Thursday, October 25, 2012

Un destino de gloria.


La vida es como una película con todos los buenos ingredientes que el director le pone. A algunos les toca hacer el papel de malos, mientras que a otros les toca hacer los roles protagónicos, claro, antes tienen que pasar por un calvario para aprender, sino aprenden, fallan y se van. Por lo tanto, hay que dejarse llevar por la sinfonía que nos ha reservado el creador.
A esta conclusión he llegado mientras me senté a observar mi vida y su no muy largo transcurrir. Vi pasar las secuencias de mi vida como en un gran rollo de technicolor y lo vi con precisión cuando me dieron una secuencia muy dura de interpretar. (En los momentos más dramáticos es donde uno puede apreciar el rol que está jugando). Y hay que dejarse llevar sin quejarse porque todo ocurre por alguna buena razón. Como no tenemos la película completa nos esforzamos por conocer el desenlace y eso resulta imposible, mientras se ejecuta o filma (usen el verbo que deseen, total, estamos hablando de vida = película, no es cierto?)
Uno le encuentra sentido a la vida cuando descubre una buena causa y por solo esa buena causa uno puede incluso perder la vida, para eso uno debe descubrir el rol que esta jugando, en el propio discurrir del rollo, sino lo descubre, por lo menos intentarlo.
Me he puesto a ver 'Las flores de la guerra' por segunda vez y la película me ha hecho ver estos detalles. Cuando hay una buena causa, lo que hagamos siempre nos llevara a un buen puerto, no importa sí para eso tengamos que meternos en el estómago de una ballena o descendamos a los infiernos. De allí saldremos con lo que anhelamos y buscamos. Esto se da en la vida real, también, claro está, sino me creen basta que les diga miren 'La lista de Schindler'. El personaje sin escrúpulos de la primera parte descubre de pronto, como saliendo de un sueño o una pesadilla, que tiene que ayudar a quienes puede y ese es el rol que le toca vivir. Lo acepta con resignación. Y pese a todas las circunstancias difíciles que le toca pasar, siempre saldrá victorioso.
Bueno, sigamos con 'Las flores de la guerra' esta magnífica película china dirigida por Zhang Yimou. Si tienen oportunidad de mirarla, haganlo, les va a encantar. Quienes amen el cine de acción, tendrán al inicio varias secuencias muy bien logradas. Ese inicio se me ocurre, es como un solo de baterías con redobles y pasodobles que te enganchan. Ahí es donde uno descubre que tiene que dejarse llevar. En plena guerra chino-japonesa, un maquillador de muertos es contratado para arreglar el rostro de un sacerdote muerto durante la conflagración. Y para llegar a realizar su tarea, el personaje tendrá que atravesar el último escenario donde se libra la batalla decisiva. El papel que ha jugado antes como maquillador pronto cambiará, porque ese es el papel que le ha tocado jugar. (La película esta basada en hechos reales, los japoneses ganaron esa guerra, matando alrededor de 300 mil chinos, sin importar que estos fueran civiles o militares).
De generación en generación, los chinos fueron transmitiendo todo el drama que enfrentaron y todo el salvajismo que desplegaron los japoneses durante dicho conflicto ocurrido en los anos de 1937-38. No sólo asesinaron a los rendidos, sino que también violaron a cuanta mujer se le puso en frente. El rapto de Nanking fue recreado, primero como una novela y luego fue llevada al cine con una gran inversión económica.
No quienes ganan una guerra son los que realmente ganan. Por encima de una guerra que por lo general tiene intereses subalternos y bajos, como expansión, hurto, la simple exhibición de fuerza y odio, están valores humanos que el 'vencedor' desprecia y esa parte muchas veces las hallamos en el lado 'perdedor', hablo entonces del heroísmo, la valentía, la fe, la responsabilidad, el amor y la entrega, por citar algunos. Quienes exhiben lo mejor en una guerra no son los que ganan, aunque hay guerras que fueron bien ganadas, por supuesto. La de los aliados contra los nazis, fue una guerra ganada por el lado que debió ganar, sin duda.
No es por nada, pero los peruanos nos enorgullecemos de tener un gran héroe marino llamado Miguel Grau. A nosotros nos tocó soportar lo que hicieron los invasores, quienes mostrando cobardía absoluta no dudaron en usar la fuerza contra los mas débiles, saquearon todo aquello que se les antojo y destruyeron lo bello que encontraron a su paso para vanagloriarse falsamente de su terrible acto: “sino me lo puedo llevar, no es mío, entonces lo destruyo”. Un pillo seguirá siendo un pillo, ante los ojos de la gran verdad.
Después de la digresion vuelvo a 'Las flores de la guerra' una vez más, en aquella oportunidad un grupo de prostitutas chinas desarmadas le dieron una gran lección a los soldados invasores, para ser más exactos, le ganaron la guerra. Ellas deciden inmolarse para salvar la vida de algunas niñas de convento, las mismas que habían sido 'requeridas' por los oficiales nipones deseosos de satisfacer sus bajos instintos. Si ponemos en una balanza a prostitutas y oficiales, se trata evidentemente de un claro ejemplo de los 'debiles' contra los 'fuertes'. ¿Quién creen que gane? A los ojos de cualquier iluso, los oficiales fuertes resultan siendo los ganadores. Cosa falsa de toda falsedad, sin duda. Es lo que ocurrió en Nanking.
Mientras un maquillador de muertos que suplanta a un sacerdote muerto rescata y huye con las niñas de convento, las prostitutas suplantan a las menores y se enfrentan a un destino final digno. El maquillador acepta su rol, suplanta a un muerto y resucita el buen nombre de la verdad, el honor, la valentía y el amor que es alguno que siempre estuvo buscando. Por su acto heroico conquista el verdadero amor (aquí la protagonista líder también se baña de pureza) y ambos sabiéndose dignos deciden enfrentar el reto, correrlo y salir victorioso por el lado del maquillador, y un destino incierto, pero grandioso por el lado de la prostituta.
Insisto, aceptar el rol que nos toca vivir sin chistar, pese a los inconvenientes, dolores y penas es lo que nos hace alcanzar nuestro destino de gloria.

Saturday, October 20, 2012

"Lugares comunes' para verla y pensarla.


La vida significa lucha, deseo de seguir, enfrentarse aunque lo que venga sea nada. Todo depende de la voluntad de alguien para continuar. Si eso se acaba, es como cerrar el grifo del lavabo o apagar la luz. ‘Lugares comunes’ tiene ese mensaje y sin duda otros más. ¿Por qué un insurgente, de pronto se da cuenta, lúcido, que ya no hay sentido de estar?. Ni siquiera se aferra al amor incondicional de una mujer, sencillamente decide irse, ¿por qué ya es tiempo?¿ eso es la lucidez? Le han quitado algo y como un niño engreído, se molesta, se fastidía y ‘me voy’. ¿Algunos somos eso cuando envejecemos? ¿Cuando somos viejos contamos con juguetes distintos, pero siempre juguetes? ¿Trastocamos eso que tuvimos por algo que también a futuro ‘tuvimos’? Suena extraño, no es cierto?.¿ Así somos?
¿La vida es un juego para los niños que comparten sus juguetes? ¿Quienes juegan solos no disfrutan?. Quienes hayan visto ‘Lugares comunes’ tienen la oportunidad de pensar en esto y mucho más, porque a eso nos empuja el personaje principal. A creer que no hay verdad, que toda verdad es relativa. Que la verdad duele y, ¿quizás duela tanto para que uno decide irse?
La película del director argentino Adolfo Aristaraín comienza contando la historia de un profesor a quien jubilan de improviso, sin importar que sea bueno, lúcido, insurgernte. Un professor quien de pronto enfrentado a la realidad se siente lanzado como un toro a la ‘arena’, donde tendrá que lidiar con todos, no importa que el enemigo este lejos, en las graderías. Lo cierto es que se sabe sacado del contexto y decide hacer lo que todo ‘animal’ hace, esperar al torero quien decida la hora que aún no esta decidida. La final. Claro que nosotros no somos animales, tenemos recursos, mañas, sabemos bailarle al torero, tal vez podemos ganarle, acabarlo (algo difícil)  o tal vez lograr el ansiado indulto, luchando.
¿Acaso piensan algunos que sin enfrentar al torero lograremos algo? Este es otro tipo de ‘arena’. Aquí no hay pañuelos blancos, ni cuerdas que nos guien a salir. Aquí lo único que  nos queda es enfrentarnos sin esperar un final.
Ese profesor corajudo, franco, que no se calla lo que piensa, sencillamente se asusta ante el griterío de las tribunas invisibles de la calle y decide lanzarse sin más hacía la espada del torero para el estoque final. ¿Por qué no lucha, sí es lo que predica? ¿Por qué no cumple lo que le dice a su hijo: ‘no claudiques, no te vendas’. Pero él se vende, no por un plato de frejoles, sino simplemente por unas flores de las que quiere arrancar un perfume sin ni siquiera saber cómo.
Fer, muy bien interpretado por el buen actor Federico Luppi, es despedido dejando antes de irse definitivamente una clase magistral, tal vez lo mejor sea recordarlo: “profesores, enseñen a sus alumnos a pensar, sin valorarlos por sus respuestas, las respuestas no son la verdad. Hagan que sus alumnos despierten y obtengan la lucidez de la verdad, una verdad sin límites, sin piedad”.
Ese professor despedido, de pronto se ve impelido a salir por la fuerza y como un pez fuera del agua se asfixía, no puede respirar, vuelve a la tortura del cigarillo como aire, al trago como catalizador o filtro. Su mujer esta allí y él no la ve. Parece no aceptarla. La que ha sido su confidente, tiene que arrancarle a trocitos la verdad. Le han quitado algo que tenía, ¿era lo unico? ¿Acaso no estaba escribiendo una novela?
Para tomar otro respiro decide ir a otro mundo, deja sudamerica para visitar Europa, España para ser preciso. Ahí vive su hijo, el mismo que también ha renunciado a ser escritor, un escritor con un libro que prometía, que ha cambiado su porvenir por un plato de lentejas. Es lo que le molesta a Fer, quien no acepta que su hijo también este renunciando a lo que el ya renunció. Su futuro, el mundo.
Encontrándose en una pecera que tampoco es soportable, decide volver para seguir asfixiándose e intoxicándose. Guarda los libros, incluso los pocos y más útiles (¿cuáles serían esos 10 ó 20 libros que sólo deberíamos leer  y releer?. Sin embargo, jamás uno debe ser lector de un solo libro. Estoy pensando en voz alta y escribiendo).
Fer decide adentrarse al campo, a la tierra, como un anticipo de ir a la tierra final. Todo lo vemos a través de los ojos de su esposa Lily (Mercedes Sampietro, una actriz genial que cosechó muchos premios gracias a este papel). Esa mujer como una diosa nos guía con ternura a ver cómo se va hundiendo su marido, ella intuye lo que puede pasar y como buena aliada lo acompaña. ¿Quién puede hacer algo contra la muerte cuando sabe que se aproxima? Allí esta la mujer a su lado, ayudándole, Fer enfurecido como un niño engreído, va creciendo para abajo. (Que idílica forma de ver el matrimonio en ‘Lugares comunes’, si eso fuera  posible. Claro que es posible). Ella lo pierde todo, incluso su casa heredada de sus padres, para aceptar la finca, el ranchito donde se trata de establecer lo perdido desde 1784, el lugar donde se puede lograr la Fratenidad, la Igualdad y la Libertad. No es por nada, pero Fer sigue creyendo en eso. Es el mundo irreal, el lugar que ya no existe. El lugar donde a él le gustaría pertenecer. Pero negarse a lo que existe, cuesta y eso hay que pagarlo con creces. Entonces,  como no hay tal mundo, decide con lucidez dolorosa, alejarse, irse de manera definitiva.
No importa sí ve fogonazos de que ese mundo también puede ser posible. Ahí esta Tutti Tudela, la extraordinaria figura femenina que emana de la biblioteca, de los libros, como un hada que aparece de repente, a quien se le niega su existencia.  No se puede, ella parece de fantasía y sin duda no puede ni alcanzar a la esposa que es real y concreta. Claro, más terrenal, pero a la vez tan alta: una diosa. ¿Qué mujer puede alcanzar a otra, cuando los zapatos que usan son distintos? Ni los tacos sirven, porque son artificiales.
Y esos manotazos de ahogado que da Fer para subsistir. Fácil aquí imaginarlo como un pez salido del agua, saltando y saltando para tratar de volver a su habitat. Vaya, hasta le pide un préstamo a su hijo, como tratando de cogerse del capote de un torero, no por nada la ayuda viene de España y de allí enrumba a la Argentina, a Córdoba cuando sabe o sospecha que su padre ha entrado a la ‘arena’ donde tiene que esperar que le quiten las banderillas. Así el minotauro debe luchar esperando a Teseo.  Fer no le ha dado la oportunidad a Lily, se niega a su ayuda, no hay hilo que reciba, él no es Teseo, hay que recordarlo, es el otro. Aunque quizás ese sea su mérito, el de ir solo, el de enfrentar con coraje al que viene sin rostro. No es por nada, pero los hombres deciden quedarse o irse y es una pena que los médicos no crean totalmente en el precepto de la lucha interna y solo esperen la ayuda de los antibióticos y demás pastillas como única alternativa. Fer sucumbe porque él, como algunos médicos ,no cree en lo invisible. La lucidez duele y sí uno así lo juzga, también mata. Fer deja su mundo. Esa es la contradicción humana del personaje: insurgente en palabras, débil al enfrentar la lucha verdadera, la que puede ser la lucha final. Lily su mujer se queda en el mundo y de Fer, no sabemos qué hallará en el otro mundo. Felizmente le sobrevive Lily. Si hubiese  sido lo contrario, él no hubiese durado mucho. Se hubieran apagado dos fuegos. Quedó el más fuerte, sabio y amoroso.

Saturday, October 13, 2012

'Una separación', un drama en el Irán actual.


“No puedo decir con exactitud cuando se me ocurrió hacer esta historia. Lo único que recuerdo claramente es una imagen: la de un hijo bañando a su padre, quien esta sufriendo el mal de Alzheimer”. Es lo que ha dicho el director iraní, Asghar Farhadi, al comentar su película: 'Una separacion', la misma que ganó el Oscar a mejor película extranjera en el 2011, entre otros buenos premios.
La historia se desarrolla en el Irán actual. Se trata de un drama que involucra a una pareja y a la hija (papel muy bien interpretado por la propia hija del director: Sarina Farhadi).
Simin, la esposa, desea dejar Teherán y pide el divorcio porque Nader -el esposo- se niega a seguirla, pero hay algo más, ella quiere llevarse a su hija, por lo que decide esperar la decision del juez.
Mientras espera, Simin deja la casa conyugal y vuelve a la casa de sus padres. No queda claro el porque del deseo de Simin de dejar su país, sin embargo uno podría opinar al respecto y decir qué ese es su deseo por ser una mujer educada viviendo en un país muy opresor con las mujeres o por el temor de vivir un drama sin precedentes por todo lo que ha generado la construcción de una planta nuclear.
Termek, la hija del matrimonio, se ha quedado a vivir con el padre. Nos enteramos que el mayor inconveniente del esposo por dejar Irán es su padre enfermo. El anciano sufre del mal de Alzheimer y no puede valerse por sí mismo. Nader, quien trabaja en un banco, decide contratar a una mujer para que cuide a su padre. Estoico, decide esperar que su mujer cambie de opinión.
Al segundo día, apenas, Nader descubre que la mujer contratada ha abandonado a su padre, es más, ha dejado al anciano atado a la cama, quien en su propósito de moverse, termina tirado en el suelo. Indudablemente este hecho enfurece al hijo que decide 'echar' a la empleada, cuando ella vuelve a la casa después de una larga ausencia.
Una pequeña digresión: Asghar Farhadi es hijo de una persona que sufrió el mal de Alzheimer y sabe de primera mano todo el drama que envuelve a una familia cuando alguien envejece y contrae este mal. El anciano parece vivir en su mundo y hace cosas 'fuera de sí'. No cabe dudas que Farhadi vivió todo el drama que vive su personaje en la película. Estoy seguro, además, que tuvo que hacer de 'niñero' de su padre. En algún momento Farhadi se debe haber derrumbado al ver a su padre viviendo en aquel 'otro mundo'. Con un bebé hay la esperanza que todo lo que se le dice y enseña será asimilado o tomado en cuenta, con un anciano con el mal de Alzheimer, el asunto es al revés: nada hace que un enfermo vuelva o se encamine por el lado que juzgamos 'bueno'.
Volviendo a la película y al primer día de trabajo de la empleada contratada, diremos que ella es testigo de una de las travesuras del anciano, quien, aprovechando un descuido, sale de la casa. Cuando la empleada sale y encuentra al anciano deambulando en las calles transitadas de la capital iraní tenemos un corte filmico, un corte que es un buen detalle de construcción de la propia película. El director decide guardar un 'as' de información debajo de la manga. Sino desean conocer el desenlace del drama, les sugiero parar de leer aquí, hasta que ustedes puedan ver la historia completa.
A partir del despido de la empleada, usando la fuerza, Nader empezará a vivir una pesadilla. Al visitar a su esposa, ella le comenta que algo malo ha ocurrido con la mujer despedida. En el hospital, Nader y Simir descubren que la mujer ha sufrido un aborto involuntario.
Enterado de lo que ocurre, el esposo de la mujer 'echada' trata de resolver el asunto con las puños. Es más, al ocurrir una perdida de vida, las autoridades reportan el caso y Nader debera enfrentar los cargos ante la justicia.
En el juzgado veremos parte de la vida que enfrentan quienes viven con algunos problemas legales en Irán. Las limitaciones iraníes son tremendas y aquí se ve, además, el trabajo de documentalista del cineasta.
Aquí también, como en otro país musulmán, se ve el papel que juega la religión que por un lado resulta opresivo y por el otro resulta interesante, pues se superpone a las normas legales. Asimismo, hay un momento que se nos muestra otro detalle: cuando el anciano se orina en los pantalones, la empleada a su cuidado debe llamar a su guía espiritual para preguntar sí ayudarlo, mirando parte de su intimidad, es pecado. Razich es una empleada comprometida con su papel a desarrollar en la historia y en diversas partes envía señales con lecturas distintas. Al principio parece una embustera, luego una ladrona, más adelante una cómplice de su marido envuelto en líos económicos y judiciales quien ve en lo que le ocurre a su mujer una oportunidad para salir de las deudas y demás líos. El velo de la mujer es usado como un pequeño ícono que da señales de protección y huida.
En la historia están también las niñas, la hija del matrimonio en espera de la patria potestad y la pequeña que viene a la casa para acompañar a su madre que esta al cuidado del anciano enfermo. Cada una de ellas juega un papel secundario importante. A través de sus ojos vemos el drama que viven las familias envueltas en un lío judicial. De pronto ellas se ven envueltas y deben transitar por caminos donde verán a muchos caminando con cadenas en los pies. Y serán confrontadas con la verdad y la mentira. La niña que ve a su madre cambiándole los pantalones al anciano se vuelve cómplice y le dice; 'no se lo diré a papá'.
Cuando los esposos están ante la posibilidad de enfrentar la cárcel, uno por haber matado accidentalmente a un nonato y el otro por desobedecer e insultar a un juez, las mujeres intervienen para tratar de solucionar el problema. Quienes conocen el cine de Farhadi siempre comentan el papel que juegan las mujeres, pues son ellas las que resuelven los entuertos. El director no lo ha negado y dice que las mujeres son las que dan estabilidad a los varones.
Para resolver el lío, Simir pacta una suma de dinero con el esposo de la empleada 'echada'. La mujer despedida por su parte vuelve a pensar en sus principios religiosos, principios que ganan en su decisión. (Antes de esto, me pareció que las mujeres estaban jugando a algo distinto. Pensé: la esposa está tratando de enredar al esposo para conseguir la patria potestad y esta coludida con el esposo).
Sin embargo, casi al final de la película, la empleada despedida cuenta la verdad y exhibe el 'as' del director: cuando el anciano sale a la calle y ella va a buscarlo, sufre un accidente, es golpeada por un auto (no lo hemos visto por el corte fílmico), el golpe le produce un dolor y al parecer hace que ella pierda a su bebé.
Con el 'as' en la mesa, Nader 'despierta' y vuelve a salir de su pesadilla. No del todo, pues hay algo que debe ocurrir. Al cerrar el drama en su totalidad, el director se enfrenta su mayor reto ¿con quién decidirá quedarse la hija tras el divorcio de sus padres? La hija debe enfrentar al juez y decidir. Los padres optan por esperar en el pasillo.

Tuesday, October 9, 2012

Paso a paso (poema)


La vida a veces es tan
extraña
se reduce a dar
un paso
un paso antes del otro
y lo más raro es
no saber
a donde te diriges

Sopla el viento
y trae algo:
un atado de recuerdos
que pasan, pasan, pasan
y cuando eso ocurre
ya se han ido

Si alguien pudiera contar
mis pasos
que también se han ido
o aún no llegan
o tal vez no vengan.

Apenas es el viento
¿gritando respuestas
cuando pasa?

Guardo silencio
y camino
paso a paso.

Saturday, September 29, 2012

En Family Practice están de fiesta.

La señora Luz María Simmons está feliz y tiene una razón más para estarlo, acaba de ganar un honor especial a su trabajo con pacientes en el North Shore Long Island Jewish, para ser más preciso, en el Glen Cove Hospital.
Ella fue una de las más de veinte nominadas al President Award de los 16 hospitales que North Shore Long Island Jewish Hospital tiene en Nueva York, Estados Unidos.
Ella está contenta de haber ganado este reconocimiento y se siente orgullosa de su nominación. La señora Simmons está agradecida con su premio y con el primer premio que le ororgaron a Sylvester Wallace. “Ese hombre se lo merecía”, dice Luz María. “El señor Wallace es un trabajador de limpieza en una sección de niños con cáncer y todos los días les lleva alegría a quienes sufren de ese mal. Es un ser compasivo y tiene una habilidad tremenda para conectarse con los demás y hacerles sonreír, incluso les enseña a bailar”, remarca. “Le ofrecieron otro puesto en el hospital y él dijo sentirse satisfecho con lo que hacía”.
La señora Simmons recibió la nominación por parte de sus jefes, quienes reconocen la labor que realiza desde su puesto de secretaría supervisora de la sección del centro de Medicina Familiar del Hospital de Glen Cove.
Alguna vez recibió a un paciente aquejado de un problema cardíaco y ella, sin contar con entrenamiento médico, pudo observar que necesitaba ayuda, hizo que un médico lo atendiera y lo trasladaron a la sección de emergencía. Al día siguiente, el paciente pudo ser salvado de morir porque estaba a punto de sufrir un ataque cardíaco sino recibía la intervención quirúrgica que requería.
Este es uno de los auxilios que la señora Simmons presta a los pacientes que llegan hasta el departamento de Family Practice. Ella reconoce que sin la ayuda de su equipo, el trabajo no podría ser realizado con éxito. “Todos aquí están concientizados que tienen el deber de ayudar a los pacientes. Nosostros nos debemos a los pacientes, sin ellos no tenemos trabajo”, puntualiza.
“¿Sabe? Cuando mis padres llegaron de Puerto Rico no hablaban nada de inglés y sufrieron mucho cuando debían ir a ver al doctor. Cada vez que veo a un paciente en este hospital padeciendo y esforzándose en explicar su problema en inglés, recuerdo a mis padres. Eso les hago ver a los miembros de mi equipo. No deben olvidar sus raíces, atiendan a los pacientes como sí fueran sus familiares”, precisa la señora Simmons.
La señora Luz María Simmons tiene 45 años, trabaja en el hospital de Glen Cove desde hace 24 años. Más de la mitad de su vida. Ella recuerda que un año después de comenzar a trabajar fue trasladada al área de Family Practice, donde nadie hablaba español. Allí ella se volvió el nexo entre los inmigrantes hispanos que no hablaban español y los médicos y enfermeras que sólo hablaban inglés. Agrega, mientras se acomoda sus lentes de carey, "para ser mas precisa, había una enfermera peruana que también hablaba español".
Lo que es la vida, recuerda, yo nací en este hospital, crecí en este pueblo. A los cinco años fui a la escuela sin hablar nada en inglés, recuerdo que me pusieron en el programa de inglés como segunda lengua (ISL) y me convertí en una mujer bilingue. Quienes hablan inglés no saben que hablo español, porque no se me siente el acento hispano y hoy me comunico bien en ambos idiomas, agrega.
"Desde que iniciamos 'Family Practice' han habido algunos cambios. Me entrenaron para computarizar todos los récords de los pacientes y el programa 'Electronic Medical Record' fue un éxito, pero seguimos buscando la excelencia en nuestro trabajo. Ahora estamos tratando de optimizar el servicio telefónico para los pacientes, tenemos 16 líneas abiertas y sólo tenemos a tres personas atendiendo el servicio, es el nuevo reto”, indica.
Luz María Simmons es la mayor de tres hermanos, tiene tres hijos y está felizmente casada. Una de sus hijas (la del medio) nació en Glen Cove Hospital. Su esposo es un oficial de la Policía y trabaja también en el pueblo de Glen Cove, “Bryan tiene asimismo la vocación de servir”, enfatiza. “Es lo que profesamos como cristianos bautistas”. A sus hijos -de pequeños- no les gustaba ir de compras con su madre, preferían hacerlo con el padre. La señora Luz María se toma mucho tiempo, a cada paso que da se encuentra con alguien que le pide un consejo, tiene un problema de salud o trata de resolver algo. Lo que toma una hora, algunas veces, se van a más de dos. “Hay mucha gente que necesita ayuda”.
A la señora Simmons le falta poco tiempo para cumplir los treinta años de servicio en el Hospital de Glen Cove, no se piensa jubilar, aunque por ley tiene que seguir laborando hasta los 68 años. Los pacientes siguen llegando y solicitando ayuda, ella tiene que atenderlos.
Esta contenta con el premio que recibió, son US$ 5 mil, tiene tickets para ir a ver un show en Broadway y algunas tarjetas para cenar en Manhattan. “¿Que voy a cenar? No lo sé, me encanta la comida peruana, italiana, griega, china”. Por ahora tiene que ir a ayudar a un paciente que no habla inglés y tiene una dolencia en la espalda, al parecer levantó mucho peso y puede que tenga un disco vertebral con problemas, tal vez el inicio de una hernia, apenas camina. Ella debe sujetarlo para ayudarlo a caminar.
A la señora Simmons le falta poco tiempo para cumplir los treinta años de servicio en el Hospital de Glen Cove, no se piensa jubilar, aunque por ley tiene que seguir laborando hasta los 68 años. Los pacientes siguen llegando y solicitando ayuda, ella tiene que atenderlos.
Esta contenta con el premio que recibió, son US$ 5 mil, tiene tickets para ir a ver un show en Broadway y algunas tarjetas para cenar en Manhattan. “¿Que voy a cenar? No lo sé, me encanta la comida peruana, italiana, griega, china”. Sonríe.
Por ahora tiene que ir a ayudar a un paciente. ¿Qué tiene? En eso la senora Simmons prefiere guardar confidencialidad. Le preguntó al paciente, pues lo conozco, ¿qué ocurre? y me dice: 'tengo una dolencia en la espalda, levanté mucho peso y puede que tenga un disco vertebral danado. Quizás tenga una hernia.
Apenas camina. Ella debe sujetarlo para ayudarlo a caminar.
“Otro día le cuento como conocí a mi esposo. Eso sí que fue como enviado del cielo”, finaliza.

Tuesday, September 18, 2012

Lecciones para desatender (El escenario).


¿Qué hacen un grupo de prostitutas en una iglesia? Mejor todavía, ¿qué hacen tres monjas en un burdel? Algo esta pasando, no es verdad? Están actuando fuera de escena o fuera de su habitat natural.
Sí se tratara de una historia cómica, las monjas en un prostíbulo sería divertido, tal vez cruel con tanto desalmado. Se me ocurre que las prostitutas en un convento sería dramático. Aunque como saben, en la vida, como en el arte, todo es relativo.
Hablo de todo esto para que se den cuenta de la importancia de la escena. Si uno escribe cuentos o novelas tiene que pensar en la audiencia que esta viendo (leyendo) la historia para ubicarla mejor.
Y como saben, cada escena tiene su propósito para dar cuenta de algo o hacer que la historia avance.
Si la escena no sirve, córtala. Suprímela. (Los editores saben mejor de lo que estoy hablando).
No todos los escritores entienden muy bien el asunto de la escena y su propósito.
En algún momento me sugerí un ejercicio de escritura tomando en cuenta el escenario.
1- En la playa, dos ancianos están comiendo
2- En un parque, dos amantes se citan para un picnic.
3- En un cementerio, dos jóvenes se citan a comer sobre la tumba de alguien conocido.
Esto no es necesariamente una orden, recuerden que pueden desatender esta lección. Si desean pueden poner a los ancianos en el cementerio y a los jóvenes en la playa. Sugerí lo primero por los contrastes. ¿qué hacen los jóvenes en el cementerio? La respuesta es... la que se les ocurra. Se trata de un ejercicio. Tal vez la chica ha citado a su novio en el cementerio para decirle que va a morir, pues acaban de detectarle un cáncer terminal. Acuérdense que las escenas tienen que servir para algo vital en la historia.
Los viejos tal vez están recordando su juventud. Aquel juramento que se hicieron tras el primer beso. Tomar un bote (prestado o robado) para remar y remar hasta morir juntos, deseando que nadie los encuentre tras la zozobra.
Una escena tiene principio, medio y fin. Sí para darle algo de suspenso hacemos que uno de los ancianos se oponga al otro. Qué sí la dama se niega a subir al bote. ¿el viejito emprenderá su camino solo? Tal vez sí, porque la mujer a sus 76 años le confiesa que a lo largo de los últimos 22 años lo viene engañando con otro y que le ha jurado (al otro) cuidarlo porque no tiene a nadie más en esta vida.
En una escena se pone los ingredientes que se necesitan en una historia. En una escena esta el punto de vista, el diálogo, la descripción. Es más, en una escena uno tiene que ver, oler, gustar, incluso tocar. Sin olvidar los recuerdos, los símiles y los pensamientos que hacen una escena más fácil de imaginar.
Hay escenas que son largas y otras cortas y cada una tiene su propósito. En las cortas, la acción fluye de manera rauda y en la larga se aletarga la acción. Con las escenas cortas hacemos que el lector nos siga hasta el final, por lo que no resulta conveniente abusar de las escenas largas que agobian.
Por lo tanto hay que combiar lo corto con lo largo.
Cuando se logran escenas buenas, la lectura se hace intensa y el lector se siente inmerso en el mundo creado.
Hay que recordar que un cuento o una novela son el resultado de una serie de escenas que se van uniendo como los eslabones de una cadena.
En cada una de las escenas tenemos que haberle dado al lector una experiencia, no sólo el acto de leer.
No hay que olvidar que las escenas sirven para mostrar lo que hacen nuestros personajes, sin olvidar nunca al protagonista. El personaje principal debe desear algo y en su camino se hallará con opositores y colaboradores.
Las escenas nos dan detalles específicos de lo que se ve, lo que se siente, lo que le impacta al personaje principal y lo que lo refleja como lo que es: timorato al principio, pero valiente cuando las papas queman.
Para visualizar mejor todo lo que digo sugiero ver la película “Las flores de la guerra”, un film chino que cuenta la violación de un grupo de prostitutas de Nanking en la época de la invasión japonesa. Es un hecho histórico, ocurrido entre los años 1937-38. Invasión que como sabemos dejó alrededor de 300 mil chinos muertos. La pelicula esta basada en una novela del mismo titulo, escrita por Geling Yan, y, es, hasta hoy, la pelicula china con mayor presupuesto. Fue el director Zhang Yimou quien la llevó al cine el 2011. El principio de la película está tan llena de acción que nos sumerge en la historia de golpe.
Quien cuenta la historia es el protagonista. Un maquillador de muertos, que se hará pasar por sacerdote para salvar a todas las futuras monjitas. El mismo quien tras enamorarse de una prostituta, deberá entender que también ellas merecen respeto y consideración. Con su buena acción se ganará el amor de una de las 'chicas malas', quien ha llegado a ser lo que es por un problema en el pasado, pero que en el fondo sigue siendo una mujer de principios.
Como notarán, el inicio de esta nota no tiene nada de irreverente. En Nanking, un grupo de prostitutas chinas llegan a una iglesia, huyendo de los invasores. La iglesia tiene al costado un convento, en donde algunas adolescentes se preparan a vestir los hábitos. Entre ambos bandos se dará inicio a una lucha sin cuartel que poco a poco se irá diluyendo, porque de lo que se trata en esta oportunidad será de preservar la vida y darle al enemigo guerra. No siempre los ganadores son los mejores. Los vencedores son muchas veces los salvajes que haciendo uso de su fuerza abusan del desválido. Pero el desválido tiene algo que es más grande que el victimario. Eso hace que se pongan en primer lugar los valores humanos que están por encima de la fuerza y el maltrato. Lo que es más, el vencido muestra que el vencedor es un granuja, que aprovecha la oportunidad y solo quiere hacer valer su fuerza brutal y destructiva.
Aquí, como notarán se ha logrado dar con la premisa de la historia, que resulta más fuerte y consistente que el solo hecho de haber ganado una guerra.  

Wednesday, September 12, 2012

Te perdono.


“Perdonáselo todo a quien nada se perdona a sí mismo, porque sólo quien tiene el espíritu valiente es capaz de perdonar. Un ser vil nunca perdona, no sabe cómo hacerlo. Además, no lo siente. Perdona siempre a tu enemigo, no hay nada que lo enfurezca más”. Estos son algunos dichos famosos que he condensado y todos hablan del perdón, hay más, pero a efectos de la presente nota creo que son los suficientes para empezar algo acerca del perdón. Estoy siendo muy consciente, qué dificil se nos hace perdonar.

Hace un año o un poco más que vi la película “Lawrence de Arabia”. Es más, escribí algo acerca de la historia, así es que siempre la recordaba y esta entre mis favoritas. Para mi es el lugar perfecto para encontrar la 'premisa' que soporta todo aquello que se desea contar. Lawrence siendo un hijo no reconocido por su padre opta por buscar su propia identidad y al parecer la encuentra en medio del desierto, donde uno de los árabes le dice: 'aquí tú puedes convertirte en quien desees'.
Lawrence se convierte entonces en un hombre que se enfrenta a su destino para cambiarlo y moldearlo a su antojo. Confiado en su buena estrella, lejos de casa, se lanza a conquistar todo lo que se le presente en el camino. Sin importarle el riesgo y sin temer a la muerte. Olvidando, también, por ratos, su condición de ser humano.
En esta segunda oportunidad en que he visto la película encontré algo más. Si bien es cierto que Lawrence se convierte en un líder y se hace así mismo, hay una parte que pasó para mi desapercibido en la primera oportunidad. (Aunque debo admitir, mi sentir era otro en la primera aproximación). Habiendo logrado ser quien desea ser, Lawrence se lanza a conquistar territorio turco. Sin embargo, su buena estrella deja de iluminarle un momento. Tratando de pasar desapercibido, su color lo delata frente a un grupo de soldados turcos que patrullan las calles y se convierte en víctima de la insanía de un grupo de militares pederastas. En un puesto militar turco es violado, uno lo intuye por todo lo que observa. La humillación hace que retroceda, pero su destino ya esta trazado. Su propio comando inglés -Lawrence es un mayor de la armada inglesa de entonces, cuando los árabes eran aún nómadas y las monarquías no estaban bien establecidas en el medio oriente- lo conmina a seguir y él impulsado por su propio sufrimiento y desconsuelo decide ir hasta Damasco. Emprende entonces una cacería vengativa y asesina de cuanto 'turco' se le presente en el camino. Su sed de venganza lo hace ser insano, bárbaro y se regodea en la orgía de sangre que logra camino a su 'conquista final'. Incluso quienes están a su lado, quienes lo veneran y aman, son víctimas de su odio vengativo.. Hay que recordar a un joven árabe, el que sobrevive al otro que se hunde en aquel hoyo de arenas movedizas, a quien Lawrence dispara después que el muchacho resultara herido en el cuerpo cuando le estalla la nitroglicerina que debía usar para volar los rieles del tren y descarrilar los vagones que vienen en camino. Es el resentimiento lo que hace a Lawrence un victimario. El resentimiento hace que meta el dedo en la herida y lo haga sangrar y sangrar. Cuando vi todo esto recordé algo que había leído hace poco, respecto al maltrato y el perdón.
Hace algunos meses que vengo tratando de escribir algo acerca del perdón a los otros y no le encontraba el punto de partida. Creo que al ver Lawrence me encarrilé. Las buenas películas tienen eso, en un poco más de dos horas te muestran algo sustancial, algo que te ilumina el desentendimiento. Claro, en una pelicula lo ves todo redondeado, la vida se toma más tiempo y verás algo siempre y cuando estes atento a lo que ocurre a tu alrededor.
La gente nos hace daño por una serie de razones:

1- Accidentalmente
2- Porque estas en su camino (y no lo dejas ser quien desea ser: bueno o malo).
3- Porque tú le recuerdas a alguien de su pasado
4- Porque ellos fueron dañados terriblemente que tienen que herir a alguien más.
5- Por razones que desconocemos del todo.

Quienes hayan visto los más de doscientos minutos que tiene 'Lawrence de Arabia' se darán cuenta que quienes están en el entorno de Lawrence tienen que sufrir lo que sufren porque lo que este oficial inglés alberga en su alma es odio contra sí mismo. Odio por todo lo que le toco vivir. Un odio contra sí mismo que se hace más profundo y doloroso cuando es mancillado por este grupo de violadores.
Quienes están cerca a Lawrence mueren accidentalmente. Ya lo dije, uno de sus sirvientes se hunde en las arenas movedizas y desaparece. El quiere llegar a un punto del desierto a costa de todo. El quiere ser quien lograra su propósito para buscar redimirse (curarse) , sin embargo, vuelve a encontrarse con la figura de un padre malvado, esta vez reflejado en la acción de esos militares que lo ultrajan. Entonces, avanzando a Damasco, no tiene piedad de los soldados que se rinden y -porque le recuerdan a los otros- opta por cortarles el cuello. Rendidos pagan por pecadores. Muy pocos saben porque Lawrence se vuelve el cruel y sanguinario militar que aparece en la última parte de la película. El único que trata de comprenderlo es el sheriff árabe (Omar Shariff), quien había estado con Lawrence cuando los turcos lo arrestan y lo humillan sexualmente. Shariff es quien recoge a Lawrence después del brutal trato y de la sodomización.
En nuestra vida personal e íntima alguna vez hemos sido víctimas de alguien a quien nos cuesta perdonar, pero conociendo las razones que hace a los victimarios ser quienes son, tenemos que apelar al dicho que dice: “Si nosotros pudieramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, nosotros encontraríamos en la vida de cada persona, pena y sufrimiento para desarmar toda esa hostilidad” (Henry Longfellow).
En Lawrence de Arabia lo vemos. El personaje ha sido herido en lo más profundo de su ser y recuperarse de esa pena y sufrimiento será imposible, más aún si su sufrimiento lo mantiene en secreto. El secreto le roe el alma. (Lo mejor para esos seres ultrajados es confesar su dolor. Cuando fueron víctimas, estaban en una situación de desventaja total y no podían defenderse).
Ahora para seguir con nuestro deseo de perdonar a nuestros abusadores tenemos que reparar en el significado de perdonar. Ojo, no es fácil perdonar. Todos dicen que perdonar es 'una amorosa idea', 'es la expresión del amor', hasta que tenemos a alguien a quien perdonar.
Por lo tanto, y siguiendo: 'perdonar significa dejar de ir completamente el daño que esta persona te hizo porque esta persona esta sufriendo más que tú'. Quizás no lo sabe y tal vez nunca lo sepa, pero es así, quienes sufren mucho son los que más daño hacen en este mundo. Mira la película 'Lawrence de Arabia' y frente a este tipo legendario verás realmente al tipo que sufre.
Perdonar significa dejar de mantener la misma historia durante toda la vida. Hay que dejar de ser víctima. Perdonar significa tirar la carga que nunca más cargarás.
Perdonar significa 'haber aprendido la lección de todo lo ocurrido” Pero, cuidado, perdonar entonces no significa olvidar lo que te hiceron. Lo tendrás presente, pero no volverás a pisar ese lugar de arenas movedizas porque te puedes hundir.
Hay algunos que buscan revancha. Es lo peor, por algo el proverbio chino alerta: 'la persona que busca revancha debería primero cavar dos tumbas'.
Además, es cierto, el hombre que busca venganza mantiene su herida abierta. Si perdona podrá sanarse y hacer bien las cosas.
El perdón tiene una prueba. Los joyeros usan ácido para probrar el valor de los metales, con eso demuestran sí tienen oro o baratijas al frente de sus ojos. Para probar el perdón hay que usar la analogía de la extracción de muela: 'nunca olvidarás el dolor, sólo que ahora no lo sientes. Si tú has perdonado a alguien, tú recordarás el incidente, pero no sentirás el dolor flagelante del dolor que daña'.
Cuando uno perdona, todo cambia. Quizás el otro siga y nunca cambie, pero eso no te importa. Uno tiene que alejarse para evitar el juego de fuego, los roles de víctima y victimario. Uno es el que cambia y el perdón llega solo. Claro, siempre tendrás la herida en el corazón que hará que nunca olvides.
Perdonar es parar de rumiar el veneno que pensamos matará al otro, cuando somos nosotros quienes estamos muriendo.
Cuando uno perdona la vida se hace más llevadera. Y hay que ser consciente, no cambia el pasado, pero sí alarga y hace más placentero el futuro.
Recuerda, nunca es tarde para perdonar.
Y hay que perdonar, porque nunca sabremos cuando necesitaremos ser perdonados.