidos en todo ese drama que les tocó vivir. Seguro que ya alguien habló de la experiencia que vivieron los esclavos en ese barcos inmundos donde los transportaban. McQueen hace un trabajo sutil y de contraste mezclando la belleza de los pedales, el agua del mar abriéndose camino y el sufrimiento de quienes van a bordo. Vemos a algunos seres humanos encadenados y con bozales dando cuenta de un mundo de pesadillas del que se les despierta para lanzarlos a más humillación, haciendo aún más doloroso el largo porvenir.

De todo ese drama, hemos obtenido una lección. Salí del cinema, miré el cielo y las luces de las calles no me dejaron ver las estrellas.

Sunday, February 2, 2014

Mientras agonizo (pegado en una butaca de cine)


Quienes tengamos la intención de conocer algo del condado de Yoknapatawha –el mundo creado por el escritor estadounidense William Faulkner en el sur, muy cerca al río Missisipi, para recrear sus historias- tenemos hoy la posibilidad de hacerlo sin temor.

Y lo podemos hacer de la mano del flamante director James Franco. El también joven actor californiano tuvo la genial osadía de adaptar la novela ‘Mientras agonizo’ (As I lay dying) y llevarla a la pantalla. La historia intrincada del gran novelista se ha hecho lineal gracias al trabajo de Franco y su equipo. (Se comenta que lograron filmar toda la historia en apenas 25 días de arduo trabajo. Trabajaron con un presupuesto modesto. Y que para economizar gastos se apeló a la ayuda de los lugareños del sur que acogieron a técnicos y actores en sus casas).

Para los puristas del medio, Franco pudo parecer pretencioso, pero para mí, Franco sale bien parado después de lidiar con la historia. No podemos apelar a los monólogos interiores y a la forma estructural presentada en la novela para hacer cine y Franco se abocó a contarnos la historia con decisión y gran coraje: los Bundren harán caso a la madre llevando sus restos en un ataúd desde el mísero pueblo donde viven para enterrarla en la capital junto a sus familiares extintos.

Con la precariedad de la época y la pobreza en la que viven, el viaje se convertirá en una odisea. Además, cada uno de los protagonistas de esta historia, tiene una serie de líos no confesados que los iremos conociendo poco a poco.

Partamos por el principio. Addie Bundren, la matriarca de una familia del sur de los Estados Unidos, se prepara a morir. Y pide a su esposo, a sus cuatro hijos y una hija que le entierren en Jefferson –la capital del condado. De acuerdo a lo que las enseñanzas de su padre, Addie dice que ‘el sentido de la vida es prepararse para morir’. La mujer que esta a punto de partir, no amó al esposo y ha traído al mundo hijos no deseados.

Anse es el padre, un hombre que según sus propias palabras ‘dio a su familia todo lo que tienen por dejar de comer y esa es la razón de que haya perdido su dentadura’, ahora sueña con tener dientes postizos.

Darl es el mayor de los hermanos, es el que nos irá guiando en la película. El que conoce algunos secretos familiares que lo agobian y que le empujarán a hacer algunos actos extremos. Sus acciones tienen un marcado protagonismo. El papel lo interpreta James Franco.

Cash es el segundo hermano, es el que se encarga de hacer el ataúd mientras su madre agoniza. Para él sus herramientas de carpintero son muy importantes y es de lo que se preocupa cuando esta a punto de perderlos al cruzar un río crecido.

Jewel es el hijo amado, muy trabajador. Con sus ahorros ha conseguido un caballo. No es hijo de Anse, es el hijo de un amor prohibido entre su madre y el sacerdote Withfield. Es a quien Addie llama en el último momento, antes de morir. El amor que su madre profesa a Jewel, atormenta a Darl quien siempre esta compitiendo con su hermano.

Dewey Dell es la bella hermana de los Bundren. Es muy ingenua y fue seducida y embarazada por Lafe, quien le ha dado diez dólares como pago. En el camino a Jefferson irá pensando como conseguir un aborto para evitar la crítica de su familia. Darl sabe que ella esconde algo en sus entrañas y la atormenta con sus constantes miradas que acusan. (Si Faulkner aborda a todos los personajes en su obra, Franco los obvia y los menciona o presenta de manera de diálogos o con imágenes muy rápidas, es el caso de Lafe).

Esta también el pequeño Vardaman quien es un hijo que Addie le da a su marido como pedido de perdón por su aventura amorosa con el religioso. El pequeño es el que da la visión tierna de la historia.

A lo largo del viaje, los Bundren montan el ataúd de su madre en una carruaje tirado por unas mulas. Al tratar de cruzar el río, descubren que la corriente crecida ha destruído el viejo puente de madera. Deciden entonces buscar un vado y cruzar, pero sufren un accidente. Jewel rescata el ataúd con los restos de la madre y salva la vida de Cash quien se rompe una pierna. Un doctor de caballos decide ayudar a Cash con su pierna, pero es en vano. En el camino, Anse y su hijo Darl deciden ponerle cemento a las tablillas que le han colocado a Cash en la pierna. El cuerpo de la madre ya ha entrado en proceso de descomposición y por cada pueblo que pasan deja la fetidez a su paso. En el granero de Gillespie, Darl decide incendiar el ataúd de su madre, sin importar lo que ocurra con la propiedad del anfitrión. Jewel salva a su madre y cumple lo que ella predijo, ‘será él quien me libre de las malas aguas y del fuego del infierno’. Dewey Dell llega a una farmacía donde es engañada por un dependiente, quien la viola repetidas veces diciéndole que le ayudará en su deseo de abortar. Al final, los Bundren llegan a Jefferson y sí el cuerpo de la madre se está descomponiendo por completo, la mente de Darl también esta en proceso de perderse para siempre. Cash debe perder su pierna para salvar su vida y aceptará que se la corten con un serrucho y su padre por fin logrará su ansiada dentadura postiza.

Al final seremos testigos que Franco logró contar la historia de Faulkner y con esa ayuda, creo que muchos –ahora- se arriesgarán a leer la novela.

Sunday, January 26, 2014

Curar la verguenza que nos ata.


La verguenza y la culpa van siempre asociadas a otras emociones negativas y son muy difíciles de curar. Son difíciles de curar porque al doler tanto las escondemos en lo más profundo de nuestra mente. Y como saben, es difícil curar aquello que esta oculto, porque no se ve. El filósofo, psicólogo y gran comunicador estadounidense John Bradshaw pasó muchos años de su vida tratando de sanarse. En el proceso escribió un libro titulado ‘Healing the shame that bind you’.
Di con el libro de Bradshaw luego de ver un video, este precisamente que acompaña esta nota. Algún momento después, Bradshaw confesó que durante sus charlas iniciales en los programas del canal estatal de PBS aún estaba en proceso de cura, ‘se me puede notar el enojo que llevaba encima’, dijo. Curarse le tomó décadas -provenía de una familia disfuncional, un padre alcohólico y castigador. Terminó con el pecho abierto y con una cirugía al corazón con una serie de by passes que le permitieron salvar su vida. Para mí esas son las condecoraciones que ningún general de campo ostenta y lo que le da autoridad para hablar del tema. Lo que leerán a continuación son citas de su libro. El único mérito personal es el de haber traducido las palabras de Bradshaw. Verán entonces –al leer lo que sigue- lo difícil que resulta madurar de manera sana.

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La verguenza de identidad es aquello que nos hace creer que somos imperfectos, que tenemos un defecto terrible como personas. Cuando la verguenza se mete en lo más íntimo de nuestra identidad se hace tóxica, nos deshumaniza.

Adán y Eva salen avergonzados del paraíso, tapándose la cara por haber pecado y cubriendo su sexo ahora sí con lo que tenían a la mano: hojas. La historia culturalmente hablando es tremenda, nos marca para toda la vida. Venimos de ‘padres’ que han cometido el peor de los pecados, nos dice la Biblia. Si leyeramos la Biblia con más cuidado, descubriríamos que Adán es el hombre insatisfecho, quiere más, quiere ser Dios, peca. Luego avergonzado de su pecado, se esconde. Al querer ser como Dios se crea una máscara, una máscara que lo lleva a la destrucción. Habría que estudiar el impacto de esta historia en nuestro inconsciente colectivo y determinar como realmente nos ha impactado como especie.

La verguenza nos afecta en lo más íntimo y es la fuente de nuestros complejos. Depresión, alienación, inseguridad, soledad, paranoía, desórdenes compulsivos, dicotomía del ser, perfeccionismo, inferioridad, entre otros lios, nos dice Gershew Kaufman.

La verguenza nos destruye y nos hace crear una falsa identidad. Los peores son los terroristas, los asesinos, los tiranos, los timadores, los violadores. A ellos no les han enseñado una verguenza sana, porque el padre no estuvo y si estuvo, nunca se presentó en la vida de sus hijos.

Tenemos que aprender a darnos tiempo para aliviarnos de una pena.  A veces preferimos reprimir y al hacerlo la pena queda irresuelta. La pena se nos hace tan profunda que va a lo más profundo de la mente y se esconde ahí. (OBSERVA TUS PENAS, COMPADECETE, PERDONATE Y SIGUE PARA ADELANTE. Los budistas dicen, Jesús no te va a perdonar, Mahoma no te va a perdonar, Buda no te va a perdonar. Tú TE TIENES QUE PERDONAR. *Nota del editor, lo encerrado en paréntesis son opiniones personales).

Cuando estamos niños sufrimos esas penas, pero no estamos capacitados para asimilarlas en su dimensión, mucho menos para resolverlas. Cuando  nuestros padres nos castigan de ‘manera injusta’, para nuestra mente en formación, las acciones de nuestros padres se juzgan como las peores, pero también se generan contradicciones que nos asustan. (Odiamos a nuestros padres por algo ‘feo’ que nos hicieron, pero cómo podemos desearle lo peor a nuestros padres. ¿Acaso somos hijos malos? Un hijo asqueroso es lo que somos por desearles la destrucción a nuestros padres por lo que nos hicieron. No, no ese no puedo ser yo. Si pienso y deseo lo peor para mi papá, Dios me castigará. Ellos morirán por mi culpa. Soy malo, Dios perdóname. Que no se mueran y es entonces cuando NO canalizamos bien el odio que sentimos, nuestra revancha se vuelve nuestra cruz. Una mente en formación no se dá cuenta que los pensamientos de odio y venganza son solo eso, pensamientos empujados por el enojo y la rabia momentánea). Todo lo irresuelto se va al lado oculto del cerebro, donde lo ocultamos para no aparecer tan malos como hemos pensado que somos. Cuanto más escondamos la verguenza que todos nuestros pensamientos nos producen, la creencia de que somos los peores aumentará.

El trabajo del padre es modelar: como conocer y expresar las emociones, como autodisciplinarse, como amar(se). Hay padres que crecen con verguenzas y culpas irresueltas del tamaño de una catedral que cuando tienen hijos buscan el amor de los suyos con desesperación. Esos padres no pueden enseñar a sus hijos. La necesidad de amor que tienen es insaciable.

La pena y el sufrimiento de la verguenza generan automáticos e inconscientes mecanismos de defensa. Freud los llama: negación, idealización de los padres, represión de emociones y disociación de emociones. Todo es inconsciente. Cuando eso ocurre, nosotros no podemos curar lo que no sentimos, esa verguenza es muy difícil de recuperar, dura GENERACIONES.

Ojo, La violencia física es muy adictiva (algunos veces llegamos al extremo de desear castigo punitivo para redimir nuestras culpas y penas). El agresor es adicto también a la violencia porque al agredir físicamente asume que tiene poder. No hay estadísticas de esto, pero se calcula que de un caso reportado hay 200 que se quedan impunes.

Cuántas veces nos dicen que todas nuestras emociones deben ser controladas (los varoncitos no deben llorar) el enojo y los sentimientos sexuales deben ser reprimidos.

Las emociones nos dan el combustible o la energía para actuar. E motion = energía en movimiento se dice en inglés. La energía nos mueve hacía lo que necesitamos. Cuando nuestras necesidades básicas son violadas, nuestro enojo nos mueve para pelear o huir. Nuestro enojo es la energía que nos da fuerza. Nuestra tristeza es la energía que descargamos para curarnos. Nuestros sentimientos son la fuente de motivación primaria de nuestras vidas. Sin conocimiento de esos sentimientos nosotros perdemos el sentido de nosotros mismos. Con un falso ser seguimos un camino equivocado, jugamos un rol distinto al que se nos ha asignado. Como el actor que sigue las indicaciones de un mal guion. (Recomiendo ver la película ON THE ROAD, hay una nota al respecto en este blog). El guión bien escrito nos tiene que decir que sentimientos deberíamos tener. Nosotros aprendemos a aceptar la escritura de nuestras emociones como auténticos.

La religión nos dice que el enojo es uno de los 7 pecados capitales. Los niños aprenden eso. Sin embargo, muchas veces ven a sus padres enojados: gritando, golpeando, criticando, condenando a los demás, violentando todo. Los padres pueden estar enojados, los chicos no. Ese es el gran falso mensaje.

Los chicos internalizan a sus padres como los peores en caso de un castigo (físico o de abandono). Cuanto más fuera de control los chicos están de sus padres, más amenaza para la seguridad del menor.
Cuando crecemos como un niño desamparado de adultos actuamos como tal. Parecemos como adultos, caminamos como adutos, hablamos como adultos, pero debajo de esa superficie hay un pequeño ser que se siente vacío y necesitado. Un niño con una necesidad insaciable, una necesidad insaciable en un cuerpo de adulto. Ese niño insaciable es el centro neurálgico de todo ese comportamiento compulsivo y peligroso. La adición es cada vez mayor. La verguenza es una verdadera agonía. Es una pena que se siente en el fondo y es dolorosísimo. El papel de los padres es interesante. Cuando un niño se siente avergonzado por algún tipo de abandono, los sentimientos de verguenza, dolor y tristeza se levantan como grandes tormentas autodestructivas. ¿Quién puede soportar tanta embestida? Uno sucumbe. Y si eres varón, ‘no llores te dicen’ . Llorar es un asunto de mujercitas’. (Ahora con la experiencia de adultos sabemos que eso es falso. Llora si lo deseas. Llorar redime).

Los seres humanos somos los únicos animales capaces de sentir verguenza. (Ver Vladimir Soloviev).
John Bradshaw cuenta su caso personal yendo a jugar golf con su padre después de haberlo solicitado en muchas oportunidades. Su padre de pronto le miente y le dice que debe ir al trabajo, cuando en realidad se va a beber con sus amigos borrachos. El odio, la vergueza, la humillación que el pequeño John sintió en el bus no se la pudieron parar en ese momento, tampoco se lo pararon años después. Su vida transcurrió en medio de ese dolor.

Los afectos son formas de pensar y estan unidos a la decisión y la acción que uno toma, si ese sentimiento fue roto genera un lío mayor. *En un niño, cuando el correcto discurrir de un afecto se rompe hay un daño cerebral que se quiebra, la persona dañada no podrá tomar decisiones correctas. No podrá reconocer, decidir, ni actuar bien. (Lo veo difícil de medir, pero analizándolo en cada uno de nosotros lo podemos notar) El afecto y los buenos sentimientos son el primer mecanismo de nuestra fuerza biológica y motivacional. Son mucho más importantes que la fuerza del placer y más urgente que la pena física, dice Silvan Tompking.

Si se rompe la buena comunicación primaria, las que siguen serán malas porque parten de una base falsa e irreal. (La simple lógica lo muestra).

La verguenza entonces es el sentimiento de estar más solo. Es como elevar 10 a la potencia 35 (ver el caso del matemático peruano) Se confunde con culpa y sí la llegamos a percibir será esa voz tormentosa e interior que nos juzga con maldad.

Los padres que han cerrado sus sentimientos no pueden ser espejos que afirman los buenos sentimientos de sus hijos. A todos nos gusta mirarnos en un espejo, los padres -si actuaron mal- no serán espejos en los que nos deseemos reflejar.

Cuando internalizamos la verguenza (sin resolverla) nada en nosotros será correcto. Somos una falla. Un niño evidentemente no puede hacer ese trabajo. No tiene conceptos claros y sí no se los han mostrado o dado será difícil que los encuentre.

Los chicos que crecen con verguenza y provienen de familias disfuncionales pueden aprender a tener la experiencia de la ansiedad y la angustia como forma de vida. Incluso si las cosas van bien, no se sienten seguros.

El rol del niño es ser curioso y aprender.

Un niño adulto arrogante es la peor tragedia, la persona no sólo se cubre entre otros. También se cubre ante sí mismo.

El enojo se manifiesta en el abdomen, en lo más profundo de nosotros, en las tripas. (Te humillaron, hay que poner esa mierda afuera, adentro jode, más todavía, duele).

Cuidado con los pastores de Iglesias, suelen ser pasivo agresivos. Castigan todo lo que esta mal con vehemencia, son los falsos seres maravillosos que dicen ser. Son los seres más peligrosos.

Cuidado con los culposos, nunca pueden descansar, siempre tienen que hacer algo. El culposo se siente poderoso. No quiere ver que es un tipo sin poder.

La intelectualización es adictiva, es siempre una forma de salida a estados que averguenzan.

Virginia Satir dice que la aceptación es vital, una gana mucho poder aceptando quien es uno realmente. Podemos ser uno mismo y toda nuestra energía se centra y fluye con normalidad.

Toda adicción: sufrir, odiar, envidiar, abusar de drogas y del sexo es lo que ha sido tu ‘falsa base segura’. Hay que renunciar al ídolo falso que tenemos si queremos estar bien entre los seres humanos. Acepta tu verguenza y pena, abrázala. Renuncia a tu ser falso y hallarás reconciliación. Nosostros debemos abrazar la oscuridad para encontrar la luz.

*Escondido en la oscuridad vive nuestro verdadero ser.

John Bradshaw se descubre y dice, parte de mi fachada falsa fue actuar como el hombre intelectualmente sensitivo capaz de ver en los otros la sorprendente complejidad del sufrimiento humano y su respectiva pena.
Ojo, no es el trauma que sufrimos en la niñez lo que nos hace enfermos emocionalmente, es la inhabilidad de expresar eso lo que realmente crea el problema (hay que enseñar a comunicarse a los hijos. Quiero esto o aquello, por que, etc).

Hay que encontrar al niño que llevamos dentro, pero eso sólo es el principio. *Ese niño es egocéntrico, débil y esta asustado. Ahora tú eres el padre de ti mismo, debes autodisciplinarte, alimentar y ayudar a crecer a ese niño. Curarlo. Integra tus rasgos de niño, la espontaneidad, el gozo, el amor, la amistad, la curiosidad, su pureza. Cuanto más aprendamos a oír las voces internas en nosotros, mayor será el rango de libertad que obtengamos.

La gente con verguenza tóxica tiende a estar cansada la mayoría del tiempo. Claro, uno gasta mucha energía tratando de mantener nuestra máscara pegada a la cara, esa máscara que nos permita esconder las costras que exhibimos en la cara. (Leer la novela ‘Cristo de Nuevo crucificado’ del griego Nikos Kazantzakis). Bradshaw dice, es como tratar de mantener una pelota de playa bajo el agua del océano todo el tiempo.
(Despertar, aprender a ser consciente, es el punto vital donde uno puede ver todo y aceptar).

Cuando uno esta despierto consciente es cuando uno observa con claridad el drama que juegan con nosotros las subpersonalidades en relación con el EGO. El ego es el principal coordinador de esos ‘seres’ que se empujan, critican y odian en nuestro interior. Esos seres que se visten de perfeccionistas, de poderoso negociador, de víctima y el que favorece. Cuando los aceptamos sin juzgar habremos dado un paso adelante, somos eso también.

El crítico de lo ajeno nos dice muchas veces la cosa que no nos gusta de nosotros mismos.
Es importante observar e integrar esa energía que se encuentra en nosotros para usar todo eso de manera creativa.

Bradshaw reitera. Si nuestros padres nos dañaron sentimos dolor, pena, humillación y verguenza, pero no podemos expresar todo eso en contra de ellos por el temor de perderlos y crearnos una culpa. Toda esa energía negativa no salió, se volvió contra nosotros mismos. Nos comenzamos a odiar por pensar de manera malvada contra nuestros padres y lo pensamos de manera automática. Las terapias se vuelven los lugares donde canalizamos es energia. Es la catarsis que necesitamos.

Gente que se averguenza cree inconscientemente que no tiene el derecho de ser feliz.

Gente que es pobre piensa que no tiene derecho de ser rico.

Uno teme el rechazo porque dispara las emociones negativas y uno siente el dolor como si fuera un cuchillo en el pecho. El rechazo impacta el dolor y la soledad de un niño-adulto que no ha resuelto su dolor infantil. *Pero debes saber, tu mayor verguenza apareció en tu ninez. Te sentiste abandonado. Tu mayor temor al rechazo ya ha ocurrido y tú has sobrevivido. Eres un niño vulnerable e inmaduro que ha sobrevivido, entonces tú puedes sobrevivir a todo.

Mientras más aceptas las partes feas de ti, será más fácil que te integres mejor contigo mismo. Habrá más honestidad.

Cuando la gente esta a la defensiva, no puede estar presente y no tiene la habilidad para ver lo nuevo del mundo. Claro es como si tuviera los ojos congelados.

La meditación ayuda, te darás cuenta que nunca estas solo, tú puedes experimentar la felicidad de estar unido a Dios, te conoces mejor y puedes entender que la soledad es lo que más deseas.

**La meditación es el vehículo para la consciencia que se expande. Es el momento que renuncias al ego. Creas silencio, una facultad poco usada. Meditando activas las mejores fuerzas, la paz, la paciencia, el conocimiento, el amor, la compasión, la alegría, el perdón. Con la meditación uno puede descubrir a Dios de manera directa y sin intermediarios. Es una de las formas que te ayudan a ponerte en el camino que siempre estuvo ahí esperando por ti. Es entonces cuando abres las puertas del mundo real. Conoces gente y avanzas sin miedo porque reconoces que estuviste ahí y vuelves a lo que te pertenece y te perteneció.

Las obsesiones nos hacen más vulnerables. Mientras te vas curando y si estas acostumbrado a pensar, de pronto no tener pensamientos te sorprende, te sientes raro, vuelves a la obsesión y te enfermas. Hay que estar alerta para que los pensamientos no se desborden, pero en una mente sin entrenamiento es imposible
Cuidado con las figuras de autoridad, mucha gente se asusta con los jefes, policías, jueces o curas porque los ven como figuras paternas punitivas.

No generalices, sino sabes álgebra o física, no eres estúpido.

Sunday, January 19, 2014

Petros Márkaris y "Muerte en Estambul"

Antes de comenzar el año hice una lista de libros clásicos que decidí volver a leer, pero como casi siempre ocurre, los clásicos como ‘La montaña mágica’, ‘Los hermanos Karamasov’, ‘En busca del tiempo perdido’, entre otros, deberán esperar un poco. Deberán esperar por un tiempo porque hice un buen hallazgo. Vaya, este año es también de hallazgos literarios para mí.

Terminé ya de leer ‘Muerte en Estambul’ del griego Petros Márkaris y voy en camino de leer la segunda obra titulada ‘Con la soga al cuello’. Les adelanto, son novelas policiales muy atrapantes.

Unos días después de que ocurriera un pequeño sismo en la casa del comisario Kostas Jaritos, el policía griego y su esposa Adrianí deciden tomar unas cortas vacaciones en la vecina Turquía. El terremoto lo ha causado la decisión de su única hija Katerina, quien convenció al novio de casarse sólo por civil, dejando de lado toda la pompa del matrimonio religioso. A Jaritos, a quien antes le daba igual pensar en el asunto, ahora que su hija le ha comunicado su decision, le cuesta aceptar esa idea. Ahora el comisario sueña con ver a su hija vestida de blanco y llevarla hasta el altar.

Adrianí no entiende cómo es que su hija puede prescindir de un acto tan importante. Bueno, lo cierto es que cuando Jaritos llega a Estambul y comienza a mostrarnos la ciudad, de pronto ocurren una serie de crímenes en los que está comprometida una anciana griega, que tras dejar Atenas, asesinando a su hermano, llega a la vecina Turquía y continúa liquidando a algunas personas, esta vez turcos. Para acabar con sus víctimas, la anciana va repartiendo unos pasteles griegos de queso con pesticida. El asunto no debe llegar a mayores escándalos que pongan una vez más en entredicho las relaciones entre ambos países. Por esa razón, los jefes griegos autorizan a Jaritos ayudar a sus colegas turcos en las pesquisas policiales.

Jaritos nos muestra la ciudad -la Constantinopla de los griegos- nos cuenta una serie de detalles históricos que han puesto a ambos países en constante conflicto, nos permite saborear la comida de los turcos, nos habla de las desconfianzas mutuas que existen, pero por encima de todo eso, Jaritos –como Márkaris- nos muestra que con la confianza y la cooperación se acaba cualquier ojeriza de antaño.  

Márkaris es un cultor de la novela negra*, tiene muchas buenas novelas que han puesto a su comisario Markos Jaritos a la altura de Philip Marlowe, de Raymond Chandler; el comisario Maigret, de George Simenon; de Pepe Carvalho, de Manuel Vásquez Montálvan y Mario Conde, de Leonardo Padura, por citar sólo a algunos.

Fue gracias a Leonardo Padura que descubrí a Petros Márkaris. Alguna vez un diario español los entrevistó juntos y sí antes no entendía nada de lo que hablaban, hoy creo conocer un poquito de su trabajo, de su entorno –hoy por lo menos su mujer Adrianí no me cae muy pesada- Además, sí Padura me hizo conocer La Habana de ahora, Márkaris me esta mostrando Estambul y también Atenas. Bueno, desde entonces pensé que sería interesante leer a ese señor que de alguna manera se parecía al genio loco de la película de Steven Spielberg. Hablo del genio de “Volver al futuro”. Claro, Márkaris no tiene el pelo alboratado, ya lo perdió, pero sí lo tiene cano a los costados y muy largo.

El escritor es un hombre muy vital, tiene apenas 85 años, nació en 1937, de madre griega y padre armenio. Recién en 1979 obtuvo la ciudadanía griega. Vivió en Estambul, estudio en colegios austro alemanes durante su secundaria y Economía en Sttutgart. Se ha dedicado a la docencia universitaria, enseñando análisis de teatro, fue traductor de Goethe y Bertolt Brecht, y también fue guionista de televisión y cine. En el séptimo arte hizo pelíulas con el director griego Theo Angelopoulos - ‘La eternidad y un día’ fue premiada con la Palma de Cannes-. Asimismo, Márkaris ganó la medalla Goethe en Alemania y el ‘Pepe Carvalho’ en España. Alemania y España son países donde el escritor es siempre bienvenido, hace poco estuvo dictando una cátedra de como escribir novelas policiales en Madrid y su técnica podría resumirse en cinco puntos. Hay que comenzar a escribir una historia cuando la tengamos redonda en la cabeza. Contar poco a poco, sin dar todo la información al lector, de lo contrario sería un desperdicio. Hay que mostrar al criminal en el tercer capítulo de la historia, nunca más allá del quinto. Hay que justificar el por qué una persona mata, sin esto tendríamos un psicópata. Hay que darle un momento y un lugar teniendo en cuenta algo muy importante, nunca es lo mismo un asesino solitario a un tipo que pertenece a una organización criminal. Y la grandesa del género negro radica en que es necesarimante urbano. Las ciudad se muestra en cada historia.

Alguna vez en un programa de televisión, Márkaris contó cómo es que un comunista como él tiene a un policía como héroe de sus novelas. Sonríe y dice: ‘un día el personaje se metió en mi cabeza’. El estaba escribiendo una serie de televisión y como siempre creía que todos los policías eran iguales, entonces para hacerlo distinto le quitó el uniforme y apareció Kostas Jaritos.

¿Por qué Jaritos parece estar a la merced de los personajes secundarios? Le preguntaron también. Y reconoce que tuvo la influencia de Hollywood que antes daba los papeles secundarios a las grandes estrellas, estos eran quienes hacían brillar al protagonista (se me ocurre Sean Connery en el papel de Jimmy Malone para hacer brillar a Kevin Costner quien interpretó a Elliot Ness, en la película ‘Los Intocables’). Jaritos no sería nadie sin su esposa Adrianí y su hija Katerina.

Márkaris es totalmente distinto a sus colegas escritores nórdicos. ‘Yo no puedo tener un personaje que no duerme ni come bien y encima no hace el amor, sería inhumano’, dijo. ‘ Los policías de los escritores de moda están todo el tiempo tras su víctima, eso es increíble’, agregó, ahora que lo recuerdo.
Además, ‘con los escritores nórdicos pasa lo mismo que ocurrió hace algunos años con directores de cine iraní, a los que aparecían le daban los premios. No me gusta mucho lo que hacen, se parece a las historias que cuenta el cine estadounidense, la misma trama, tramas increíbles y eso demuestra una sola cosa: incapacidad’.


Bueno, es hora de volver a ‘Muerte en Estambul’. Jaritos y su esposa han decidido no llamar a su hija, siguen molestos con su decisión. ¿Cómo una abogada puede hacerle esto a sus padres? ¿Qué le dirán a sus familiares y amigos?. Los padres del novio también están disgustados. De pronto suena el teléfono del comisario y es la hija. “La cague no papá” es lo que ella dice. Lo ha pensado y ha decidido darles el regalo a sus padres, se casará por la iglesia, pero le pide a su padre no decirle nada a la mamá. La madre dejará todo con tal de ir a ver a la hija y comprar el vestido para la boda. Jaritos no puede, jamás tuvo secretos con su mujer y menos de este tipo. Mientras tanto, la anciana asesina sigue liquidando a quienes alguna vez le hicieron daño. Descubren que se está muriendo con un cáncer al pulmón y está en las finales, lo que hace es lo último que hará antes de partir. Conoce Estambul como la palma de su mano y se mueve más rapido que sus perseguidores policías. Ahora Kostas Jaritos teme no dar con ella en el tiempo preciso para volver a Atenas y llevar a su hija del brazo, directo al altar… 

*La novela negra muestra a los personajes derrotados que se convencen y van tras su verdad. La atmósfera en la que se mueven es violenta, injusta, de miedo, el poder político es corrupto. La motivación de los criminales es de rabia, impotencia, de envidia, de codicia, de lujuria, de ansias de poder. La acción se mueve con rapidez. (Gracias Wikipedia).


Tuesday, January 14, 2014

El paraíso ¿también puede ser un infierno?

El desarraigo, la imposibilidad de encajar en una sociedad y el tema del exilio cubano son los temas que nos ofrece la película ‘Paraíso’. 

En el mundo siempre hay alguien que esta desesperado por dejar un lugar para llegar a otro donde sueña que podrá encontrar lo que desea y entre esa gente siempre hay uno que va a los extremos para alcanzar su quimera. Eso es lo que cuenta el director y guionista cubano León Ichaso.

El paraíso no necesarimanete es Miami, donde la historia de Ichaso se desarrolla, el paraíso puede ser cualquier lugar del planeta soñado por alguien. Y como muchos pueden constatar, el sueño personal puede ser la pesadilla de los otros. Esta película lo muestra de manera muy descarnada.

El hombre desesperado de la historia de Ichaso es Iván, un balsero cubano de 30 años que llega a Miami en unos neumáticos. Solo. En su viaje, Iván estuvo acompañado por cuatro habaneros más que fueron tragados por el mar durante una fuerte tormenta –así lo cuenta- pero esa no es la verdad. Poco a poco, Ichaso nos irá entregando información para armar el rompecabezas, hasta que cuando todo este atado y junto, diremos: ‘hay muchos que entienden muy mal la libertad y confunden lo tuyo con lo mío’.

León Ichaso hizo su película con apenas diez personas y con un modesto presupuesto de US$ 30 mil dólares. Cuenta el director que a lo largo de su carrera aprendió una serie de trucos que le ayudaron a no desperdiciar los gastos. Al rodar ni siquiera contó con los permisos de la policía y fue mejorando su guión mientras filmaba.

Al principio vemos a Iván en la cárcel, esas imágenes se acompañan con sus reminiscencias de La Habana, donde una madre parece estar sufriendo los embates de la pobreza, junto a dos pequeños a los que debe mantener.

En Miami esta Remigio Gallegos un cubano en el exilio que tiene un programa de radio muy sintonizado. Al final de la transmisión de su programa recibe la llamada de la policía que le informa que en Miami esta su hijo. El no cree tener un hijo porque piensa que todo ha sido una ensoñacion de su madre anciana que dejó en Cuba. Sin embargo, el recién llegado tiene algo que Remigio sabe es la ligazón inquestionable: el rosario que alguna vez su madre le heredó. Ambos, padre e hijo son desconocidos el uno con el otro. Sin embargo, el viejo Remigio acepta la noticia como cierta y recoge al recién llegado para acogerlo bajo su techo. Es una casa museo, donde se ha ido acumulando todo lo que tiene que ver con Cuba, desde fotografías de La Habana, hasta cuadros de pintores cubanos renombrados. En la casa de Remigio no se acepta la parafernalia de lo nuevo, ‘nada de computadoras, aquí se lee y se escribe a puño y letra’, dice el anfitrión.

Iván se sorprende con lo que ve y al ser consultado por Alina (la amiga de su padre) acerca de la felicidad, este contesta: ‘estoy aprendiendo a estar contento’. Sin embargo y de inmediato, Iván se descubre ladrón. Miami está lleno de cubanos y ellos tienen sus puntos donde se reunen. El restaurante Versailles es uno de esos lugares donde se exhiben. ‘Sino van ahí se sienten haber muerto’. Al salir del lugar ocurre un primer encuentro interesante. Un drogadicto con su novia se sorprende de ver a Iván y lo llama mister Pepe. Iván opta por hacerse el desentendido. Sin embargo, después, Iván va a buscar al drogadicto para pedirle que se aleje de su camino. Este opta por hacer oídos sordos y va detrás del recién llegado, es más, llega a chantajearlo con su padre. Mientras Iván y Remigio están ‘al aire’, una voz –Iván sabe de quien se trata- le llega a preguntar al viejo: ¿usted esta seguro que es su hijo? Y propone una prueba de ADN. Aquí la historia se dispara y comienzan a ocurrir las cosas graves que todo ser desesperado y confundido psicológicamente opta por hacer. Hasta aquí no sabemos con certeza qué es lo que esta ocurriendo. ¿Quién es exactamente este chico que chantajea y quién es Iván realmente?.

Iván nos irá mostrando su verdadero rostro. Es un ladrón, enamora a la mejor amiga de su padre, es echado del trabajo.  Como tiene suerte que desaprovecha, se convierte en modelo –es un tipo guapo- quiere ser actor, corteja y enamora a otra cubana, cuando las dos mujeres se enteran comienzan las escenas de celos que le molestan. El extremo es pedir al director de la emisora reemplazar a su padre, también quiere un lugar en la televisión.

En el desarraigo, Iván se confiesa con Alina: “yo vivía en Cuba con dolor. No es fácil ser cubano aquí, ni allá”. Todos sufren, Alina cuenta que también estuvo en esa encrucijada, descubrimos que siendo la hija de un embajador cubano, de pronto se quedo sin nada, sin dinero, su empleada domestica les dio de comer, contrajo matrimonio, enviudó y lo que es peor con el impacto de la muerte del marido, se cayó y perdió al bebe que gestaba. Ella lo confronta, Iván va más a fondo: fue ‘pinguero’ en La Habana, hacía el amor con viejas turistas que llegaban a la isla. Lo sabemos después, su madre fue ‘jinetera’ cubana, mientras se prostituía, Iván debía robar las billeteras de los clientes *(Ver asterisco abajo).

“Allá me decían cómo vestir, cómo hablar, cómo pensar”. Iván ya no sabe qué hacer, cuando su padre lo confronta, él lucha por no tomar un cuchillo y hundírselo en el pecho. No lo hace porque ese muchacho quiere un padre, hará lo que sea para no perder a su padre, pero su padre ya esta disuadido de dejarlo, hay mucho escándalo y muerte de por medio. El padre se confiesa con el amigo y confiesa que él también estuvo huyendo, no huirá más. Luego descubrirá todo y cerrará el círculo. La historia de Ichaso es redonda, se abre y se cierra sin dejar cabos sueltos. Resolviendo como lo haría Iván en La Habana. Ichaso resuelve bien, Iván lo hace muy mal, salpica todo de sangre.

‘Esta es la película más íntima que he hecho en mi carrera’, confesó Ichaso en el festival de Seattle, a donde llevó su historia. Es mas -precisó- mi película ha sido independiente en su totalidad, ninguna empresa cinematográfica estuvo detrás tratando de pedirme cambios en el guión por cuestiones que tienen que ver con el mercado y la audiencia. En los festivales uno descubre muchos directores y guionistas talentosos’, comentó. Además, ‘aquí es donde uno puede lograr una buena distribución de las películas y donde las grandes empresas de Hollywood están al acecho de algunos historias para volverlas a filmar con toda la inversión necesaria y con Bradd Pitt como protagonista. Aunque muchas de ellas sean un fiasco total’.

‘Paraiso’ fue filmado en el 2008 y sí ven la película el mérito de Ichaso es contar un mito antiguo –el de Caín y Abel- dándole un toque moderno y realista. Completa la trilogía que inició el director con ‘El super’ y ‘Azúcar amarga’.

Bueno, hay que recorder que el director nacido en La Habana, en 1948, dirigió también las películas ‘The fear inside’, un thriller para la televisión en 1992, ‘Sugar Hill’ (1994) que cuenta la vida de un personaje envuelto en el crimen del imperio de las drogas en New York, y la más recordada de todos seguramente, ‘El cantante’ (2009) que cuenta la vida del salsero puertoriqueno Héctor Lavoe y que tuvo de protagonistas a los entonces esposos Marc Anthony y Jenifer López.

Si Ichaso dijo que ‘Paraíso’ fue su película más intimista tiene más de una razón. Nació en La Habana, partió al exilio con su madre y su hermana. Tenía entonces 14 años. Su padre el conocido poeta cubano Justo Rodríguez Santos fue también hombre de radio y televisión, defensor de la revolución cubana, pero tras algunos años de apoyo a Fidel Castro se desilusionó. Cinco años después se reunió con su familia en Nueva York. Ichaso vive con el recuerdo imborrable de la isla. Su espíritu de critica va siempre más allá y me gusta su sentido de libertad creativa. El cineaste lamenta que el cine norteamericano ponga siempre en papeles protagónicos a los blancos y para los hispanos se busque papeles secundarios, casi siempre de malos. El sabe que eso esta cambiando, el cine de los festivales independientes lo esta diciendo, en Hollywood siguen haciendo oídos sordos. Cine del bueno se hace aquí y allá. Y cuidado, parece que los de allá están empezando a ganar mucho espacio. Genial.


*¿Cómo se puede tener una psicología sana viviendo en un ambiente como ese? Es la pregunta que salta en la mente. ¿Cuál es la responsabilidad de los políticos? Fidel en Cuba, George W. Bush en los Estados Unidos, ambos lanzando a sus jóvenes a hacer cosas para defender ideas o guerras absurdas, y eso que sólo cito a dos personas que han tenido una altísima responsabilidad en sus respectivos estados. La lista puede crecer, sin ninguna duda.

Tuesday, January 7, 2014

'En el camino', viendo a Kerouac.


Aquí me tienes, leyendo “On the road”, la novela del estadounidense Jack Kerouac. Sin duda, será el primer libro que leo en el año. Vi la película, fue la última cosa que hice al terminar el 2013.

‘On the road’ es la historia de Dean. Dean es un joven que se pasa la vida tratando de descubrir quién es realmente. Una pregunta que le queda grande a cualquiera, más todavía a un tipo que recién dejó la adolescencia y que ha vivido metido algunos años en un reformatorio.

En la historia llevada al cine, Dean es un joven que de pronto aparece trabajando en un estacionamiento de carros, pronto descubres que esta disgustado con lo que hace. Tiene que reinstalarse en una sociedad que siente hostil y que trata de absorverlo. No se siente a gusto en ningún lado. De pronto decide abandoner su ocupación y lo ves dedicándose a robar carros para movilizarse en Denver, Colorado. Se siente solo, muy solo, pero no creo que lo sepa con certeza. Para no sentirse solo opta por casarse con la joven Marylou. La pareja pronto se unirá a Sal Paradise -el alter ego de Kerouac- quien esta recorriendo los Estados Unidos desde el este hasta el oeste del país en su deseo de ganar experiencias y escribir una novela. Juntos comenzarán a vivir una gran aventura.

Jack Kerouac es uno de los representantes de la generación contestataria conocida como ‘beat’. Comenzó a escribir su novela el año de 1940, la terminó en 1951 y la hizo publica en 1957. ‘En el camino’ (así se titula en español) cuenta todo aquello que un joven inconforme ve, siente y desea. Los beats estaban contra lo establecido y comenzaron a experimentar en todo: literatura, música, drogas, amor y sexo. Todo eso se percibe en lo que Keroauc escribió. Como recordarán, la historia esta considerada como una de las mejores que se han escrito después de la tremenda experiencia de la Segunda Guerra Mundial y marcó todo un acontecimiento para quienes la leyeron en aquel momento y los años siguientes. Por algún lado leí que John Lennon también la leyó cuando aún era joven y pertenecía al grupo inglés The beetles, con E. Dicen quienes saben más de esto que cuando el músico terminó de leer el libro, convenció a George, Paul y Ringo que el grupo debería llamarse The Beatles, con A. Desde entonces ellos también hicieron historia.

La adaptación del libro tuvo varios episodios, Francis Ford Coppola se hizo de los derechos de autor en 1979. Antes el propio Kerouac había deseado hacer el film con Marlon Brando, pero no hubo el interés compartido. Sorprende saber que Ford Coppola no sabía cómo hacer una buena adaptación de la historia, sus esfuerzos por encontrar el financiamiento económico, los actores deseados (Brad Pitt jugando un rol protagónico), la contratación del escritor Russell Banks para hacer el guión, hasta que dio con el director Walter Salles (el de ‘Diarios de Motocicleta’), quien junto al guionista puertoriqueno José Rivera le dieron el toque final a la historia que se rodó en Canadá, México (huyendo de las guerras de los carteles de la droga), Argentina y Chile. En los andes chilenos filmaron en plena tormenta de nieve, con cámara al hombro.

Volvamos a la historia de Kerouac hecho película. Cuando Dean y Marylou se unen a Sal comienza a abrirse el camino. El camino de una verdad. Es lo que me gusta del film. La esprimieron y sacaron el meollo, toda historia debe descubrir algo, algo íntimo, humano. Algo que permita a otros ver y solucionar su eventual problema. Lo que se conoce en la creación artística como la premisa, la base que sustenta toda la obra de ficción. ‘On the road’, Sal será el testigo de la autodestrucción de su amigo y lo irá contando paso a paso. Para movilizarse de un lugar a otro, Dean vuelve a las andadas, robar carros, abandonarlos, correr a límites de velocidad que dan vértigo, fumar marihuana, esconder la droga en las partes íntimas de la chica para evitar el registro de la policía cuando este se aparece en el camino, emborracharse, pelear, compartir la amada con el amigo. Ser testigo de la cópula de los otros, beber, beber para olvidar. ¿Para olvidar qué? es lo que nos lleva a pensar Dean con su actitud.

Quizás él no lo sabe, pero cuando le pide a Marylou tener sexo con Sal y ambos acceden, Dean quiere ver lo que ocurre en el encuentro. Sal -mas tímido- desiste de la acción y deja inconforme al amigo. Lo que Dean esta tratando de probar es su mal entendida hombría. Asimismo quiere probar su falsa valía. Desea medirse con Sal para ver quién hace gozar más a la joven. Sal tampoco lo sabe entonces, quizás porque no esta acostumbrado aún a participar de estos encuentros entre tres. Dean prueba de todo, incluso lucha contra la muerte, la tienta. Quiere saber si tiene derecho a vivir. En una de esas escapadas reciben el auxilio de un hombre mayor, quien decide parar su vehículo para ‘levantar’ a los peatones. Hay que recorder que ‘On the road’ es la historia de jóvenes de clase media, que salen de casa y hacen autostop en las carreteras- los muchachos ya han dejado a Marylou en Denver, ella ya descubrió que Dean no quiere a nadie. El hombre mayor se descubre homosexual y dice sentirse encantado de Dean. La autoestima de Dean se reconforta, le gusta sentirse ‘valioso’ y acepta tener una aventura sexual con el homosexual. Sal observa y a través de los ojos de Sal Paradise vemos lo postizo que puede ser una relación seudo amorosa. Dean se esfuerza más allá de su deseo. La unión se ve violenta, degradante y mientras Dean flagela, el viejo se imagina amado y acaricia. En lo poco que vemos, lo que ocurre no es ese fluir de entrega mutua que tiene una buena relación sexual. El autoengaño en la cumbre. El amor con máscara.

¿Quién es Dean? Seguimos preguntándonos. ¿Por qué se tortura? ¿Por qué busca en todo momento un amor postizo? El gran mérito de la película es mostrar como Dean se construye ídolos falsos que venera, los infla, los lleva a la cima y cuando los descubre vacíos se le ve caer en picada. Su soledad y tristeza se exacerban y él se hunde más y se castiga. A cada monento lo vemos hundirse en un pántano podrido. ¿Quiere desaparecer ahí?

En un pequeño momento del film vemos a Dean observando a un grupo de borrachos, de entre ellos hay uno que fija su mirada en él y huye. Desaparece. La visión de Dean es corta, pero también le deja un sabor muy amargo. Bebe, se castiga con más violencia. Pronto olvida eso y con su gran poder persuasivo convence a Sal de ir a México, cruzar la frontera. Ir a ‘vivir’ allá por un tiempo. Disfrutar. Eso ocurre, los jóvenes llegan y a las drogas se suman las chicas fáciles. Todo se puede comprar en ese México, la ‘felicidad’ para estos jóvenes estadounidenses está al alcance de la mano. Pero el exceso hace mella en la salud de Sal quien termina con infección y diarreas que lo llevan al borde de su existencia. Dean no quiere eso, la enfermedad y el sufrimiento no son para él. Decide y decide abandonar a su amigo enfermo. Vuelve a los Estados Unidos.
Sal felizmente se recupera y también vuelve a su país. Trata de rehacer su vida de manera mas ‘normal’. Opta por tener una relación de pareja. Cuando esta a punto de salir a divertirse con su novia, Dean aparece. Dean se ve mal. No es que sólo se ve mal, está mal. Esta viviendo como un desamparado y esta borracho, tiene miedo, ahora es cuando teme sucumbir realmente. Clama por ayuda. Sal parece que ya no podrá hacer nada por él.

Sal vuelve a su casa y se reencuentra con los cuadernos de notas que ha escrito a lo largo del camino y decide sentarse a redondear su idea. Volvemos a revivir la leyenda de Kerouac quien dice que en un rapto de creación escribió su novela en un rollo de papel de teletipo.

Sal descubre que Dean es un muchacho abandonado por su padre alcohólico, entendemos entonces que es el mismo con quien Dean tuvo ese encuentro intenso de apenas segundos. Viene más, Dean es el joven que para reconstruirse opta por hacerse con la historia de su padre: se vuelve también crápula. Decide recorrer un camino que no es el suyo. Ser actor del pasado viviendo el presente. Opta por hacer el papel que no está escrito para él y sucumbe. Dean juega a ser su padre, en sí mismo trata de corregir a su progenitor. Deja las responsabilidades, se enamora de la persona incorrecta, tiene hijos y los abandona. Jamás confía en nadie, por eso entendemos ahora la razón por la que deja a Sal Paradise enfermo. Decide aceptar una relación homosexual con alguien que puede ser su padre y lo castiga, claro, se castiga también. Y como todo borracho, Dean termina solo, hundiéndose en el pántano de su propia pesadilla.

Cuando terminé de ver la película dije: ‘tengo que leer la novela’. En ese camino estoy…