Sunday, May 19, 2013

El universo en un tambor de hojalata.


¿Por qué he visto 'El Tambor de hojalata' muchas veces? ¿Por qué cada vez que la exhibían en un cine club -el Raimondi, por ejemplo- me zambullía como ese tipo pirómano debajo de las faldas de esa mujer en el campo de papas y a su estilo 'sembraba' vida? ¿Por qué ese pequeño universo metido en la película (otro universo) me apasionaba?
Por un sin número de razones sin duda.
Hoy volví a ver el film y más todavia, hoy he visto la entrevista al director Volker Schlondorff quien con su humor, su sapiencia y sus explicaciones me permitió responder a los porque iniciales.
Como recuerdan, la película 'El tambor de hojalata' es una adaptación de la novela escrita por el premio Nobel alemán, Gunter Grass. Fue publicada en 1959 y debió esperar hasta 1979 para ser llevada a las pantallas. Es una historia extraña, si me permiten usar el epíteto, algo macabra e infantil. Es una novela surrealista, erótica y una sátira de la época histórica que vivió Alemania bajo el yugo nazi de Hitler.
Schlondorff conocia la historia, había leído la novela, pero no tenía ni idea de cómo adaptarla.
Es la historia de Oscar, un niño nacido en Alemania en 1924 y dotado de una gran inteligencia. Fastidiado con la hipocresía de los adultos y la irresponsabilidad de la sociedad, se niega a crecer al cumplir los 3 años. Ante el caos que lo subyuga, Oscar se refugia en su tambor y descubre que tiene un agudo chillido capaz de romper cualquier cristal que le pongan por delante.
“La única imagen que tenía presente en mi cabeza es la que ocurre en la playa, cuando Oscar ve desnuda a la joven María y al verla se deslumbra, descubriendo entonces la sensualidad femenina. El libro tiene conmigo una relación biográfica, mi visión de niño”, dice el director.
La historia tiene como protagonista a un niño, el mismo niño que todos llevamos dentro y que se niega a crecer y asumir responsabilidades.
El tambor de Hojalata ganó el festival de Cannes y el Oscar a mejor película extranjera en 1979.
Schlondorff dice que para mostrar ese mundo tuvimos que ponerme en los zapatos de Oscar y desde la óptica de niño mostrar todo lo que él veía. Era un mundo lleno de edificios sorprendentes y el diseñador Ken Adam se encargó de darle esa magia.
Para comenzar la pelicula necesitabamos una imagen que atrapara. Para mi el primer shot es algo así como abrir la puerta para mostrar el cuarto acogedor a donde debemos entrar, comenta Sholondorff. Si abriamos la pelicula con algo bueno, deberiamos seguir con algo mejor, dando y dando cada vez más. Es como las primeras notas de un buen tema musical que te van llevando hasta el final y no te das cuenta que has caído atrapado.
Las escenas tenían ciertas llaves que nos encaminaron. Comenzamos con el campo de papas, el nacimiento de Oscar, la cabeza del caballo, el cuarto donde se cambian quienes van a la playa, el circo, por citar algunos. En la historia no hay una progresión dramática, hay una progresión histórica. Los nazis aparecen cuando Oscar nace, cuando Oscar va al colegio se va gestando el nazismo, cuando Oscar es un adolescente, Hitler llega al poder, Oscar se enamora y los aliados llegan a Normandía.
Estos elementos no se dicen de manera abierta, van por dentro de la historia (como la guilla por donde se mece y avanza un barco). En la pelicula, sin embargo, no hay que seguir lo histórico, sino los avatares del personaje central, Oscar. Hasta que llegamos a Polonia al final de la guerra cuando ese grupo de soldados soviéticos irrumpe y viola a las mujeres que encuentra a su paso. (Hay un film que puede servir para ver este episodio triste y brutal, se titula “Las mujeres de Berlin”).
Oscar es un fascista al extremo, lo extremo de Hitler, quiere estar por encima del cabecilla nazi (las imágenes del mitin, donde tras pisar mierda avanza y llega a destruir las marchas políticas y hace que todos se dediquen a bailar el Danubio azul, muestran ese detalle), incluso desea ser el hijo de la virgen María (hay una imagen en la que se ve al chico, dándole su tambor al pequeño Jesus y se ve muy fastiado).
Hay que recordar que Hitler al inicio fue llamado el tamborilero, el que usaba la propaganda, la radio, hablaba y convencia., rememora el director.
La pelicula muestra la derrota del protagonista, Oscar es un perdedor. Quien se queda en Alemania es la madre tierra representada por la mujer del campo de papas, vieja tras el paso de la guerra. La novela da para más, pero en el film había que suscribirse sólo a esa época.
Gunter Grass nos precisó que había que poner atención en los objetos, la cabeza del caballo es uno de esos objetos. La voz en off es también importante, Oscar nos cuenta un cuento para ninos, es la historia que quiere contar para que no lo miremos completo.
El cineasta cuenta el gran temor que sintió al pensar ¿como encontrar a un actor que interpretara a Oscar? Le dijeron que el actor Heinz Bennent tenía un hijo de once años. En el casting y siguiendo al niño, fotografiándolo mientras hacía ciertas cosas, se dieron cuenta de lo que tenían entre manos, un niño viejo, sabio, que disfrutaba con todo lo que tenía a su alrededor. Schlondorff dice que sí ahora tuviera que filmar la película no podría encontrar a nadie como ese pequeño actor, fue una casualidad milagrosa dar con el, una gracía divina.
El niño habia nacido en Suiza, un 9 de setiembre de 1966, de padres alemanes, su padre también actuó en la película.
Gracias a sus colaboradores, el director descubrió que en cada acto o escena los actores tienen que ser inmensos. Esos pequeños momentos deben ser llenados por su personalidad. Es lo que llama 'reforzar los bordes'. En solo un par de minutos hay que impresionar a la audiencia. Por ejemplo, en la tienda de juguetes, el vendedor judío aparece muy poco, hasta que se suicida, es el primero en morir en la historia, pero no es el judio quien muere, es el gran actor Charles Aznavour quien es la primera victima.
En la pelicula todos deben interactuar, la atracción debe ir al interior de la historia. Hay actores y actrices que no pegan. La atracción tiene que ser el elemento que la cámara descubra. Ellos no necesitan besarse, la audiencia tiene que sentir eso. Cuando filmé la escena del hotel entre los actores que representaban ser primos y padres de Oscar, descubrí que había una afinidad anterior que ellos tenían. Eso es vital. Cada uno tenía su vida personal, el actor estaba casado con otra mujer, pero al interactuar con Agnes habia algo que los hacia amantes perfectos.
Oscar tiene sus momentos también, y lo vemos cuando decide ser adulto y actuar como tal. En el circo donde comenta sus cualidades, el pequeno sostiene un dialogo con Bebra, el enano director, donde se muestra muy lúcido. Ahí aparece también una figura sorprendente, Rosa, la pequeña. El actor que interpreta a Bebra dijo que nunca había visto una mujer tan bella y de esa dimensión. Lo que para el director es el universo dentro de ese universo.
El film se hizo en varias locaciones, pero más en la ex Yugoslavia porque resultaba más barata ahí y no había censura de ningún tipo.
Allí el director descubrió a Branko Lustig quien se convirtió en su primer colaborador, El era mi censor, mi criterio en el set, dice el director. (El caso de Lustig es excepcional, había estado en Polonia en el mismo tiempo que el personaje de Oscar y su padre jan Broski se enfrentan a los nazis. Lustig fue llevado a Auschwitz a los 13 años y de ahí fue liberado por los aliados. Tras su trabajo en 'El Tambor de hojalata' viajó a los Estados Unidos y se convirtió en productor, con 'La lista de Schindler' logró su preciada estatuilla).
Schlondorff cuenta que mirando los objetos de la época de 1930 y 1945, descubrió el color que necesitaba para el film, los juguetes de plomo x ejemplo. Esa deberia ser la paleta de colores para usar en el film. No es que las imágenes parezcan lavadas, es un asunto histórico, precisa el director.
En una película, siendo un trabajo en equipo, todos aportan. El camarógrafo por ejemplo sugirió usar cierto ángulo de la cámara para simular la caída de Oscar cuando decide no crecer más.
En la película no hay nada sofisticado, todo lo vemos con los ojos de Oscar, hay que mirar el trabajo como sí fuera un libro para niños. Pensar en una cámara primitiva es una idea genial.
Los detalles de los vidrios que se rompían con la voz estridente y chillona de Oscar fue sencilla, cuando él abría la boca para chillar, alguien estaba listo para disparar al punto fijado por el actor, sea este un faro en plena calle, los focos del circo o ciertos objetos como el recipiente desde donde cae un feto guardado en formol. Se hizo un trabajo más sofisticado con los cristales de la iglesia, pues se usaron pequeños detonadores en los cristales y se usó una muneca que suplantó a la profesora. Alguien creo un disparador que desde atrás del cráneo tiró justo cuando Oscar decide enfrentar a la profesora de gruesas gafas.
Hay un detalle que sorprendió al director quien no se explica cómo Gunter Grass usó la figura de la cabeza del caballo para contar esa parte de la historia, por ejemplo. El pescado es un símbolo cristiano y el caballo como una medusa hace pensar a la madre en la monstruosidad de su pecado y en la posibilidad de tener un hijo anormal de nuevo, como el que ya tiene que es fruto de un amor 'indecente', fuera del matrimonio. Para paliar su dolor ella decide comer pescado hasta intoxicarse -supongo- y morir. (Nosotros nos creamos nuestras propias historias y si las cargamos de culpa nos llevan hasta la desaparicion).
Siempre he sostenido que hay que usar lo que esta a tu alcance, señala Schlondorff. Un día filmando unas escenas, se nos presentó un cielo hermoso que iba acompañado de un mar en calma, había mucho encanto en eso, algo poético que teníamos que aprovechar. Creo que cada film encuentra su propia expresión. Eso, también, es lo que hace reconocible el cine de cierto director (algo así como Amarcord de Fellini).
Mucanaima, la película brasilera de 1969, dio la idea del nacimiento de Oscar a quien pusieron cierto maquillaje, le cubrieron el pelo con un gorro del color de la piel y lo filmaron en el útero materno.
El director recuerda con cariño la negativa de la joven actriz a hacer un desnudo. Ella defendió su posición y ellos tuvieron que inventar los 'cortes fílmicos' que se debían hacer. Esta restricción es fundamental al momento de ver las escenas, pues empuja la imaginación y hace más erótica la escena. En el contacto que Oscar hace con el pubis de la actriz no hay contacto directo con el sexo de la joven. Esta escena y una más, donde se ve a Oscar forzando a su padre a embarazar a Maria, hizo que algunos críticos protestaran, acusando al director de pornografía, más todavía se quejaban por haber usado a un niño para eso. Sin duda los cucufatos críticos sólo actuaban en contra de sí mismos, de lo que pensaban o imaginaban, porque el director contó que esas escenas se manejaron con mucha delicadeza. (Vease el caso de la negativa en Oklahoma).
Para musicalizar la película se usaron algunos viejos instrumentos de los pastores alemanes, las que en momentos de tensión subían los tonos. Esas quenas le dieron el suspenso a las partes que lo necesitaban.
La película fue calificada de extraña y se prohibió en Alemania inicialmente, pero con lo que ocurrió en Cannes, al darle el gran premio, hizo posible que el film se popularizara.
El director piensa que cada espectador se identificó con el niño.
El propio Gunter Grass se quedó sorprendido cuando vio el film terminado. El había participado de la filmación apenas un par de días, sugiriendo esto o aquello, cuenta Schlondorff, quien al tener presente al escritor en los escenarios, se sintió intimidado y debió volver a filmar las partes cuando el Nobel se retiró.
Cuando invitaron al director a hacer una nueva versión de la película, se sorprendió de la existencia de algunas escenas retiradas del film para cumplir con las 2 horas 15 minutos que se pedía en Hollywood.
Se editaron entonces las secuencias perdidas, esa por ejemplo cuando los alemanes ordenan disparar a las monjas que han ido a recoger algo en la playa, matándolas con disparos de metralla.
Para salvar las escenas se recurrió también a las voces de los actores, incluso David Bennent (Oscar) que ya esta adulto debió grabar su voz y al ser digitalizada se le puso a la edad que tenia durante la filmación. Para la voz de una de las actrices se usó la voz de una de las hijas que tenía el mismo timbre de la madre.
Hoy gracias a la colección 'The Criterion, podemos ver la version completa del film.
Con Grass, dice el director, aprendí a entender la nobleza del arte. Encontré que podía hacer algunas cosas que podían ser del disgusto de quienes hablan de “la buena educación”. Schlondorff se refiere aquí a esa toma donde el primo lleva y pone los pies entre las piernas de Agnes, quien lo acepta sin reparos. Y todo bajo la atenta mirada de Oscar quien juega debajo de la mesa. Estoy seguro que al momento de filmar esa imagen, Oscar ya no estaba ahí, pero la camara te sugiere esa idea. Había que cuidar al niño, sin duda.


Sunday, May 12, 2013

Mente, cuerpo y espiritu.


Hace algunos días, mi buen amigo Armando García escribió “Dios esta en ti, nunca te abandona”. De inmediato mi respuesta fue: “así es, somos nosotros quienes nos alejamos de Dios”.
Lo que escribí me dejó pensando. ¿Si somos nosotros quienes nos alejamos de Dios, cómo y qué puedo hacer para reecontrarme con El? Pero qué significa Dios para mi? Qué es Dios? Insistí.
Rebusqué en mi mente tratando de dar con la respuesta más acertada y no supe si di o no con la respuesta. Sé que Dios es bondad, amor, paz, alegría, fe, perdón, felicidad, gozo, salud y todas las cosas maravillosas que se nos puedan ocurrir, pero deseaba tener algo que fuera de mi. Deseaba tener algo que me uniera a Dios de manera directa. Algo así como el cordón umbilical del que jalaría cada vez que me desconectara.
Las cosas no se dan de manera casual, comenté con un amigo lo que me tenía abstraído y él -como Armando- apelando a su buen lado cristiano de católico en ejercicio me dijo lo siguiente “Dios es la trinidad: mente, cuerpo y espíritu”.
Por mis meditaciones constantes sé que debo poner en sincronía mi mente y mi cuerpo, cuando no soy consciente de mi cuerpo, mi mente anda divagando y usa a mi cuerpo para llamar la atención. Es fácil notarlo: nos duele aquí, nos pica allá, hay una punzada aquí, un calambre más acullá, en fin. Presten atención a su cuerpo y se darán cuenta que hay algo que anda adolorido o resentido en cada uno de nosotros.
Armonizemos mente y cuerpo y hallaremos cierto alivio. Pasajero, pero alivio al final de todo. Para armonizar mente y cuerpo tenemos a la respiración como instrumento de ayuda. Con paciencia y observación atenta y sin juzgar puedo llegar a cierto lugar placentero. Pero sé que no debo quedarme ahí, debo explorar aún más. Los grandes meditadores no es calma lo que buscan, pues en la calma hay fuerzas escondidas que necesitan explorarse, hay que llegar a ver todo lo que se esconde más allá de la superficie.
Sé también que en nosotros tenemos fuerzas muy grandes que pugnan por ganar, al tratar de llegar a un punto, de calma por ejemplo, casí siempre desarrollamos algún mecanismo que nos ajela de nuestro camino, la pereza se manifiesta en forma de sueno, el miedo se nota con la ansiedad de comer o beber, sin que sea necesario. Presta atención y te darás cuenta que no sólo los olores te pueden sacar del camino que te has trazado para llegar a un lado. Tus pensamientos son los campeones para llevarte hacia otras sendas. Son los demonios que toman diversas formas.
Pero si me voy alejando del punto al que quiero llegar es por una razón, porque quiero explorar algunos caminos adicionales. Pero sé que no he hablado del espíritu. Recordarán ustedes el relato que dice que Dios nos dio algo que escondió en algún lugar, muchos lo buscamos fuera y en esa búsqueda por fuera nos extraviamos. Por eso hay que regresar a nosotros, adentro.
Los momentos mas sorprendentes se presentan también de distinta manera. La madre que de pronto rescata a su bebe de las manos de una fiera, sin importarle ofrendar su propia vida, puede ser un ejemplo. La pérdida del miedo es algo que nos sorprende. Algo de otra dimensión que nos acerca a nosotros mismos puede ser la risa contagiosa de un bebe. Que un ciego compita en una olimpiada y tras estirar la cuerda acierte con la flecha en el blanco, puede ser majestuoso.
Hace poco, en una clase de meditación, el guía nos decía que el hecho de aprender a manejar una bicicleta puede ser divino. Basta mirar a un chico para comprender eso o rebuscar en nuestro pasado. Ahora, el hecho de aprender a manejar un auto sin estar tan atento del tablero de control, los espejos, el timón, puede ser también mágico. La meditación es así al principio, de pronto todo se alinea en una dirección y podemos ir hacía adelante, como una flecha. Pensé, quizás el hecho de revivir esos momentos y volverlos a sentir -ahora- como ocurrieron en la primera oportunidad, sería majestuoso, pero eso es tan difícil, casi siempre imposible. Pero hay que intentarlo.
El espíritu, lo divino, a algunos les espanta este término, pero estoy tratando de usar palabras que me traten de acercar a lo que busco.
¿Qué es lo sublime? ¿Qué es Dios? Alinear en uno solo 'mente cuerpo y espíritu', ¿cómo se logra eso?
No fue fácil llegar a la respuesta, no sé cómo explicarlo con lucidez, pero concluí que Dios para mi personalmente es 'entendimiento y aceptación'.
Al meditar y ver en mi todo lo que ocurre, sea bueno o malo y sin juzgar aquello que pasa por mi mente, se hace evidente en mi cuerpo, en ese momento llego a ser dueño pasajero de algo indescriptible. Mi reencuentro con Dios y lo desconocido, puede ser tan efímero, pero al aceptar eso, sé que me he reencontrado con lo sublime. El entendimiento primordial, primigenio y que se seguirá manifestando hasta el final de nuestros días. Hay que buscarlo. Sé que todos podemos encontrarlo.

Tuesday, April 30, 2013

En busca de sentido.


Hace más de un mes estaba hablando con un amigo y me preguntó ¿si tuvieras que sugerir qué hacer a alguien, qué es lo primero que se te ocurriría?. No lo pensé mucho y respondí. Que lea uno, dos veces o más el libro 'El hombre en busca de sentido', del siquiatra austríaco de origen judío Viktor Frankl.
Recordé a Frankl porque este amigo me estaba contando su sufrimiento y le dije citando al sobreviviente de Auschwitz “cuando un hombre descubre que su destino es sufrir, tiene que aceptar ese sufrimiento, nadie puede redimirle de ese sufrimiento, ni sufrir en su lugar. Lo que hay que hacer es adoptar una actitud ante eso y emprender una tarea. Hay que hacer algo, con esperanza y sin desmayo”.
Acabo de volver a hablar con este amigo y me dijo, acabo de releer el libro que sugeriste y tenías razón.
Viktor Frankl no sólo estuvo en Auschwitz, los nazis lo pasearon por varias prisiones hasta que lo llevaron al peor y más temido. Sufrió y estuvo a punto de morir, pero sus ganas de hacer algo lo mantuvieron con vida.
Frankl cuenta que deseaba recuperar el manuscrito que los esbirros alemanes le habían confiscado, era su meta, al ser liberado se dedicó a escribir la terrible experiencia por la que pasó y creó una escuela de Logoterapia.
Viktor Frankl era un buen lector del filósofo Frederick Nietzsche y cuando tenía que enfrentrar alguna situación tremenda lo citaba. “El que tiene un porque para vivir, siempre va a encontrar un como” era la favorita del psiquiatra.
Mi buen amigo no sólo tenia la cita del filósofo alemán, tenía también un buen número de citas que extrajo del libro de Frankl y muy gentilmente me las entregó. Recordé que cuando yo leí “El hombre en busca de sentido” también había copiado algunas de sus frases y las había pegado en algunos rincones de mi cuarto para recordarlas.
“En las horas dificiles siempre hay alguien -un pariente vivo o muerto, Dios- que observa nuestro comportamiento ante el destino. Ese alguien espera que no lo decepcionemos, al contrario espera que suframos con estoicismo -y no miserablemente- y si morimos que lo hagamos con dignidad”
Para mi -siempre lo digo- mi abuelo y mi padre son aquellos seres que me dicen: 'vamos tú puedes, no es para tanto'.
Con la lista que me dio mi buen amigo pensé, 'lo voy a copiar y se los ofreceré a quienes estén sufriendo y decidan hacer algo para cambiar ese sufrimiento. Aquí tienen algunos.
-Los problemas siempre existirán, pero pese a eso hay que esforzarse y luchar por una meta o una misión que valga la pena.
-Obra como si vivieras por segunda vez y la primera vez lo hubieras hecho tan desacertadamente como estas a punto de hacerlo ahora.
-Ama, el amor te hará ver tus potencialidades ocultas.
-Olvídate de ti mismo, ordénate hacía algo o alguien. Sacrifícate por todo eso.
-En todo momento el hombre debe decidir -para bien o para mal- cual será el monumento de su existencia.
-Que la verdad se imponga por sí misma, que nadie te la imponga.
-El miedo provoca precisamente aquello que se teme y viene la ansiedad. El temor se reemplaza por un deseo paradógico. Asúmelo y verás que el viento se aleja de las velas de la ansiedad.
-Aprende a usar tu tiempo. No caigas en los extremos de la tensión y el aburrimiento.
- Expulsa el sufrimiento de tu ser con lágrimas, pues si eres bien hombre llorarás.
-La vida siempre espera algo de ti.
-Sólo hay dos razas de hombres, los decentes y los indecentes.
-Uno puede elegir y ser capaz de conservar la dignidad humana
-Son las circunstancias adversas o difíciles las que otorgan al hombre la oportunidad de crecer espiritualmente más allá de sí mismo.
-La vida es como visitar al dentista, siempre crees que lo peor esta por llegar, cuando en realidad ya ha pasado.
-Un destino de sufrimiento nos ofrece la oportunidad y el desafío de alcanzar nuestra autorealización.
Cada uno puede convertir una experiencia tremenda en una victoria.Transformar la vida es un triunfo interior.
-En los momentos difíciles busca e imagina (oblígate a pensar) cosas positivas.
-Buscate una meta, un objetivo.
-Descubre un sentido de vida. La vida esconde un sentido.
-El viejo que obra con sentido, no tiene porque envidiar al joven. En vez de las posibilidades por hacer, cuento con las realidades de mi pasado: mis trabajos sentidos y regalados y los sufrimientos asumidos con valentía. De esos sufrimientos es de los que me siento más orgulloso, aunque quizás no susciten envidia.

El libro de Frankl es uno de los tesoros literarios que la Biblioteca Nacional de los Estados Unidos decidió tener en su colección por el gran aporte que ha dado a la humanidad. Ningún psiquiatra fue testigo presencial de toda la barbarie en la que cayó el género humano.
Frankl dice que en los campos de concentración, 'mientras unos se comportaron como cerdos, otros lo hicieron como santos'.*

*Ojo, en su trabajo Frankl se refiere por igual a víctimas y victimarios. Entre los victimarios hubo algunos que se portaron como se debe y entre las víctimas hubo aquellos al no haber tenido nada y tener algo (habla aquí de los capos judíos de la prisión) se rebajaron como personas y sacaron lo peor que tenían en el alma.  

Sunday, April 7, 2013

El poema, el poeta y el lector.


Explicar el proceso creativo de un poema es difícil para cualquier poeta. El argentino Jorge Luis Borges solía decir: 'cuando yo escribí este poema Dios y yo sabíamos de que se trataba, hoy sólo Dios”. Luego el vate añadia “No, es mejor que el poeta no explique un poema. Cada lector tiene que encontrar el significado de un poema” Claro, esa es su parte. Un poema es comunicación, comunicación que viene de una misma fuente. ¿Qué fuente? Tampoco lo podría explicar con certeza. Quizás de la fuente de la bondad humana. Ahí -en ese pozo- es donde el poeta bucea. Si los lectores no bucean jamás llegaran a la esencia del poema. Ahi en el fondo esta la esencia del poema, las mejores notas de la sinfonía poética.
Bueno, deseo ubicarme mejor para comenzar esta nota.
Hace poco, leyendo al poeta estadounidense Robert Hass, entendí que lo mejor que se puede hacer para enseñar poesía es leer a los jóvenes poetas mucha buena poesía. El citaba a muchos poetas japoneses, los mismos que han escrito haikus para ir luego hacia los poetas que han escrito poemas de largo aliento.
En español yo citaria, aunque parezca contradictorio 'Hojas de Hierba' traducido por Jorge Luis Borges y con esto diluyo la contradicción. Walt Whitman escribió un libro maravilloso, cualquier verso que se cite tendrá la leche nutritiva extraída de ese pozo profundo que necesitamos para hacer poesia.
Luego pediría leer 'España aparta de mi este cádiz' del poeta peruano César Vallejo. Con sus versos iniciales el poeta de Santiago de Chuco nos atrapa y cautiva.
Del poema IX titulado 'Pequeño responso a un héroe de la República' extraigo la primera estrofa.
Un libro quedó al borde de su cintura muerta/ un libro retoñaba de su cadáver muerto./ se llevaron al héroe/ y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento./Sudamos todos, el ombligo a cuestas,/caminantes las lunas nos seguían;/también sudaba de tristeza el muerto.//
En el poema se siente la fuerza telúrica muy bien llevada y medida por el poeta. Lo que demuestra además que cualquier poeta no hubiese podido llegar al nivel del peruano.
¿Qué otro poeta podía seguir para entusiasmar a los jóvenes vates? Sin duda Pablo Neruda. Fui un lector asiduo de “Los versos del capitán”. Vaya que coincidencia, lo acabo de descubrir, el poeta chileno escribió estos poemas románticos luego de su dura estadia en España. Cada mañana Neruda dejaba a su amada un poema y salía a enfrentar la vida durante aquellos años difíciles, luego estos fueron recopilados -sin querer y saber del todo- y se convirtieron en un poemario que alcanzó la admiración no solo de la mujer amada de entonces sino de todas las mujeres enamoradas y de todos los seres humanos que se afirman en el amor.
Amor mio... nos encontramos/con hambre/y nos mordimos/ como el fuego muerde/dejándonos heridas.
De ahi sin duda seguirían los poemas de Arthur Rimbaud, Thomas S Eliot, Fernando Pessoa, entre otros más.
Pero no quiero quedarme aquí, Borges no gustaba hablar de sus poemas por un sinnúmero de razones que él sabia, sin duda, y porque trataba de empujar al lector a hacer su parte, leer con fruición. Algo difícil para muchos en estos días.
Pero yo sí deseo hablar de cómo se gesta un poema desde mi particular punto de vista. Hace algunos días atrás me levanté mientras estaba soñando con un ángel, supongo que era un ángel porque era alguien que podía volar. Cuando abrí los ojos, las imágenes seguían llegando a mi mente en tropel y yo era consciente de eso, aunque en un pequeño porcentaje. Dejé que las imágenes me sobrepasaran y al no poder fijar lo que veía con exactitud, salté de la cama. Tenía que escribir aquello porque sino jamás iba a saber de qué se trataba. Al inicio no entendí mucho, solo sabia que había un personaje. Dejé que las imágenes se desbordaran y poco a poco me dejé llevar por el impluso de decir algo. El poema no dijo quiero que escribas así o asá, sólo me soplaba imágenes en el oído y yo escribía.
Mientras escribía, lo que me dictaban iba tomando una forma. Me di cuenta que todo lo que oía no iba a lucirse por completo, pero no me amilané. Conseguiría algo, por lo menos una buena aproximación. El lenguaje humano comunica parte de una verdad, el poeta es el medio, el lector o los lectores completan la idea. Ser el medio es sorprendente, es como estar bendecido, y uno tiene que esforzarse para dar lo mejor Uno no es consciente que la leche de la bondad humana mana por tus dedos, hasta después del pequeño milagro. Alguien diría que el lenguaje esta afuera, pero hay que aceptarlo en nosotros y con respeto tomarlo y luego dejarlo salir. Es un momento del que uno saca un entendimiento, es como estar en un estado de trance. Uno se deja llevar por el impulso. Uno deja que la leche de la bondad humana se riegue en el papel sin forma y tal vez sin un sentido inicial. De pronto uno siente que el caño se cierra y también uno debe aceptar eso.* (Vease en este blog el poema El angel caído)
Algunos poetas sólo se quedan con el primer chorro. Otros trabajan el poema para terminar de redondearlo después. En este caso, tras algunos días de reposo, cuando la leche esta cuajando, el poeta decide buscar el significado. ¿Qué es lo que estas palabras me han tratado de decir? Es la pregunta que se suele oir de manera incosnciente. En mi caso no trabajo en rimas porque no me gustan y porque siento que al tratar de buscar palabras que hagan juego silábico se pierde la fuerza del poema. Yo prefiero optar por la música del poema y en ese caso -como en otros- el proceso de revisión puede durar días u horas. Hay que aceptar que muchas veces lo que se obtiene no llega a ser la perfección oida inicialmente, pero lo que se ofrece debe ser la mejor aproximación.
Al comenzar con el poema del que les vengo hablando *, el angel volaba, cuando acabé se produjo un cambio.
Bueno pues, cuando uno escribe poesía, uno sabe que tiene un poema a veces con el primer verso, es como el ángel que incia el vuelo, desplega las alas y se lanza al abismo, pero al mirar con detenimiento, el poema toma otro cuerpo y algunas veces cambia.
No soy un corrector compulsivo. Algunas veces exploro y dejo que los cambios ocurran por si solos, Algunas veces me basta con escuchar las notas del inicio y sigo el curso rumoroso. Algunas veces he tenido la suerte de escuchar a algunos poetas jóvenes que me sueltan imágenes inexploradas, me sumerjo en ellas y obtengo otra nota, un ritmo musical más hondo y significativo. Por eso digo, algunas veces, los versos buscan ser pulidos y rebuscados hasta alcanzar otra dimensión. Un angel se puede petrificar, como en mi poema y ser el anquilosado y envidioso ser que ve como las aves vuelan y lo ensucian aumentando aún más el peso que soporta.
La revisión puede tomar meses o años. Mi poemario -el único- lo empecé a trabajar a los 17 años y cuando lo publiqué acababa de cumplir 37. Me sorprendo hoy al sentir la necesidad de corregir alguno de ellos. Me digo, debí ser conciso aquí, no debí dejarme desbordar en este. Ahora amando como estoy amando los haikus siento y sé que un poema puede ser inmenso y maravilloso tan sólo sugiriendo algo. El lector es quien tiene que hacer su parte, el lector también debe bucear en la palabra, tratar de dar con la razón profunda del poema.
Trabajar en conjunto es la clave. Lo que sucede ahora es que se ha dejado el poema como un artículo secundario, siendo de importancia vital. Un poema te sumerge en la memoria colectiva y dispara la imaginación. Un poema dice más de lo que se publica en una novela. Alguien me decia: Eliot logró decir lo mismo que Joyce, aunque con más profundidad y con menos palabras y con un solo poemario.
Ahora entiendo que no es necesario explicar un poema, hay que dejar que el lector use su intelecto. Decir más de lo que se debe decir en un poema es faltarle el respeto al lector. Ambos levantan el poema, lo hacen brillar, una y otra vez y de manera distinta. Cada línea cuenta en un poema, cada línea es más que un ladrillo, es la base, el lector pone muchas veces el techo. Ambos construyen.
Por eso y para terminar, el poeta es subversivo, por eso decían que al poeta había no sólo que atarle las manos. Lo sabían nuestros abuelos, ahora esperamos que los nietos vuelvan a encender la luz.

Friday, March 29, 2013

Botella de mar para Iskra Oyague.


El poeta peruano Cesáreo Martínez escribió uno de los poemas más hermosos de la literatura universal y quiero compartirlo con todos ustedes. Es un poema de amor, largo y muy intenso. Al margen de la concepción política del autor cotahuasino se ve en esta pequeña joya al poeta-niño-sabio que nos deslumbra con su palabra, magia y profundidad. Este, además, es un reconocimiento de mi parte al gran Chacho, a la amistad que alguna vez me ofreció y al gran cariño que me profesó -donde me veía alzaba las manos y gritaba mi nombre-. ¡Cuantas botellas mi querido poeta. Mi genial León de las profundidades del cañon de Cotahuasi, no de Natuba a quien profesabas simpatía!. Creo que no podía menos contigo.
Una pena que Cesáreo nos haya dejado tan joven. Siempre lo recordaré con su mirada extraña, con ese peinado de raya a pulso fino y esa humildad que solo los grandes suelen mostrar. Y no se asusten con la extensión del poema, lo más importante es que saldrán renovados, con energía. Vamos léanlo y leánselo a cualquiera, cambien el nombre de Iskra si desean, jueguen con el poema.
Aqui las palabras del poeta.

Botella de mar para Iskra Oyague
       A la manera de Nazín Vega Elías.

Srta. Iskra?
Todavía estas alli? En la serena realidad que te rodea aún brilla
el viento?
Quédate allí, niña, y míranos asombrada como revolcamos
en la nada
La miseria de nuestro país nos hizo asquerosamente callados,
un tanto huidizos,
como si con nuestra presencia sólo te hiceramos sombra.
Tú que has nacido para brillar en otro tiempo perfila desde ahora
tus ojos,
sigue el curso rumoroso de las estrellas y jamás caigas
en las provocaciones de la tristeza.
Tú que crees que existo, que me consideras un humano presente, que arguyes que tengo casa y en ella si levantaras una piedra
salta el arco iris,
guarda para ti esa imagen, que no te la destrocen los enemigos,
porque tio 'Chacho' vive a quemarropa, cortando flores de aire
para ti,
pateando a los enemigos de la belleza, fustigando por las primeras
necesidades
que en tu tiempo sólo serán un recuerdo amargo.
Oyeme, Iskra, y charlemos serenamente como corresponde.
Y charlemos serenamente escuchando las agitaciones
de nuestras propias palabras.
Hablemos, no. Hoy no hablemos del gato ni de los números
chuecos que se mueren de verguenza.
Digamos algo suelto sonoro y simple. Fruta por ejemplo.
Nuestro país es de agua. En el hay otro país y otro
dentro de éste.
Cuídalo, amor, que no te lo arranchen de entre las manos,
que no te lo pudran
los enemigos con su aliento oscuro.
Te recomiendo su aire, sus aguas, su maravillosa fauna.
Y te recomiendo
su clarísima flora que se irá abriendo paso a paso desde tus
primeros ojos.
Te recomiendo al chico más travieso, el que se trepa a los árboles
fingiendo atrapar
sus raudos frutos. Y cuando tengas los quince te recomiendo
al muchacho ligeramente solitario
ese que fuma a hurtadillas, a quien mandan a recoger la pelota.
Por entonces ya sabrás que tu nombre es el nombre del mundo,
del fuego que purifica.
Que tu nombre salto del roce de dos piedras mucho antes que
Adán y sus secuaces
abrieran sus ojos.
Tantas cosas sabrás como cuanta hierba pisan tus pies
distraidamente
y ¡zaz!, quién fue Lenin preguntarás, y los campesinos
te lo harán saber
cuando los veas descender con relámpagos entre las manos.
Porque nuestro país, cariño, es de campesinos tragados por
el hambre.
Ellos cultivan la mesa para que tengamos sueños silvestres.
Claro que hago mal en hablarte de estas cosas tristes pero sería
mortal no hacerlo.
Elige para tus andanzas a la gente humilde, a los que luchan, ésos
que suenan con el agua.
Tú que nos bañas con tu encanto desde el jardín cercano,
confundiéndonos,
no sabiendo nosotros cuál de las flores ríe tan lindo.
Tú que te pierdes entre la espuma azul de los matorrales
persiguiendo
a tu lindo conejo rojo, contempla los ojos de tu padre
que como dices
tienen el color de un vino, y los de tu madre, que han cavilado
durante milenios.
Entonces comprenderás por qué nos gusta abrir la ventana,
oler el viento de la tarde
y marcharnos para volver tarde la noche con enormes
cestos de alegría,
rosas que tus manos no podían chapotear porque te
encontrabamos ya dormida.
Soñando tal vez que nosotros cruzábamos puentes aéreos
con gorriones que pintan paredes.
O tal vez nos soñabas -no lo quiero- flotando diminutos
entre calles oscuras,
embrujados por el sum... rumn... summ rumm del Rímac.
Oyeme, Iskra, y guarda mis palabras entre tus juguetes
o siémbralas en la memoria
que es lo mismo. Mira que yo también sé dibujar.
Comparemos con el tuyo.
¿Qué es? He pintado una pecera tonta, donde todos los peces
hasta el más chiquitico,
tienen el aire, tienen el amor y se aman sin mucho ruido.
Pienso -quiero- que tú vivirás en un mundo igual,
sin temores
ni sobresaltos nocturnos,
me alegro por ti y me festejo
por todos los chiquitines
de tu edad.
Yo viviré sentadito ancianito para verlos a ustedes adultos
jugando a la ronda, bajo la luna de plata,
repartiendo sonrisas aun a las maquinas, esas extrañas criaturas
malolientes
que algún día serán nuestras aliadas, instrumentos
para la contemplación de la vida.
Nuestro país tiene valles profundos, las mejores especies brillan
en nuestros mares.
De sur a norte soplan los mas fuertes vientos murmurando
un resplandor
para que tú puedas penetrar en el corazón de las cosas
con ternura y lucidez.
Te recomiendo este cielo impecable, y este suelo pecaminoso.
Te recomiendo aquellas ruinas verdes.
Te recomiendo la caza submarina, y la caza de las ratas inmundas
detectadas por tu olfato.
Porque en esta vida convivimos los vivos con los muertos
y yo quiero que levantes tu morada
junto a los vivos, tan intensos como la muerte, que se pasan la
vida buscando la vida.
Aquellos que jamás acariciaron los oros del poder
ni llegaron al espanto
en caminos extraños.
Y perdóname, Iskra, que no haya podido llevarte el mar a tu casa,
que no haya redondeado un destino espectable.
Perdona mi soledad incandescente, este poema, el no haberte
traído un primito a este mundo,
un loquillo asustadizo que fuera tu confidente.
Perdona mi desidia, las dificultades con las que me di de
trompadas,
el no haber atinado en el camino ni alcanzado a ser el verdadero
anhelo tuyo.
Y, sobre todo, amor, perdona mi tristeza.

Cesáreo Martínez. Cotahuasi- Arequipa 1945 / Lima 2002.

Tuesday, March 19, 2013

Cinco cámaras rotas


'Una imagen vale más que mil palabras', dice el dicho... y ¿qué decir de una cámara que registra esas imágenes? Más todavía, de cinco cámaras que registran una serie de acontecimientos.
“Cinco cámaras rotas” es el primer documental del camarógrafo y fotógrafo palestino Emad Burnat en el que se cuenta el drama que se vive en la frontera de Palestina e Israel, al oeste de Ramala, en Cisjordania, donde los palestinos buscan frenar el crecimiento israelí que los va empujando, a la fuerza, más allá, hasta el fondo de su propia tierra.
Una versión distinta, cruda y real del cuento 'Casa tomada'.
'Cinco cámaras rotas' refiere literalmente la pérdida de igual número de cámaras de filmación que Emad usó para realizar su trabajo a largo de varios años. Dos de ellas le salvaron literalmente la vida, al servir como escudos y detener el casquete lacrimógeno en primer lugar y luego una bala que le dispararon los soldados israelíes. Por andar atento a lo que filmaba, Emad no pudo hacer nada cuando ocurrió un accidente automovilístico que lo dejó al borde de la muerte. Una cirugía a abdomen abierto con más de cincuenta puntos es lo que le queda de recuerdo a este valiente y tenaz camarógrafo.
Emad llegó a filmar su propia detención, primero en un centro de reclusión israelí y luego en su casa, donde también estuvo preso. “Filmo porque no tengo nada más que hacer”, comentó a sus visitantes en aquella oportunidad.
Su empeño por graficar la historia de Bil'in, su pueblo, lo llevó incluso a vivir más de un drama familiar, pues su esposa con la que tiene cuatro hijos pequeños le pidió en un momento difícil parar su trabajo, por el bienestar de todos y por su propia seguridad. Sin dinero, enfermo y con la responsabilidad del hogar, Emad no aceptó lo que su mujer le pedia y se dedicó a completar su trabajo, casi sin proponérselo, pues todo comenzó cuando nació su último hijo y cuando los israelies llegaron hasta sus tierras para comenzar los trabajos topográficos de lo que sería luego el muro divisorio y humillante.
El trabajo de Emad es meritorio, además, porque decidió ser el cámara, el encargado de registrar todo lo que ocurría en esa franja del medio oriente, sin participar directamente en las protestas. Se frenó incluso en defender a sus padres, cuando los soldados israelíes los detuvieron. 'Las imágenes serían la mejor defensa que hice de mis padres', confesó después en su relato.
Para contar todo lo que vemos Emad se ubica con el lente de la cámara como si fuera su hijo menor Gebreel, quien nace apenas comienza el movimiento palestino para frenar las construcciones en sus modestas tierras y el desalojo paulatino de sus habitantes. Desde ese pequeño ojo, vemos como se desarrollan los hechos y cómo el menor va tomando consciencia de lo que ocurre.
El pequeño hijo, junto a los demás niños cisjordanos, son testigos de la muerte de Phil, un hombre palestino que enarbola banderas de paz y trata de reconquistar lo que le están arrebatado. En un momento de la filmacíón, Gebreel pide a su padre, con su inocencia de niño, por qué no matan a los soldados judíos con un cuchillo.
Son armas de fuego de diverso calibre las que usan los soldados israelíes para contraatacar las protestas, y las armas se usan sin discreción, muchas veces apuntando al cuerpo a matar. Como lo muestra el documental, hay momentos en que los soldados israelíes usan sus armas para disparar de frente en las piernas de los detenidos, a tan solo dos pasos de distancia.
Los soldados usan las balas para disparar no solo contra los protestantes, sino contra los periodistas que llegan al lugar para informar. Emad es también víctima de ese atentado, pero su cámara se convierte en su escudo protector. En una toma distinta, claro esta, se ve el boquerón que deja una bala incrustada que iba directo a la cabeza del camarógrafo.
El riesgo del documentalista palestino es sorprendente, pues al acompañar a unos compatriotas frente a los grandes edificios de los vecindarios recién inaugurados, vuelve a perder otra de sus cámaras, cuando un nuevo residente no sólo le emprende a golpes contra los protestantes, sino contra el camararógrafo quien pierde una cámara más. Los nuevos residentes se muestran valientes y prepotentes porque junto a ellos están los soldados armados con metralletas y granadas.
El estoicismo de Emad frente al maltrato le da una coraza igual de sorprendente. Si una cámara se pierde, hay alguien, tal vez un vecino, que le facilitará otra.
La vida en esta parte del mundo es dura, la tierra no es fértil, apenas crecen olivos y otras pocos árboles, los palestinos crían sus cabras y uno que otro venado se aparece en escena. Si el día es caluroso y ha cobrado alguna víctima, la noche también es insegura.
Los palestinos no están seguros ni en su propia casa. Ellos no pueden pasar al otro lado porque hay una valla, un muro con controles de soldados, pero ocurre lo contrario, los soldados israelies si pueden irrumpir en las casas de los palestinos a cualquier hora. Si estas soñando con un campo pródigo, la realidad te despierta a cachetadas, algunos soldados te sacuden y te envuelven en una pesadilla real.
Precisamente llegan a la casa de Emad, en la noche, para detenerlo. El se defiende filmando y diciendo que esta en su casa y en su casa puede filmar. Su cámara como arma de defensa. Sorprendente Emad gana, no en el momento. Una cámara es mil veces más contundente que un fusil.
Claro que hay momentos muy tensos para los soldados israelíes, cuando de pronto se meten con sus vehículos en una calle y son recibidos con piedras lanzadas desde todos los flancos, las piedras se lanzan con fuerza y de manera constante, pero esperen, los soldados volverán con más hombres, con más vehículos y claro con más armas.
No importa, Emad los esperará con su cámara en ristre. El sabe que es la mejor arma.
El documento fílmico le ha servido al también freelance palestino ganar el premio de mejor director del género en el festival de Sundance y ser uno de los nominados al premio Oscar. Hay que reconocer algunos premios adicionales, entre los que destaca el IDFA que se da en Holanda.
El trabajo de Emad contó con la ayuda del documentalista israleli, Guy Davidi, quien es también profesor de cine y ya se ha estrenado como director. Esto da cuenta que en la frontera hay gente judía que esta decidida a convivir con sus vecinos en paz, respetando lo que le corresponde al otro. El trabajo conjunto da cuenta de todas las cosas buenas que se pueden hacer contando con la colaboracion y el respeto del otro. Israel sabe que las guerras son despiadas y crueles, pero resulta lamentable ver que están usando lo mismo contra sus propios hermanos. Nada los diferencia salvo las creencias y hay que entender que las creencias sólo se dan en un plano, distinto. Las ideas fluyen como nubes y allí hay que dejarlas. Nadie es dueño de la verdad, cuando de ideas y creencias hablamos, si decimos lo contrario, blasfemamos.

Friday, March 8, 2013

El elemento


Tú no puedes parar las olas, pero puedes aprender a correrlas.

En cualquier época del año en Lima, sí uno desea acortar distancias entre Chorrillos y el cono norte, rumbo al aeropuerto internacional, la mejor ruta matutina para ahorrar algunos minutos valiosos es tomar la vía de la Costa Verde. No sólo ganamos minutos, también disfrutamos del espectáculo que ofrece el mar con su constante golpear de las olas. Pero para contarles lo que deseo contarles, diré que es invierno en Lima. Setiembre, está nublado, suele pasar eso en las mañanas limeñas. Hace frío, los termómetros marcan 13 grados centígrados, pero la sensación es menor por la humedad existente.
En medio de ese panorama, sorprende ver a algunos tablistas limeños, quienes se han levantado muy temprano y ya están metidos en el agua, con sus tablas y sus trajes completos y térmicos. Viene una ola, la esperan, la miden y tratan de correrla, echados o parados. Algunos logran su cometido y llegan de regreso a la playa, pero de inmediato se vuelven a la carga. Quienes no han llegado a la playa, por culpa de otra ola, se han levantado y parados sobre las tablas tratan de mantener el equilibrio por un minuto y algunos segundos adicionales. No compiten, no ganaran nada, estan ahí porque les encanta hacer lo que hacen.
Quienes transitamos por la vía, pegada a la playa, bordeando los acantilados, al verlos, nos encogemos de frío, pero más que frío es una sensación de envidia lo que nos envuelve y nos obliga a arroparnos.
Los surfistas son el ejemplo más recurrente cuando tratamos de hablar de hacer aquello que apasiona, el único objetivo de estos tablistas es estar en el momento justo cuando una ola grande se levanta, no tienen mayor dificultad para hacerlo, se paran en sus tablas y sí se caen, vuelven a hacer lo que estaban haciendo, una y otra vez. Nadie los conmina a estar ahí pese a las bajas temperaturas, los obliga su compromiso, su deseo. Sólo sienten el encanto de hacer lo que hacen, sin obtener recompensa. Hacen todo lo que hacen, porque han sabido encontrar su elemento: el lugar exacto donde se sienten felices.
No necesitas estar en el agua o en el aire para afirmar que ese es tu elemento. Tampoco tienes que dedicarle todo el tiempo del mundo. Basta tu compromiso. Muchas veces para conseguir estar en tu elemento necesitas ir al lugar, reunirte con quienes ya han hecho pruebas y conocen más que tú, ahí podrás encontrar a alguien que te abra la puerta, se contagie de tus sueños y tras mostrarte el camino te aliente a seguir. Tú deberas tomar el riesgo como un desafio. Algunas veces será bueno dejar el lugar y, en otros ámbitos, con coraje, venciendo tu temor pese a sentirlo, tendrás que decidirte a pararte en una ola inmensa en Máncora, esa playa peruana donde se han visto las crestas más grandes del mundo.
Cuando llegues a la zona recibirás la carga de energía que te impulsará a seguir y sí tienes la pasión y el compromiso, lo lograrás. No creas que alcanzarás fama o fortuna, recibirás más, la confirmación de sentirte contigo mismo, de definirte mejor como ser humano, de saberte tú. Relajado, tus pensamientos estarán mejor alineados y usarás tu inteligencia de la mejor manera. No importa sí comienzas hoy pese a tus cuarenta años o más, lo importante es seguir. En el medio de tu sueño que verás real, con ideas y creencias ciertas, encontrarás la fuente que te da vitalidad.
Ojo. Tu elemento puede ser también una mesa donde te dedicas a dibujar, un laboratorio donde estas tratando de encontrar el antídoto contra la picadura de una garrapata de venado, la pizarra donde tratas de encontrar la raíz cúbica de un cuadrado espacial, la sala de partos de un hospital, un quirófano donde tendrás que extirpar un tumor cancerígeno, frente a una máquina de escribir donde escribirás mejor los poemas. El lugar que desees, un jardin, un hospital veterinario, detrás de una cámara de video o de fotografía, con los ojos pegados a un microscopio, una cocina donde estas haciendo los menus más vitamínicos para niños desnutridos, la mesa donde amasas la harina que más tarde será el pan matutino que llevamos a la mesa.
El elemento es aquel lugar donde nos desenvolvemos de manera natural, poniendo pasión a aquello que nos encanta hacer. Cuando uno siente que fluye en su elemento, la mañana fria no existe, el tiempo transcurre sin medida y uno disfruta haciendo lo que hace, sin importarle que no haya acertado del todo. Si no estás preparado para equivocarte, nunca harás nada genial. Porque uno pareciera que esta jugando, desarrollando algo que servirá para muchos. E aquí un punto importante: dar.
¿Todos son capaces de desarrollarse en su elemento? Si. Siempre y cuando uno persista en aquello que hace y ama. Lamentablemente la sociedad y la educación actual nos ha vuelto un poco extraños a aceptar hacer lo que realmente nos gusta hacer. Muchos desean ser doctores, abogados o ingenieros sin estar capacitados para serlo, sólo por el hecho de ser 'las profesiones con cierto futuro' (las comillo para que presten atención y se den cuenta de que lo que se afirma, no es cierto).
Hay tantas profesiones donde se necesita usar nuestra creatividad.
La sociedad está en crisis porque estamos creciendo a un ritmo tremendo y lo que la educación está haciendo es algo totalmente distinto a las exigencias que se están presentando. Los cambios son tan acelerados que resulta difícil saber con exactitud hacia donde caminamos. Hace diez años -lo recuerdo con exactitud- no teníamos las cámaras digitales como hoy, tan masivas y rápidas y ni que decir de los teléfonos celulares y las tablets personales que parecen juguetes en las manos de los niños.
Es precisamente en la niñez que uno descubre lo que le gusta. Hace poco leyendo y escuchando al inglés Ken Robinson, uno de los líderes en el desarrollo del potencial humano, tomé nota de la historia del gimnasta estadounidense Bar Conner. A los 8 años, Conner gustaba divertir a quienes estuvieran cerca, caminando de manos, incluso subía las escaleras de esa manera. Su madre en vez de regañarlo por el numerito, vio en su hijo un potencial que debía desarrollar. La mamá lo llevo al gimnasio de la escuela donde pudieran ayudarlo. Cuando Bar llegó al lugar pensó que estaba en un parque de diversiones: habían trapecios, barras, taburetes con tablas de salto, argollas, en fin, todo lo que seria necesario para sus habilidades. Diez años más tarde, Conner se convirtió en el gimnasta que le dio más lauros a los Estados Unidos en este deporte tan apreciado. Hoy esta casado con Nadia Comaneci y están sacando adelante a todos los chicos con talento en Oklahoma.
El desafio es necesario, la cultura a veces nos frena, siendo la cultura ideas y creencias que tenemos del mundo y de nosotros mismos. La cultura llega a esculpir la mente, pero si nos sacudimos de todo eso creo que podremos llegar a descubir exactamente como trabaja la mente. Y notarán que no he dicho que nos iremos a otras constelaciones. Hablé mas bien de la mente que es también un universo.