Tuesday, March 15, 2011

Canción triste para Alicia.


Pobre Alicia, sigue enferma
Fue violada a los 42 años
Y como buena católica se negó a abortar
Tuvo un hijo con un pequeño retraso
Se sintió fea, pecadora, sucia
Y acudió una vez más a la iglesia
Iba a comulgar todos los domingos
Guardando su secreto
Hasta que un día encontró ayuda
Bendito padre Augusto!!!
El cura le dio comida, abrigo
Y envió al muchacho al colegio
-No te preocupes de él- dijo con una amplia sonrisa.
-Tendrá un futuro aquí- agregó tirándole de los cachetes
Alicia se sintió aliviada, protegida
Agradeció a Dios
Pero el maldito demonio se cruzó una vez más en su camino
Benito fue creciendo
Y el padre Augusto fue escalando
De párroco pasó a Obispo director
Puso a Benito a seguir sus pasos en el seminario
En el internado lo violó
Bendito padre Augusto!!!
Pobre Alicia, sigue enferma
La violación del hijo le dolió mucho más
Que la afrenta que sufrió
El muchacho fue expulsado acusado del peor de los pecados
Mentir
Benito fue cayendo en el pozo oscuro de su mente
Y terminó para decirlo sin tapujos, loco
Alicia no sabe a donde ir
Tiene miedo de dar una vez más con el demonio
Bendito padre Augusto!!!
Han pasado veinte años del ultraje de Alicia
Y sigue su caminar por el calvario
Alicia sigue enferma
Hay que buscar a alguien que ayude a Alicia
Ojalá el Señor escuche a Alicia
Que lleva cargando no sólo su cruz
Ella vive encerrada en el segundo piso de su casa
Protegida por su muchacho
Que lleva oyendo no sólo voces y pasos
Del demonio que se acerca
Y como buen hijo teme que a su madre le pase lo peor
Cansada y sufrida está la pobre Alicia.

Tuesday, March 8, 2011

Los héroes anónimos de la guerra sucia.


Hay algunas personas que nacen con un destino trazado y por más que hagan lo que hagan siempre se darán con lo que tienen que hacer en cualquier momento de su vida, aunque ésta este en peligro. Es el caso del artesano Guillermo Catácora, quien fue testigo principal de dos hechos que marcaron dos épocas o periodos de gobierno de nuestra vida republicana, dos hechos que se necesitaban conocer en nuestra historia.
Cuando Catácora estaba recluído en el penal de Lurigancho, en Lima, ocurrió la matanza de casi todos los acusados por terrorismo detenidos en lo que entonces se conoció como el pabellón industrial. Aquel amanecer del 19 de junio de 1986, durante el primer gobierno de Alan García, algunos policías que ingresaron a develar el motín tomaron la justicia en sus manos y liquidaron a todos los rendidos de un balazo en la cabeza, pero hubo uno que ‘haciéndose el muerto’ logró salvarse, Efraín Ticona Condori.
El mismo ex senderista que se paró de entre los cadáveres para caminar y buscar ayuda entre los internos comunes, encontró en Guillermo Catácora al interno que lo socorrió, lo escondió durante las requisas policías que siguieron a la matanza y lo ayudó a huir del penal vestido de trabajador penitenciario por la puerta principal, logrando con ello burlar definitivamente a la muerte.
La historia es verdadera y hoy Efraín Ticona Condori prefiere el anonimato porque está arrepentido de todo aquello que signifique abrasar causas que tengan que ver con matar o liquidar al otro, así lo cuenta el periodista Ricardo Uceda en su libro “Muerte en el Pentagonito, los cementerios secretos del Ejército Peruano".
La participación de Catácora no termina ahí, él fue uno de los héroes anónimos que permitió descubrir donde se habían enterrado los cuerpos de los estudiantes y un profesor de la Cantuta, asesinados por el grupo Colina, creado en el Ejército Peruano (EP) y comandado por el mayor Enrique Martín Rivas, grupo que fue creado bajo el comando del general Nicolás de Bari Hermoza Ríos.
En el libro de Uceda no hay un héroe sobre el que gire la historia. En lo escrito por el periodista, ex director de la revista SI, más bien el hilo conductor está trazado bajo la figura de un antihéroe, el suboficial Jesús Sosa, conocido con el apelativo de ‘Bazán’ y después muy promocionado por la prensa con el alias de ‘Kerosene’, por su pecualiar estilo de desaparecer –quemando- los cuerpos que había liquidado.
Sosa ocupa más de la mitad del libro de cerca de 500 páginas y Uceda lo ha investigado desde que se enroló en el EP en los inicios del año 1982, cuando entonces gobernaba Fernando Belaunde Terry y cuando se inicio el terrorismo más despiadado de América Latina, encabezada por Sendero Luminoso (SL), cuyo cabecilla fue Abimael Guzman Reinoso, un siniestro profesor universitario. Como saben, Ayacucho fue el pimer escenario de la guerra sucia y a donde fue enviado el joven y aún inexperto suboficial Sosa.
A Ayacucho llegó Sosa después de la desaparición trágica de su madre, quien murió en un accidente automovilístico lejos de su natal Motupe, en Lambayeque, al norte del país. El accidente ocurrió al sur de Perú y a Sosa le tocó recoger los restos destrozados de su progenitora para llevarlos hasta su lugar de origen. Para Uceda, lo ocurrido con la madre marcó al suboficial de una manera tremenda y fue tal vez debido a este hecho tan desgarrador que Sosa se convirtió en un tipo tan desalmado y asesino. Sosa no dudaba al momento de apretar el gatillo en la cabeza de cualquier detenido sí sobre el mismo pendía la acusación de terrorista y esta acción siempre lo hacía cuando la víctima caminaba dándole la espalda y estaba maniatado. A esos cuerpos, Sosa los aprendió a desaparecer valiéndose no de gasolina, sino de kerosene, combustible que se adhería al cuerpo y se acababa al mismo tiempo que la víctima se hacía polvo, a decir del suboficial y según investigación de Uceda.
En el libro también tenemos al galán de la historia y ese papel estuvo a cargo del mayor EP Rivas, quien vivió acalorados triángulos amorosos con las suboficiales del grupo, entre las que destacó la suboficial Mariela Barreto, quien luego apareció asesinada y quemada totalmente porque se supuso en el grupo (mal como lo veremos) que fue una de las que dio las pistas para descubrir los cuerpos de los desaparecidos de La Cantuta. Sin embargo, cuando la Barreto protagonizó una pelea con una de sus compañeras por el romance que vivía con Rivas, felizmente abortó una operación de aniquilamiento que bien puso significar el asesinato del político Yehude Simons.
Pero dejemos a estos antihéroes para ir a buscar y rescatar a esos héroes anónimos que los peruanos hemos dejado desamparados y en el olvido debido a que en algún momento abrazaron causas de ideología extremista. Guillermo Catácora fue comunista, incluso viajó a la China en 1968 para seguir una especial capacitación y perfeccionar su técnica de hacer granadas. Estuvo preso en varias oportunidades y durante su reclusión, alejado de los grupos de izquierda, socorrió a uno de los senderistas que se libró de ser aniquilado con un disparo en la cabeza después de rendirse en una revuelta del penal de Lurigancho.
En la cárcel, Guillermo Catácora conoció a Justo Arizapana, quien también había militado en un grupo extremista y quien gozando de una libertad provisional y habiendo violado la misma para no volver a prisión fue testigo presencial de lo ocurrido con los cuerpos de los estudiantes y de un profesor de La Cantuta, en un pasaje desolado de una zona conocida como Cieneguilla. Ahora dedicado a la recolección de cartón Arizapana descansaba de su labor y dedicándose a cuidar su patrimonio que le agenciaba 200 soles diarios pudo ver como un grupo de militares removió y escondió los restos de lo que dedujo se trataba de los desaparecidos de La Cantuta.
Fue Arizapana quien confió a Catácora la existencia de estas tumbas clandestinas y juntos decidieron contar lo que sabían al ex congresista Roger Cáceres Velásquez, quien en aquel momento presidía una comisión encargada de investigar la matanza, atribuida entonces a los miembros del grupo militar denominado Colina. El parlamentario se hallaba al final de su trabajo, presionado por la bancada fujimorista que trataba de bloquear cualquier esclarecimiento del caso, sin ninguna prueba que sustentara su trabajo.
Fue el parlamentario Cáceres Velásquez, quien pidió a Catácora y Arizapana que le dibujaran un mapa en el que se precisara el lugar de las tumbas, fue a su vez el congresista quien confió lo que sabía al honrado periodista Edmundo Cruz y a su acérrimo colega José Arrieta. Fueron los periodistas de la entonces revista SI, dirigida por Ricardo Uceda, quienes denunciaron la existencia de un lugar secreto donde se había incinerado los cuerpos de los desaparecidos de La Cantuta.
El mapa también tuvo su historia, a decir del investigador Uceda, pues una copia llegó a manos del vocero senderista El diario, el mismo que se imprimía en el distrito de Comas -al norte de Lima- después que Catácora y Arizapana hicieran una copia en su afán de que se conociera la verdad. Ambos no sabían que una copia del mapa se lo habían entregado a un simpatizante senderista, Juan Jara, quien lo llevó hasta la imprenta del antes citado diario y que no pudo ser publicado porque la policía detuvo a quienes imprimían el vocero senderista justo el día que se iba a dar la primicia.
El libro de Uceda está lleno de revelaciones y tiene un ritmo ágil y ameno que es difícil de parar cuando uno comienza a leer todo lo ocurrido. Este es sin duda un libro de cabecera para todo peruano y toda persona interesada en conocer como operar algunas fuerzas cuando se desencadena una guerra sucia. Lo que empezó SL fue un verdadero rompecabezas -al principio- y tomó por sorpresa a los institutos armados y la policía y el camino que recorrimos se fue llenando de sangre inocente, pero en ese contexto inhumano hubieron algunos peruanos que poniendo en riesgo sus vidas trataron de hacer o hicieron algo que verdaderamente era correcto.
Para ejemplo final, debo reconocer la infiltración inteligente de un abogado y suboficial del EP en las filas de los mal llamados abogados democráticos -declarados defensores senderistas- quien tuvo que salir del Perú porque sus jefes (un oficial) no tuvo el suficiente tino y sentido común de socorrerlo cuando el infiltrado pidió ayuda económica luego de haber sido herido en una manifestación. De un hospital público el oficial ordenó el traslado a un hospital militar poniendo en riesgo la vida del abogado y malogrando una excelente oportunidad para acabar con el terrorismo.
En la foto publicada se ve al artesano Guillermo Catácora, quien debió también dejar el Perú para evitar ser presa fácil de las malas acciones durante el gobierno de Alberto Fujimori, en la foto se ve de perfil al periodista Edmundo Cruz.

Tuesday, March 1, 2011

La revolución egipcia y las lecciones que dejó.


“La revolución egipcia es más importante que cualquier otra revolución en el mundo”, así lo han expresado orgullosos los pobladores de El Cairo, luego de haber logrado la renuncia del dictador Hosni Mubarak, quien gobernó Egipto por espacio de 30 años con una ‘mano muy dura’.
Pese a algunos conatos de violencia, lo que ocurrió en diversas partes de Egipto fue pacífico y duró tan sólo unos días, pues empezó el 25 de enero y terminó el 11 de febrero, con la huida de Mubarak por la puerta de servicio. (Sin embargo, no hay que olvidar algunos hechos ocurridos con anterioridad donde, además, se inmolaron algunos protestantes contra la dictadura).
Escuché a algunos analistas estadounidenses decir que lo que ocuría en El Cairo iba a terminar en junio, pues aún no se veía con claridad quienes o que agrupación política (religiosa) iba a ocupar el liderazgo que dejaría Mubarak. Dictadura que no fue tal a decir del vice presidente estadounidense, Joe Biden. Al parecer, Biden esperaba un mes más para ‘graduar’ a Mubarak como dictador, para él el sátrapa seguía siendo un bachiller.
La revolución egipcia o revolución de los jóvenes , como algunos analistas internacionales la han calificado, fue rápida y pacífica, pero por encima de todo fue nueva y original porque usó el internet y todas las redes sociales disponibles en la actualidad para movilizar a toda una nación y a mantener a todo el mundo pendiente de lo que ocurría en la plaza Tahrir o Plaza de la Liberación.
Hay que precisar, sin embargo, que la revolución egipcia no se gestó de la noche a la mañana, tal y como la conocemos en la actualidad, primero se movilizó un grupo pequeño de profesionales que preparó el terreno para lograr todo aquello que sorprendió al mundo. Para lograrlo, quienes estaban inmersos en la tarea debieron aprender como funcionó con éxito otras protestas anteriores, la de Sudáfrica que llevó a Mandela al poder y la de Serbia que puso fuera del poder al genocida Milosevic. Es por esa razón que un grupo de jóvenes egipcios viajó a Serbia y aprendió la estrategía y la táctica que se usó en Belgrado para no responder la violencia con violencia.
Ahí, en Serbia, además, es que los jóvenes egipcios aprendieron a usar los mecanismos rápidos y efectivos que tenemos en la nueva era de la informática. Se buscó y colgó en los diversos portales que la internet ofrece las imágenes que mostraban el verdadero rostro de la dictadura y se alimentó el rechazo hacia Mubarak y su régimen corrupto. Por esa razón, todos en la tierra de Cleopatra vieron con indignación el comportamiento abusivo y criminal de la policía que golpeó y torturó a todo oponente político civil o a cualquier simple ciudadano de esa zona del mundo, obedeciendo, es evidente, las órdenes del dictador.
Esas imágenes fueron empujando a los egipcios a tomar algún tipo de acción, por eso los jóvenes profesionales que iniciaron esta revolución propusieron a sus compatriotas a reunirse en la plaza Tahrir el 25 de enero. Fue un simple llamado a través de las redes sociales. Los organizadores de la propuesta no sabían si iban a obtener alguna respuesta positiva, pero lo que ocurrió fue sorprendente y fue bien capitalizado.
En un momento de su llamado a la movilización y lanzada la propuesta pacífica para protestar, el gobierno dictatorial de Mubarak cortó los servicios telefónicos y el internet, pero para eso ya se tenía planeado otro tipo de comunicación, el volanteo preparado con antelación de acuerdo a lo aprendido en Serbia, el mismo que se trasmite de mano a mano y corre de boca a boca.
A lo que hicieron los jóvenes se sumó la Hermandad Musulmana que dividida en sus opiniones sobre el futuro político de Egipto aceptó el reto de acelerar el derrocamiento de Rosni Mubarak y acabar con su gobierno corrupto.
Sorprendió ver a los egipcios en las calles usando sus rezos cuando debían enfrentar una coyuntura difícil y lo más sorprendente y único fue ver a los policías del cerco de seguridad dando las espaldas por respeto a la gente que rezaba, sin mover un brazo para castigar a quienes arrodillados elevaban sus oraciones. Así, con astucia, los líderes dejaban de rezar y cruzaban junto a todos un cerco tendido en su contra, pues los policías habían iniciado un pequeño relajo. Durante las protestas contra Mubarak ningún grupo musulmán llevó agua para su molino tratando de capitalizar el control de la situación, quizás también porque lo ocurrido los tomó por sorpresa.
Cuando Mubarak alargó su agonía, pues el era el único que se negaba a ver que su gobierno se moría, y evitó presentar su renuncia en un mensaje a sus compatriotas, impacientó a quienes habían llegado a la Plaza de la Liberación para exigir que se fuera de una vez. En esa coyuntura ocurrió la violacion de una periodista estadounidense. A decir de algunos entendidos quienes perpetraron tal cobardía fueron algunos partidarios del dictador que se encontraban también en las inmdediaciones de los puntos de protesta tratando de frenar el cambio, que sin duda los dejaba sin sus gollerias y pequeños beneficios.
Ese fue un delito que trató de desfigurar el acto de la protesta egipcia frente al mundo, pero la salida rápida y por la puerta trasera (la clásica acción de los dictadores) acalló frente a todos la afrenta que sufrió Lara Logan.
Mubarak se fue dejando en manos de los militares el gobierno provisional que inmediatamente anunció el respeto a los cambios y que se iba a preparar para garantizar unas próximas elecciones libres y democráticas. Muchos tenemos la esperanza que no se confunda el asunto religioso con lo político y esperamos que no se borre con una mano lo que hizo bien la otra, pues ese es lamentablemente la lección historica que no aprendemos bien. Pues sí se luchó por la igualdad y la libertad habrá que seguir luchándose por eso. Todos somos seres humanos de un solo mundo.

Monday, February 21, 2011

El discurso del rey.


Toda la gente que yo conozco y que se habla/conmigo/nunca tuvo un acto ridículo, nunca sufrió afrentas, nunca fue sino príncipe –todos ellos príncipes- en/la vida.
!Quien me diera oír de alguien la voz humana/que confesase no un pecado, sino una infamia;/que contase, no una violencia, sino una cobardía!/ No, son todos lo Ideal, si los oigo y me hablan./ ¿Quién hay en este ancho mundo que me confiese/ que una vez fue vil?/ Oh príncipes, hermanos míos. !Coño, estoy harto de semidioses!.
¿En dónde hay gente en el mundo?

Estos son los versos iniciales del “Poema en línea recta” escrito por el poeta universal Fernando Pessoa que me vinieron a la cabeza cuando terminé de ver la película “El discurso del Rey”. Y ese es uno de los detalles más simpáticos del film: el hecho de ver a un príncipe subiéndose al trono de un buen ser humano. Como todos ustedes conocen, la película esta basada en hechos reales y tiene que ver con la vida del Rey Jorge VI, quien tuvo que vencer su tartamudez para coronarse, luego de la abdicación de su hermano, en rey de Inglaterra.
La película dirigida por Tom Hooper y escrita por David Seidler ya ganó varios premios internacionales y será uno de los filmes que –sin duda- cosechará más de un Oscar en la próxima edición de la Academia de Hollywood.
Lo que ocurra en Los Angeles podría ser inolvidable para el actor Colin Firth, quien puede convertirse en el mejor actor del 2010 y Geoffrey Rush puede cortar oreja y rabo si consigue dos estatuillas más en su carrera: como actor secundario y productor del film. (Hay que recorder que Rush ya ganó un Oscar como mejor actor, al interpretar a un brillante músico australiano en la película ‘Shine’) .
El personaje central de “El discurso del rey” es el príncipe Albert, duque de York, segundo hijo del rey Jorge V, quien sufre una tartamudez y desea hablar bien, porque siendo un miembro de la monarquía tiene que hablar ante el público, además, esa es la exigencia de su padre. Cuando se enfrenta al público no llega a vencer su timídez y de su boca no brota palabra alguna. Si no logra vencer su tartamudez jamás podría llegar a ser rey, pese a tener la mayor simpatía de su padre, quien ve en él más virtudes que su hermano mayor. (El deseo inconfeso de Albert es ser rey, pero usa su tartamudez como excusa para no esforzarse. Su motivación es demostrarle a todos que es mejor que su hermano mayor, pese a tener una limitación). Sin embargo, al inicio de la historia jamás confesará lo que le dice luego a su terapeuta. Pero vayamos en orden, para tratar de ser ‘normal’ busca ayuda profesional, los mejores. Incluso aquellos que le enseñan la técnica del gran orador Demóstenes, quien también fue tartamudo y para vencer su problema de hablar en público usó caninas en la boca.
Hasta que el príncipe, con la colaboración de su esposa, llega al consultorio de un terapeuta desconocido, pero muy seguro de sí mismo. (Para lograr un buen resultado en cualquier terapia, lo mejor es confesarse abiertamente ante el otro y eso se logra con la confianza que ofrece ese otro (el terapeuta). Creo que lograr una buena amistad es fundamental en cualquier tratamiento. Gracias a esa ruptura del hielo que logra el terapeuta con su sencillez, su buen humor, su franqueza y su don de mando, la cura está a la vuelta del camino y se dá). Albert se confiesa ante su terapeuta, contándole algo tan íntimo como el maltrato del padre, su educación severa, el hecho de sentirse menos frente a su hermano que lo ofendía y de las institutrices que le hincaban para hacerlo ver menos y quejoso ante su padre, el rey, y favorecer sútilmente al mayor).
El terapeuta reconecta al príncipe Albert consigo mismo, obtiene su confesión y en base a eso comienza a cimentar una mayor autoestima, hasta que se dá la coyuntura, no buscada, pero deseada, de convertirse en el rey de Inglaterra y dar el ansiado discurso en una coyuntura especial, el inicio de la Segunda Guerra Mundial. El terapeuta no tiene el camino fácil para ayudar al futuro rey, pues el entorno monárquico es celoso y severo. Se descubre que el terapeuta es un hombre sin títulos y que no está capacitado para ser lo que dice ser, pero como Lionel Logue (Rush) esta ‘diplomado’ para enfrentar las tormentas, enfrenta la más severa y se queda con el caso del rey porque ha logrado algo que es más grande, ser un verdadero amigo. Durante el discurso esperado, Logue pide al rey hablarle primero a él antes de dirigirse al público. (Claro, es más fácil hablarle a un amigo que a cientos de extraños).
En esta historia el rey no tiene un antagonista de carne y hueso que se le enfrente y le ponga obstáculos; quien se interpone ante Albert es su propio temor que viene del pasado y no lo deja ser el ser humano presente, el mismo temor que le nubla el panorama negándole ver algo del futuro.
Las distintas épocas tienen sus elementos que los hacen peculiares, antes de la televisión fue la radio y su arma el micrófono era el que paralizaba a todo aquel que se ponía enfrente. Si antes hubo una guillotina, el micrófono fue para algunos el arma que les ponía los pelos de punta.
Lionel Logue siempre deseó ser un actor de teatro, pero no tuvo fortuna, interpreta bien a Quasimodo y a otros personajes sin lograr destacar. Quizás él no lo supo, su logro mayor es el de haber interpretado a un terapeuta que ayudó a muchos soldados a vencer los traumas que les dejó la Primera Guerra Mundial, sin saberlo ese fue su verdadero papel en este mundo. Los resultados son los que cuentan y esa experiencia de curar a personas comunes y corrientes le permitió incluso ayudar a un rey, un rey que asciende y avanza un peldaño en este difícil papel de ser un buen ser humano, al final el verdadero trono.
Mérito también para David Seidler quien siendo tartamudo venció su limitación, se interesó por otros que sufrían el mismo problema y se interesó en la vida de Jorge VI. Fue gracias a la voracidad que tuvo de conocer la historia del rey que llegó a contactarse con el hijo de Logue quien accedió a darle los cuadernos de notas del terapeuta, las mismas que se han usado en su guión que completaron el film al último momento.
En la película el caso de la abdicación del rey Eduardo VIII pasa a un plano secundario. Todo el chisme y la novedad que trajo el hecho de ver a un monarca dejando su trono para casarse con una plebeya (la estadounidense Wallis Simpson) se minimiza. El esfuerzo del príncipe Albert en ‘El discurso del rey’ es más trascendente. En lo que se refiere al abdicante, el guión lo muestra como falto de personalidad y envuelto en el poder de una seducción extraña.
Antes que Seidler supiera, alguien le hizo llegar el guión al actor Geoffrey Rush, quien se interesó en el papel secundario y en producir el film, sin duda había visto el valor dramático de la historia, tal y como lo vieron un grupo de australianos que viven en Londres y hacen teatro. Lo supo también la madre del director Tom Hooper quien le comunicó a su hijo que ya tenía en manos su futuro proyecto. Vaya, que buen proyecto.

Tuesday, February 15, 2011

'Jaque mate' Bobby Fisher.


El extinto campeón de ajedrez Bobby Fisher creo que jamás escuchó la expresión ‘Check mate, dear Bobby’. No sé cómo hubiese reaccionado sí eso se daba al final de un juego con un aspirante, quizás hubiese pateado el tablero, o tal vez hubiese tratado de aplastar a su oponente. Sólo una computadora venció a Fisher y él reaccionó odiando la tecnología de aquel momento.
El ajedrez me encanta y ese deporte está asociado para mí con Bobby Fisher. Me encanta desde que tenía 11 años, cuando mi primo Albertito, un par de años mayor y viendo entonces apenas sombras, me ganaba con 3 ó 4 jugadas. Desde entonces desconfié de su ceguera, más aún 20 años después cuando fui a visitarlo a su casa de la selva, apenas escuchó mi voz me dijo “Hola Juan Miguel, pasa, la puerta esta abierta’. Sentado en el sofá de su casa, Alberto se pasaba el día cantando alabanzas sin poder ver (perdió la visión por completo), y ese día que lo visité con sólo oirme decir ‘hola, hay alguien por ahí’, me reconoció. ‘Es que está familiarizado con tu voz, todos los días te escucha en la televisión’, fue lo que me dijo mi tía, su madre.
Yo creo que Albertito (como Funes, el memorioso) estaba recordando todas los juegos que me ganó y se estaba divirtiendo. Ahora que les cuento esto, sé que a Bobby Fisher le gustaba jugar ajedrez con los ojos cerrados, lo contó su amigo y biógrafo Frank Brady. Brady cuenta que Bobby nació predestinado para el juego ciencia. Pero no fue desde su nacimiento en Chicago el 9 de marzo de 1943 que Bobby comenzó a esperar a sus contendores frente al tablero de ajedrez. No, debió pasar por un buen aprendizaje, rápido y precoz. Lo que es más, Fisher murió coincidentemente cuando tenía 64 años, cuenta el biógrafo, el número exacto de cuadraditos negros y blancos que hay en un tablero de ajedrez.
Después de Bobby Fisher no ha nacido nadie que se le parezca (jugando me refiero), pero sí desean hacer un pequeño paralelo les presento a Julio Ernesto Granda, el gran maestro internacional peruano. Ambos campeones a los 13 años, Granda fue campeón infantil, ambos atravesaron por crisis que los alejó de la competencia y los tableros. Recuerdo a Julio Ernesto retirándose a su granja de Arequipa (al sur de Lima) para dedicarse a criar aves o avestruces, si mal no recuerdo, diciendo, además, que ya no importaba jugar algo que sólo le pertenecia a Dios. Si pues, jugar ajedrez es jugar a ser el guía, un guía ‘severo y cruel’ quien decide quienes viven y quien mueren. Ahora, Julio Ernesto está mejor, y gracias a Dios está compitiendo.
Creo que mi amor por el ajedrez se acrecentó después de ver una película de Bergman. El gran cineasta sueco creó a un personaje -en el ‘Séptimo sello”- que representa a la muerte que espera al gran caballero cruzado, sin importarle si éste le gana una partida de ajedrez, porque al final la muerte sabe quién será el ganador absoluto. La muerte sabe que de todas maneras ganará, no importa sí le hacemos tretas.
Volviendo de mi digresión, les debo decir que Frank Brady amigo y biógrafo del único campeón estadounidense de ajedrez, acaba de publicar una nueva biografía de Fisher. En la primera Bobby se quejaba al ser llamado judío y alegaba algo contra eso diciendo: “si tu padre es republicano, no significa que tú no puedas ser demócrata” Lo cierto es que el libro que publicó Brady se titula ‘Endgame Bobby Fisher Remarkable rise and fall. From America Brightest prodigy to the edge of madness’.
El libro es revelador, y como dice el título se cuenta hasta la última jugada de Fisher, su aparición en el mundo del deporte ciencia, su caída y el cómo un chico prodigioso va cayendo paulatinamente en la paranoia. Brady lo cuenta todo, desde el inicio, porque conoce a Fisher del vecindario, porque practicó con él ajedrez y porque lo acompañó en algunos viajes por algunas partes del mundo.
Bobby Fisher provino de una familia pobre, su madre vivió en un hospicio y luego en una casa construída en un trailer. La mujer era muy inteligente, su coeficiente intelectual era de 180, no sabía jugar el ajedrez, pero siempre andaba alimentando la curiosidad intelectual de sus hijos, iniciándolos con rompecabezas y sabía hablar fluídamente varias lenguas. Cuando Bobby recibió como juguete un Monopoly, Brady lo encontró estudiando las reglas del juego con tal detenimiento que se volvió muy rápido en un experto. Fisher aprendió de su hermana a jugar ajedrez, cuenta el biógrafo. Desde entonces, Bobby tomó el ajedrez con la mayor seriedad posible. No sólo estudiaba, también jugaba, a los 13 años, Fisher se convirtió -a esa edad- en el primer gran maestro internacional.
Desde el inicio de sus días Fisher tenía un gran apetito competitivo. Siempre quería ganar. Si jugaba ajedrez, tenis o praticaba natación, siempre deseaba ser el primero. Cuando Fisher viajó a la ex Unión Soviética fue con el propósitro de retar a los más grandes, hasta que se convirtió en el campeón, después de vencer a Boris Sparsky, en 1972.
Bobby sabía todo del ajedrez, cuenta su biógrafo, incluso podía jugar con los ojos cerrados indicando dónde se ubicaba el caballo que estaba en riesgo por el ataque de un alfil. El ajedrez es un juego místico y está reservado sólo para los pacientes. Fisher fue el maestro del juego, podía proyectarse en el futuro del juego viendo más de 25 jugadas en adelanto con todas dándole la posibilidad de ganar.
La personalidad del único campeón estadounidense en el deporte ciencia fue muy especial, dice Brady. Se niega a llamarlo loco, sin embargo, dice que fue un paranoico, fue una de esas personas transtornadas, desequilibradas. En el colmo de su temor llegó a usar chalecos especiales, porque temía un ataque repentino, porque alegaba que podía ser asesinado por los rusos de la KGB o por el Mossad, el secreto y eficiente servicio secreto Israelí.
Habiendo sido tan pobre, Fisher tenía mucha inclinación hacia el dinero. El decía que ’nadie iba a lograr un céntimo usando su nombre’. Se cuenta que era tan extremo con el dinero, que sí alguien lograba un autógrafo suyo por 25 dólares recibiendo 5 dólares en pago adelanto por el favor, Fisher exigía también los 5 dólares.
Se negó a pagar los impuestos en los Estados Unidos alegando que no se defendía sus derechos. Un periodista publicó su biografía habiéndose negado, dos años antes, a firmar un contrato para la tarea, sin embargo, escribió la biografía y Fisher creía que por todo eso había perdido una gran suma de dinero. Fisher vivía mal, vivía de los derechos de un libro sobre ajedrez y del Social Security de su madre, mientras sus contendores rusos vivían sin preocuparse por el dinero, porque el gobierno soviético les daba todo. Lo que ocurrió con su negativa a pagar sus impuestos hizo que Fisher dejara su país, viviera fuera y obtuviera la nacionalidad de Islandia.
En 1970 se entregó a la Iglesia de Dios, una congregación de fieles que creían que el apocalipsis estaba a la vuelta de la esquina, a quienes donó el 10% de sus ingresos anuales, algo inusual en Bobby, hasta que tres años después se peleó con todos ellos y renunció a esa fe. Fisher no ingresó a ese grupo religioso buscando perdón, alguna vez se había mostrado deseoso de envenenar a un oponente quien tomó el ajedrez sin seriedad y se burló de él durante un campeonato.
Viviendo en Italia deseó estudiar todo lo referente a la estructura de la mafia en ese país. Cuando ocurrieron los ataques del 11de setiembre, en New York, Fisher hizo unos comentarios desafortunados, dijo que él había creado la trama del atentado. En el 2008, mientras vivía un tiempo en Tokio y otro en Manila, atendiendo a sus dos mujeres en Japón y Filipinas respectivamente ( no se sabe sí sabían de la existencia de cada una de ellas), Fisher tuvo serios problemas con los riñones, le recomendaron diálisis y se negó. Pudo haber sido una forma de suicidio, dice su biógrafo. Murió tres meses después, un 17 de enero.
Paradojas de la vida, quizás ese día celebraba feliz un año más de vida de mi hermano Coqui.

Tuesday, February 8, 2011

"La Nana" chilena.


“La Nana” es una de las últimas películas chilenas que cosechó muchos éxitos. El Sundance en el 2009, por citar un premio y, además, es una de las películas que más recolectó en una semana al estar en las carteleras de los Estados Unidos, más de US$ 100 mil dólares.
Tal vez nunca la hubiese visto si no es por una sugerencia de nuestra anfitriona colombiana. En las clases de español, junto a algunas estadounidenses que gustan de nuestra lengua, María Fernanda Prado propuso verla y discutirla en una de nuestras habituales reuniones mensuales.
Para comenzar debo hablar de lo que no se logró, desde mi peculiar punto de vista. La Nana, como el título lo sugiere, tiene como personaje central a la sirvienta de una familia chilena adinerada. Se trata de una mujer atormentada, silenciosa y que pese a no moverse en su espacio propio –la casa no es de ella- hace de la casa precisamente su reino. Ahí en ese espacio ella gobierna por encima de la propia reina. La reina verdadera parece tener el poder, pero no el gobierno. ¿Por qué esta Nana es una mujer como me la presentan?, es la primera pregunta que me hice al inicio de la película. Al terminar de ver el film tenía ideas, pero jamás la confirmación de ese por qué. Pensé que la Nana le sabía un secreto a la dueña de casa, pero la mujer es correcta y compasiva. Además, le permite a la Nana que haga algunas cosas por encima de lo que opine su única hija. La hija, la adolescente de la casa, se queja del maltrato de la Nana, sin que la madre intervenga a su favor y de manera tajante. ¿Por qué? sigo preguntándome. Ese es el hueco sin llenar que deja el director Sebastián Silva. Siento aquí que me dieron a roer huesos, sin darme un pedacito de carne, por eso al final no me trago la historia del todo.
Sin embargo, la película tiene dos logros: el personaje y la locación (la casa). Todo lo que hace el personaje está en la casa. Salvo una salida al campo, la Nana se mueve en toda la casa, incluso en el cuarto de los esposos, donde ve al marido ‘en pelotas’. El personaje está muy bien interpretado por la actriz Catalina Saavedra, quien cosechó muchos galardones por haberse decidido a vestir con realismo ese uniforme y esas zapatillas de sirvienta en una sociedad donde aún existen esas marcadas diferencias de clase. Raquel, así se llama la Nana, tiene una mirada siniestra y crea muchas expectativas desde el primer momento en que aparece en escena. Al principio pensé, ¿en qué momento esta mujer hará algo terrible?, pues la asocié con el personaje de la película “La mano que mece la cuna” donde la sirvienta se queda con todo, incluso con el hijo de la dueña de casa. En la Nana chilena no ocurre nada malévolo, salvo el detalle del gato, al que Raquel saca de escena arrojándolo fuera de la casa.
La Nana cuida su espacio – la casa- como los animales cuidan su territorio. No orina en cada rincón, no, pero lo marca sutilmente. “Esto es mío y nadie debe osar poner los pies aquí”, parece decir la Nana (mío que no es mío del todo, como constataran). Conozco de estos casos por algo que me ocurrió hace algunos años aquí en Nueva York. Conocí a una nana peruana que trabajaba con un judío que es dueño de una compañía de publicidad, videos y cine. Le pedí a esta nana que hablara con su jefe para que me permitiera ver –no trabajar- la filmación de los comerciales y como hacían algunas películas. Hice el pedido a esta nana dos veces sin obtener respuesta positiva. Traté de aprovechar del asunto porque ella se sentía muy contenta de ser alguien a quien los judíos ricos consideraban de la familia, pues la llevaban a diversas partes de los Estados Unidos. Entendí luego que la nana peruana no iba a dejar que nadie deambule en su territorio sacando un mínimo de provecho, por lo que desistí de seguir pidiendo algo que sin duda para mi sería perfecto (con ver me basta para aprender). Constaté así que aún seguimos siendo animales en ciertos casos.
El tormento de la Nana (vuelvo a la película), quien ya lleva viviendo 20 años en la casa de los chilenos acomodados, no lo llegué a conocer del todo. No sé por qué toma las pastillas que toma y en la cantidad que toma. Sé que sufre de jaquecas, pero no sé por qué. Cuando la Nana sale de la casa, después de todo un drama con las que se atreven a poner los pies en su reino, se sugiere la causa de su tormento. Extraña a los suyos que viven lejos, a su madre y a dos muchachos que no sabré sí son sus hijos o sus hermanos. ¿Será que son los hijos de la Nana que viven con la madre? ¿Será por eso qué la Nana tolera a Lucas (el hijo de la casa), quien todos los días ensucia la cama no sólo con sus sueños húmedos de adolescente?
Pareciera que por ahí va el asunto. Pero con 20 años viviendo fuera, esos hijos ya estarían en la capital, lo que borra mi argumento.
La Nana me dá motivos para hablar de lo duro que resulta para todos el tema de dejar la casa para emigrar en busca de un mejor porvenir. Conozco aquí en los Estados Unidos el caso de muchas mujeres que dejan a sus hijos en sus países y vienen acá tratando de labrarse un futuro y deben trabajar como nanas. El caso de Doris, una nicaraguense, me viene a la cabeza. Todos los días tomaba el bus que yo también tomaba para ir a trabajar. Se sentaba a mi costado algunas veces y ahí me contaba que en su país tenía un hijo que su mamá lo cuidaba. Cuando le pregunté sí pensaba traerlo vi como las lágrimas se acumulaban en sus ojos y caían por sus mejillas. Sacó su teléfono celular y me mostró la foto de un pequeño. El niño se veía extraño. No dije nada, sólo miré. Entonces ella me dijo, “nació descerebrado”. Entendí lo que estaba detrás de su rostro angelical. Era bonita, pero llevaba a cuestas un sufrimiento inmenso, quizás por eso se castigaba comiendo, pues estaba con muchos kilos de más. La vi en mi mente rogando a Dios que recogiera a su hijo y luego la vi castigándose por haber pensado de esa manera, los insomnios, las gaseosas y los sanguches de pollo y cerdo eran su látigo. La culpa no sólo engorda, mata, pensé. Desde aquel día trató de evadirme y luego dejó de abordar el bus en el que la veía. Cuando la recuerdo, como hoy, ruego por ella, por su madre que esta sobrellevando la carga del niño enfermo y ruego también por ese niño que no tuvo ni tiene la culpa de haber venido así a este mundo.
El logro, vuelvo a la película, ( quiero sacar la pena real que referi). Y quiero hablar de la excelente locación buscada por el director o el grupo de producción chileno para realizar la película. La casa está diseñada de tal manera que los personajes se han movido con facilidad simulando el drama con naturalidad. Y esos personajes son los que dividen la película en tres segmentos necesarios para la acción. Primero esta Mercedes, la joven peruana de rasgos andinos, sumisa, quien llega a la casa a ayudar a la Nana (Aquí veo algo que me concierne como peruano, ¿los chilenos nos ven así: sumisos? Si nos ven así colijo dos cosas, las discrepancias con nuestros vecinos del sur estan ahí, merodeando. Y, lo más importante, que se vea a los peruanos sumisos no sólo es culpa de algunos peruanos, ahí estamos inmersos todos los peruanos, más quienes tratan de pisotear al que está más abajo. Ahí esta la vieja pituca que ningunea al que no tiene mucho, cuando esta afuera del país, el estereotipo de sumisa también le cae, por su desidia y egoísmo. Algo habrá que hacer para ayudar a todos los peruanos a sacudirnos de este esterotipo; primero, eduquemos mejor a los nuestros).
La Nana, con sus maltratos, hace que la joven peruana renuncie. Luego llega Sonia, la mujer adulta y con más experiencia que “no aguanta pulgas”, la misma mujer que le dice a la Nana “no te mates, estos cuando crezcan serán unos desconsiderados”. Sonia, la mujer que es capaz de subirse al techo de la casa, bajar por la pared lateral, abrir la puerta que la Nana se la cerró y buscarla para agarrarla de los pelos, pegarle y gritarle un par de subidos improperios, le dá a la película ese tono de conflicto que se viene sugiriendo desde el principio. Después de lo que ocurre entre las sirvientas, Sonia se despide, en la pelea se rompe el barquito a escala que el aburrido marido arma en su inmenso tiempo libre.
Luego llega la encantadora chilenita del interior que viene a enseñar a la sufrida Nana pequeños grandes detalles para enfrentar la vida. Lucy llega al reino de la Nana para comprenderla y darle el cariño negado. La nueva compañera descubre que algo horrible debe de haber ocurrido con la Nana, cuando la ve desinfectando el baño con cloro, después que ella toma un baño. Ese cuerpo desnudo que se ve no es tan ofensivo como el de la Nana, del tío y el de la nanita peruana. Ese cuerpo, sin ser escultural, luce natural y agradable. Es la chilenita del interior quien inicia el cambio en la Nana. Es con Lucy con quien la Nana comienza a reír. Es ella, la ayudante, quien ve como un ser humano a la Nana y es gracias a ella que 'la Raquel' comienza su transformación. No sabemos hacía donde va la Nana, pero intuímos que ese cambio será beneficioso para ella.
De su madre y de los suyos, nunca sabremos más…
* Nota importante. A quienes escribimos nos encanta que nos lean. Los lectores nos completan. Una amiga me escribe y me dice: "Hey, Juan, dónde estabas que te perdiste el diálogo al final de la cena navideña, cuando la Nana le dice a Lucy y sus familiares que su mamá la llama, que tiene varios hermanos con familia y que ella es la única que no tiene a nadie. Caramba, dónde estuve, me pregunto. Sí es así la historia en el film se completa. Ahora sé por completo que la Nana sufre de soledad y falta de cariño. Por esa razón le atacan repentinos dolores de cabeza. Gracias por el alcance.

Tuesday, February 1, 2011

'Agua' para las viudas de la India.


‘Water’ es la película escrita y dirigida por Deepa Mehta. La he visto desde varios ángulos: religioso, artístico y reparando en el diálogo que le dá al film la fuerza que necesita.
Deepa Mehta no pudo filmar su historia en la India, pues las protestas se iniciaron antes de que se comenzara a rodar la primera escena en el 2000. La directora pudo hacerse realidad su proyecto tres años después en Sri Lanka, burlando la censura religiosa que la perseguía lanzándole falsas acusaciones.
‘Water’ es la historia de las viudas que viven confinadas en unas casas conocidas como “ashram” o lugar de retiro rindiendo fidelidad a sus esposos extintos, renunciando, como se percibe, a la idea de volver a casarse para rehacer su vida. La vida de estas mujeres es deplorable, sólo pueden alimentarse una vez al día, duermen en un delgado tapete, visten túnicas blancas que las distingue y se cortan el pelo muy corto para dar cuenta de su condición.
En este momento hay alrededor de 34 millones de viudas en la India, las mismas que viven en los llamadas “ashram” bajo las condiciones que les impone la religión que profesan. Si no tenemos idea del número, les muestro un detalle, en Perú el número de habitantes aún no alcanza los 34 millones, lo que equivale a decir que en India hay más viudas que peruanos.
La película esta ambientada en 1930, en la época que Mahatma Gandhi estaba luchando de la mejor manera contra un imperio, esa lucha silenciosa que acabó con la tiranía del imperio británico en la India.
La película gusta por la visión de religiosidad que presenta. Pero, siempre hay un pero que inválida si se dice a continuación de un enunciado. A lo largo de los años, la religión se ha usado como una forma de esclavizar a los que menos tienen. ‘No hagas esto o aquello porque te vendrá un castigo’ es la muletilla que se usa para aplacar alguna insubordinación. Se han sumado otros como ‘eso es contra los preceptos de Dios’, ‘si tú no sufres el castigo alguien en tu entorno lo sufrirá’, entre otros. La película se encarga de mostrar que esos preceptos mal llamados divinos no son tales, más bien son imposiciones de quienes ostentan un lugar de privilegio y dándose cuenta de posibles cambios que los saquen de su comodidad persisten en hablar de ‘pecado’ para seguir manteniendo el statu quo.
Cuando una mujer enviuda tiene el derecho de recibir todos los bienes del esposo, pero para evitar que eso suceda, los familiares del occiso han creado la versión de que la esposa ‘se debe a su esposo y debe buscar la paz bajo el sacrificio’, mientras los hermanos se dividen las pertenencias. Como la mujer no tiene ni voz ni voto, más aún no lo tenía en el 30, acepta y ha aceptado por años ese mandato que de divino no tiene absolutamente nada.
Hace poco estuve leyendo el libro titulado ‘Dictamen sobre Dios, muy bien escrito por José Antonio Marina, el español cuenta que las tradiciones religiosas son hermosas creaciones de los hombres para tratar de explicar lo desconocido. La magnífica imaginación humana del hombre ha creado la figura de Dios a quien le ha dado sus ‘valores’. Además, el hombre ha creado la idea del cielo y del infierno. La Biblia se escribió en lugares desérticos y los escritores de aquel entonces dijeron por antagonismo, si nosotros sufrimos hambre, el cielo debe ser el lugar donde se encuentra todos los manjares. El cielo es el lugar al que van los buenos y el infierno es para los antagonistas, los malos. Hay algunos que llegando al colmo de la imaginación han llegado a señalar que en el cielo tendrán derecho a 70 mujeres virgenes si han sido buenos en la tierra (Me sorprende la figura que se le da a Dios en este caso, pareciera el encargado de un gran burdel). Sin duda también que los preceptos ‘divinos’ fueron hechos por hombres. En una sociedad machista, los varones se niegan a compartir sus ‘derechos’ con las damas. En estas creencias aún nadan millones de personas, esperando el pasaje directo al bacanal. ‘No cometas pecados en la tierra, peca en el cielo’, pareciera decir de manera oculta el precepto. Parezco irreverente, pero no estoy ni siquiera tratando de serlo. Estoy tratando de graficar mejor el mal sentido y el mal uso de la religión.
En la película de Deepa Mehta los diálogos son sencillos y esconden mensajes que un oyente con algo de perspicacia puede notar. Una de las viudas le pregunta al guía espiritual, ¿por qué las mujeres que enviudan deben ser tratadas con tanta crueldad? El guía responde, ‘nadie quiere responder esta pregunta dando una buena interpretación de los textos divinos, todos le dan a éstos la interpretación de sus propios intereses'. Deduzco entonces, el interés que cada uno tiene ha hecho de este mundo un mundo extraño, sufrido y por ratos asfixiante.
Yo no entiendo porque la curia romana se tiene que vestir con tanta ostentación, si el precepto bíblico primario es no ostentar. Yo no entiendo porque los protestantes tienen que darle el 10% de su sueldo al pastor. Con la excusa que hay que ayudar a la iglesia, algunos pastores viven ostentosos, usando mal su condición de buenos oradores. Las palabras, muchas veces palabras son. En ‘Water’ se escucha mucho diálogo que toca un tema muy importante: ¿conciencia o fe?.
‘Water’ se impone a miles de películas estadounidenses con contundencia. Es ese lado artístico que deseo destacar. En una sociedad como la India se tocan los temas que sacuden al espectador, quizás por todo esto la India nos ha dado a Gandhi.
Lo que ocurre en la India me impulsó a buscar en mis raíces peruanas. Creo que hasta hoy no hemos mostrado una verdadera película de Perú. Y para eso no se necesita millones de dólares, se necesita conocer más el Perú y tener el valor de mostrar sus diferencias y contradicciones. El verdadero arte tiene que sacar a relucir los problemas para resolverlos, le duela a quien le duela.
El subtexto del diálogo que se escucha, lo reitero, es importante para todo aquel que quiere hacer arte, sea cine o literatura. Además, el actor que interpreta un personaje tiene que conocer y familiarizarse con lo que desea su personaje. Kalyami, interpretado por la bella actriz Lisa Ray logra un papel redondo por la entrega de la actriz. La viuda o personaje central de la historia desea ser amada de verdad. Al final de la película ella logra emanciparse del ‘ashram’ o lugar de retiro y busca al hombre que la quiere como esposa. Kalyami asume su deseo con convicción, pero se enfrenta a la dura realidad. La actriz se logra a través de su personaje. No voy a revelar más para animarlos a ver la película.
Sin embargo, les contaré que la viuda más vieja del ‘ashram’ obliga a la Kalyami a prostituirse, porque con el dinero que logra la más bella se alimenta a todas las viudas del lugar. Cuando Kalyami deja el recinto la matrona llora, quejándose de la muerte de su loro, el subtexto nos dice que su pájaro le interesa un rábano, se le ha ido la mujer que le daba de comer. Al perder a la más bella, la viuda vieja sabe que sus días están contados.
Otro de los aciertos de la película es el uso del color, mientras las viudas visten de blanco, las paredes son verdes. El verde como pedido para que la situación por la que aún atraviesan las viudas en la India cambie. El color esta vedado para los viudas, solo se untan con colores una vez al año con ocasión de una fiesta y como es natural predomina el rojo de la pasión. La música es un recurso genial para la película, siendo el tema de la viudez un asunto de tristeza y pérdida, los temas musicales se asocian a todo eso. Me imagino usando unos huaynos de la serranía para la pena, ese cajón para la pasión, la acción y el suspenso, las marineras nortenas para el inicio y después todo se junta en un crescendo cuando se de el desenlace final.