Thursday, May 3, 2012

Compasión, perdón y vencer el miedo.

Hace unos días se disputó un partido de fútbol muy intenso. Jugaban Barcelona y Chelsea. Ambos equipos trataban de llegar a la final de la Copa Europea de clubes. Cuando se produjo un ataque del equipo inglés, el portero español salió a despejar y cortar el avance, en su salto se llevó de encuentro a su propio defensa y al delantero atacante. Los tres impactaron y cayeron al piso. El defensa hispano, Pique, fue el primero en caer, cayó como un saco de arena y se golpeó la cabeza, el portero y delantero rodaron y quedaron tendidos y muy adoloridos, les costó levantarse. Fueron varios segundos, Pique no se movía. Un compañero suyo corrió hacia el defensa solicitando el ingreso de los paramédicos, en ese rostro se veía preocupación y algo de temor. Pique yacía en el piso sin moverse. Una semana había pasado desde que otro jugador de fútbol había fallecido en pleno encuentro futbolístico. Quienes mirabamos el partido rogamos en ese momento que no pasara nada trágico, deseábamos con todas nuestras fuerzas que Pique reaccionara, la preocupación se veía en todos los rostros, el estadio se quedó en silencio esperando el desenlace, 'vamos piquetón, levantese' decíamos todos, hasta que Pique reaccionó, nuevamente se encendió el Nou Camp, la expextativa terminó. Los gritos de aliento se volvieron a hacer más fuertes.
Todo lo que he descrito aquí es lo que se conoce como compasión. Un sentimiento que una persona tiene cuando ve el sufrimiento del otro y es un deseo intenso de acabar con ese sufrimiento. En los últimos años se han realizado estudios que sustentan la idea que desarrollando compasión y altruismo se logra un positivo impacto en nuestra salud física y emocional. En un conocido estudio de la Universidad de Harvard se mostró a un grupo de estudiantes un documental acerca del trabajo de la Madre Teresa en Calcuta. Ella trabajaba cuidando a los enfermos y a los pobres de esa parte del mundo. Los estudiantes dijeron que las imágenes produjo en ellos un sentimiento de compasión. Después los expertos chequearon la saliva de los estudiantes y se encontró que habían aumentado la inmuno glubolina A, un anticuerpo que ayuda a luchar contra las infecciones respiratorias. En otro estudio de la Universidad de Michigan, los investigadores descubrieron que el trabajo voluntario incrementa la expectativa de vivir, pues estimula nuestra vitalidad.
En suma, los efectos beneficiosos de la salud física contribuyen a una mejor salud emocional. Los estudios han mostrado que el hecho de ayudar a otros puede inducir a sentir felicidad, mente calmada y menos depresión. No sólo necesitamos experimentos científicos para confirmar los beneficios de la compasión.
Joseph, un contratista de edificios de 60 años, quien se convirtió en el primer contratista de Arizona, sirve para ilustrarnos los beneficios de la compasión. Por muchos años, Joseph fue lo que llamamos un multimillonario, hasta que llegó el descalabro de la industria de la construcción. Joseph perdió todo y se declaró en bancarrota. Sus problemas económicos aceleraron el rompimiento de su matrimonio y terminó en divorcio después de 25 años de casado. El hecho de verse en esta situación estimuló su abuso del alcohol, hasta que felizmente encontró ayuda en la AAA y se convirtrio luego en ayudante del grupo. Joseph descubrió que disfrutaba de su papel ayudando a otros alcohólicos a dejar el vicio. Luego el uso sus conocimientos económicos para ayudar a varios grupos de trabajo voluntario. Ahora Joseph dice: 'tengo un negocio modesto, pero me he dado cuenta que nunca he sido más rico que ahora. La cosa divertida de todo esto es que no necesito mucho dinero, hoy prefiero gastar mi tiempo ayudando de manera voluntaria, trabajando directamente con gente, ayudando a todos ellos ha hacer lo mejor que puedan. Soy mas feliz ahora que en la época que hacía muchísimo dinero. Hoy soy más feliz de lo que he sido nunca en mi vida'. Meditando con compasión.
Para generar compasión, uno comienza por reconocer que tú no quieres sufrir y que tienes el derecho de ser feliz. Esto puede ser verificado o validado por la propia experiencia. Luego uno puede reconocer que otra persona, como cada uno de nosotros, no quiere sufrir y que ellos tienen el derecho de ser felices. Esto se convierte en la básico para comenzar a generar compasión, estas son las palabras del Dalai Lama. Entonces, vamos a meditar compasivamente ahora. Empezemos visualizando a una persona que está actualmente sufriendo. Alguien que tiene mucho dolor y esta en una situación desafortunada. En los tres minutos de meditación reflexiona en ese sufrimiento de forma analítica. Piensa acerca del sufrimiento intenso y en el estado desafortunado de esa persona. Después de pensar en esa persona, trata de relacionar eso contigo. Piensa que esa persona tiene la misma capacidad de experimentar dolor, alegria, felicidad y sufrimiento. Luego trata de permitir tu personal sentimiento de compasión vaya hacía esa persona. Trata de llegar a la conclusión: Piensa como de manera decisiva tú deseas que esa persona este libre de sufrimiento. Determina que tú vas a ayudar a esa persona para que deje de sufrir. Finalmente deja que tu mente llegue a ese punto de la conclusión. En los últimos minutos de la meditación trata simplemente de generar en tu mente un estado de compasión y amor.
El Perdón
No importa que tan extremas puedan ser las circusntancias, la transformación de nuestro corazón es posible. Una vez en un tren me encontré sentado al costado de un hombre de raza negra que trabajaba en un programa de rehabilitación juvenil. Muchos de los jóvenes con quienes trabajaba eran miembros de las gangas juveniles quienes habían cometido asesinato. El me contó su historia. En todo eso noté el gran amor que sentía hacía su madre. Cuando tenía 14 años había disparado a un muchacho inocente para probar que era capaz de convertirse en miembro de una ganga. Ese suele ser el inicio. En el juicio, la madre de la víctima estaba sentada impaciente en silencio hasta el final. Cuando el joven fue sentenciado por asesinato, ella gritó: 'te voy a matar'. El joven fue llevado por algunos años a servir en un programa que ofrecía ciertas facilidades. Después de medio año, la madre del muchacho asesinado comenzó a visitarlo. El joven había estado viviendo en las calles antes del crimen. La única persona que lo visitaba era ella. Por un tiempo ellos sólo hablaban, luego ella comenzó a dejarle propinas y cigarrillos. Paso a paso ella aumentó las visitas, llevándole comida y pequeños regalos. Al final de los tres años de sentencia, ella le preguntó que haría cuando fuera puesto en libertad. El joven estaba confundido y no tenía ni una sola certeza de lo que ocurriría. Ella le ofreció trabajo en la compañía de un amigo. Luego le preguntó dónde viviría. Como no tenía familia donde volver, ella le ofreció ayuda temporal, podía quedarse en un cuarto que ella tenía en su casa. Por ocho meses vivió ahí, comió la comida que la mujer le preparaba y fue al trabajo ofrecido. Una noche, ella lo llamó a la sala para conversar. -Recuerdas que en la corte yo te grite que te iba a matar? -Claro que sí. -Yo lo hice -dijo ella- porque yo no quiero al muchacho que mató a mi hijo. Yo quiero que ese chico muera. Esa fue la razón por la que empecé a visitarte y llevarte cosas. Eso es porque te conseguí trabajo y te dejé que vivieras aquí en mi casa. Así es como yo me propuse cambiarte. Ahora que ese muchacho no está, deseo preguntarte. Desde que mi hijo se fue y el asesino se fue. Si tú te quedas aquí, me gustaría adoptarte, si tú me permites. Ella se convirtió en la madre del asesino de su hijo, la madre que él nunca tuvo.
Vencer al miedo.
Cuando Jhon participó como soldado en la Segunda Guerra Mundial tuvo un accidente aéreo. Cuando el avión caía se vio asaltado por el miedo, inmediatamente pensó: 'Jhon no puedes rendierte a ese miedo'. Lo que realmente deseas es que todo resulte bien. Lo dijo una y otra vez. Jhon sintió que de tanto darse ánimo, algo comenzó a crecer dentro de él. Sin duda un sentimiento de confianza y fe. Cuando Jhon se sintió más relajado clamó: “Infinita inteligencia, la misma que guía los planetas y sus cursos, ahora esta dirigiéndome y guiando fuera de esta jungla para llegar a un lugar seguro”. Milagrosamente se salvó, encontró el camino siguiendo el curso de un río y fue rescatado por gente buena que vivía en una villa donde lo cuidaron y curaron sus heridas. Jhon dice: 'Si yo hubiera hubiera empezado a apenarme de mi destino y darle cabida a mis miedos, el monstruo del miedo podía haberme conquistado. Probablemente yo hubiera muerto de miedo y hambre'.

Saturday, April 21, 2012

La tía Clemencia y el viagra (relato costumbrista)

Mi hermana me dijo que la tía Clemencia se moría. Que ésta vez se estaba muriendo, por esa razón la llamé por teléfono desde New Jersey a Moyobamba, al pequeño y bello pueblo en la ceja de la selva peruana.
-Ay hijito, me acaban de operar de un ojo y el doctor me dijo que tengo que operarme el otro, justo a un año de la operación a mi vesícula. Y no sabes, tengo un uñero que no me deja caminar y las varices que se me revientan. Otra vez hijito ese problema, no sé cómo renacieron, porque hace tres años el doctor Alpino me operó de las piernas y me redujo esas enormes venas que de pronto se me reventaban como llantas de un carro viejo.
Pobre tía Clemencia, le das cuerda y no para de hablar. La castigaron el día que le quitaron todas las muelas para ponerle las postizas. Desde aquel día paró de reírse, porque los dientes se le salían como cintas de la casetera cada vez que abría la boca, pero su oído, sigue igual y muy atento.
 -Qué gusto 'mi jo' saber de ti.Y cómo está tu corazoncito, me dijeron que a ti también te operaron, pero no te preocupes hijito, tú estas joven. Yo ya estoy pa la otra, en cualquier momento, 'mi jo', estiro la pata. Ojalá no me muera, menos como el Mashita, je.
-¿Cuál Mashita, el mashita jergón?-.
 -No, no, el Mashita, el verdadero. El jergón es un munaisapa. El profe, el verdadero Mashita. Sabes hijo, a su vejez, dejando el magisterio, se volvió prestamista, pero sólo le prestaba plata a las mujeres solas, a las viudas y a las divorciadas.
-¿Por qué sólo a ellas?
-Con segundas pues hijo. Como no le pagaban, el mashita les cobraba de otra manera.
 -Pero el Mashita ya estaba muy viejo para esos trotes.
 -Je, eso es lo que tú crees. Se volvió accionista del viagra. Hasta que se murió. Al Mashita lo encontramos en un hotel. Tieso. Había estado con una ecuatoriana de cuarenta años, a quien le habia comprado una cámara portátil y le estaba cobrando. A la mujer la detuvieron, porque primero se pensó que ella le había matado, pero cuando se puso a llorar y contó lo ocurrido, la policía la puso en libertad. Al Mashita se le paró también el corazón, con ese bendito viagra. Con la Mishi -su mujer- le encontramos calato en la cama de ese hotel mugroso. Con la misma cámara portátil, la policía le tomó fotos al Mashita, tirado en la cama. Le acompañé a mi comadre para recoger al muerto y le dije 'comadre de aquí nomás hay que llevarle al Mashita al cementerio, nada de velorios comadre, para evitar las habladurías de la gente. De frente al hueco, si hueco quería, hay que darle su hueco', le dije a mi comadre. Total, ella se puso a llorar y entre sollozos decía: 'Ay este viejo manavalque, a mí ya no me servía y viene aquí a morirse con otra. Mira pues comadre lo que es la vida... Mis hijos quieren que lo velemos en casa'. Pobre mujer, lloró desconsolada. La cosa, mi hijo fue para cerrar el cajón, el Mashita se murió con su cosa parada. El bendito ataúd no se cerraba. Le poníamos a su cosa pa un costado y 'pon' se volvía a parar. Después de tiempo me animé a agarrar esa cosa y lo doblé. Padecí, hasta que 'troc' sonó y se quedó quieto. Entonces recién cerramos el cajón. Lo que se ha reído la gente en ese velorio, dios bendito. El Mashita volvió famoso al viagra en este pueblo.
A mí me comenzó a doler el estómago de tanto reírme. Riéndome del dolor ajeno.
-Ah, y no sabes? Después siguió el cambalache. El cenizo, se metió con la Rosa. La vieras. Chambona, no mira a nadie, con su pelo pintado y sus uñas postizas anda en el asiento de copiloto del carro viejo del cenizo.
 -Pero ¿no decían que el cenizo era raro?. Que por eso su mujer lo dejó con el argentino.
 -El viagra pues hijo, el viagra. Además, el cenizo quiere hacer creer a sus hijos que es bien macho, pero ya ni ellos le creen. Bienhecho con la Rosa, su marido bien al día la tenía y sin viagra. Ahora con ese viejo, asco debe sentir. Encima el cenizo se anda chupando los mocos para escupirlos y escarbándose con palos sus dientes podridos. Qué barbaridad!, con plata y con los dientes cariados. La Rosa, sólo plata tiene y de que sirve esa plata sino tienes un buen marido en la cama, 'mi jo'. De nada. La Rosa dice que el cenizo le ha ofrecido llevarla a los casinos de Aruba, a Cuba a conocer a Fidel. La muy burra se lo ha creído, sí será la Rosa.
A propósito del argentino, es el que se puso de moda y andaba en boca de todos. Un día lo vino a visitar su amigo desde Miami, desde que llegaron yo dije, 'ju, aquí pasa algo raro'. Idem mujeres se hicieron 'besa besa' cuando se vieron. De aquí para allá, andaban en moto, un día manejaba uno, al otro día manejaba el otro. Se emborrachaban sólo con vino riojano, hasta que seguro se les pasó la mano, el trago tiene sus malas consecuencias, 'mi jito'. El ex marido de la Rosa los encontró besándose cada uno su cosa, ni se dieron cuenta que los estaban mirando, ellos seguían en su asunto como sí comieran helados. Que asco, 'mi jo'. 'Si hubiera tenido una cámara', me dijo el ex de la Rosa, les hubiera tomado una foto.
-Y qué hace el ex de la Rosa con el argentino.
-Trabaja pues hijo en su ferretería, él es que pone las mayólicas y le pagan una miseria.
-Tía, pero la ferretería no era del cenizo? No entiendo.
-Cuando al cenizo le dejó su mujer -la muy viva- se quedó con el negocio y el argentino vivazo se hizo cargo de la ferretería. Ahora el cenizo tiene una farmacia. Ahí es donde el Mashita compraba su viagra, siguiendo los consejos del dueño.
-Vaya tía, qué desorden.
-Así es hijo, la vida es una trilla. Volviendo a los argentinos. Eran medio raros. El que vino de Miami se hacía la manicure, se depilaba las cejas y eso no es habladuría mía mi hijito. No. El propio Silvio me contó, 'Ay doña Clemencia -me dijo el peluquero con su manerita quebrada- hay un argentino feo que viene a que le arregle las manos, pero tiene unas uñas tan toscas, que me da mucho trabajo. Y ni siquiera da buena propina, mi doña. Un besito en la mejilla y se va'.
Y mi hermana que dijo que la tía Clemencia se estaba muriendo. El día que le operen de la lengua, la vieja se muere.
-Hijo, conocí a Matías, el argentino feo de Miami. No sé quien le fue con el cuento que yo tenía un sobrino que vivía en los Estados Unidos. Vino a verme y me quiso dar mi beso, pero me dio asco el tipo con lo que me había contado el ex de la Rosa. Ay, que diciendo para besar esa clase de hombre, que come helados con sal. Me pidió tu teléfono. Le dije que no lo sabía y entonces insistió con tu dirección -terco el fenómeno- que quería tu dirección. Creo que es Miller 765, en Paterson, le dije, mintiendo. No sé sí hice bien 'mi jo', no vaya a ser que te busque este raro y quiera dinero. Dizque a estos les gusta la plata fácil, vaya a venir con chantajes, tú sabes, no? Así son estos indefinidos, doble cara.
Me reí.
-Bueno tía, tengo que irme.
-Tan rápido mi hijo, pero recién nomás hemos comenzado a hablar y contigo no habló desde el año pasado.
-Debo ir a trabajar, tía Clemencia. Hay que pagar las deudas.
-Mi hijo, cuidate mucho. No vayas a tomar esa viagra, tú que sufres del corazón y por favor sobrino, hazme un pequeño favor, mandame unos cien dólares para mi medicina. Ay! este ojo me está comenzando a doler otra vez y mi cintura, con el reumatismo, no me deja ya ni caminar, ojalá no me tengan que operar de la cadera.
-Tía Clemencia, en cuanto salga de mis deudas, le envio los cien dólares, por ahora no puedo, le debo al dentista, al taxista y a un prestamista. Cuidate mucho tía, te llamo en cualquier momento. Un beso. Ojalá nunca te mueras.
Click, corté la llamada, justo cuando la tía empezaba a decir.
-Bueno, 'mi jo', pero me olvidaba lo más importante...

Sunday, April 15, 2012

La mancha humana de Philip Roth.


Hay libros que uno hubiera deseado escribir. Con todos los componentes que uno encuentra en esos libros, uno piensa “este es el libro”. Pero qué falta de talento, qué pereza!, tener que trabajar en algo diferente para pagar la renta, la comida, los libros. Excusas. Todo esto me ha ocurrido con “La Mancha humana”, escrita por Philip Roth, para completar su trilogía de disección de la sociedad estadounidense.
Pienso que Roth escribe mejor a largo aliento, sus libros cortos son buenos, pero sus novelas amplias son mejores. Cuando escribe y se explaya como que abre las alas y vuela como un águila, o tal vez como un grajo consentido por Faunia Farley. Faunia es una de los personajes trágicos de esta su novela.
'La mancha humana' es la novela que no solo yo hubiera deseado escribir, también lo hubiera deseado escribir Coleman Silk, el personaje principal de esta historia. Por eso Silk le pide a Nath Zuckerman (alter ego de Roth) que lo haga. Claro, en este caso es difícil que el propio personaje escriba sobre su propia vida, teniendo mucho que esconder. Roth es el que toma el encargo y delega en Zuckerman su cometido.
Es el momento del juicio que enfrentó el ex presidente Bill Clinton, quien usó la sala Oval de la Casa Blanca para permitir que la practicante Monica Lewinsky le practicara varios felatios.
La novela comienza con la confesión de Silk, quien le dice a su vecino Zuckerman que a sus 71 años se está acostando con una mujer de 34. Coleman Silk ha sido decano de la universidad de Athena y ella es la encargada de limpieza de la misma casa de estudios. Faunia es divorciada de un ex veterano de la guerra de Vietnam, es analfabeta y debió escapar de su casa a los catorce años porque su padrasto abusaba de ella. Con este inicio, el gancho lanzado hacia el lector esta establecido y no queda sino seguir la historia. Nos han cogido del pescuezo y hay que seguir en el cuadrilátero diseñado y armado por Roth.
A propósito, Coleman Silk es un gran pugilista, ha peleado muchas veces y ha salido triunfante. Al enterarse, su padre le dice, 'es el momento que te retires, sin una sola derrota'. Silk no es sólo inteligente al momento de enfrentar a un contendor, es inteligente en su vida estudiantil -ocupa el primer lugar- y su padre desea que vaya a la universidad. Los Silk son pobres de Newark, Nueva Jersey, y han llegado a vivir en una zona donde los blancos vivían. Con la llegada de las familias de raza negra, los blancos han decidido marcharse. Sin embargo, Coleman es blanco y pasa por serlo gracias a sus ojos verdes y su color claro.
Los Silk son cultos, gracias a que el padre fue hijo de un pastor y al amor que tiene por la literatura clásica de Chaucer, Dickens y Shakespeare, sin olvidar a los griegos y los latinos. El padre es quien alimenta la vocación del hijo quien llega a convertirse en un experto en latín y griego. Pero vayamos con calma.
Zuckerman reniega de los escritores que abusan del principio, nudo, descenlace que tiene toda historia a contarse, lo cuenta cuando se refiere al papel de profesor que en algún momento le tocó ejercer y que luchaba contra los alumos que cumplían con ese tipo de narración esquemática, por esa razón sus escritos (los de Roth) son armados con un cuidado que hace pensar que la estructura aristotélica, si desean, no se cumpla. Pero se cumple, sólo que Roth es un arquitecto distinto al resto.
Lo que he notado es que todos los escritores buscan ese choque violento que todos los personajes centrales tienen en la mitad de la novela. Como en este caso, Coleman es un muchacho sorprendentemente bueno al principio de la historia, para pasar luego a ser alguien distinto. Sorprendente, pero con algo trascendental que lo ha hecho cambiar. Se ha hecho pasar por blanco para enrolarse en la Marina y lo que es más rompe con su familia de raza negra para vivir su vida de blanco.
Su padre a muerto y su hermano mayor Walter es quien le ha negado que vuelva a la casa para ver a su madre y evitarle el sufrimiento. No sabremos hasta casí el final de la novela que Coleman mantiene un contacto telefónico con su hermana Ernestine, quien es -además- la que redondea todo los datos que le sirven a Zuckerman para armar su rompecabezas (su novela).
El final es magistral, es un crescendo al estilo de Mahler. (Eran las diez de la noche cuando me enfrente a las aproximadamente 150 páginas finales). Lester Farley debe enfrentar sus transtornos de guerra al ir a un restaurant chino y tener muy cerca a quienes llama 'amarillos'. Pasa la primera prueba y la segunda es buscar a su compañero muerto en el muro construido en Washington en memoria de los miles de caídos en Vietnam. Sin embargo, Les ya tramó algo en contra de Coleman Silk y su esposa Faunia, a quien culpa de la muerte de sus hijos por haber estado felando el miembro viril de uno de sus amantes, mientras sus pequeños dormían en casa, sin darse cuenta que se estaban muriendo.
Cuando ocurre la tragedia, Zuckerman (Roth) irá aclarando todos los puntos. Y para eso se vale de Ernestine. Es recién ahí que el escritor conoce la decisión de Silk Coleman de romper con su pasado, de negarle a su mujer y sus hijos (tiene cuatro) el conocimiento al que tienen derecho, el de saber que sus raíces pertenecen no a la raza que dicen pertenecer, sino al que antes no se tomaba muy en cuenta. Y es cuando el escritor se hace una serie de preguntas. Silk Coleman se enfrentó al temor de que uno de sus descendientes naciera con los rasgos típicos de su raza, pero además, le dejó a su hija 'una bomba', quien aún no tiene hijos, la posibilidad de tener uno muy distinto al que ella supone, enfrentándola a una serie de interrogantes que van desde el caso de una supuesta infidelidad.
Gracias a Ernestine, Zuckerman reconstruye otros detalles de la familia. Sabe que los Silk son personas integras, pese a todo. Ella cuenta, algo que pinta muy bien a su hermano Walter, de quien el escritor no habla mucho. Durante los últimos días de la Segunda Guerra Mundial, Walter estuvo sirviendo en el Ejército y mientras patrullaban con un compañero una zona de Bélgica vieron a un soldado alemán que caminaba por los rieles del ferrocarril. Cuando Walter vio que su compañero apuntó su rifle contra el caminante, lo paró y le dijo “¿qué haces?”. Estoy tratando de matar a ese nazi. “Y qué si es un soldado que vuelve a casa”. Por esa razón en vez de disparar tomaron como prisionero al alemán y el detenido comentó precisamente que volvía a casa siguiendo los rieles del tren que era el único camino que conocía. De esa manera, el soldado alemán regresó a casa, Walter lo había salvado.
(Cuando leí esto no dejé de pensar en la novela 'Soldados de Salamina', de Javier Cercas, que por cierto es también una de mis favoritas y más adelante pensé en 'Leviatán', cuando Zuckerman trata de encontrar a Les Farley y lo enfrenta, en ese momento el sicópata ex veterano pudo haber acabado con la vida del escritor, como pasa en la novela de Paul Auster).
Y para terminar, luego de seguir el proceso de envejecimiento de Silk Coleman descubrimos que un pequeño detalle acabó con su vida, un comentario. Haciendo buen uso del lenguaje y citando de alguna manera a 'La Iliada', el decano y profesor de latín dijo: esos alumnos 'se han hecho negro humo'. Resultó que los alumnos eran de raza negra y tomaron el 'negro humo' como una forma de ofensa racial, pues ellos eran de raza negra. Coleman nunca los había visto en clase y no sabía de quienes se trataba.
Ya decía el escritor peruano Julio Ramón Ribeyro, en sus 'Prosas Apátridas', no lo cito con exactitud, pero es algo así: “un narcotraficante bien puede vender toda la droga que deseé, pero pobre de él que se pase una luz roja”. Ese pequeño detalle lo hunde. Por ese pequeño comentario -”negro humo”- Coleman Silk tuvo que enfrentar su pasado del que se alejó, abandona la universidad, ve morir a su esposa, se siente volver a vivir al conocer a una mujer joven, sin saber que todo eso lo lleva a su propia destrucción. (Wow, son las 3.30 a.m., y no tengo sueño).

Friday, April 6, 2012

Meditación consciente. (El buen vigía)


La gente conoce a la 'meditación consciente en el presente' como “Mindfulness”, creo que en español no tenemos una palabra única que refiera el significado en su esencia. Es más, ninguna lengua creo que se sienta capaz de definirlo con una sola palabra.
Mindfulness es un vocablo inglés que significa atención precisa, aunque también podría definirse como experiencia. Es un proceso difícil de definir y analizar, porque como saben las palabras son apenas un reflejo pálido de la realidad, según el monje budista, Bhante Henepola Gunarata, quien desarrolla con más amplitud este concepto en su ya clásico libro 'Mindfulness in plain English'.
La técnica de la meditación llamada Vipassana (capacidad de ganar un exacto y profundo entendimiento de una persona o cosa) fue introducida por Buda 25 centurias atrás y es una actividad específicamente dirigida a experimentar un estado de mindfulness sin interrupción.
Cuando eres consciente de algo, hay un momento de puro conocimiento de una situación o hecho, antes que tú identifiques eso. Es apenas un chispazo. Es como un flash en el momento que ocurre, justo antes que conectes la forma de eso que ves. Eso toma forma antes que empieces a pensar en eso. Antes que tu mente diga “esto es un perro”.
Ese discurrir suave, continuo y muy preciso es lo que se denomina mindfulness. En ese momento del chispazo en tu mente, tú experimentas un algo que todavía no es algo. Esa experiencia esta unida a la realidad y contiene una muy profunda categoría de cosas conocidas que se pierden tan pronto como tú focalizas tu mente y visualizas el objeto dentro de una cosa. Es tan corto que es difícil de ver. Nosotros tenemos que desarrollar el hábito de percibir más detalles, pues el momento original se mueve muy rápido.
El propósito de la meditación 'Vissapana' busca prolongar nuestra percepción de una situación o un acto y mientras desarrollas la técnica descubrirás que hay diversos aspectos interesantes.
Mindfulness tiene sus características especiales, es algo así como un reflejo en el espejo, una pintura mental imaginada y contemplada. Sólo se refleja en el momento que ocurre, exactamente en el momento que ocurre. No hay prejuicios a favor o en contra. Es una observación no juzgada. Es una habilidad de la mente de observar sin criticar y uno no se sorprende con nada. Cuando decimos que uno no decide o juzga, significa que quien medita observa experiencias como el científico observa un objeto bajo el microscopio, sin ninguna idea preconcebida, sólo para ver el objeto tal y cual es. En el mismo camino, el meditador observa imperturbable, sin necesidades o deseos. Es imposible observar objetivamente qué esta pasando con nosotros sí nosotros no aceptamos el momento, lo que ocurre con nuestros varios estados mentales, así sean estos de miedo, depresión, irritación, agitación, frustación o dolor. Nadie puede examinar algo plenamente sí esta ocupado rechazando su existencia.
Mindfulness es una mirada imparcial. No toma posición, sólo percibe.
Mindfulness no trata de poner un pie fuera de los malos estados mentales, más bien trata todo de igual manera. No juega a sus favoritos.
Mindfulness es una básica y simple atención. No es pensamiento. No es estar envueltos con pensamientos o conceptos. Tampoco es estar pegados a ideas, opiniones o memorias. Es sólo mirar.
Mindfulness registra experiencias, pero no las compara, no las etiqueta o categoriza. No es un análisis que esta basado en reflexión o recuerdo. Es algo que nosotros estamos directa o inmediatamente experimentando lo que sea que este ocurriendo, sin la intervención del pansamiento. Esto viene antes del pensamiento en el proceso de percibir.
Mindfulness es el momento presente de darse cuenta, toma lugar aquí y ahora. Permanece siempre en el presente, por siempre en la cresta de la ola del tiempo. Si tú recuerdas a tu profesora de primaria, eso es memoria. Cuando tú eres consciente que estas recordando a tu profesora de primaria eso es mindfulness. Si conceptualizas el momento y dices “estoy recordando...” eso es pensamiento.
Mindfulness une todo el fenómeno sin referencia de conceptos, como 'yo', 'mio', 'de mi'.
Mindfulness es mirar el objeto momento a momento, de manera continúa. Es estar viendo como el fenómeno comienza, decae y muere. Es estar observando el fenómeno -físico, mental, emocional- cualquier cosa que se este presentando en la mente. Uno solo se sienta y observa el show. En este tipo de meditación una gana un buen estado mental, sin avaricia, odio, celos, venganza, lujuria, pereza.
Mindfulness hace que el odio cambie por un amor amigable, hace posible que la sabiduría y la compasión crezcan.
Mindfulness es observar aquello que ocurre, cómo nos hace sentir y cómo nosotros reaccionamos ante eso. Con Mindfulness uno mira el universo dentro de uno mismo. El meditador que esta desarrollando mindfulness no esta preocupado con el universo externo, eso esta ahí, pero en la meditación, lo que uno estudia es su propia experiencia, sus propios pensamientos, sentimientos y percepciones. En meditación uno es su propio laboratorio. El universo dentro de nosotros tiene un enorme pozo de información que es la reflexión del mundo externo y mucho más. La examinación de este material nos lleva a la libertad total.
Mindfulness es observación participatoria. El meditante es el participante y el observador al mismo tiempo. Si uno mira una emoción o una sensación física, uno siente ambos al mismo tiempo.
Mindfulness te recuerda que es lo que estas supuesto a estar haciendo. Si tu mente divaga, es lo que te recuerda y te trae de regreso, sin ningun diálogo interno. Se convierte luego en un hábito mental por el resto de tu vida.
Mindfulness ve las cosas de manera simple, no agrega o añade, solo presta atención a lo que surge.
Mindfulness tiene el poder de revelar el nivel más profundo de realidad existente y todo es tan pasajero y perece, pero prolongar este proceso y ganar la liberación es todavía otro proceso.
En la mente -profundamente- hay algo que acepta las experiencias bellas y placenteras y rechaza las experiencias que son percibidas como feas o penosas. Todo lo que es feo es compulsivo y nos saca afuera de nuestra realidad.
Cuando practicas mindfulness todo lo feo desaparece dentro del proceso (uno lo nota al meditar) Luego te ayuda a no dejarte ganar por los pensamientos malos. Es como un buen vigía. Te permite enfrentar los vaivenes de la vida de manera invulnerable y sin nada que te disturbe.

Tuesday, March 27, 2012

¿Cómo perdonarnos?


Todos nos hemos sentido culpables alguna vez en la vida y hemos reaccionado ante la culpa de distintas maneras. Son los 'valientes' los que superan la culpa y al haberse fijado metas más altas las alcanzan y cumplen. Sin embargo, hay otros que tiran todo por la borda y cuando digo todo voy hasta el extremo dramático. También hay algunos que terminan flagelándose por el resto de sus vidas, sin hacer absolutamente nada para remediar la culpa.
¿Qué hacer ante la culpa? Es lo que siempre preguntamos y muchos dicen “aprende a perdonarte”. Lo que sigue es una pregunta que resulta difícil responder: ¿Cómo perdonarnos?
Acabo de leer la novela “Pastoral Americana”, escrita por el estadounidense Philip Roth. Roth nos narra la historia del sueco Seymor Irving Levov, un judío de un barrio de Newark al que todos admiran por su gran espíritu deportivo, su cara de galán de cine y su talla de excelente jugador de fútbol americano o béisbol. Todos lo veneran y todos desean imitarlo, hasta el pequeño Nathan Zuckerman (alter ego del escritor) quien se siente orgulloso de haber entablado un breve diálogo directo con el sueco en una ocasión especial.
El sueco no parece judío, pero lo es. Puede convertirse en el deportista sensación, pero él prefiere hacerse cargo de la empresa de su padre, donde se fabrican los mejores guantes de los Estados Unidos. Las mujeres sueñan con ser la esposa del sueco, hasta que él se decide por la pequeña y bella Miss New Jersey, Mary Dawn Dwyer. Ambos llegan a tener una hija, Merry, quien terminará convirtiéndose luego en una terrorista (es la época de las protestas contra la guerra en Vietnam). La culpa y la verguenza hunden al sueco, quien terminará, además, siendo abandonado por su propia esposa (resulta doloroso -sin duda- constatar después de muchos años, que los sueños de tu mujer son totalmente distintos a los tuyos. Claro que lo son, pero hablo de que en los sueños de ella no figuras).
El sueco muere y Nathan Zuckerman se encarga de develar o acercarse a lo ocurrido. Una de las cosas que se trasluce en la historia es que el personaje principal no tiene un sentido práctico y que a lo largo de su vida ha ido sumando una serie de equivocaciones. Desde el principio, en vez de aceptar ser un jugador profesional de béisbol opta por dirigir la empresa de su padre avaro. Se vuelve millonario, claro, pero no sigue aquello que tal vez le hubiera deparado otro final. (¿Quién lo sabe?, incluso en ficción podemos hacernos esta pregunta). Esta es sólo una arista de la novela, tiene otras más.
Siento que el sueco no pudo cargar con la culpa de aquello que hizo su hija, mata a un doctor del vecindario donde vive y después se entera que han sido cuatro los fallecidos en distintas partes de los Estados Unidos. Siguiendo el curso de la novela, la hija se vuelve devota de una religión extraña, que no le permite bañarse, ni cambirse de ropa y solo come algunas verduras. La chica huyendo de la policía llega hasta Miami, donde es violada por pordioseros. El sueco se sorprende de haber creado una hija como Merry. Y para golpear aún más al personaje, Nathan hace que el sueco vea todo el amorío de su esposa con el arquitecto en su propia casa. No sé si Roth lo quiso plantear así, pero pienso que quiso decir que “el amor de padre y esposo burlado, mata”, por lo menos en esta novela.
(En Indignación, una de las últimas novelas de Roth, el padre carnicero del estudiante universitario Marcus Messner muere por su propio cuchillo de carnicero, luego de perder a su único hijo en la guerra de Corea. No es que se suicide, sólo que se descuida al cortar la carne que debe poner a la venta, ahora -1953- que la competencia con los supermercados es tremenda). Veo que los personajes de Roth que no toman las decisoones correctas mueren.
Después de esta larga digresión literaria, pasaré a abordar el tema de 'Cómo perdonarnos'. No sin antes contarles algunos casos que generaron culpas dificiles de perdonar.
Caso 1.- Sergio nació con un pequeño problema cardíaco, al parecer nada serio. Cuando tenía dos años, los médicos desearon arreglar el problema con una operación, garantizando el 98% de éxito. Rosa, la madre, aceptó y fue la propia encargada de colocar la máscara de anestesia en el rostro de su pequeño. Sergio lloraba, negándose a la operación. En la sala de operaciones, Sergio tuvo un paro cardíaco y murió. Luego sin el consentimiento de los padres, los médicos quitaron los órganos al menor. Todo eso generó una culpa tremenda en Rosa, quien vivió castigándose por muchos años*.
Caso 2.- Augusto dormía en un cuarto continuo al de su abuela que padecía de Alzheimer. Doña Elena se había vuelto un problema. La abuela tenia mal olientes escaras en la espalda por pasar todo el día en cama. No podía ponerse en pie, pero se movía mucho en la cama. Habia perdido el habla. La bañaban y a la media hora estaba sucia de nuevo, con las heces en la cabeza, el cuerpo y las sábanas. En aquella casa andaban con los nervios de punta. Algunas noches hacían guardia a un costado de la cama. Cansados, los padres pidieron a Augusto velar por su abuela, pero él harto de no dormir bien, se envolvió en la cama. De pronto, en la noche escuchó un golpe fuerte y seco, doña Elena terminó estrellándose con el piso, se rompió la nariz y la boca y tuvieron que internarla. El golpe fue tan severo que causó una pequeña hemorragia interna en el cráneo. A los pocos días, doña Elena murió. Augusto había sido el nieto engreído, pero no hizo nada por su abuela cuando se lo pidieron. Por dormir plácido, su abuela murió.

Cómo perdonarnos.
Lamento decir que no tengo la medicina exacta, pero de un libro de Katleen Grriffin he resumido lo siguiente.
El supremo acto de coraje en un ser humano es el de perdonarse. Mucha gente puede decir que es fácil perdonar a otros, pero perdonarnos es más difícil que perdonar a nuestros enemigos. Nosotros podemos cortar con alguien que nos hizo daño, simplemenmte podemos borrar a los que nos han hecho daño, pero no podemos escapar de nosotros mismos o de las voces que están en nuestra cabeza repitiendo y molestando por algo que hicimos mal.
Imagínate a tu mejor amigo viniendo a decirte algo que hizo mal. Seguramente encontrarías las mejores palabras, algo fácil para ayudarlo. Harías que se perdone con rapidez. Por que no haces lo mismo contigo. Seguro que le hablarías con compasión**.
Entonces de lo que se trata es de no ser duro con uno mismo, por lo tanto hay que terminar de golpearnos. Hay que tratarnos como trataríamos al ser que más amamos.
Tenemos que vernos como alguien valioso. No hay nadie como tú, ni hubo, ni habrá.
Además, nadie es perfecto, todos cometemos errores porque somos seres humanos.
El único error que nosotros podemos tener es no aprender de nuestros propios errores.
Algo final digo citando a Henry Longfellow. 'Si nosotros pudieramos leer la historia secreta de nuestros enemigos, nosotros encontraríamos en la vida de cada persona, pena y sufrimiento para desarmar toda hostilidad'.


*Rosa le escribió una carta a su hijo pidiéndole perdón y diciéndole cuánto lo extrañaba y amaba.
** Imagina que tu hijo cae y se hace una herida en la rodilla. Tú sufrirías y sentirías el mismo dolor. De todo corazón desearías que el dolor cese y el niño termine de sufrir. Y vuelva a sonreír. A esto se llama compasión.

Saturday, March 17, 2012

Cine forum en Long Island.


Recuerdo que alguien me decía 'cuando no tengas que escribir, permite que tu mente viaje al pasado y encuentre un momento donde hayas sido feliz, ahí encontrarás lo que quizás sea el inicio de lo que vendrá en tu escritura'. Precisamente, me di el permiso de recordar y me fijé en un momento de mi vida, cuando apenas con 17 años iba algunos domingos al cine Capital, en el distrito limeño de Breña, para participar de lo que se llamaba entonces 'Cine forum'.
En ese momento llegué a ver filmes como 'Salo, los 120 días de Sodoma', 'Los cuentos de Canterbury', el 'Decameron', de Pier Paolo Pasolini, vimos también 'Novecientos', 'Apocalipsis Now', entre otras películas. En las citas siempre estaban cineastas, críticos de cine, antropólogos, psiquiatras, sociólogos, periodistas, entre otros profesionales. Recuerdo que ahí conocí al extinto poeta y cineasta Pablo Guevara, quien luego se convirtió en mi profesor durante mis anos de estudio universitario. Escuchar los comentarios de Federico de Cárdenas, José Carlos Huayhuaca, entre otros, era para mi un reto. '¿Cuándo podré opinar algo con inteligencia y profundidad?', recuerdo que pensaba entonces y lo que es más, '¿cuándo podré defender mis puntos de vista frente al de los demás?'. Los intercambios de opinión eran tan llenos de pasión y conocimiento que me deslumbraban, tal vez en algunos casos no los entendía, porque aún me faltaba vivir, pero sin duda me enseñaron.
Sin buscarlo llegué a los Estados Unidos y aquí me encontré también con algo así que he dado en llamar mi pequeño e interesante grupo de 'Cine forum'. Muchos hispanos y estadounidenses que quieren mejorar su español -como lengua- nos reunimos en algunas bibliotecas de Long Island para intercambiar nuestros comentarios y puntos de vista luego de ver alguna película que se haya realizado en español. Hemos visto muchas, pero nos falta algunas, entre estas últimas, mi favorita “Hache”.
De las últimas que recuerdo están la española 'Te doy mis ojos', la mexicana 'Arráncame la vida', la argentina 'El hijo de la novia' y 'Voces inocentes', la historia salvadoreña referida al uso de los niños durante la guerra civil.
Voy a empezar por esta última. La historia es muy conmovedora porque tiene de protagonistas a los niños, quienes sin desearlo tuvieron que tomar las armas en el lado militar o el lado rebelde, durante los años 1980-1992.
(Trabajar con niños siempre fue un reto para los cineastas, pues son muy pocos los que resultan profesionales o tienen alguna formación dramática. Recuerdo que Vittorio de Sica, cuando realizó el clásico film 'Ladrones de bicicleta', hizo participar a un niño que resultó robándose todo el show fílmico. El cineasta italiano recurrió a pequeños y nada amigables engaños para lograr que el menor rodara algunas secuencias donde debía aparacer llorando. Antes de rodar don Vittorio ponía un paquete de cigarrillos en los bolsillos del menor, cuando le arreglaba, le peinaba y le acomodaba la ropa, de pronto le encontraba los cigarrillos, entonces le decía al menor que iba a acusarlo con su padre por estar fumando a sus 10 ó menos años, entonces el pequeño rogaba llorando al director que no lo hiciera para evitar algún castigo, cuando el llanto era convincente, el director calmaba al niño y le pedía rodar, es entonces en que uno ve al pequeño llorando mientras va detrás de su padre, quien en el film perdió su bicicleta).
'Voces inocentes' es un film basado en una historia real y cuenta la experiencia de Chava, un pequeño quien tras evadir a la milicia, que los reclutaba a los 11 años, decide huir y pasarse al bando de los insurgentes, donde peleaba su tío. Sin embargo, antes de que aprenda a usar las armas, los militares dan con los rebeldes y con los niños enlistados, ahí es tomado como prisionero y junto a sus amigos debía ser aniquilado extrajudicialmente y dado como desaparecido.
En nuestro pequeño, pero muy interesante grupo de Cine Forum, en Long Island, la discusión se centró en la premisa del film. ¿Qué es lo que aborda realmente la historia? Sin duda había varios puntos de vista, una decía que muchas veces los niños se convierten en hombres, sin quemar sus etapas de crecimiento. Creo que nos quedamos con que el menor, pese a vivir en un clima de violencia, convertirse en 'el hombre de la casa' -su padre esta viviendo en los Estados Unidos- no pierde su inocencia. La inocencia le gana a la hostilidad.
Sin duda la película española 'Te doy mis ojos' es la que más pasión generó entre quienes conformamos nuestro pequeño 'Cine forum' neoyorquino. Resulta grato ver a quienes conforman el grupo, interesados por más detalles de los filmes, cada uno trae o consigue información que enriquece los puntos de vista y casi siempre el comentario es que 'les gusta ver a personajes que más se parecen a ellos' (hablo del detalle físico). En el grupo están psicólogos, profesores, periodistas y nuestra anfitriona es la bibliotecaria colombiana Maria Fernanda Pardo. La señora Pardo es, además, la encargada de centrar el debate, cuando el mismo toma muchos caminos.
'Te doy mis ojos' es una película que ganó 7 premios Goya, en España. Y recibió los comentarios más alentadores. La directora Icíar Bollaín abordó el tema luego de hacer un documental sobre la violencia contra la mujer y es donde encontró todo el material que necesitaba para realizar su film. Ella se pregunta, ¿cómo una mujer puede aguantar la violencia que recibe de su esposo por diez años, sin abandonarlo y lo que es peor, algunas suelen decir que siguen amando al agresor? La respuesta fue, es que algunas piensan que sus esposos cambiarán.
La película no se regodea en mostrar sangre, golpizas y muchas peleas, pero con lo que uno ve se siente herido en lo más profundo del alma, como lo siente la esposa en un momento importante del film y decide hacer lo que resulta correcta y seguro para ella.
'Arráncame la vida' es un film basado en la novela homónima de Angeles Mastreta. Fue una de las produccciones más caras del cine mexicano y se esperaba que estuviera compitiendo para el Oscar a mejor film extranjero. A quienes hemos leído la novela nos sorprende gratamente la adaptación de la historia. Los personajes principales son los mismos, pero el amante cineasta de la novela, pasa a ser el enérgico y pasional director de orquesta del film.
'En el hijo de la novia' la historia de la madre con Alzheimer y del padre que desea casarse con ella, pasa a ser la historia secundaria, pues la primera resulta siendo el drama del hijo, quien pese a estar rodeado de mujeres no se encuentra muy bien con ellas y vive una vida sin rumbo, hasta que aquejado de un mal cardíaco tiene que hacer un recuento de su vida y buscar una salida que le permita ser feliz y un hombre realizado.
Quién iba a pensar que yo también me iba a convertir en el profesional que a los 17 años soñaba con intercambiar sus opiniones con otros profesionales. Hoy lo estoy haciendo y sigo aprendiendo.

Thursday, March 15, 2012

Las creencias religiosas, los miedos y las culpas.


Las creencias religiosas siempre me han despertado curiosidad, como a muchos, supongo. Hay religiones para todos los gustos y lo que es más, algunos defienden sus creencias como si fueran las mejores y las únicas y ahí se ciegan o cometen el peor de los pecados, asumir que han encontrada la 'verdad divina' que es inmensamente grande o muy diminuta.
Las creencias religiosas vienen desde la aparición del hombre. Algunos dicen que el hombre ideó a Dios. Claro, se acercó a tratar de explicar algo que desconocía. Así el fuego y la lluvia fueron los dioses iniciales. Luego, cuando nos fuimos organizando, las creencias tomaron una dimensión distinta.
Recuerdo que Joseph Campbell explicaba que las primeras catedrales que tuvimos los seres humanos están en las cavernas. Si uno visita las cavernas francesas puede entender lo que decía el estudioso estadounidense de las mitologías. Eran lugares en la que sólo podían entrar los jóvenes que estaban a punto de convertirse en hombres, era como un bautismo. El que pasaba la prueba estaba apto para lo que venía.
Las cuevas eran lugares llenos de dibujos donde se representaba la caza, primera actividad organizada de sobrevivencia. Las cuevas eran tan profundas que inspiraban temor a quien ingresaba en ellas, además, de pronto se podían encontrar con un animal real del que tenían que defenderse.
Hace poco vi el documental 'Cave of forgotten dreams' (La cueva de nuestros sueños olvidados) del cineasta alemán Werner Herzog, quien ingresó a una de las cuevas francesas en Chauvet para dar cuenta de lo que les refiero. El lugar es algo que simula una garganta muy profunda llena de estalactitas que parecen dientes filudos y los dibujos de fieras están muy bien graficadas en las paredes. En esa oscuridad, el joven que pretendía convertirse en cazador, tenía primero que luchar contra sus propios temores. Y como saben los miedos son culpables de muchas muertes en este mundo.
Hace poco visité una casa en Long Island donde está el Center for Spiritual Living. Ahí tienen una nueva forma de acercarse a Dios o a la Divina inteligencia que gobierna el universo. A la entrada del auditorio hay un stand de libros que están a la venta para todo aquel que desea hacer una contribución con el centro. Vaya sorpresa, entre los libros estaban dos textos que deberían estar entre los mios. Uno precisamente de Joseph Campbell titulado 'El héroe de las mil caras' y otro de Joseph Murphy cuyo titulo es 'El poder de tu mente subconsceinte'.
Al parecer estaba siguiendo mi felicidad, como decía Campbell “Follow your bliss”. Me sentía algo triste en aquel momento, pues tenía que tomar algunas decisiones drásticas. Creo que la sonrisa se había separado de mi rostro. La ceremonia es muy parecida a las que se siguen en las iglesias protestantes o en la católica. El pastor o encargado toma el sermón principal y habla de lo que algunos hemos perdido, la oportunidad de encontrarnos con el dios o lo que representa en nosotros mismos. Todos debemos buscar la armonía, la paz, la alegría, el gozo, la compasión, el perdón y la felicidad que está en nosotros mismos. Contó la historia de un fotógrafo que llegó a un país en guerra quien se encontró con una mujer que jamás sonreía. Le pidió pararse frente a la cámara y sonreír, la mujer hizo el esfuerzo y no lo logró, el fotógrafo insistió y la mujer trató una vez más, sin lograrlo. El fotógrafo mantuvo el entusiasmo y siguió pidiendo una sonrisa, la mujer hizo el esbozo de algo que pareció el inicio de una sonrisa, el fotógrafo insistió una vez más, la mueca se acercó a la sonrisa. Una vez más y la mujer dejó salir una sonrisa. De nuevo, volvió a la carga el fotógrafo y la mujer sonrió. Bien, mantenga la sonrisa le pidió él a ella y logró su foto. La mujer llevaba tres años sin sonreír, había perdido al esposo y los hijos también habían sido asesinados, ella estaba con mucha pena. Cuando sonrió sintió algo distinto y sonrió con más ganas, reportó el fotógrafo. Ante una desgracia como la muerte, no sacamos nada muriéndonos en vida. Hay que seguir insistiendo con la felicidad, concluyó el pastor. Los cantos no se hacen esperar, en la cita en el centro espiritual volví a escuchar la canción 'You raise me up' y recordé lo bello de la canción que es interpretada de manera magistral por el grupo de mujeres celtas, entre otros cantantes.
Al terminar la ceremonia me acerqué una vez más al stand de libros y revisé el libro de Murphy. El dice que "muchas personas están asustadas del pasado, de futuro y de llegar a viejos, de no estar sanos y de morir. Pero deben saber que el miedo es un pensamiento en la mente, lo que significa que tienes miedo de tus propios pensamientos. No tengas miedo del monstruo que está detrás de la puerta, porque no hay ningún monstruo. Somos víctimas de una falsa creencia".
Seguí leyendo y me di con otra cita del irlandés: “encuentro que mucha gente esta muy atenta a la idea de fallar. Como resultado, la idea de fallar se convierte en realidad. Si tú estas pegado a un miedo, tú debes hacer el esfuerzo de ir al lado opuesto, porque si te dejas llevar al lado extremo de ese miedo, sufrirás daño mental y físico y te quedarás atrapado”.
'El miedo es el más grande enemigo de toda persona, aprende a reirte de tus miedos, es la mejor medicina. Nada puede afectarte salvo tus propios pensamientos. Piensa en tu mente como un jardín y que tú eres el jardinero, planta ahí semillas de pensamiento positivo y plantalas en el subconsciente todo el día. Tus pensamientods deben estar fijados en todo lo que es bueno, así cambiarás tu destino. Recuerda, tú tienes la capacidad de elegir, elige la vida, elige salud, elige felicidad”
Murphy me llegó a interesar, sé que el irlandés se crió en una familia católica, los jesuitas tuvieron mucho que ver con su formación. Cuando llegó a vivir a los Estados Unidos se convirtió en farmacista, químico y pasó a ser uno de los miembros de la Church of healing Christ o Divina Ciencia.
Otro de los temas que aborda Murphy es el referido a la culpa. "Dios no tiene nada que ver con los castigos, somos nosotros mismos los que nos infringimos el daño" y cuenta el caso de una mujer que no lograba ser feliz. Se había quedado con la parte de la herencia de un hermano drogadicto, quien finalmente terminó muriendo a consecuencia de su adicción. La mujer se sentía culpable por eso, lo había hecho con buena intención, pero no contaba con el descenlace fatal. Por eso pensaba que Dios nunca la perdonaría. "El castigo es lo que merezco, se repetía”.
Murphy explicaba, “las fuerzas de la naturaleza no son el demonio, es el uso de eso lo que determina si tienen un demonial efecto. La electricidad no es el demonio, eso depende si tú usas la luz para iluminar o dar a alguien un shock fatal. Por lo tanto, Dios no castiga. Todo el castigo viene de la reacción del subconsciente. Si tú generas pensamientos negativos y autodestructivos, eres tu quien los crea. Tienes que ir al lado opuesto. Las emociones siguen a los pensamientos y tú tienes el poder de rechazar todos los pensamientos que te molestan o disgustan. En este caso necesitas perdonarte y curarte.
Estaba tan abstraído en lo que leía, que no noté que alguien estaba a mi costado observándome. La dama se presentó y le dije también mi nombre y apellido, me dio la mano e hizo una reverencia, diciendo “mucho gusto por conocer a la luz”.