Saturday, February 28, 2015

'Whiplash', en la búsqueda del nuevo Bird.


Cuando ’Whiplash’ comenzó ganando el primer Oscar en la noche de ceremonias de Hollywood y siguió cosechando más estatuillas, pensé, ‘parece que esta película será la que de la gran sorpresa de la noche’. No la había visto, por diversas razones, por falta de tiempo, información y más recursos económicos. No se puede ver todas los films que uno desea, no es cierto? Bueno, al final la historia escrita y dirigida por Damien Chazelle sólo se quedó con tres premios: mejor actor de reparto, mejor montaje y mejor sonido.

Son premios muy importantes y muchos lo deseaban ganar. Cuando la televisión acabó con la emisión de la ceremonia supe que la próxima película que vería sería precisamente esta: Whiplash. “Baquetazos” traduciendo el título (como recordarán, los palos que se usan para tocar la batería se llaman baquetas) y es precisamente de música, de jazz, de músicos  y de la lucha de un percusionista joven por ser alguien en este mundo es de lo que trata esta historia.

El actor Miles Teller hace el papel de Andrew Neyman, un joven talentoso que decide ir a uno de los conservatorios más prestigiosas de los Estados Unidos a estudiar percusión. En sus clases tendrá que lidiar con el crítico y severísimo profesor Fletcher para lograr ser la estrella de la batería que pretende ser. Fletcher (J.K. Simmons, el actor de reparto ganador) es un obsesionado músico que muchas veces usa el maltrato físico y mental de sus pupilos para sacar lo mejor del talento que poseen. Su objetivo puede ser válido, sus métodos son tremendos.

Flechter quiere que la música no se comercialice y pretende con sus métodos sacar al nuevo genio de la música estadounidense. ‘Si desean ser músicos saquen lo mejor de sí, de lo contrario creen un grupo de rock’, les grita a  sus alumnos. Siempre les habla a sus pupilos de como Charlie Parker llegó a ser una leyenda. El profesor reitera la anécdota vivida por Parker cuando al inicio de su carrera casi recibe el golpe de un plato, el mismo objeto que uno de los músicos famosos le tiró por desentonar. Bird, el gran saxofonista, no usó lo ocurrido como queja, lo usó como aliciente para practicar y llegar a ser el mejor saxofonista de todos los tiempos.

En las aulas, los estudiantes llegan a temer al profesor dictador, pero saben que con él, sólo con él, podrán ser los músicos que sueñan ser. La admiración se confunde con odio y miedo, la perfección se exige, hay que aprender a verla y entenderla, hay que persistir en eso y sí hay que repetir hay que hacerlo hasta lograrlo. De esa inestabilidad, de ese caos se espera que surja como ‘Bird’ (Parker) el próximo genio de la música. La estructura de la historia te lleva paso a paso hasta la cima. El avanzar resulta un verdadero sacrificio. Cuando el joven talentoso considera que ya esta pisando en terreno firme, el professor le presenta un nuevo reto y tras el primero viene el segundo y luego el tercero. Claro, muchas veces la presión te empuja tan fuerte que te derriba. Más aún a un joven que recién comienza a conocer y expresar sus emociones musicales.

Whiplash, desde que se hizo como un cortometraje para llamar la atención de los inversionistas, gustó. Fue sensación en el Festival de Sundance y logró interesar a algunos que decidieron poner su dinero hasta que se filmó con un presupuesto de más de 3 millones de dólares. Su guionista y director Damien Chazelle recuerda que su film de 107 minutos se comenzó a gestar en la escuela secundaria donde estudió. El director de la banda de músicos era temido por su severidad y perfeccionismo.  

La película es sencilla (suele parecer siempre así cuando la vemos en la pantalla, muy bien editada y con los sonidos en armonía, sin dejar de lado la buena fotografía a tono con la atmósfera y los escenarios en los que vemos transcurrir la historia). Whiplash es muy minimalista, son unos pocos actores los que interactuan alrededor del estudiante y del profesor. Están algunos otros estudiantes del conservatorio que al buscar ser profesionales sufren también los embates perfeccionistas del temido Fletcher. Por el lado del joven percusionista esta el padre, que es el único que se encarga del cuidado y la educacion de su hijo. Una novia de quien el joven estudiante se desliga por tener en mente que desea ser el más grande percusionista del jazz en los Estados Unidos. Algunos familiares y amigos que se sienten superiores al joven músico por tener los hijos talentosos que juegan en los equipos deportivos de sus respectivas universidades. Son todos estos pocos personajes quienes a través de los diálogos ayudan a descubrir como la filosofía del severo profesor ha ido calando hondo en la mente de su joven promesa. Hay una ruptura entre maestro y pupilo, entonces Fletcher es quien debe alejarse del conservatorio. Decide entonces tocar en un bar junto a su pequeña banda. En el bar, los protagonistas se vuelven a ver y terminan reunidos finalmente en un concierto en el gran auditorio donde tendremos la escena final apoteósica del film.

Los diálogos empujan la acción, ante la inseguridad del percusionista y los nervios que no le dejan tocar algunas coordenadas, el professor usa un recurso final, decirle que lo han expulsado del conservatorio por la denuncia del pupilo. Lo ocurrido no importa sí al final tendremos a uno de los mejores cultores de la música tocando para el deleite del mundo. Los hombres tenemos que perdonar cuando las causas son justas.

En Whiplash se combina muy bien el trabajo de un talentoso y viejo actor con el de otro, joven y pujante. Para J.K. Simmons espero que sigan las buenas actuaciones en el cine y para Miles Teller sin duda se abre un mundo de muchas oportunidades. Como Andrew, Teller sabe ahora que hay que darle con ganas a eso que precisamente nos gusta hacer, no importa si en el camino te tiran platos o de embiste un coche, hay que pararse y dar pelea. Whisplash es un baquetazo tremendo, despertador y esperanzador. Con poco logró mucho. Vale la pena verla.

Tuesday, February 24, 2015

Padre e hijo. El monje y el filósofo


‘La meditación es un método para disciplinar y aplicar antídotos específicos a las diferentes emociones negativas. No es sólo sentarse por un momento para lograr el beneficio de la calma. Meditación es una aproximación analítica y contemplativa que permite entender el funcionamiento y la naturaleza de la mente para ver las cosas con claridad. La meditación consiste en saber cómo usar el entendimiento adquirido para ganar una gran apertura de la mente y convertirse en un mejor ser humano’.

Esto es lo que dijo el monje budista Mathieu Ricard a su padre, cuando tuvieron una larga entrevista en Kathmandu, Nepal, en 1998. El diálogo se hizo libro y se publicó bajo el título “El monje y el filósofo”.

El pensador francés Jean Francois Revel estaba interesado en conocer por qué su hijo rompe con la posibilidad de un futuro prominente en la genética molecular para convertirse en un monje tibetano.
¿Qué es precisamente el budismo? Se preguntaba entonces ¿religión o filosofía? Dándole vueltas y vueltas a las respuestas que le da su hijo, Revel (quien adopta ese apellido desde la Segunda Guerra Mundial) llega entonces a dar con la posible respuesta.

‘El budismo es rechazado por las religiones como una filosofía atea, una ciencia de la mente y los filósofos la tildan de religión. Sin embargo, el budismo es una tradición metafísica que aplica sabiduría en cada instante y en todas las circunstancias que pasan. No es un dogma. La verdad debe ser descubierta de forma progresiva a través de etapas sucesivas en el camino que nos guía a la realización espiritual’.

*(Es como pelar una cebolla, con paciencia y dedicación, no importa que te ‘ardan’ los ojos, uno tiene que llegar a ver en la esencia, la verdad que se esconde entre los pliegues). Nota personal y de ejercicio meditativo.

Budismo es puente entre religión y filosofía, dice Revel. Respecto a la decisión de dejar el mundo científico y el Instituto Pasteur en París, Mathieu Ricard comenta que pese a la excelente educación que tuvo aún sentía un vacío que tenía que llenar. Es por esa razón q después de terminar sus estudios, parte a Tibet para buscar la enseñanza de los mejores maestros budistas, aquellos que combinan sin contradicción el buen arte de ser, pensar y actuar.

Meditación.

La meditación es un método a través del cual podemos liberar un pensamiento negativo observando desde la raíz su completa falta de sustancialidad. Los pensamientos negativos nos hacen daño y destrozan también nuestra paz interior. Los budistas usan metáforas muy simples para explicar sus maneras de proceder. Acabar con un pensamiento negativo en una mente entrenada es como deshacer un arcoiris. Para eso se requiere practica constante. Cuando te entrenes alcanzarás la destreza de un jinete tibetano que montado en su caballo a galope se estira hasta el suelo para recoger un objeto del suelo, sin caerse.

¿Cómo comenzar a meditar? Sentado con comodidad se respira con pausa y atención y se comienza a pensar en una persona que uno ama, se busca llenar la mente y el corazón con ese amor, luego rompes las cadenas que restringen ese amor y lo riegas en beneficio de todos, incluso de aquellos que pudieran ser considerados enemigos. Son enemigos porque sufren (hay que recordarles que se han dejado avasallar por el odio, la envidia, el resentimiento, los celos y cuanto pensamiento negativo se presente, y, como están envueltos en esa vorágine, no pueden ver con claridad). Tenemos que recuperar al perro que va ladrando y mordiendo a quienes encuentra en el camino.

Existen 84 mil caminos de aproximación para percibir la verdadera naturaleza de la mente, según los budistas. Todos comienzan en un punto de acuerdo al carácter, la dispocisión, el intelecto o la creencia.

Hace mucho un cazador se convirtió en un monje luego de acabar con su presa. La venada a quien le incrustó una flecha, luchó por vivir por un espacio breve de tiempo, sólo para hacer un último esfuerzo y alumbrar a su cría. Cuando hubo parido, la venada, herida de muerte, pasó una y otra vez su lengua por el cuerpo del cervatillo hasta que lo vio erguido, luego murió.

¿Quienes somos? ¿qué es la vida? ¿Cuál es el sentido de la vida? Debieron ser las preguntas que golpearon en la mente del cazador, quien rompió las flechas y su arco, arrojó su carcaj y decidió vestir los hábitos de monje para alcanzar las aproximaciones a esas preguntas.

Hay que entender que todo comienza con un pensamiento que va creciendo e hinchándose como una nube tormentosa. ¿Qué hay detrás de una nube de tormenta? Nada. Cuando uno descubre eso, todo se evapora. Ojo, no se trata de bloquear los malos pensamientos, es simplemente mantenerse en un estado de claro y paciente entendimiento en el presente, en ese momento los pensamientos se calman de manera natural.

*(Cuando el río crecido baja, viene turbio, muy sucio, hay que sentarse a limpiar eso con paciencia, humildad, dedicación y amor. Cuando el agua se limpia, vemos no sólo el agua clara, sino todo lo que hay en el lecho del cauce. Los budistas llaman a esto purificar y disolver). Nota personal de ejercicio meditativo.

Todo momento es bueno para meditar. Dentro del malestar o la incomodidad hay algo que pugna por salir y decir la verdad. Para alguien con gran fuerza de mente y buena estabilidad en su practica espirutual puede usar incluso los momentos más intensos de sufrimiento (una enfermedad incurable, por ejemplo) para hacer progresos hacía su iluminación final. Un despertar sorprendente.
Hay que ir a la raíz del problema, por eso los budistas aconsejan meditar como león, dejando de ser un perro juguetón. Vuelven a las metáforas para hacerse entender. “Si alguien le tira una ramita a un perro, este va, lo recoge y lo devuelve, una y otra vez. Si alguien le tira una ramita a un león, éste se levanta y acaba con el que tira la rama. Termina con el problema”. Traduciendo, les diré: uno se apega a los conflictos, juega con ellos. Cuando uno corta la rama, estos vuelven a crecer, hay que cortar el árbol de raíz.

Psiconálasis y budismo.

El hombre sufre por una tremenda desatisfacción que se combina con dolor físico, pero primero es una experiencia mental. El sufrimiento aparece cuando el ‘yo’ se siente amenazado por lo que desea y no puede conseguir. A veces exige tanto y nunca se sacia. Y siempre nos mantiene en un estado de confusión e inseguridad. Las raíces negativas de nuestras emociones son percepciones que tenemos de nosotros mismos. Y ¿dónde esta el yo? No existe si lo vemos bien. Es como el diablo, que no existe realmente. Es una suerte de alucinación, el demonio existe en una vía ilusoria. Es algo que aparece, pero eso no significa que exista. Hay que acabar con esa ignorancia.

Los psicoanalistas tratan de ver una película que aún no aparece. Sigmund Freud quería ir a la profundidad de un problema, usando su intelecto. Pero nunca se concentró en soledad para contemplar y observar su mente. ¿cómo pueden los psicoanalistas ayudar a los otros sin darse cuenta de la profunda naturaleza de la mente sin haber observado las suyas?

Cuando tu entiendes que los pensamientos son sólo la simple manifestación de una mente consciente, los pensamientos pierden su consistencia. Son inconscientes realmente. La practica hace que te liberes de manera natural. Si aparecen, desaparecen. Es como dibujar en la arena junto al mar.

Para terminar con los malos hábitos, ese juego de atracción y repulsión al que nos hemos acostumbrado tanto, observen, no basta planchar el papel arrugado por años. Hay que destruir sin dejar rastro, cortar desde la base. Hay que parar un mal pensamiento antes de que se convierta en acción.

Si un objeto es visto por cien personas, es como cien reflexiones en cien espejos. La percepción de un objeto como deseable o indeseable no reside en el objeto en sí, sino en la forma como lo percibimos. Y eso nos recuerda un dicho zen: ‘Para el amante una bella mujer es una fuente de placer, para el asceta una distracción, para el lobo una buena comida’.

Los sedimentos en el inconsciente no son rocas, es hielo que se derrite con el calor de la sabiduría.

Ojo, existen personas que necesitan ir al psicólogo.

Sunday, February 15, 2015

Ida, la fe en blanco y negro.



Ida, la película polaca de Pawel Pawlikowski viene a competir a los Estados Unidos presedida por una serie de premios importantes que la ubican entre las favoritas para ganar el Oscar a mejor film extranjero. Recién hace apenas unos días ganó el premio Goya de España y antes se hizo acreedora de los premios en Londres, el de Toronto y el Sundance, sin mencionar otros más.

Ida es una película en blanco y negro. Es un drama minimalista que cuenta la historia de una joven que debe dejar el convento para visitar a su única familiar con vida, antes de tomar los votos finales y convertirse en monja católica. La madre superiora se lo ordena y le informa brevemente que la tía no pudo venir antes por sus múltiples ocupaciones.

La novicia Ana (aún no sabe su verdadero nombre) deja el convento y va en busca de su tía, pero vaya sopresa, la encuentra ocupada con un parroquiano en casa, fumando y en bata. El hombre es un desconocido que apenas dice unas palabras antes de dejar la cama y marcharse. La tía es una procuradora comunista de la Polonia de 1962 y es además alcohólica.

La tía Wanda Gruz va de frente al grano y le informa a su sobrina que su verdadero nombre es Ida y es judía. Al termino de la Segunda Guerra Mundial alguien la dejó en el convento y desde entonces fueron las hermanas católicas las que se han encargado de ella. Ida entonces quiere conocer donde están enterrados sus padres. La tía que no ha tenido en valor hasta entonces de enfrentar la verdad, decide acompañar a su sobrina previniéndole que en ese lugar no existe el Dios en el que ella cree.  

No les contaré la trama completa con el afán de motivarlos a que vean la película. Lo que sí deseo contarles es algunas apreciaciones que me dejó el trabajo de Pawlikowski. Para mí el blanco y negro es un reto y los realizadores del film han logrado dar con el tono exacto que buscaban. Si vamos a ver algo que nos refiera a una historia de fe, no hay más que dos colores: el blanco que puede significar lo bueno y el negro que puede asociarse a lo malo.  (Una digresión. En ocasión que Francis Ford Coppola hizo ‘Tetro’, el director estadounidense contaba que se dejó de filmar en blanco y negro por exigencia de un ‘genio’ de la televisión comercial que no deseaba que su canal se asociará a falta de adelanto o algo que se entendiera como tal. Ford Coppola decía entonces que el b/n en el cine tenía que retomarse y empezar a producirse más películas en ese formato).

Pawel Pawlikowski dice que el film armado y exhibido como la vemos en pantalla parece sencilla, pero agrega que la historia nace del caos. Precisa el cineasta que en primer lugar tenía a una monja joven que debía lidiar con su fe antes de tomar sus votos definitivos y por otro lado quería entender la historia de una mujer que exhibiendo una cara buena por fuera en el fondo esconde a otra mucho más terrible. Cuenta que durante algún tiempo de su vida iba a tomar café con una compatriota en Londres, pero que después de algunos años supo por las noticias de la BBC que el gobierno polaco estaba pidiendo su extradición por una serie de actos atroces que la mujer había cometido. Darle la vuelta a todo esto y armar la historia que nos presenta, tomo un tiempo y que gracias al trabajo compartido con el guionista se fue articulando mejor, refiere el director.

Polonia cambió mucho y yo deseaba contar algo de la Polonia de mi pasado, por eso decidimos ambientar la película en 1962. Para situar mejor el drama viajamos mucho hasta que encontramos una localidad alejada que habia sido abandonada por las autoridades y se mantenía como en el pasado. Además quería que hubiera mucho de la música que escuchaba en mi juventud y opté por la banda de jazz que aparece en el film, comenta el director.

Les decía que la historia es minimalista porque sólo se circunscribe a Ida y a su tía. Los diálogos son breves y muy informativos que nos permiten saber hacía donde vamos con el film.

‘Un día jugando con los encuadres, decidimos dejar un espacio arriba y por eso se ve ese tipo de fotografia que vemos en el film con mucho techo, señala el director. Dar con la actriz principal fue un golpe de suerte. Para el papel se hizo un casting con alrededor de 500 actrices y ninguna nos convenció, hasta que un día un miembro del equipo llamó desde un café para decir que tenía a la joven que podía ser la protagonista. Nunca había actuado, pero cuando se hicieron las pruebas, Agata Trzebuchowska convenció’. Todo el conflicto se ve reflejado en los ojos por encima del rostro. Para dar un ejemplo, cuando la joven monja observa como sus compañeras de convento se bañan, ella ve la sensualidad que se esconde y se diluye a través de sus batas transparentes.

La sensualidad del film es también minimalista, lo vemos cuando Ida decide enfrentar su vida mundana vistiendo la ropa y los zapatos de taco de la tía, ella se envuelve en la cortina de la ventana y al cortorsionarse la vemos entrando en un mundo distinto y muy sugestivo.

Ida pese a mostrar una personalidad ingenua, tiene una gran fuerza. Algunos han señalado que el ritmo de la película es el ritmo que le pone la personaje principal. Si uno pone atención, Ida fuerza a la tía a ir con ella al pueblo para enfrentar a esos católicos polacos que durante la época de ocupación nazi se han aliado con el enemigo y han decidido matar a los judios de la zona para quedarse con sus propiedades. La tía lo sabe, pero hasta antes de la aparición de Ida no ha movido un dedo. Ha sido sí muy sanguinaria con quienes lidió en la corte de Justicia y ha tomado decisiones extremas pidiendo penas capitales contra los que entonces se llamaban ‘malos camaradas’, pero no ha sido capaz de enfrentar a quienes le quitaron lo suyo por temor a enfrentar la verdad de su propio hijo muerto, tema del que se siente muy culpable. La culpa del abandono hace que ella tenga una vida sin sentido y el único refugio o remedio que encuentra es el del alcohol.

La película ofrece una lección de composición dramatica, por ratos se parece a un documental. La historia pareciera terminar cuando descubren los esqueletos enterrados de sus seres queridos, pero vamos más allá, porque lo que importa es saber que pasa con la fe de la novicia movida por todo lo que ahora sabe. En ese torbellino de novedades, Ida decide hacerse mujer y deja fluir su sensualidad. Cuando la descubre, esta convencida del próximo paso a dar. Alguien en la audiencia le dijo al director polaco, un poco en broma: “quizás el amante no era tan bueno que no convenció a la joven del camino a tomar”. Pawlikowski no desestimó la idea, total, en arte, las puertas de las interpretaciones siempre están abiertas.

Y me ha encantado saber que el director hizo su trabajo basándose en cincuenta ideas y que fue reescribiendo el guión casi a la par que iba filmando. Eso sí, siempre filmó en el orden real que vemos la película, como para ir ordenándose en el desarrollo del mismo.

Saturday, January 31, 2015

Los inocentes, más de cincuenta años después.



Algunas veces me he preguntado al releer los cuentos del escritor peruano Oswaldo Reynoso ¿qué pasó con los personajes de su libro ‘Los Incocentes’ más de cincuenta años después? En el supuesto caso que hubiesen existido, claro está. No soy el único que se ha formulado esta interrogante, sin duda. Incluso algunos le han preguntado al narrador de manera directa, sin obtener respuesta, creo.

Pienso que Oswaldo Reynoso hace bien al no contestar la pregunta, porque quiere –intuyo- que sus lectores hagan su trabajo. Hablo de los lectores activos, de los que se involucran con el texto, con la historia y con las situaciones que viven los personajes.

Alguna vez, Reynoso recibe regalos para sus personajes. Cuenta que una vez una niña le regaló golosinas para ‘colorete’.

Bueno, seré entonces el primero que se arriesga a decir algo de lo que hubiese pasado con esos adolescentes de las quintas del barrio de Jesús María que con ese modo de hablar irreverente y descarnado aparecieron en escena para escándalo de la cucufatería limeña, en 1961.

Oswaldo Reynoso en Lima dicharachera.

Oswaldo Reynoso nace el 10 de abril de 1931. Parte de su natal Arequipa y llega a Lima cuando tenía entre 19 y 20 años. El viaje desde el sur peruano a la gran urbe le toma por aquella época dos días y medio. Venía a estudiar Lengua y Literatura en la entonces Escuela Superior de Educación Enrique Gúzman y Valle (La Cantuta). En sus días libres sale a mirar lo que el llama la ‘ciudad palpitante’ llena de enormes calles y avenidas y se sorprende con la forma de hablar rápida de los limeños a quienes les pide bajar la velocidad para entenderlos.

El joven Reynoso recorre barrios, billares y cantinas tratando de integrarse. El uso de algunas palabras dichas en jerga y en un tono distinto comienzan a pasar a formar parte de su vocabulario, el mismo del que hace uso cuando comienza a escribir sus relatos.

Reynoso se mosquea y pilcha sale a buscar tonos, donde no sólo chupa que chupa para soltar la sin gueso y conquistar algunas gilas.

En sus relatos plasma de manera magistral el lenguaje y va más allá, se mete en la psicología y el pensar de los jóvenes de entonces, que a sus problemas de violencia, celos, inseguridades y anhelos, suma el de la sexualidad. Reynoso dice que los personajes deben cumplir ese requisito, no sólo deben ser presentados en su exterior, sino en el tono que hablan. Toda comunicación se entabla a través del lenguaje, precisa.  

Los inocentes marcó un hito en la literatura peruana, se trata de un libro de cuentos con un ejemplar realismo urbano de la calle, que según el poeta peruano Washington Delgado sigue siendo actual porque aborda el problema juvenil desde adentro. Más aún, esos problemas subsisten. Los jóvenes de todas las épocas se ven reflejados en el lenguaje y en la problemática de lo que leen. Perú sigue con lo mismo: falta de empleo, falta de horizontes y falta de reconocimiento.    

Para el autor también de Los ‘Eunucos inmortales’, todo escritor parte de su experencia vital y/o cultural. Algunos sólo lo hacen desde la cultural, pero él lo hace desde la vivencial para sumar lo cultural. (Los eunucos inmortales es un típico ejemplo de lo que profesa. La novela cuenta la experiencia del escritor en China durante la masacre estudiantil ocurrida en la plaza de Tian’anmen). Reynoso fue testigo directo de lo ocurrido.

Los inocentes, ahora.

Y para ir al grano, a continuación respondo a mi pregunta inicial.

Los inocentes, cincuenta años después.

Cara de ángel se vuelve un gran jugador de billar, pero termina de pastor cuando muere su madre. El vive atormentado por la culpa de haberla dejado sin pan. En penitencia se entrega a la religión y llega a ser pastor de una iglesia en una zona muy populosa de Lima, Villa Maria del Triunfo.

Carambola es seguidor de Cara de ángel por un tiempo. Lo deja sin darse cuenta que siente envidia por él. Nunca llega a dominar el taco que le ha dejado en herencia Choro parado. Carambola endiosa a Cara de ángel cuando lo tiene delante, pero habla mal de él en cuanto este se da la vuelta, dice que nunca jugará como lo hacia el verdadero maestro Choro parado. Carambola se reúne con Gladys, la perdona que sea puta, pero ella sigue en sus andadas, se lia con Colorete. Al darse cuenta Carambola rompe el taco de billar en la espalda de Gladys, pero ella se defiende con las bolas, se las tira a Carambola. Le destroza los dientes y lo que es peor, le produce un derrame cerebral. Los médicos del hospital Dos de Mayo le salvan la vida, pero él termina inválido.

El Príncipe sale de la cárcel como un avezado delincuente. Busca a Dora la puta quien vive un romance con un principe verdadero, un jovencito rico de Miraflores. Dora le cuenta que nunca podrá tener hijos y que por ahora se complacerá acariciando muchachitos.

El Príncipe vuelve a robar, esta vez busca a Colorete de compinche. La policía captura a este último y para evitar ir preso tira dedo al príncipe, quien vuelve a la cárcel. Este al salir trata de vengarse, pero colorete ya ha huído a colonizer una zona de Pucallpa. En la selva aprende a bailar cuando esta borracho y vaya sorpresa, logra juntar a algunos músicos para armar una banda. En la selva se junta también con un brujo que los lugareños llaman ‘médico curandero’, quien le enseña algunos trucos y por fin, sueña con volverse rico.

Juanita, la chica de los quince años, termina llenándose de hijos, nunca se casa con el estudiante de Derecho, éste la usa y la abandona por la hija de un juez. Ella espera que el verdadero juez haga justicia.

Rosquita termina calvo, vendedor de pelucas. El monta un negocio junto a Manos voladoras, quien a su vez muere en su habitación, dos jóvenes lo torturan para robarle y lo dejan morir desangrado. La prensa da cuenta del hecho con titulares inmensos. Los jóvenes logran su libertad tras purgar apenas dos años de castigo. Rosquita sigue quejándose del hígado, pero los médicos descubren que tiene cáncer al páncreas. Rosquita culpa a hecho de haber chupado agua directamente del caño.

Corsario abre un pequeño puesto de venta de periódicos donde pasa sus días, algunas veces ve pasar a Natkinkon quien sigue soñando con salir en la tele. Un cómico famoso le ha regalado una guayabera que siempre luce sucia.

Monday, January 19, 2015

Francotirador, cuando la realidad necesita un poco de ficción.


Clint Eastwood es un viejo zorro en el mundo del cine, prepara siempre sus películas para llegar justo a tiempo y correr tras la liebre que desea alcanzar. La misma estrategia se ve en la última historia que acaba de aparecer en los cinemas de gran parte del mundo. El francotirador, escondido y desde una posición ‘privilegiada’, se alista a disparar contra el enemigo, se acomoda, arrima el arma a su hombro, observa, agudiza la mirada a través del lente de largo alcance y fija el foco a donde dirigir el disparo de su M24. Vaya, la vida da siempre sorpresas, una madre alcanza a su hijo una granada y el pequeño corre inocente y también amenazador.  El francotirador suda, se niega a aceptar lo que ve, pero tiene que decidir en fracción de segundos.

Con ese gancho demoledor, Eastwood nos mete en su mundo: Iraq durante la invasión decidida por George Bush y quienes lo rodeaban. Las tropas estadounidenses deben enfrentar a quienes se resisten. Chris Kyle (interpretado por el actor Bradley Cooper) es el francotirador que tendrá la responsabilidad de garantizar el avance de sus compañeros de armas, disparando a todo aquel que represente una amenaza.

Kyle se convirtió en la leyenda de los francotiradores estadounidenses. Se calcula que mató a más de 160 iraquíes durante el conflicto. El seal estadounidense nunca confirmó tal número, pero siempre refirió que trataba de proteger a sus compañeros. Además, nunca se sintió un héroe por hacer su trabajo y se sentía incómodo con tal denominación.

Eastwood trabaja con el guión que Jason Hall ha adaptado de las memorias del propio Kyle. Para darle más dramatismo, el guión de Hall va un poquito más allá de las propias palabras del francotirador referidas en su autobiografía.

Luego de las escenas iniciales donde se deja en suspenso la decisión que tomará el francotirador respecto al ingreso en escena del niño con una granada, Eastwood nos traslada a Texas, cuando el pequeño Chris esta apuntando su rifle de caza bajo la atenta mirada de su padre. El niño logra cazar un venado y es la primera oportunidad que vemos la relación que entabla con la muerte y con un padre severo y dictador. Más tarde veremos al padre castigando a su hijo menor por no haberse sabido defender de la agresión de un compañero de escuela y destacando con orgullo la defensa que hizo Chris de su hermano. (Pienso que Eastwood trata de decirnos algo respecto a las figuras de autoridad. El padre bien podría representar al propio ex presidente Bush, quien dejándose llevar por su prepotencia e ignorancia lanza a sus hijos a una guerra de terribles consecuencias. (Más de veinte ex combatientes estadounidenses se suicidan por día. Y son muchos los que han quedado con terribles secuelas físicas y emocionales al término de la conflagración. Sin hablar del número de muertos que dejó el conflicto en ambos lados).

Eastwood nos muestra luego a los jóvenes Kyle andando sin brújula, son vaqueros sin futuro, rudos aunque impetuosos, así que pronto deciden enrolarse en la vida militar. Chris se convierte en leyenda y su hermano sucumbe ante el horror. Antes de ir a la guerra, Chris contrae matrimonio y ahí el film tiene un punto en el que se apoya para hacer avanzar la historia. Mientras el esposo va matando enemigos que amenazan, la esposa va lidiando con los hijos que va alumbrando. Y aquí veo una vez más la mano del director quien trata de revalorar siempre el papel que juega la mujer en la vida de un hombre con problemas. (La mujer que nos fija el norte de nuestras vidas. Ver ‘Los imperdonables’ para entender lo que comento).

En todas las historias se necesita un enemigo al que tenemos que identificar. En una guerra todo aquel que se pone al frente es un enemigo, pero para efectos dramáticos y en el caso de esta película, el enemigo con el que debe competir el personaje principal necesita ser visto, aunque sea en sombras. Por esa razón y de acuerdo a lo que he leído, Hall introduce a Mustafa, un francotirador iraquí que ha sido un tirador campeón de competencias deportivas (una foto en la sala de su casa lo muestra en un podio).

Kyle nunca se refiere al francotirador enemigo con nombre propio en sus memorias, pero existen evidencias que el tirador iraquí existió hasta que dejó de disparar tras un enfrentamiento con Chris Kyle. El francotirador estadounidense llega a convertirse en leyenda porque acabó con la amenaza a más de 800 metros, distancia que alcanza un M24 cuando dispara una bala de calibre .308.
Eastwood construye el puente dramático precisamente con la  historia del francotirador iraquí y no me sorprende que tras mirar ‘Black Hawn down’ y ‘The hurt locker’ el cineasta y todo su equipo de producción también haya visto con detenimiento el film de Jean Jacques Annaud, ‘Enemy at the gates’. Recordarán que en ‘Enemigo al acecho’ Jude Law interpreta a un francotirador ruso que de pronto se convierte en blanco de Ed Harris, el mejor tirador nazi.

Me quedó corto el espacio y deseaba contarles algo del carnícero iraquí que se adaptó para el film y quería hablar también de la interpretación de Bradley Cooper, quien lejos de ser el actor comediante, se va al otro extremo de la actuación para dar vida a un personaje distinto y más ensimismado, convencido tal vez en que tiene que obedecer las órdenes de su padre, no importa que el papá se disfrace de ex presidente. La discusión esta abierta, ojalá los estadounidenses se animen a discutir y poner más claridad acerca de la aún extraña decisión tomada por George W. Bush de invadir Iraq usando la estratagema de las armas de destrucción masiva que nunca se encontraron. ¿Bush quería dar también de correazos al hijo Sadam que se salió de la línea de obedicencia que le trazaron?

Bien por Eastwood quien a sus 84 años pone en el tapete un tema que sin duda es y será de interés internacional. 

Tuesday, January 13, 2015

Leyendo 'Infiernos mínimos' con corbata.


Ir al cine puede ser un drama pese a que veamos una comedia, es lo que dice el escritor peruano Jorge Valenzuela en uno de los seis relatos de su libro titulado  ‘Infiernos mínimos’ que Campo Letrado Editores acaba de publicar en Lima.

‘El reencuentro’ cuenta la historia de dos amigas -Ana y Mariela- que se dan cita a ver una película para reír y pasar un momento grato. Junto a ellas se sienta una mujer que de pronto comienza a toser y necesita ayuda. Ana se ofrece a ayudar sin saber qué es lo que le espera una vez que le pide a su amiga que siga gozando de las imágenes que luego deberá de contarle ¿cuándo regrese?

Jorge Valenzuela hace gala en este cuento de un final abierto que tiene que ser completado por el lector ocasional de su libro breve. Es evidente que el escritor peruano usa el recurso carveriano a la hora de narrar esta historia.

Sorprendida por el tiempo transcurrido y ante el no regreso de Ana, Mariela sale en su busqueda. Los delincuentes siempre están creando alguna estratagema para salirse con la suya. El peruano sabe de los taxistas que asaltan a sus clientes, de las mujeres que tras hacerse pasar por prostitutas roban a sus ocasionales parejas, se suma ahora –gracias al relato de Valenzuela- las mujeres mayores que se hacen las enfermas para sorprender a los jovencitas a quienes solicitan su ayuda para luego doparlas y plagiarlas. ¿Con qué propósito? Con el que opte el lector para completar la historia.

Este pequeño libro esta salpicado de historias que tienen mucho que ver con el cine. ‘Perros’ cuenta la historia de un viejo desamparado que se alista a degustar junto a sus canes el potaje de comida que prepara. Aquí resulta fácil hacer el paralelo con la película mexicana que hace algunos años protagonizó Gael García y dirigió Alejandro Gonzáles Inárruti. Además, este relato redondea a mi modo de ver lo que en una cita inicial utilizada por el escritor, Simone de Boauvoir nos dice: “las personas felices no tienen historia”. Detrás del plato de sopa de este hombre que se niega a mirar a su observador hay un submundo lleno de pesares y mucho drama que una vez más el lector esta llamado a completar. No hay felicidad, como diría la cita.

En ‘El enemigo insólito’, el escritor peruano  hace metaliteratura, pero una vez más se va –en mi mente- al cine para juntar a Ross MacDonald y Paul Newman. Mac Donald es el creador de un detective que protagonizará una serie novelas, pero con una en particular el personaje principal será guiado a tomar una pistola para acabar con su existencia. Una vez más, el lector es llamado a completar esta historia, este abogado lector ávido de una historia policial ha traicionado a alguien, ya renunció su secretaria y su guardaespaldas, va a cometer suicidio y opta por una explicación literaria para que el asunto no se vea tan ruín ¿por qué? ¿quién es ese enemigo hechicero y poderoso que seduce al abogado de tal manera hasta conminarlo a jalar el gatillo de un arma?

Si como lector, el escritor Jorge Valenzuela me llama a hacer mi propia interpretación de sus relatos, “Juntos” me lleva a pensar en la historia de Stanley Kubrick: ‘Ojos bien cerrados’. Una pareja de esposos trata de salvar su matrimonio, el consejero les ha dicho que amplien su relación de amigos cada uno por su lado. En ese caminar ambos se encuentran para descubrir qué cuando se vuelven a encontrar son dos perfectos desconocidos. Uno de ellos, el esposo, opta por saber que decisión tomar cuando aclare el nuevo día. No se nos dice y seremos nosotros quienes completemos o tomemos la decisión respectiva.

‘La corbata’ es desde mi óptica el relato más interesante. Valenzuela sin saberlo hace uso de la técnica hitchcockiana del MacGuffin que no es otra cosa que darnos un objeto para distraernos la atención mientras nos va contando una historia diferente y más interesante. Para entender de lo que hablo basta recordar la película Notorious (en español se titula ‘Encadenados’), donde todos estamos atentos a descubir qué se esconde en una botella de vino. Dashiell Hammett también nos hizo perseguir su halcón maltés, luego vino Quentin Tarantino y la maleta que buscaban John Travolta y Samuel L. Jackson, de la que hasta hoy no sabemos con exactitud qué escondía, apareció luego Javier Bardem persiguiendo también su maleta en No country for old men (Sin lugar para los debiles, creo que fue el título en Sudámerica).

En La corbata, el escritor peruano nos cuenta de un joven ejecutivo que odiaba las corbatas, pero que al ser conminado a usarlas llega a apreciarlas. Basta la introducción para que la bendita prenda se convierta en objeto fetiche y nos saque del foco de atención de la historia. Un extraño en la casa, que llega ataviado de una hermosa corbata, primero se presenta como el novio y al final termina siendo el hermano drogadicto de la arredantaria de una pequeña habitación en un mini departamento de soltero, para colmo compartido. Para rematar la historia, el escritor no es que nos tire con la corbata por la cara, sencillamente la ofrece como regalo de despedida.

Tuesday, December 30, 2014

Un año nuevo con Rubem Fonseca.


El escritor brasileño Rubem Fonseca es el Tyson de la Literatura. La contundencia de sus cuentos son tales que demolen en apenas un round. Todo lector que haya subido al ring del relato y se haya topado con el escritor de ‘Feliz año nuevo’ puede dar fe de lo que escribo. Pero Fonseca es más. Sí el peso pesado no noqueaba en el primer round caía en cualquiera de los siguientes y cuando cayó una vez, mordió. Cuando Fonseca pasa del primer round se convierte en un atleta, en un Sugar Ray Leonard, si me permiten la imagen.

Acorralado contra las cuerdas uno comienza a abrazar a Fonseca y cuando los jueces tocan la campanilla uno sigue ahí en ese cuadrilátero danzando aunque le pisen los pies. Enamorado de las historias y sin escuchar el clamor del gran público congregado en la arena, en ese rincón sorprendentemente y sin cuerdas, uno sigue leyendo.

A sus cuentos de ‘Feliz año nuevo’ agreguen cualquiera: La ejecución, Corazones solitarios, El bordado, Amargauras de un joven escritor, Mandrake, Febrero o marzo, El cobrador, Pierrot en la caverna y uno termina en shock. Pero cuando uno sale del trance del golpe, uno puede observar con más claridad cómo funciona la violencia, el crimen, el sadismo y cómo en esos momentos terribles aparece una luz esperanzadora de ironía, ternura y piedad.

Rubem Fonseca es el más grande narrador contemporáneo de Brasil. Nació en Juiz de Fora, un pueblo de Minaes Gerais, el 11 de mayo de 1925. Se hizo escritor cuando tenía 38 años. Dicen que es un lector compulsivo. Leía 100 páginas por hora. Tuvo suerte de publicar por su talento. Un amigo leyó sus relatos y los llevó a publicar. No sólo es abogado, estudio administración en los Estados Unidos. Trabajó como abogado litigante defendiendo a los negros pobres y ‘sin muelas’ (cito a quienes lo conocen). Fue policía de civil y dicen que prefería hallar soluciones salomónicas antes de actuar judicialmente. Tentó ser juez y no pudo. La mecánica corrupta de la justicia no quería a un tipo que buscaba soluciones. Bueno, de ese intento sacó muchas historias.  Odia dar entrevistas y huye de los periodistas porque considera que un escritor no es un líder de opinión.

Los militares de 1976 proscribieron su libro de relatos donde estaba ‘Feliz año nuevo’. Los esbirros de esa época decían que había que encarcelar a quien escribió ese cuento y también a quienes lo leían. El libro había sido publicado un año antes y tuvo que esperar doce años para volver a circulación. Mientras tanto, Fonseca siguió escribiendo y publicando.

‘Feliz año nuevo’ cuenta la historia brutal de un grupo de delincuentes que se preparan para dar el gran golpe al inicio del año, pero mientras esperan al dueño de las armas deciden ir a robar en una mansión de ricos donde se celebra una fiesta. Lo que ocurre ahí es una masacre.

En medio de la brutalidad –sabiendo además que uno lee ficción- hay también un humor negro que te obliga a reír. Esa sonrisa crea en el lector un sentimiento de culpa que hace además que mires esa ‘realidad de ficción’ con otra perspectiva. El mundo real es violento y lo fomentan quienes tras sus máscaras dicen no serlo. Por eso el escritor les va encima con ‘golpes’.

Dejaré por un momento el relato titulado ‘Feliz año nuevo’ para abordar otros donde el humor negro es más evidente. En ‘Relato de un acontecimiento’ ocurre una desgracia. Una vaca parada en medio de un puente es embestida por el conductor de un autobús que termina desbarrancado el vehículo. Los pocos pasajeros y el chofer mueren en el accidente. La vaca también. El animal queda en medio del puente, el único testigo que ve lo ocurrido de pronto le pide a su mujer que vaya a traer un cuchillo. Los curiosos van llegando y van pensando lo mismo que el testigo presencial. Cuando llega la mujer con el cuchillo empieza el bacanal. El marido insiste y se molesta con la falta de previsión de su mujer: ”por qué no has traído una bolsa, un cuchillo más filudo”, la mujer corre a casa para traer lo que se le pide, esta embarazada de ocho meses y enferma. Los demás pobladores del lugar ya están consiguiendo lo suyo, envuelven la carne vacuna en sus camisas para poder llevársela a casa. Cuando el testigo logra lo mejor le pide a su mujer ir a casa para que le haga un bistec, ella decide ir a buscar papas.

En ‘Corazones solitarios’ se cuenta lo que ocurre en un periódico para el sector más pobre de la sociedad, donde se reciben cartas y se contestan. Los pobres no escriben cartas así que los propios periodistas escriben las misivas y las contestan con gracia. Todos los periodistas se cambian de nombre y resulta gracioso escucharlos conversar llamándose con el alias femenino que han elegido. En una carta una supuesta mujer pobre se queja de no tener dinero, pero ha hecho el esfuerzo de enviar a su hija a un colegio donde las adolescentes van cada semana a la peluquería para que les arreglen el pelo. El marido trabaja el doble para poder traer más dinero a casa. La respuesta no se hace esperar: señora lave el pelo de su hija con jabón de coco, se lo deja como en la peluquería, no gaste en eso, total su hija no nació para ser una muñequita, gaste el dinero en lo que necesita.

Y llegamos a ‘Feliz año nuevo’. El diálogo que entablan los delincuentes brasileños no es de académicos, de mear pasan a hablar de brujería, de sexo, de dinero, de armas. Con las armas en las manos pasan a hacer lo que desean. Roban un auto, llegan a una casa donde violan, asesinan, defecan y comen. Se molestan con los varones cuando escuchan: “tomen todo lo que necesiten, no daremos parte a la policía”. A los asaltantes eso les suena a caridad barata y los motiva a tomar revancha. Paran a los varones contra la pared para ver cómo se estampan en la pared cuando usan el arma más potente. Al terminar montan todo lo robado en el auto que abandonan, devuelven las armas que han tomado prestadas. “Están calientes” dice la mujer que los guarda. El dueño de las armas llegará al día siguinte y darán el gran golpe. Reunidos celebran lo obtenido con un brindis de buen año.


En sus relatos sorprendentemente muchos de los personajes tienen un problema con sus dentaduras, no los tienen o desearían haber sido dentistas. Los pobres los van perdiendo en el cuadrilátero de la vida, se los han arrancado a golpes o no tienen como pagar las facturas que los dentistas exigen. Los dentistas a veces parece que tienen no un taladro sino un arma en la mano.


Sunday, December 14, 2014

Birdman (el ego y el amor mal entendido)


Todos tenemos a un personaje invisible que nos habla, nos trata de gobernar y muchas veces toma decisiones al margen de nuestra propia conciencia. Ese personaje puede ser un buitre, un jilgero o puede ser ‘Birdman’. Si ese personaje es Birdman quiere decir que hemos llegado a la estratósfera del ego como lo ha hecho Riggan (Michael Keaton), el otrora ícono del cine, a quien le resulta difícil poner los pies en la tierra para resolver los problemas que se le presentan realmente.

Riggan es un actor que quiere recuperar el status de superpersonaje y ahora viene actuando y dirigiendo algo propio en un teatro de Broadway, en pleno corazón de Manhattan (Nueva York). Birdman es el personaje invisible que habla y le recuerda a Riggan –tras cada metida de pata- quién fue en el pasado.

Birdman es la nueva película de humor negro que se le ha ocurrido al director mexicano Alejandro Gonzáles Iñárruti. La historia se hizo posible gracias a la colaboración de cuatro guionuistas que tras meditar largo en torno a un cuento de Raymond Carver se pusieron a trabajar en una historia experimental que debía responder primero a la propia pregunta del desaparecido escritor estadounidense: ‘de qué hablamos cuando hablamos de amor’. De los cuatro guionistas, sólo uno tiene experiencia en Broadway y es quien puso ese conocimineto en beneficio del filme.

Alejandro Gonzáles Iñárruti cuenta que acaba de alcanzar los cincuenta años y que tras cinco años de meditación se ha encontrado con ese otro personaje invisible que le susurra al oído y eventualmente le grita cuando toma algunas decisiones. Habiéndolo visualizado mejor, el director comenzó a hacerse una serie de preguntas qué al ser comentadas en voz alta se convirtieron en la película que hoy nos tiene interesados.

El filme comienza citando a Carver y termina de la manera que el cuentista termina sus relatos, de una manera abierta que puede ser imaginada por los lectores que terminarán completando lo que vieron de acuerdo a su sentir o deseo. En el cuento, Carver habla de una pareja de esposos alcohólicos que se encierran en una habitación de un motel que regentan para hablar de amor. En realidad hablan más del engaño perpetrado por el marido con una de las empleadas de limpieza, que para interés del cineasta es mexicana. El engaño duele tanto, que la esposa ha tratado de suidarse saltando desde el segundo piso del establecimento. No es gran altura por cierto, pero para efectos de la historia resultará interesante. (Veremos este punto más adelante).

La reflexión hace que Gonzáles Iñárruti imagine su película en un ambiente cerrado. Nada mejor que un teatro neoyorquino (los productores usaron las instalaciones del teatro Saint James, en el corazón de Manhattan). Para no ser aplastados por ese mundo claustrofóbico, la cámara se mueve al antojo del director y la historia se cuenta con un sólo y aparente tiro de cámara. (Me imagino al director mexicano mirando la película ‘El arca rusa’ de su tocayo Alexander Sukurov, quien de un solo shot con cámara steadicam contó una historia en el museo del Hermitage). Las paredes y los cuadros que se muestran en los camarines de los actores se usan como punto de unión en la edición y dan esa sensación de narración fílmica continúa que los realizadores se esfuerzan en mostrar. La cámara girando en torno a los actores que dialogan o siguiéndolos por los pasillos dan también el soporte necesario para crear un ambiente continúo.

¿Dónde está el humor negro del que se habla? Preguntarán ustedes. En  las situaciones que viven los actores. Sólo para mostrarles eso hablaré de dos secuencias cómico dramaticas. La primera, Riggan logra su mejor interpretación y lo celebra riendo ante el espejo, pero al levantar la mirada, observa como Mike (Edward Norton) besa a su hija Sam (Emma Stone) en uno de los pasillos del teatro. Fastidiado, sale por uno de las puertas de emergencia a fumar en la calle. Viste calzoncillos y tiene una bata encima. Mientras dá las primeras pitadas, la puerta se cierra y la basta de la bata se queda atascada en la puerta. Por más que Riggan trata de safarse, no lo logra. La obra está escenificándose y pronto tiene que interpreter su papel. Conminado por su participación, decide quitarse la bata y buscar la puerta principal de acceso, por lo que debe caminar en pleno centro de Manhattan casi desnudo. Lo reconocen y le piden autógrafos o lo abuchean (uno nunca entiende las reacciones de la gente con los famosos). Logra llegar en el momento preciso para dar con su esposa infiel en pleno lecho nupcial.

El otro momento hilarante difícil de olvidar en el film es cuando Mike, le pide a Lesley (Naomi Watts) hacer el amor de manera real frente al público presente en el teatro para que el asunto sea más convincente. Mientras él pugna por tener sexo en vivo, Lesley lucha por no ser penetrada, pero tienen que actuar porque el esposo entra en escena y tiene una pistola en la mano con la que amenaza matar a su esposa infiel y al amante.

El amante pide después a Riggan que no exhiba una pistola de juguete, porque desea sentir temor real cuando está actuando. La pistola real llega y se dispara en contra del propio esposo.

Les decía que Alejandro Gonzáles Iñárruti usa todos los detalles de la historia de Carver para contar su propia historia con mucho talento. Y se preguntarán qué tiene que tiene que ver el segundo piso y el intento de suicidio de la esposa. El director cambia la situación. Es Sam -la hija- quien llega al balcón del teatro para fumar y mirar la calle de manera melancólica. Hasta ahí llega también Mike quien pregunta ¿no crees que no es tan alto para saltar?. Ella sonrié. Y él sigue preguntando ¿por qué te sientes tan mal con tu padre que te ama? Y ella lo piensa para contestar. ‘Es que no estuvo ahí cuando lo necesitaba’, responde. Y ahí vemos que las meditaciones del director ayudan porque creo que a veces sobredimensionamos mal las relaciones de amor, sean estas de padres a hijos o las que se dan entre parejas.

Pero hay también las relaciones con el entorno. El amor mal entendido ahora dice que sí más gente te ve en las redes sociales son más personas las que te aman y están interesados en ti. Se confunde chisme con interés real. Lo prueba la hija que suele estar pendiente de su cuenta de Facebook y de cuántas vistas han obtenido las fotos que suele poner en su muro o en youtube. ¿Qué es el amor? preguntamos todos y al no encontrar respuestas nos confundimos, entonces decimos que 'amor es admiración'. El director recuerda que en definitiva la vida es la búsqueda del amor. Todos anhelamos el amor.

Para terminar, no quiero dejar de contar algo que para mí es un logro: la música. Los amantes de la percusión van a disfrutar esta narración. Alejandro Gonzáles Iñárruti le confió a su paisano Antonio Sánchez la musicalización de su proyecto experimental. El músico y baterista cuenta que un día el director le llamó y le pidió ser parte del filme. El joven músico aceptó, recibió el guión, lo leyó y se puso a componer. Cuando envió lo compuesto, el cineasta le dijo que eso era precisamente lo que no quería.

Sánchez cuenta que no había musicalización de baterías en un filme, que se puso a mirar películas y trató de entender lo que se le pedía. Sabía por ‘Star Wars’ que cada personaje debía tener una característica musical, pero también había que producir música de acuerdo a las situaciones y los sentires de los personajes. Sabiendo que una cosa diferencia a un baterista de un musicólogo percusionista se lanzó a la tarea tras sostener algunos diálogos de trabajo con su mentor. Lo que se escucha en la película le da una dimensión nueva a lo que se ha puesto en escena.

Véanla y podremos hablar más de todo esto. Les cuento lo último, los años que Gonzáles Iñárruti tuvo como disc jockey en una radio mexicana le han servido de plataforma para lanzarse a experimentar con sonidos nuevos que le dan a lo que cuenta una gran dimensión. Bien también por este nuevo logro.

Tuesday, December 9, 2014

Rescatista, nunca víctima.

Cuando el piloto se estrelló y cayó en la selva amazónica terminó herido envuelto entre ramas y pedazos del fuselaje de su avioneta. Se sintió desfallecer, agonizó y tuvo alucinaciones. En ese trance vio que junto a él yacía una mujer muy herida y necesitaba ayuda, podía morir. Alucinado, la trató de sacar y no pudo. En ese momento, el piloto pensó que debía salir de entre los escombros para rescatar a la dama, su meta entonces fue salvarla.

Safándose de las lianas y los fierros retorcidos, el joven piloto le rogó a la dama ‘aguantar un poco más’. Tenía que buscar ayuda, alcanzar la civilización y regresar para curar sus heridas. Pasaron días, hasta que llegó a un pueblo. En estado agónico, pidió a los rescatistas que fueran a buscar a la mujer herida y después se ocuparan de socorrerlo . Todos sabían que el piloto estaba solo, que se había estrellado solo, la mujer nunca existió, ella estaba en su propia fantasía de sobrevivencia. En la gran imaginación del sobreviviente se gestó una hazaña, nunca se sintió una víctima, ahí en el fondo de su mente, el piloto actuó como rescatista: al salvar a la mujer, se salvó.

La vida es una prueba que tenemos que rendir y lo mas difícil de lograr es vencer el miedo. Cuando superamos ese escollo, alcanzamos el mejor título. Pero hay que entender que el miedo no es nuestro enemigo, sí lo vencemos habremos probado nuestra fortaleza interior.

Miedo -como lo vemos en el caso del piloto- es oportunidad.

El enemigo dentro.

El miedo está instalado en nuestro cuerpo. Es parte de nosotros mismos. No lo notamos hasta que el cuerpo nos grita. De pronto un fuerte retorcijón en el estómago nos conmina a prestarle atención con urgencia. De pronto, una fuerte punzada en el corazón nos paraliza. Notamos entonces que el cuerpo toma el control de la mente y cuando eso se produce no hay ningún mecanismo que lo frene. Un fuerte dolor abdominal nos puede terminar, una angina nos angustia, parece que nos vamos. Entra a funcionar el sistema de alarmas en el cuerpo. La amígdala cerebral comienza a emitir señales falsas, el azúcar de la sangre es liberada en mayor cantidad, la garganta se cierra, no podemos respirar, temblamos, nos sacudimos, nos confundimos, el miedo nos hace temer lo peor. Muchas veces lo peor ocurre.

Cuando vemos eso con otro tipo de percepción, alguien parece haberse encargado de tirar gasolina en nuestro cuerpo. El incendio producido puede ser fatal. Pero conociendo el mecanismo, podemos descubrir que el cuerpo esta pidiendo un poco de atención. Hay que romper ese círculo vicioso y aquí la meditación atenta y focalizada ayuda.

Todos ponemos atención al cuerpo sólo cuando quiere comer, tener sexo o cumplir con las necesidades fisiológicas. Después es como que ‘algo’ anda pegado a nuestra cabeza, nos interesa muy poco. Algunos tratan a su cuerpo como sí fuera el pariente pobre y moribundo. Lo ignoran y maltratan, es la carga pesada que muchos llevan, es la carga que sí podrían la tirarían por ahí. Cuidado, es sólo prestada. Hagamos las paces con el cuerpo, atendamos a nuestro cuerpo, amemos nuestro cuerpo que se nos ha dado solo para experimentar la alegría de vivir. Vivir bien, sin dañarnos, ni dañar a los otros. Sacudámonos de la idea malvada de ‘como tengo un cuerpo feo, quiero el cuerpo hermoso, no sé cómo deshacerme del mío. Lo enveneno con sutileza, lo cebo más de la cuenta’.

Reitero, el cuerpo es prestadito.

Veamos la meditación.

Meditar es y tiene que ser un ejercicio sencillo. Hay que sentarse cómodo a observar el presente* con paciencia y humildad. Se trata de respirar tranquilo, mirando el proceso. Luego no hay que buscar mucho, sólo calmar la mente y relajar el cuerpo. No es fácil, la mente sin entrenar esta acostumbrada a pensar sin control. Los budistas dicen que hay que calmar los pensamientos que son como monos que saltan sin control. Hay que dejarlos ser, sin prestarles mucha atención. Ojo, cuando ganan nuestra atención, se vuelven tercos y obsesivos. Los reprendemos y al reprenderlos nos ganan. Déjalos. Que salten hasta que se cansen, sólo observalos con alegría y curiosidad.

Ahora, cuando bajamos a observar el cuerpo, observamos la tensión que existe en el cuello y los hombros y hay que comenzar a relajarnos. Luego notaremos que lo hemos abandonado, no se trata de perfumarlo o maquillarlo, es algo más simple y profundo que eso. Recién cuando miramos adentro vemos que no hemos sido agradecidos con el cuerpo que tenemos prestado, es entonces que vemos el dolor y la pena que esta atada en nuestro interior. Es el pozo del sufrimiento. Todo obedece a los malos hábitos y las creencias falsas que hemos almacenado. Cambiemos y limpiemos eso con ternura y compasión hacía nosotros mismos. Apapachémonos. Es el momento de ser agradecidos y bondadosos con nuestro cuerpo. Hay que tener la disposición de perdonarnos. Cuando se establece una buena comunicación con nosotros mismos estamos dando un paso importante, tal vez el más importante. 

Sunday, November 30, 2014

El amor según Alice Munro.

El amor se construye de diversas formas. No importa si una de las partes involucradas se esta hundiendo, siempre hay alguien que viene al rescate. Es lo que pienso nos dice la escritora canadiense Alice Munro en su volumen de cuentos titulado ‘Odio, Amistad, noviazgo, amor, matrimonio’. El título es malo, los relatos son interesantes, tienen el sello evidente de la ganadora del premio Nobel de Literatura 2013.

Si me hubiesen pedido titular el libro, hubiese sugerido ‘Las formas del amor’. Tal vez me hubiese arriesgado a titular el libro como ‘Floreros’. Lo digo porque en los floreros se ponen las flores y las flores siempre se asocian al amor. Pero bueno, ya el libro se publicó con el título mencionado y ya nadie podrá cambiar eso.

Para redondear la idea del primer párrafo les debo decir que en el cuento titulado ‘Puente flotante’-donde hablo del rescate del amor- Jinny se está muriendo con un cáncer- de pronto recibe el beso atrevido de un adolescente. El atrevimiento le toma por sorpresa y le da una dimensión nueva, siente una compasión alegre de sí misma y le produce un burbujeo de tierna hilaridad que se apodera de todas sus heridas. Diré algo adicional acerca de este relato cuando me sumerja un poco más en la inmensidad del libro.

Alice Munro reúne nueve relatos para darnos una serie de versiones de lo que en su mundo narrativo significa el amor. Las historias tienen internos y pequeños vasos comunicantes entre cada uno de ellos que sirven para dar mayor cohesión al total y hacerlo uno solo. El amor es no sólo llegar a la cumbre, es aprender a preservarlo, dice la escritora y para su realización nos muestra los distintos atajos o caminos.

En el primer relato, que es el mismo que da título a todo el libro, Munro dice que sí Cupido dispara su flecha de amor siempre dará en el blanco. No importa sí alguien se interpone o sí alguien trata de mofarse del mismo. Cupido nunca falla. Evidentemente la escritora canadiense nunca usa la figura de Cupido disparando su flecha -lo digo por efectos didácticos- pero es lo que en esencia trata de contarnos.

Ella sabe, sin duda, que en el inconsciente colectivo las historias tienen mucho de mito romántico, pero como es una escritora seria, busca los mejores mecanismos para no caer en ese facilismo melodramático. Al leerla creo reconocer los extraños caminos que recorre el amor cuando trata de alcanzar el blanco. Para que me entiendan mejor pasaré a desmenuzar un poquito el relato en mención.

Al inicio vemos a Johanna Parry tratando de llevar un juego de muebles a una zona alejada del Canadá. Desea embarcar los bienes en el servicio de trenes, ella será la encargada de recoger los enseres cuando arribe primero al lugar, por lo tanto, ella compra también un boleto de pasajera. El encargado de la estación se sorprende, primero con la persona y después con el pedido, los muebles deben llegar en buen estado. El encargado explica a la enigmática mujer todo el recorrido del tren para llegar a su destino. Comenzamos a ver cómo la escritora nos conduce al camino extraño del amor. Johanna es una mujer sencilla, va a comprar un vestido donde deja salir como por descuido la idea de que va a casarse. Tras comprar los boletos y el vestido nuevo, la vemos que se encuentra con su empleador. Trabaja en la casa del señor McCauley, quien no le toma importancia, la ve y no repara en ella. El señor mencionado es suegro de ken Boudreau, quien vive lejos del pequeño pueblito de Ontario. Ken ha sido piloto de aviones en la Segunda Guerra mundial y es viudo de la hija del señor McCauley. La dama muere por causas desconocidas, dejando una hija. Sabitha es la hija y ella vive con el abuelo. Johanna Parry se ha complicado la vida con los vecinos por pequeñas tonterias, uno de ellos es el zapatero del pueblo quien a su vez tiene una hija, Edith. Edith es lista, muy lista y es también amiga de Sabitha. Sabitha es una chica despierta, pero no tiene la inteligencia de su amiga. El padre escribe a su hija quejándose de no tener dinero y estar enfermo. Sabitha contesta las misivas por la exigencia de Johanna, quien a su vez escribe al padre agradeciendo algunas gentilezas. Por su parte Ken escribe a su ex suegro pidiéndole que venda sus muebles y le envie el dinero. El señor McCauley no mueve un dedo en torno al pedido, porque sabe que Ken le debe mucho dinero. Las cartas caen en manos de las amigas y Edith decide empezar un juego malvado de mensajes cambiados entre Ken y Johanna. Nos enteramos que Johanna es huérfana, que vivió en un orfanato, que trabajo en la casa de una anciana bondadosa que le dejó dinero y qué cuando ocurrió eso, los deudos la echaron. Ella llega entonces a casa del señor Mc Cauler para cuidar también a Sabitha. Los demás familiares alertan al abuelo del rápido crecimiento de la niña y deciden enviarla a un internado. Antes las amigas han estado enviando cartas. Edith escribía y Sabitha hacía los envios por el correo. Hasta que Johanna decide tomar cartas en el asunto de los muebles y enviárselos a Ken. El suegro se entera después de la partida de Johanna a quien acusa de hurto. Cuando Johanna llega al pueblo olvidado donde vive Ken se hace cargo de la situación y le pide tomar algunas acciones. El agónico Ken recuperado de una terrible enfermedad acepta todas las sugerencias de la recién llegada que lo ha cuidado con dedicación. Cuando el senor McCauler muere, la nieta vuelve al pueblo a enterrar a su abuelo, lo hace también el ex yerno quien viene acompañado de su mujer Johanna y de su pequeño hijo. Edith se queda sorprendida y teme que la descubran, decide no ver a su amiga, ella recibe las noticias por el lado de su madre, quien le refiere que también esta el pequeño Omar. Al estar escribiendo Edith decide terminar su notas así: qué nos reserva el destino a mí o a ti.

Lo que inteligentemente se planteó Alice Munro se cumple: el amor tiene sus recovevos, llega aunque tenga que transitar caminos extraños.

En el relato ‘Puente flotante’, Munro nos habla del amor inmaduro. Jinny de 26 años esta casada con un hombre de 42, pero que no le da su lugar pese a que ella se está muriendo de cáncer. Es más, el marido parece estar interesado en dar un paso adelante en la eventualidad de que ocurra lo peor. Pero hay algo sorprendente, Jinny siempre interesará a los hombres ‘menores’ (la edad cronológica no dice siempre la edad real), por esa razón ella despierta el interés de un ‘chicos’ y uno de 17 años la besa con tierna pasión.

En ‘Los muebles de la familia’ se habla de los amores secretos que se dan en la familia. Este relato tiene un par de vasos comunicantes con el primer relato, porque evidentemente se habla de muebles y de una hija nacida de un amor pecaminoso, quien es dada en adopción. (No hay amor pecaminoso, uso el vocablo sólo con el propósito explicativo).

‘Consuelo’ da cuenta de un amor que se acaba tras el suicidio sin despedida, ni nota explicativa y que tiene como final de despedida el contacto de la mujer con las cenizas del esposo, es el alivio que ella siente, es como darle la mano y el adiós al momento de esparcir lo que queda de él. Este relato se comunica con ‘Puente flotante’ porque en el  mismo, la mujer con cáncer (¿Jinny recuerdan?) piensa que alguna vez ella tendrá que hacer lo mismo con su esposo que es mucho mayor, pero la vida tiene esas cosas extrañas (se lee en ese relato), es ella quien se está muriendo con una enfermedad terminal.

‘Ortigas’ es un relato hermoso. Muchas veces nuestros amores infantiles irrealizados nos dejan una incógnita sorprendente. ¿Qué hubiese pasado sí me casaba con ella, la que veía al ir a la escuela, la que salía corriendo al recreo con su cabello corto y que alguna vez bailó conmigo en una fiesta del vecindario?. Cuando los caminos se abren y discurren diferentes, por más que los juntes en algún momento, irremediablemente se vuelven a abrir.

‘Poste y viga’ habla de las confusiones del amor. Una cosa es el amor amical otra el amor de pareja. Ambos son importantes para una vida sana en sociedad.

‘Lo que se recuerda’ es el relato de una canita al aire, increíblemente ese ‘pequeño mal paso’ hace que el amor verdadero se sostenga por siempre. ¿Quién no recuerda a la compañerita de salón de clases universitarias que se convirtió en un tormento pasajero y que se calmó tras un encuentro casual?

‘Queenie’ habla del amor que te pierde. Te saca de casa, te hace decir ‘chau’ y ese ‘chau’ es para siempre.

En la edición que leí, el último cuento se titula ’Ver las orejas del lobo’, del cuento se ha hecho una película que se titula ‘Lejos de ella’, me quedo con este segundo título. Habla del amor en su última etapa ¿Hay última etapa? Ella sufre de Alzheimer, el esposo la interna en un hogar de adultos enfermos para su mejor cuidado, pero allí, ella se interesa por un paciente aquejado de lo mismo. El marido sufre en silencio por lo que observa, recuerda sus engaños y correrías con algunas damitas y resiste con estoicismo, con amor. Cuando el paciente del que se ha enamorado su mujer abandona el centro, el esposo decide tomar la identidad del otro para seguir gozando del amor de su adorada esposa, que cada vez se va sumiendo en la oscuridad sin regreso.

Sunday, November 23, 2014

A la sombra de la higuera.


A la sombra de un árbol se han contado muchas historias y a la sombra de una higuera se han escrito algunas muy antiguas. En la Biblia, Marcos refiere el de la higuera sin frutos que molestó a Jesús quien andaba hambriento y que el buen cronista recogió para dejar a los cristianos desconcertados hasta hoy. Me arriesgo a decir que sólo se trató de un fastidio expresado en voz alta.

Más tarde, en la Biblia también, Lucas contó otra historia de la higuera, sacando del contexto a Jesús y dando al árbol una nueva oportunidad para dar frutos. Había que abonarla y esperar hasta la próxima primavera.

El orientalista alemán, Gustav Wiel, recogió en Egipto “la historia de los dos que soñaron” que Paulo Coelho tomó con astucia para escribir “El alquimista’. Conociendo la historia del alemán jamás he podido leer con agrado lo escrito por el brasilero. La historia de Wiel la he leído muchas veces en la antología de literatura fantástica hecha por el argentino Jorge Luis Borges.

La recuerdan sin duda, bajo una higuera, un hombre de El Cairo cae rendido y duerme. En sueños recibe el mensaje de ir a Persia-Isfaján donde el heraldo le dice que encontrará su fortuna. Al llegar cansado a Isfaján vuelve a dormirse rendido en una mezquita, pero en la casa vecina se produce un robo, los ladrones huyen al ser vistos por los vecinos que gritan por ayuda. Al único que detienen es al visitante extranjero que luego es llevado ante el juez. Este opta por contar la verdad y el juez ríe porque él también sueña y nunca cree en la insensatez de que bajo una higuera en una vieja casa de El Cairo pueda haber un tesoro enterrado. El detenido entiende que la casa egipcia es realmente su casa, vuelve y precisamente encuentra lo escondido que lo vuelve rico.

Annie Proulx también escribió un relato nada creíble de una árbol que es adoptado por una familia huérfana de hijos y que comienza a ser alimentado como un ser humano, convirtiéndose luego en un ser caníbal que comienza a desaparecer a todo aquel que se asoma a sus ramas.

Sin duda hay más historias, pero acabo de leer por tercera vez el relato ‘Isaac y su higuera’ y sigo encantado. Angeles Mastreta ha encontrado una bonita forma de narrar sus historias. Cuentan que cuando su hija enfermó, la escritora mexicana le relataba cuentos a su pequeña mientras se recuperaba, de esa experiencia nació ‘Mujeres de ojos grandes’.

No hay nada más tierno que contarle cuentos a un niño o a alguien y es precisamente lo que hace Mastreta en su libro titulado ‘Maridos’ donde Julia Corzas juega ajedrez con su tercer esposo y tras cada jugada le va contando historias. El cónyuge seducido por la voz de su mujer sueña que algún día ella le cuente la historia de los dos.

En ese conjunto de relatos que se leen con rápidez por la agilidad de la narración, el que destaca -desde mi punto de vista- es ‘Isaac y su higuera’. Alguien dirá, olvidas el relato titulado ‘Cana’ donde se habla precisamente de una cana indiscreta y primeriza en el pubis de una de los cónyuges. Se sumará alguien más a decir y por qué no el relato que cuenta del reloj olvidado en un hotel tras un encuentro sexual pasajero de una pareja. O del juanete odioso que parece un volcán en los pies de una mujer bella. Otro podría decir que le encantó la fortaleza de esas mujeres que tras alumbrar, criar, educar y ver casados a los hijos, casi abuelas –ahora sí- se lanzan a cumplir su sueño de ser ingeniera o médico. Y de ese marido insensato que llega a ver a su mujer durante la difícil labor de parto para quejarse de haber tenido un día inimaginable.

Insisto, me quedo con ‘Isaac y su higuera’ no sólo porque trata precisamente de lo que vengo escribiendo, las historias que se gestan debajo de un árbol sin frutos o con higos, sino por los más matices que me da.

Es una historia que se gesta en oriente, en el Líbano, donde Isacc se enamora de una mujer hermosa, pero sabe que ‘esa joya tiene que engarzarse en oro y no en baratija’. Resignado se despide en la higuera y parte a México, donde su amigo del alma espera. A Benjamín le cuenta de ella. Este amigo del alma tiene la posibilidad de volver al Líbano y por fortuna del destino conseguir a la dama. Esther tiene una hermana menor a quien deja comprometida con la esperanza de llevarla con ella. Los viajes sólo se hacían entonces por barco. En el recorrido, el amigo muere, pero logra escribir un último pedido: Isaac debe desposar a la dama. Se cumple entonces con el sueño del primero. Envejecen y pierden contacto con oriente, el sueño de Esther de contar con su hermana no desmaya. La nieta se convierte en una especialista del medio oriente y se compromete con un joven, quien resulta ser el nieto también de la hermana menor, Abigail. Se cumple entonces con todos los deseos. Abigail recuerda a Isaac, Esther le dice, es verdad, mi marido es el mismo hombre que se despidió en la higuera.

El relato es redondo y esta escrito con buen pulso.

Para terminar, yo también tenía un tesoro. Un árbol, claro. Un ciruelo agrio. Hoy, a la distancia, sus frutos me saben dulces.

Thursday, November 13, 2014

Lo negativo de lo positivo.


Mi buen amigo Carlitos me llamó para contarme que se iba a cenar con una compañera de trabajo. Me decía que había hilado muy fino para lograr que la cita se concretara. Escogió un restaurant caro, hizo las reservaciones por internet, se cortó el pelo largo, se compró una camisa de seda, zapatos para no ir con zapatillas, se puso su perfume caro y como todo un caballero fue a recogerla. En el colmo del optimismo, Carlitos se veía en la cumbre. La mujer soñada y deseada caería a sus pies. La veía suplicando: “nunca me abandones, papito”.

-La azotaré con el látigo de mi cariño- dijo en tono sensual, muy pícaro.

Reímos con lo que planeaba.

Anoche me llamó, Carlitos se arrepentía de haber hecho semejante gasto de dinero, de tiempo y de energía. Hoy no iría a trabajar, temía enfrentar a la dama en cuestion. Al principio en la cena, la invitada se sintió agradecida, pidió lo más exótico y caro del menú y tras unas copas de vino comenzó a contar que se sentía muy sola y desdichada. Mi buen amigo se relamía los labios, no por el buen sabor del tinto que pidió, evidentemente.

-Yo también estoy solo- fue lo que comenzó a decir Carlitos. Y tuvo que alargar una servilleta con delicadesa. Ella tenía lágrimas acumuladas en sus ojos.

-Sabes? Qué bueno que me hayas invitado, tenía tantas ganas de contarle a alguien lo que me ocurre- siguió ella.

Carlos pensó que el esfuerzo debería ser el de ella y no de él. Se calló y paró las orejas.

No fue lo que mi buen amigo quería oír. La amiga estaba enamorada del jefe –del jefe de ambos. Era la amante a escondidas y con lo vivido –según el amante- era suficiente. Ella tenía que dejarlo en paz. El deseaba casarse con la hija del dueño de la compañia y ‘por una debilidad pasajera, no iba a dejar pasar la gran oportunidad’.

Parecía el argumento de una de esas pésimas telenovelas que se pasan por los canales mexicanos y me limité a escuchar.

Carlos había ido a la cita con el mayor optimismo, diría mejor, con una expectativa irreal y sobre-dimensionada. Se había subido a la rama más elevada de su imaginación y cuando le tocó enfrentar la realidad tuvo una caída estrepitosa, ni siquiera tenía las hojas de donde sujetarse. De frente pasó al piso duro y concreto y allí se estrelló.

Todo esto me hizo pensar en el tema de ser positivo. ¿Ser positivo ayuda realmente?

La psicóloga Gabriele Oettingen, profesora también de la universidad de New York, acaba de publicar el libro titulado ‘Rethinking Positive Thinking’, donde evidentemente plantea repensar el optimismo desmedido de pensar de manera positiva.

En los Estados Unidos, dice Oettingen, el positivismo exagerado falla incluso en los mensajes políticos y tiene información para sustentar lo que dice. Cuando un líder político plantea grandes expectativas a futuro comenzando su mandato, siempre se choca con la cruda realidad al final del mismo. Los niveles de desempleo caen y no es sólo el caso del presidente Barack Obama, quien llegó a plantear su optimismo inicial incluso en un libro titulado la ‘Audacia de la esperanza’, es el problema de muchos ex presidentes.

Cuando vemos los concursos de personas que buscan perder peso, quienes menos peso pierden son los más optimismas, precisa la psicóloga. Sucede lo mismo con quienes están tratando de dejar de fumar o dejar un mal hábito. Los más optimistas pierden. Lo positivo se vuelve un boomerang. Quien no alcanza lo deseado vuelve a caer en el hoyo de la depresión.

Ella y su equipo han medido las reacciones de muchas personas sometidas a una prueba para alcanzar una meta y han descubierto que los niveles de presión sanguínea de los más optimistas baja. La relajación que sienten les corta la energía del esfuerzo que necesitan para lograr con éxito lo que buscan y muchos se quedan en el intento.

Si la investigación se quedaba allí no ayudaría demasiado, por esa razón la psicóloga Oettingen y su equipo decidieron buscar mecanismos que ayuden a la gente a dar los pasos necesarios para conseguir sus deseos. Fueron veinte años de observación e implementación de un ejercicio que nos lleva a la acción motivadora.

Todos tenemos sueños y metas que deseamos cumplir, por lo tanto primero comenzamos con un deseo y con un objetivo a alcanzar. Si nuestras expectativas son extremas y sobredimensionadas como las de mi buen amigo Carlitos, terminaremos como él, no deseando salir de la cama, ni querirendo enfrentar la situación. Por lo tanto, a un deseo hay que contrastarlo, compararlo y confrontarlo. Es la parte más difícil, pero es necesaria. Cuando una mira desde diversos ángulos puede superar con más facilidad los obstáculos que se presenten. Y aquí uno tiene que ir hasta lo más profundo de la situación. Ser objetivo, verdadero y claro es lo que más ayuda. Cuando se haya visualizado bien los obstáculos uno tiene que poner en acción un plan. Veamos el ejemplo siguiente:

W-O-O-P

Wish o deseo. Quiero dejar de fumar
Overcome o meta a cumplir. Mejorar mi salud, respirar mejor, vivir más.
Obstáculo. Mi apego al mal hábito, mi dejadez, mi ansiedad y miedo. Me castigo por no poder dejar el cigarrillo, etc.
Plan. Comenzar con observar mi ansiedad y mi miedo. Dejar el primer cigarrillo de la mañana y el de la noche para comenzar. Juntarme con personas que no fuman. Premiarme con cada logro. Replantear todo de acuerdo a los avances. El como es importante.

Este esquema de ejercicio da resultados, créanme, ayuda mucho.

No se puede parar porque da un compromiso. Un compromiso con uno mismo.

Mi ejemplo:
Deseo terminar todos los libros de cuentos que tengo y no he leído.
Objetivo. Conocer cuentistas nuevos, ampliar mis concomientos.
Obstáculos… son demasiados libros y me da pereza, no sé por donde empezar. No tengo tiempo (ajá, y cómo para estar en Facebook tienes tiempo?)
Plan… leer un cuento por noche.

Lo que me sorprende es que he leído y releído y pronto podría escribir un libro con crítica de cuentos de muchos autores. Además, descubrí algunos cuentos geniales. A veces he leído dos cuentos para evitar quedarme con un estilo. (Uno descubre que va ganando mucho en el proceso).

Bueno, no quiero dejar a mi amigo Carlitos tan decepcionado y solo. A él le di un mensaje adicional que también me ha funcionado.

No hay nada mejor que ir preparado para lo peor. No hay nada mejor que un escudo protector que te construyes en la víspera. Escudo imaginario, claro esta. Si de pronto ves el ’golpe’ que viene a causar daño, pues levantas el brazo y si viene la ‘espada lacerante’ pones el escudo en tu pecho y evitas el ataque. Lo que venga no te creará fastidio, pena, dolor, ni sufrimiento. El sufrimiento y dolor del otro es tremendo, muy autodestructivo y en su ceguera y malestar quiere destruir al otro. Compadécete.

Ojalá Carlitos vaya a trabajar mañana.

Lo último, hay que reírnos mucho de nuestros deseos exagerados.